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Título:
70 años de crisis económica mas la pandemia.
Una Novela Biográfica transcurrida en Argentina.
Un día de agosto del año 2020, tomando sol en la playa, después de haber disfrutado más de media hora en el mar de aguas tibias del mediterráneo, en Torredembarra, mi nieto “number one” me sugiere que escriba un libro sobre las interesantes historias de mi vida.
Y esto es lo que resultó.
Heriberto Scheurle
Los dibujos fueron realizados por la hija menor y las nietas de los personajes, que viven en distintos continentes y cuyos nombres fueron reservados.

CAPÍTULO 1
Hacía ya más de un año que el personaje de nuestra historia y su esposa estaban viviendo en Suiza. Es un país rodeado por territorios pertenecientes a la Unión Europea (EU) como ser: Francia, Alemania, Austria, e Italia y que es conocido internacionalmente por su neutralidad política y económica. Los Alpes cortan Suiza transversalmente de Este a Oeste y se observan sus picos nevados casi desde todos los rincones del país. Tiene por consiguiente unos paisajes maravillosos alternando las praderas verdes con el ganado pastoreando, bovino, ovino y caprino casi siempre con sus típicos cencerros que ponen la nota musical al paisaje. Sobran los distintos tonos de verde, los campos están sembrados con cereales o con remolacha azucarera. Los bosques siempre accesibles y abiertos para caminatas o paseos en bicicletas, etc. También se observan burros y caballos y las rutas y caminos están casi todos asfaltados, angostos pero transitables para todo tipo de vehículos.
Suiza tiene muchos ríos que a su vez forman muchos lagos de tal manera que las posibilidades de excursiones, escalar montañas, cosechar hongos y frutas de los árboles que están a los costados de los caminos permite a sus habitantes sentirse realmente en un lugar con amplias libertades. Cuando llevan a los animales a pastorear a alguna pradera colocan un alambrado eléctrico que después lo retiran de tal manera que todo el mundo tiene la posibilidad de caminar a campo traviesa como uno quiera. A veces hasta se pasa por el patio trasero de los propietarios que están en verano almorzando debajo de la sombra de un frondoso árbol, se saluda y uno recibe otro saludo con una amplia sonrisa de vuelta.
El respeto por la propiedad privada es una costumbre milenaria que es parte de la cultura respetada por una gran mayoría. Es una forma de vida que se mantiene porque realmente les conviene y les agrada a todos los habitantes incluso a los inmigrantes. A lo bueno uno se acostumbra fácilmente. El autoservicio en los pueblos es un ejemplo de ello. Uno puede adquirir mercadería en los galpones de los campesinos sin ser atendidos; ponen sobre una mesa, los zapallos en distintos tamaños lechuga, acelga, tomates, frutas recién cosechadas, etc. También se puede comprar flores cortándolas uno mismo, armando su ramo como lo desee para lo cual a veces hay una pequeña cabaña con tijera, papel e hilo. Al terminar se paga en una alcancía en base a los precios colgados dentro de la cabaña. Lo más asombroso es que no hay nadie a la vista por ningún lado que controle. Eso es “confianza”, es respeto a la propiedad ajena.
El clima es agradable, calor en verano y frío en invierno, pero las viviendas son tan confortables y tienen una calefacción automática tan moderna que en las casas la temperatura es más que agradable. Si alguna persona llega a perderse mientras camina libremente por el paisaje o va pedaleando en bicicleta siempre se encontrará dentro de un paisaje admirablemente hermoso.
Era fines de febrero del 2020, y habían comprado pasajes para viajar a la Argentina para principios de marzo. Querían visitar a sus familiares y disfrutar unas 3 semanas en Buenos Aires. Ya estaban con la mente en Sudamérica, pero no lograron concretarlo.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) decretó la Pandemia Mundial por la aparición de un virus que de pronto se propagó a nivel mundial “covid19” y la cuarentena correspondiente, que no permitió viajar a nadie en todo el mundo. Se vivió una situación nunca imaginada por ningún ser humano en el planeta. Los gobiernos fomentaron el miedo, dando cada país sus propios datos muy dudosos, sobre los infectados y los muertos. El miedo se fue transformando en terror, casi pánico y sucedió lo mismo como sucede en una guerra que inicia un país que quiere conquistar y ocupar a otros. Amenazan a sus habitantes, con el miedo de que perderán la vida, su familia, sus casas, etc.
La población quedó totalmente desorientada con las medidas y los protocolos de comportamiento que se implantaron y que no fueron ni parejos en todos los países o regiones y mucho menos, tuvieron lógica. A nuestros personajes no les fue fácil digerir el nuevo dislocado orden mundial.
¿Qué les habrá sucedido a nuestros hermanos Humanos en el mundo? pensaron. Sentían como un acoso mundial. “Es como si estuviéramos frente a una locura”, “¿o una demencia global?” comentaron ambos “¿estaremos viviendo quizás una hipnosis mundial colectiva?”
¿Qué pasó con nuestro mundo, dónde habrá quedado Dios? Se lo nombra únicamente en los “bautismos», en los “casamientos” y en los “funerales”.
Y ¿qué pasó con la naturaleza y su inmensa inteligencia y sabiduría? ¿También nos la olvidamos? ¿Y el cosmos? El equilibrio de los astros, el día y la noche, el firmamento estelar.
¿Y el “Sol” que es nuestra vida?
Y la aguja de la “brújula” que siempre apunta al norte, y además, nos olvidamos que amanece todos los días, sin que tengamos que hacer nada.
Qué les parece si nos imaginamos a nuestro mundo, así como fue creado, con la vida como fue creada, con todas sus criaturas en libertad, y con el natural desarrollo de nuestros anticuerpos, que la vida nos dio y nos seguirá dando, viviendo en paz y con entusiasmo, con la energía y salud, y aplicando la regla de oro: hacer al prójimo lo que nos gustaría nos hagan a nosotros y poder vivir como dice la canción de: John Lennon; Imagine
Imagina que no hay Cielo,
es fácil si lo intentas.
Sin infierno bajo nosotros,
encima de nosotros, solo el cielo.
Imagina a todo el mundo.
Viviendo el día a día...
Imagina que no hay países,
no es difícil hacerlo.
Nada por lo que matar o morir,
ni tampoco religión.
Imagina a todo el mundo,
viviendo la vida en paz...
Puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros,
y el mundo será uno solo.
Imagina que no hay posesiones,
me pregunto si puedes.
Sin necesidad de gula o hambruna,
una hermandad de hombres.
Imagínate a todo el mundo,
compartiendo el mundo...
Puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros,
y el mundo será uno solo.
Se enciende la pantalla de la película y observamos imaginariamente una ciudad como si fuera París o Roma, y le agregamos a nuestra mirada algo de las construcciones de Barcelona y Madrid, todo esto lo logramos suponiendo que estamos observando desde un avión. La vista es maravillosa. Vemos una enorme avenida que debe tener como cien metros de ancho con arboledas a los costados. De pronto vemos un alto obelisco, justo en el cruce de 4 avenidas en diagonal. Muchos autos circulando de Sur a Norte y a la inversa. Casi todos los árboles están coloridos con flores de variados colores como el arco iris. Vemos Jacarandás, Palo Borrachos y Tipas, todas especies arbóreas típicas de América del Sur. El Jacarandá por ejemplo tiene flores de un profundo color violeta, los Palo Borrachos varían las flores del blanco al amarillento pasando por rosados o distintas variedades de lilas. Y las Tipas que tienen flores de un amarillo intenso que cuando caen al empedrado o al asfalto dejan una alfombra amarilla sobre la que transitan los automóviles, haciéndolas volar nuevamente y creando un ambiente parecido a estar en un sueño de luces.
Seguimos observando la ciudad en cuadrícula donde las calles son todas paralelas y perpendiculares y cada 100 metros hay un cruce. Nos llama la atención que casi todas las veredas son anchas y que hay muchas personas transitando, mirando las vidrieras hermosamente decoradas, hay vendedores ambulantes y un tránsito de muchos vehículos.
Podemos observar también que mucha gente baja escaleras hacia los Trenes Subterráneos o hacia los varios estacionamientos debajo del obelisco. En general las personas están muy bien vestidas, los hombres con trajes y sombreros, las mujeres con faldas a media pierna de telas bien coloridas y calzados de tacos altos. Se nota un standard de vida muy elevado. Los taxis de color amarillo y negro y los automóviles particulares casi todos muy nuevos. Sï, queridos lectores, estamos viendo la ciudad de Buenos Aires en primavera y en el mes de septiembre de 1961. Aquí es donde aparece nuestro personaje principal en escena, se llama Pablo Klark que hacía apenas dos días había sido dado de baja del servicio militar del Ejército Argentino.
Y aquí hago mías las coplas del “Martín Fierro” de José Hernández, que dicen:
Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento,
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento
Vengan Santos milagrosos,
Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me añuda
Y se me turba la vista;
Pido a mi Dios que me asista
En una ocasión tan ruda...
Hacía un año que había regresado a Buenos Aires de su viaje de estudios en Alemania y apenas llegó tuvo que presentarse al Servicio militar en Argentina. Por haber estado por estudios en el exterior tuvo que solicitar dos prórrogas al Servicio Militar en los Consulados Argentinos de Alemania. Al mes y medio de haber desembarcado se presentó a cumplir con el deber militar. Le tocó entrar en el sector de los Servicios del Estado Mayor del Ejército donde estaban los talleres mecánicos de los oficiales del Estado Mayor del Ejército.
Por saber hablar alemán tuvo la suerte de haber estado solo cuatro semanas en la intensa instrucción militar que era muy exigente, especialmente en la parte física. Pero pagó muy caro su rebeldía al no cumplir estrictamente las órdenes. Durante una guardia se acostó a dormir en un banco y fue castigado en el calabozo a oscuras todo un día sin comida ni bebida. Pero Pablo no era oveja de manada y con los dientes apretados lo pudo superar.
Al mes y medio fue chofer y asistente del comandante del Regimiento, que era descendiente de alemanes y le gustó tener un asistente que hablara el idioma, aunque él no lo dominara. A las pocas semanas se sintió en peligro porque la esposa del comandante lo estaba utilizando como chofer y con el auto del ejército lo llevó a Pablo para que la acompañara en sus compras por la ciudad. Comenzó a tutearlo y a coquetear con él. Unos días después, estando en el domicilio particular ella le pidió: “Acompáñame al dormitorio por favor así me ayudas a ordenar el placard”, lo tomó del brazo y lo llevó arriba al 1er piso, le entregó una caja de cartón para que la acomodara en el estante superior del armario y mientras él lo hacía, teniendo las dos manos ocupadas, ella lo abrazó desde atrás, moviendo sus manos hacia abajo. “No! por favor! Suéltame”, le dijo Pablo en voz fuerte, muy molesto. Dejó la caja, se dio vuelta, la tomó de la cintura y la levantó alejándola de él más de un metro. “¿Querés verme en el calabozo?” “No!” replicó Lidia, “no quiero perjudicarte, solo quería…” Pablo la dejó hablando sola, bajó corriendo la escalera, tomó la llave del auto y partió al cuartel. En el trayecto pensó sobre los sucesos y se sintió acosado y en peligro. Los toqueteos de la joven mujer lo iban a llevar por mal camino. Tuvo pánico pensando que ella lo podría denunciar y recordó el calabozo que ya conocía. Paró en un teléfono público, aprovechando que estaba afuera del cuartel. Llamó a su casa y hablando con su madre quedaron en buscar urgente la posibilidad de un traslado y lo consiguió por intermedio de un militar amigo de su familia. Así a las pocas semanas pasó al Estado Mayor del Ejército como chofer del Coronel Suarez López. El Coronel lo trató a Pablo como si fuera un hijo, cuando no necesitaba un chofer le daba franco, a veces lo tuvo que acompañar a los Aeropuertos o a la Casa de Gobierno. Cuando sabía que se iba a quedar muchas horas le pedía la llave del auto y le decía: “Klark”, “sí, mi Coronel”. “Ya no lo necesito, así que nos vemos mañana como siempre, yo lo paso a buscar por su casa en Vicente López a las 07:30, deme la llave del auto”. “Aquí tiene mi Coronel”. Y Pablo quedaba libre para ir a la oficina de su padre, en la calle Libertad.
Al principio Pablo con uniforme de soldado se tuvo que presentar en la oficina del Coronel a las 7:00 de la mañana. Se levantaba en Vicente López a las 5.30 más el viaje de una hora en Colectivo y Subte, siempre llegaba tarde. Así que el Coronel que vivía en San Isidro y siempre pasaba por Vicente López le propuso pasar por su casa. Al Coronel le gustaba manejar así que el soldado iba en la parte de atrás del Chevrolet modelo 1958 negro con patente militar. Un día Pablo vio un diario en el asiento y se puso a leer. Ese mismo día durante la tarde el Coronel lo llamó y le dijo: “Soldado Klark”, “si, mi Coronel”, “le pido que la próxima vez que viaje sentado en el asiento de atrás, no lea el diario”. “Entendido mi Coronel, no volverá a suceder”, y moviendo los párpados y riendo dijo: “me lo acaban de decir por teléfono.” Pablo con cara seria le contestó: “muchas gracias mi Coronel”.
Otro día con Pablo al volante y llegando a Vicente López, cerca de su casa, el Coronel le ordenó: doble en esta esquina a la derecha y pare a mitad de cuadra. Pablo reconoció inmediatamente la casa a la que se dirigía y le dijo mientras se detenía frente a la casa: disculpe mi Coronel pero conozco al Señor que vive ahí. Aquí vive el Sr. von Kreutz. Correcto! y qué me puede comentar sobre este Señor? ¿De dónde lo conoce? Mire, ahora no puedo decir mucho, solo le comento que es el que consiguió la libertad de mi padre cuando estuvo detenido en el penal de Villa Devoto como prisionero de guerra. Cuídese de este personaje, por favor mi Coronel. Muchas gracias Soldado, mañana hablaremos, su casa está cerca así que deme la llave y nos vemos mañana. Sí, mi Coronel. Mientras salía del auto para sacar algo del baúl, el dueño de casa vino caminando hacia él diciendo: “Hola Pablito, ¿cómo te va? como está tu familia? Muy bien gracias. Envíales saludos ¿sí? Pablo le dio la mano y mirando al Coronel le hizo un saludo con la cabeza y se fue caminando a su casa.
Al otro día Pablo le pudo contar al Coronel sobre lo que su padre le contó del susodicho personaje. El Coronel escuchó atentamente y no hizo ningún comentario, agradeció y nada más. A los 10 días mientras el Coronel manejaba le dijo: muchas gracias por haberme hecho saber a qué se dedicaba este enigmático personaje. Me salvé! Si no me entero a través suyo, iba a cometer un grave error. Muchas gracias Klark, y lo felicito por haber tenido el coraje de hacerme el comentario. Mantenga esta conducta en su vida y andará muy bien, al error y al engaño hay que sacarle la careta. Se sonrió y con su mano derecha lo palmeó en el hombro. Estaban llegando por la Av. 9 de Julio al Teatro Colón*, estacionó en la Plaza Libertad y le dijo: aquí nos despedimos hasta mañana. Tengo dos entradas para ver “Las Bodas de Fígaro” de Mozart, dijo el Coronel y me quedaré ahí en el café de la esquina, esperando a mi novia. Hasta mañana mi Coronel.
Se fue caminando tranquilo, fumando, cruzó la Avenida Corrientes siguiendo por la calle Libertad pensando en lo lindo que fue la época en que todos los inviernos su padre compraba 4 abonos para que la familia pudiese disfrutar las óperas en el Teatro Colón. Fueron 3 o 4 años que estuvieron gozando de la mejor música del mundo ya que, a Buenos Aires venían del exterior los mejores cantantes, directores de orquesta, las orquestas sinfónicas de mayor renombre en el mundo, un lujo que muy pocas ciudades del mundo tenían para ofrecer.
El Teatro Colón es un teatro de ópera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por su tamaño, acústica y trayectoria, ha llegado a ser considerado como el mejor teatro lírico del mundo. Según una encuesta realizada por el experto en acústica Leo Beranek a destacados directores internacionales de ópera y de orquesta, el Teatro Colón posee la sala con la mejor acústica para ópera y la segunda mejor para conciertos del mundo. Es un teatro de temporada o de stagione que renueva su programación anualmente, no un teatro de repertorio. Asimismo, es un teatro de producción propia, que cuenta con talleres especializados para realizar todos los elementos necesarios para la escenificación de un espectáculo de ópera o ballet.
Era principios del año 1962 y Pablo Klark ya se había casado con Lena a fines de 1961; lo hicieron en un Registro Civil de la ciudad de Montevideo, donde sin muchas preguntas y con solo dos testigos y las firmas de los novios finalizó el sencillo procedimiento del casamiento civil. Como no hubo ni parientes ni amigos presentes salieron del Registro Civil contentos y alegres, haciendo chistes y corriendo como dos chicos jugando, se subieron a un taxi, fueron a un hotel, dejaron el poco equipaje que tenían y sin perder tiempo se fueron a una playa cercana para disfrutar del sol y las lindas olas del Océano Atlántico. En esas latitudes se mezclan las aguas saladas del océano con el agua dulce del Río de la Plata. El Río de la Plata es en realidad la desembocadura de dos ríos muy caudalosos que nacen en el Amazonas, en Brasil. Corren casi paralelamente en dirección sur y se llaman Río Paraná y Río Uruguay.
Dejaron sus ropas y el calzado en un montón y corrieron al agua. No sabemos cuánto tiempo habrán gozado el juego entre las olas, pero cuando salieron y subieron por la arena buscando sus ropas no las encontraron; se las habían llevado. Linda sorpresa para los recién casados, solo vestidos con las mallas de baño, sin zapatos y sin dinero, unos turistas en el lugar les regalaron dos remeras y subieron a un taxi qué los llevó al Hotel.
Pablo Klark y Lena Hauser nunca habían imaginado el comienzo de una vida en pareja, con tanta aventura cinematográfica y mucho menos por el feliz acontecimiento de verse obligados a casarse por una maternidad sin aviso. Estaban felices y aceptaron con gusto todo como venía y aprendieron que la vida o el destino actúan siempre sin preguntar. Sus destinos y sus vidas comenzaron y se juntaron en el instante en que ella desembarcó del Buque Enrico “C” durante el mes de septiembre casi tres meses antes. El viaje de Lena se había programado medio año antes, y consistía en recorrer Sudamérica con una amiga y visitar Perú, Bolivia y Argentina finalizando en la casa de los padres de Pablo y así volver a encontrarse con él. Todo vino distinto, la amiga no participó y Lena viajó sola y directo a los brazos de su amor.
El reencuentro fue tan feliz que a los 60 días tuvieron la grata noticia de que ella estaba embarazada. Y así comenzó la verdad de la vida para nuestro amigo Pablo Klark. Tuvo que asumir la responsabilidad inesperada de estar casado a los 22 años y además ser padre. Esto último, en la vida de un hombre joven, produce un shock muy importante, enterarse así de golpe, recibir una tarea del destino tan inesperada que le movió todos sus cimientos, sus ilusiones y sus proyectos de vida. En menos de un segundo tuvo que girar el volante de su existencia en más de 180 grados. Tomó aire, respiró audiblemente con el semblante de tono subido, mostró una mueca en su cara, se dio vuelta y miró al cielo sin pestañear y sin moverse por varios segundos. Solo imaginemos esa cara y tengámosle consideración a cualquier contestación; balbucear en ese momento se hubiera considerado normal. Pablo era rubio con tez blanca, ojos azules y piel transparente por lo que, imaginen su color rojizo al ser saludado por su novia con un beso y sentir que le ponían en su mano un objeto, abrió la mano, miró y vio un pequeño “Hámster” de madera tallada (ratoncito enano), vio al mismo tiempo la cara sonriente y feliz de su novia, ella le habló pero él no escuchó nada, le subió un calor intenso y su mirada quedó fija, helada, cerró los ojos unos segundos, los abrió nuevamente y por fin sonrió pero se dio cuenta que esa sonrisa no convenció a ninguno de los presentes.
Sea como fuera a las pocas horas se repuso, tomó todo como un gran desafío, estuvo contento y asumió el rol y pensó “seré padre de familia y me haré empresario independiente”. Y así fue cómo comenzó su vida matrimonial y empresarial que fue muy activa y exitosa.
Apenas casados, en el mes de enero, Pablo y Lena hicieron su viaje de bodas y pasaron su luna de miel en Alemania, viajando en Lufthansa en un vuelo directo a la ciudad de Frankfurt. Muy cerca de esta ciudad residían los padres de Lena donde junto a amigos y familiares organizaron la fiesta y luego un corto viaje a un pueblo todo nevado, donde se hizo una ceremonia de casamiento en la nieve para luego regresar al hotel en una carroza tirada por dos caballos.
Le quedaron unos días libres y resolvió ir a una exposición internacional de artículos del hogar, con intenciones de ofrecer las muestras que había traído de Argentina, con la idea de poder exportar productos no tradicionales de su país. Consiguió interesar a una empresa que vendía alfombras, tapices, pantuflas, y otros productos de lana y cuero. Le hicieron un pedido de prueba de las pantuflas de cuero de cordero, cuyas muestras había llevado. Este fue uno de los primeros grandes éxitos de venta, que tuvo Pablo Klark en su vida.
Volviendo atrás en el relato, cuando Pablo recibió la noticia de que iba a ser padre, actuó con responsabilidad y comprendió rápidamente que, por más que no lo había programado, no iba a poder esquivar o modificar nada. Debía morder la realidad y actuar rápidamente en consecuencia. Este suceso no fue una piedra en su camino sino todo lo contrario, fue una hermosa niña rubia llamada “Sandra”, con ojos bien azules y que nunca iba a dejar de ser su hija amada.
Cumplido el tiempo, llegaron al sanatorio después de medianoche y entre el preparto y las dilataciones, más las contracciones uterinas, los ejercicios y la rotura de la bolsa, pasaron las horas y cuando dijeron vamos a la sala de parto, Pablo se disculpó diciendo: “Yo no puedo participar, me voy a caminar”. Le dio un beso a la futura mamá y se fue a caminar, a fumar un cigarrillo tras otro. Caminó por la Avenida Santa Fe cruzando Pueyrredón tres cuadras para abajo y tres de vuelta, volvió y recibió la feliz noticia.
Su padre tenía una empresa comercial de fabricación e importación, que en todos los casos trabajaba con modelos propios o exclusivos y que se fabricaban y comercializaban directamente en toda la Argentina. Hubo algunos distribuidores que trabajaban las líneas del rubro Souvenirs o Artículos de Recuerdo. Pablo decidió comenzar su vida de empresario utilizando la estructura existente en un sector separado de la oficina, pero usando los mismos Bancos, Despachantes de Aduana y muchos de los clientes de la firma paterna. Además, compartía algunos empleados especialmente del sector empaque y despachos por correo. Trajo a la Argentina la representación de una marca de relojes suizos, donde había hecho el entrenamiento comercial antes de volver de Europa. A esta representación le fue agregando otros productos importados dentro del rubro de Joyería y Relojería. Además, tuvo gran éxito, al principio, con la exportación de los Zapatones o Pantuflas de cuero de cordero.
El destino sin embargo quiso que al poco tiempo se diera cuenta de que su padre estaba muy enfermo, de una enfermedad desconocida que recién unos años después se la conoció como “Alzheimer”. Esto le impidió seguir al frente de su empresa. Sin embargo y gracias a Dios, antes de que perdiera el juicio, le pudo dejar muchas enseñanzas importantes.
Esos sabios e inteligentes consejos constituyeron los pilares de su vida. Manejarse con sinceridad y siempre con buenas intenciones tanto con los clientes como con los proveedores. Esos fueron los puntos morales de gran insistencia por parte de su padre. Al principio no lo tomó demasiado en serio ya que el concepto del exitoso comerciante era utilizar su astucia y picardía para obtener mayores ganancias. Sin embargo, tuvo el coraje de probar y finalmente comprender que el que mal anda mal acaba. Además, supo, al poco tiempo, por qué su padre había insistido en varias oportunidades en decirle: “Acuérdate que a la Verdad no hay con que darle” y otro consejo: “No pagues coimas ni hagas contrabando, si amas tu libertad, caso contrario serás un esclavo”. Estas enseñanzas fueron los cimientos sobre los que pudo construir sus exitosos emprendimientos a lo largo de toda su vida. Así fue que tuvo que hacerse cargo de la empresa de su padre.
Los importantes cambios que realizó le permitieron conseguir mayores ingresos de dinero. Los cambios fueron principalmente eliminar gastos y sueldos prescindiendo del personal que ya no tenía tareas para realizar. Esto le trajo conflictos laborales que solucionó amigablemente con indemnizaciones, con pagos diferidos hasta 2 años que fueron aceptados por los empleados despedidos. Hubo socios de la SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitada) y empleados de gran confianza que aceptaron las propuestas de Pablo para colaborar y ayudar a evitar a toda costa la temida “quiebra”.
Lo más complicado sin embargo fue la negociación con los Bancos que eran acreedores de altas sumas de dinero por los descubiertos bancarios que le habían autorizado a su padre.
Por los montos tan elevados fue obligado a negociar plazos de pago largos y ofrecer las propiedades como garantías hipotecarias. Pudo dejar sin hipotecar la casa particular de sus padres y otras propiedades de menor valor.
La vida lo llevó a tener que asumir responsabilidades enormes y por suerte era tan joven y con tanta inexperiencia que actuó osadamente. Seguramente esa ingenuidad lo liberó del mayor enemigo del ser humano: el miedo. Su convicción de éxito acompañado de Dios y su buen destino, lo rodearon de ideas inteligentes; todo esto y su gran valor lo empujaron a buen puerto.
Fueron duros años donde aprendió de los propios errores por falta de conocimientos legales y sin embargo descubrió cómo evitar peligros y cómo no perderse oportunidades para conseguir buenos negocios.
Los bancos volvieron a confiar y esa fue la tranquilidad que lo llevó a los pocos años a muy buenos resultados. Valoró y respetó a raja tabla sus compromisos tanto con los bancos como con los acreedores y no dudó en liquidar mercadería a bajo costo, fundir materiales, etc., para poder cumplir sus compromisos. Todo esto sucedió en el marco de un país con constantes cambios en las políticas económicas y donde los gobernantes tomaban medidas dictatoriales que lo sorprendían a la mañana en su mesa de desayuno.
Fue siempre defensor de la honradez y de la verdad. Tuvo que lidiar con muchos inconvenientes pues donde hay caos y descontrol existen también los robos de empleados y clientes deshonestos que se aprovechan de las tormentas económicas. Pudo interceptar a un amigo de confianza de su padre que vino a cobrar dos veces el importe de un préstamo y por casualidad pudo descubrirlo. En otra oportunidad tuvo que participar personalmente en la detención de una empleada ladrona.
Este veloz aprendizaje fue seguramente su primer paso en la dirección correcta de su vida. Decidió exigir a todos sus empleados y vendedores que la honestidad debía ser absoluta y que los argumentos de venta no debían contener mentiras sobre la calidad de los productos. En la fabricación y en la mercadería importada se debía siempre informar qué tipo de material contenía o se usaba. Fue muy estricto y demandaba a sus colaboradores decir siempre la verdad al comprador; si descubría el engaño lo despedía.
El buen vendedor tiene que ofrecer a su cliente lo que su cliente va a poder vender bien, la buena intención deberá ser siempre lo más importante del buen vendedor. Estas ideas de Pablo no eran justamente suyas, vinieron de los buenos consejos paternos. Toda su vida tuvo que luchar contra la corriente de opinión que decía, que el buen vendedor es el que mejor sabe mentir.
En una reunión de Vendedores dijo Pablo Klark: “A nadie le gusta que le mientan o que le roben y menos que los engañen o les hagan trampas. Con estos conceptos todo el mundo está de acuerdo”. Y luego dijo: “casi todo el mundo añora que la justicia actúe con corrección y sea por consiguiente pareja para todos, no todos lo entendieron y tuvo que explicarlo de esta otra manera diciendo:
“La Justicia, que es pareja, no es rigurosa, mientras que la que no es pareja para todos, es injusta”.
Pablo se acordó de una anécdota que su padre le había contado. Resulta que, durante las épocas de la segunda guerra mundial, donde no se podía importar mercadería ya que el mundo estaba en guerra, había fabricado una colección de artículos de plata con motivos Incaicos y motivos típicos de las culturas de los pueblos originarios de América, como ser Tótems, Llamas, Guanacos, Coyas, Gauchos, Rastras, etc., y sus clientes, que eran joyerías importantes de Buenos Aires con sucursales en todo el país, no las compraron porque decían que no estaban de moda.
Su padre estaba en un problema ya que tenía muchos cientos de kilos de artículos de plata y había que conseguir que se vendieran. Entonces recurrió a sus clientes de Mar del Plata y les pidió que acepten la mercadería en consignación, o sea que si no la vendían podrían devolverla íntegramente. Les pagó a sus clientes un importe de alquiler por utilizar sus vidrieras y expuso la platería incaica en las joyerías más importantes de la ciudad balnearia.
A las pocas semanas lo llamaron por teléfono los gerentes de los negocios de Buenos Aires diciendo: “Hola Don Augusto, disculpe que lo moleste pero quería decirle que me equivoqué con la platería que usted me ofreció hace un mes, la vi en Mar del Plata en varias vidrieras, se ve que está de moda, por favor hágame un surtido importante, le recuerdo que tenemos 4 sucursales”. Así el padre de Pablo pudo crear una moda, una platería “Incaica” que se vendió muy bien durante varios años. Esta idea Pablo la puso en práctica en varias ocasiones, y con distintos artículos.
Hubo otro dicho de su Padre que le quedó grabado, él decía: “hay que buscar un ratoncito blanco para tener éxito, y nunca copiar lo que ya existe”.
Pablo Klark nació en Argentina unos pocos meses antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial como segundo hijo del matrimonio de su padre Augusto Klark y su Madre Julie Steiner. Ambos de nacionalidad alemana, aunque su madre había nacido en Austria. Llegaron al país antes del año 1930. El padre emigró de Alemania porque no había futuro por la falta de trabajo. Era el tercer varón de una familia de campesinos. Llegó a Buenos Aires con un amigo de su pueblo que por intermedio de la hermana había conseguido trabajo en la RCA Víctor (fábrica de discos) en Buenos Aires, pero para él no hubo cupo así que buscó trabajo y lo encontró unos meses después de haber llegado.
Fue empleado en una Joyería y Bazar cuyo propietario era alemán, lo que le facilitó poder ir aprendiendo el idioma español. Era un local de venta al público en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Se independizó a los dos años y comenzó a importar artículos para el hogar: porcelanas, cristalería, cubiertos, etc. Ya en el año 1933 era un importante empresario, con local propio con depósitos importantes de mercadería en dos subsuelos en San Telmo, en la calle Bolívar. A la madre de Pablo la conoció durante una reunión de amigos en un clásico Restaurante Alemán de Buenos Aires. Al año se casaron en Montevideo, Uruguay.
La Argentina era un país muy próspero con una moneda estable, regía un orden institucional, la justicia funcionaba, existía una clase social media muy próspera, la inmigración de Europa central fue tan importante que trasladó la cultura general de esos países hacia la Argentina, los Italianos vinieron de a millones, Alemanes, Franceses, Suizos, Escandinavos, Ingleses, e Irlandeses, se instalaron en las orillas del Río de la Plata, tanto en Buenos Aires como en Montevideo y en las ciudades de Rosario y Córdoba. Clubes sociales y deportivos de todas las nacionalidades como también escuelas crecieron como hongos en la Argentina. Así el progreso y el buen nivel de vida fue envidia mundial y llegó a ocupar el primer puesto de las ciudades sudamericanas. Existía muy poca pobreza, una muy elevada producción agropecuaria tanto de cereales como de carne bovina eran pilares de la economía y existía un orden y respeto a la justicia y a la propiedad privada. Dentro de estas reglas de juego estables con una moneda fuerte un Peso Argentino que cotizaba en el exterior como moneda segura, el padre de Pablo hizo una importante fortuna en solo 10 años de estabilidad monetaria. Desde 1933 a 1943 o sea hasta el comienzo de la segunda guerra mundial.
A medida que políticamente se fue adulterando la Justicia, se fue destruyendo el país, perdió credibilidad internacional y comenzó el camino descendente hasta el día de hoy.
*El porqué de todos estos “desgobiernos” durante 70 años, es el enfermizo deseo de enriquecerse robando por intermedio del Estado. Nadie podrá discutirlo, casi todos los que estuvieron en la política argentina son hoy en día millonarios y en dólares americano y jamás fueron empresarios ni pagaron sueldos. Siempre vivieron del Estado Argentino.
CAPITULO 2

CAPITULO 2
Pablo creció por consiguiente en una casa de clase media alta, cursó la primaria y secundaria en colegios privados y vivió en un lindo barrio, en una casa de dos plantas con parque y pileta de natación, teléfono, heladera y calefacción central.
Cuando tenía 6 años, al final de la segunda guerra mundial, estando durmiendo, fue despertado abruptamente por voces masculinas en su habitación. Se tuvo que levantar y vio que esos hombres daban vuelta su cama buscando algo. Sintió miedo y se abrazó a la falda de su madre. Solo recuerda que hubo mucho movimiento de personas en toda la casa, iban y venían, subían las escaleras, bajaban, hablaban en voz alta, casi gritando y él no se apartó en ningún momento, del contacto consolador de su madre.
Todo esto terminó y solo quedó el recuerdo de una noche triste y misteriosa y una imagen que nunca olvidó: mirando desde la ventana del baño del primer piso vio como a su padre, que vestía un traje gris claro, lo empujaban dentro de un automóvil negro y que detrás de él se metía aquel hombre que le había revuelto su cama. El auto partió y a Pablo le quedó esa amarga sensación de injusticia. Este acontecimiento correspondió a la detención de su padre, a una cárcel de alta seguridad como prisionero de guerra.
No siempre la política actúa de manera justa. En el gobierno de la revolución militar del año 1943 estaba ocupando importantes cargos el entonces Coronel Juan Domingo Perón. Como el Gobierno Argentino era simpatizante de Alemania demoró en fijar su posición internacional al respecto.
Augusto Klark nunca fue miembro del partido Nazi en Argentina, ni había estado en las oficinas correspondientes a esa organización. Su primo y padrino de Pablo, que vivía en la ciudad de Mendoza, había sido miembro del partido. Esta realidad le molestó mucho a su padre por lo cual lo envió lejos de Buenos Aires y lo puso como gerente de la SRL que había formado para la fabricación de artículos de platería y afines. Así lo alejó de esa organización política. Estos datos demuestran que a Augusto no le interesó nunca la política.
Sin embargo, durante la época de la guerra, un conocido lo llamó por teléfono al padre de Pablo, para preguntarle si podría guardar algunos muebles en su depósito de la calle Bolívar ya que él se iba de viaje y no quería deshacerse de los mismos. Resulta que este señor terminó siendo uno de los espías más importantes del Gobierno Alemán que cuando comenzó la guerra desapareció para trabajar en la clandestinidad. Nunca más se lo encontró, seguramente por haber cambiado su fisonomía y su nombre. Durante la época de guerra, supongamos 1943, muy entrada la noche, Augusto Klark, que vivía con su familia en la localidad de Florida, recibió una llamada telefónica en su hogar. Era aquel “conocido” cuyos muebles había guardado, quien le pidió por favor que lo deje entrar a su casa, porque lo estaban siguiendo. Como Augusto ya sabía para entonces en qué actividades andaba este señor, intentó disuadirlo de su idea de venir a su casa. Sin embargo éste le dijo: “lamento mucho haberlo involucrado Augusto, al llamarlo a usted, esta llamada quedó registrada y no tengo otra alternativa que hacer esto para sobrevivir”. “Pero por qué justo a mí, me tiene que meter en este lío”, le gritó Augusto al teléfono. “Porque me están siguiendo y Ud. es el que vive cerca de donde estoy, sólo déjeme entrar, que yo saldré después de unos 20 minutos, por arriba de las casas y los jardines de la cuadra; desapareceré y nunca más me verá en su vida”.
Así fueron los sucesos, pero las consecuencias para Augusto Klark fueron horribles. Tuvo que pagar muy caro haberle guardado los muebles a ese sujeto sin imaginarse a lo que se estaba exponiendo.
Durante la época en que Pablo ya dirigía la empresa, apareció un señor que quería saludar al señor Klark Senior. Lo hicieron pasar, pero su padre, que ya estaba en una etapa de su enfermedad de “Alzheimer” en donde no reconocía a las personas, no lo atendió y tampoco supo lo que este desconocido, le estaba diciendo.
Lo llamaron a Pablo y el señor se acercó y le dijo: “Hola que tal, lamento mucho que su padre esté tan enfermo que no puede recordarme, él me brindó una ayuda importantísima en mi vida y yo ahora no se lo puedo agradecer.” “Y…sí… hace años que está así y va empeorando. Dígame - ¿cuándo fue esa ayuda y en qué contexto? Fue hace 24 años, yo vivía en Argentina, ejem… y se quedó callado, Pablo quedó esperando y el visitante siguió diciendo, mientras miraba al techo, - ahora vivo en Chile, aquí tiene mi tarjeta, por cualquier cosa que necesite, no lo dude, llámeme por teléfono. Pablo miró rápidamente con el rabillo del ojo la tarjeta y vio el nombre “José A. Peres” le dio la mano y dijo: “muchas gracias señor, lo tendré en cuenta. Fue un gusto conocerlo, dijo el extraño y misterioso señor y se retiró. Hablaba un idioma alemán perfecto y sin acento, lo cual no coincidía en absoluto con el apellido español del “Sr. Peres” con “s”. Pablo miró nuevamente la tarjeta, sus ojos apuntaron hacia el techo, meditó, caminó unos pasos ida y vuelta en su oficina, observó nuevamente la tarjeta, se quedó otro minuto pensando, la tomó, la rompió en varios pedazos y la tiró al papelero.
Cuando terminó la segunda guerra mundial Augusto Klark fue detenido en su domicilio en horas de la madrugada, y fue trasladado a un penal de alta seguridad en la ciudad de Buenos Aires junto a otros hombres de nacionalidad alemana que, sin previos Juicios de ningún tipo, ni tampoco pruebas, tuvieron que padecer estar encarcelados durante casi un año. Este encarcelamiento improvisado impuesto por el Gobierno Argentino sucedió cuando la guerra ya había terminado. Fue después que el gobierno de los Estados Unidos le solicitara, que como recién habían declarado la guerra a las fuerzas armadas del Eje, una vez terminados los acontecimientos bélicos, le informaran cuántos prisioneros de guerra tenían y que por favor les suministraran los listados y nombres correspondientes.
A los 8 meses Augusto Klark fue transferido al Hospital Alemán porque estaba muy enfermo. Desde allí dos meses más tarde obtuvo su libertad condicional y volvió a su vida normal de trabajo y a su familia. Apenas unos días después de los 30 días de haber sido liberado, mientras toda la familia estaba cenando, sonó el teléfono, atendió Augusto, escuchó y sin decir palabra alguna colgó, tomó un abrigo y un sombrero y salió por la puerta de entrada. Sin despedirse de nadie desapareció por más de 4 meses, nadie supo nunca donde había estado.
Aparentemente algún amigo le avisó que debía desaparecer urgentemente. Después se supo que el gobierno estaba buscando nuevamente a todos los ex encarcelados para enviarlos a Alemania en un buque y ser entregados a las tropas de ocupación, estacionadas en la ciudad de Hamburgo.
Cuando el buque amarró en el puerto de Hamburgo llevaron a los 57 prisioneros, provenientes de Argentina, a una casa de varios pisos totalmente deshabitada y después que todos estuvieron adentro, cerraron la puerta principal y los dejaron solos. Después de dos días sin comer, algunos de ellos se animaron a ver si la puerta se encontraba abierta y oh sorpresa! sí, estaba abierta. Problemas de idioma no hubo, eran alemanes y estaban en su país natal, preguntaron en los alrededores, dónde podrían encontrar un cuartel de los “americanos” les dijeron dónde, fueron y según cuenta la historia a los “Americanos” les molestó tener que “ocuparse” y alimentar a más prisioneros de los que ya tenían, así que a los pocos días los soltaron, dándoles un “salvo conducto” para que pudieran volver a su país o hacer lo que quisieran. Estaban en libertad. La mayoría de ellos se quedó en Alemania por unos meses, visitando y ayudando a familiares y tratando de conseguir el dinero para poder volver a la Argentina. Esta historia sí que parece increíble, pero es la pura verdad.
Casi a fines del siglo pasado, en una cena comercial organizada por Pablo en un restaurante de la ciudad de Mendoza, se le acercó un señor y se presentó diciéndole: “Hola disculpe soy Juan Schwab”. “Klark, mucho gusto”, dijo Pablo. Le quería comentar que su padre Augusto vivió varios meses en nuestra Casa de los Viñedos, en Chacras de Coria, hace más de 40 años atrás. – Aja! Dijo Pablo sorprendido. Hace años que quería contarle a alguien sobre su padre. Aja! volvió a decir Pablo, que seguía asombrado y curioso por lo que estaba escuchando.- Lo recuerdo muy bien a su papá, tuvimos muy lindas conversaciones. Yo era muy joven en aquella época. Aja! ¿En qué año pudo haber sido eso? preguntó Pablo. No me acuerdo exactamente, pero pudo haber sido en los primeros años, después de la segunda guerra mundial. Si, fue en aquel tiempo, me imagino porque en aquella época mi padre tuvo que desaparecer por unos meses… Y ahora por su intermedio me entero adonde estuvo. Muchas gracias señor Schwab. No hay porqué. Hasta ahora nunca me animé a hablar al respecto. Nuevamente muchas gracias. Se saludaron y Pablo quedó pensativo durante un largo rato.
Volvemos ahora para seguir con el relato del juvenil Pablo. Fue a la primaria al Colegio Echeverría en el barrio de Belgrano. Estos colegios Incorporados alemanes surgieron en Buenos Aires después que fueran expropiadas, todas las Instituciones alemanas oficiales, tanto las deportivas como las escolares, por el gobierno de aquella época. Desayunaba todas las mañanas avena o polenta con leche, mucha azúcar con chocolate o canela en polvo. Tomaba los dos sándwiches de pan negro con fiambre un beso a su madre, la mochila y a salir corriendo hasta la avenida Maipú a tomar el Trolebús hasta Cabildo y Zabala, una media hora de viaje. Caminaba más de seis cuadras solo o acompañado por otros chicos. En esas épocas los padres no tenían miedo que algo sucediera a los chicos. Ese mundo hoy en día por lo menos en Argentina, ya no existe.
La mochila contenía algunos útiles escolares pero lo importante eran los Juguetes que llevaba. Una bolsita de tela con bolitas de vidrio, dos o tres autitos de plástico de Turismo Carretera, que tenían plomo adentro, un yoyó y un balero. El balero tenía un tallo de madera unido por una cuerda a una bola de madera que tenía un agujero, había que introducir el tallo al agujero de la bola. Imaginen ustedes que el recreo era para Pablo lo más importante de la escuela. Además, la mayoría de los varones, jugaban al futbol, el deporte nacional, en el recreo.
Aprender a sumar, restar, multiplicar, fue quizás lo único que le dejó la primaria aparte de haber aprendido a escribir, todo lo demás no fue importante. Las tardes también eran para jugar. Con su hermana un año mayor que él, jugaban a los cabezazos arco a arco, de una vereda a la otra con una pelota de goma inflada. Si los amiguitos no venían o estaban en penitencia por alguna diablura, la hermana le servía para jugar al cabeceo. Otro pasatiempo eran los patines con ruedas de hierro fundido, las bicicletas y los carritos de madera con ruedas de rulemanes. Sentados sobre una tabla, dos ejes de palo de escoba con las ruedas en los extremos. El eje delantero movible para poder doblar, se arrojaban por las calles inclinadas o barrancas, sin frenos. Las rodillas estaban siempre en carne viva. Ninguna madre miraba ni controlaba, solo compraban mayor cantidad de gasas y vendajes para vendar las rodillas sangrientas. Los chicos no usaban casco, ni cinturones de seguridad, viajaban en la caja de atrás de las camionetas, sentados o parados, salían de su casa con la única promesa de volver antes del anochecer. ¿Cómo habrán hecho Pablo y los chicos de aquel entonces para sobrevivir? Todavía no existían los juegos electrónicos, la juventud era libre, feliz y son aquellos humanos que construyeron el mundo, que hoy todos pueden disfrutar.
A los 14 años tuvo una experiencia con el Hipnotismo que le enseñó que hay que cuidarse de no caer en la trampa y repetir o hacer lo que otras personas mal intencionadas piden de uno. Se dio cuenta que es un enemigo que entra en la psiquis y maneja nuestros pensamientos haciéndonos creer que estamos con los pies en el agua cuando no lo estamos. O sea, supo que no es para jugar sino, para tenerle respeto ya que maneja nuestra voluntad y la de nuestro prójimo a su antojo.
Fue durante la cuarentena de la parálisis Infantil, estando en una colonia con otros 15 chicos y chicas de su edad, en una zona montañosa por casi cuatro semanas.
En una de esas caminatas un compañerito se cayó de una roca y se quebró una pierna. Gritó y lloró durante muchas horas estando muy molesto por más que se lo había entablillado. Alguno de los mayores comentó que había un vecino, médico que había sido oficial militar alemán, durante la guerra y que hacía tratamientos hipnóticos que eliminaban el dolor de los pacientes. Convencidos los tutores del grupo recurrieron a él. Vino e hipnotizó al chico que dejó de quejarse inmediatamente de sus dolores y así pudo viajar en ómnibus a una clínica donde lo enyesaron. Le contaron a Pablo que después de haber tenido puesto el yeso, el acompañante le habría dicho unas palabras y el chico volvió a sentir la pierna, pero ya no sentía dolor alguno. El hipnotizador le habría dado esas palabras y las instrucciones correspondientes.
A Pablo toda esta historia le impactó profundamente y recordó lo que le habían enseñado sobre estos temas del hipnotismo. Unos días después, el médico vino a la colonia de vacaciones y en una ronda se ofreció a hacer pruebas de hipnotizar a algunos de los chicos que quisieran probarlo.
Hubo varios que se prestaron y como era un juego donde era muy cómico ver los resultados y comentarios de los hipnotizados, todo transcurrió tranquilamente hasta que el hipnotizador se dirigió a Pablo diciéndole; Ahora te toca a vos, y Pablo dijo: ¿Por qué yo? Inmediatamente el médico intentó hipnotizarlo, pero no lo logró. Dos veces lo intentó y terminó disculpándose ante todos diciendo que estaba muy cansado y todo terminó ahí mismo.
Pablo había puesto en práctica el método que le enseñaron: no cumplió con ninguna orden ni sugerencia del médico, se imaginó que estaba jugando al futbol y su mirada nunca se cruzó con la del médico ni miró lo que él le indicaba que mirara. Con esta experiencia aprendió que no podrían hipnotizarlo mientras él no lo quisiera.
Toda su vida fue muy rebelde a cumplir órdenes, casi siempre contestaba con una pregunta: ¿por qué? Ese comportamiento lo salvó de muchos problemas, aunque por otro lado le trajo inconvenientes por sus actos de rebeldía y testarudez. Con los golpes y torceduras que recibía jugando o las heridas cortantes recibidas, incluso las gripes o resfríos, intentaba ignorarlos. En el grupo familiar se reían de él y era objeto de bromas pero siguió toda su vida, con la misma costumbre.
A su hija menor Valeria le preguntaron en su primer año en la escuela primaria: ¿A qué se dedica tu papá? Mi papá es médico. Eh! ¿Por qué decís eso? Me parece que es empresario, le dijo la maestra. No, dijo Valeria, cuando me siento mal él viene a mi cama y me pone la mano en la frente, el oído en el pecho, me golpea en la espalda con el dedo doblado y me dice Ya está, ahora nos dormimos y mañana no tendrás más nada y con un beso en la frente y unas cosquillas y haciéndome reír, me cuenta un cuento y a la mañana no tengo más nada.
Cuando Pablo sufría dolores de cabeza, tomaba aspirinas. Su mamá usaba unas que venían en unas cajitas de metal con tapa corrediza, las encontraba en el botiquín del baño. Durante un viaje con su padre, llevaba la cajita en el bolsillo, tuvo dolor de cabeza metió la mano y encontrando una pastilla suelta se la tomó con un sorbo de agua. El dolor desapareció. Ya en el hotel buscando algo en el bolsillo tocó la cajita, la sacó y vio con sorpresa que estaba cerrada, con un papel pegado en la tapa corrediza. Qué me tomé?... pensó y se dio cuenta que había sido una menta que, al tragarla entera, no notó el gusto. Concluyó: con solo creer haberla tomado ya se me fue el dolor. Fue como una puertita que se le abrió en su mente para comenzar a comprender cómo funcionaba un placebo y lo importante que es en nuestra vida, lo que pensamos.
En 1953 entró en la secundaria, pero como en el mes de mayo sus padres lo llevaron por 4 meses junto a su hermana a visitar parientes y conocer Alemania quedó libre y a fines de ese año tuvo que aprobar 13 materias para no tener que repetir el año. Aprobó 11 y le quedaron 2 previas. Su campo de interés era historia y geografía, filosofía, psicología y Lógica.
Tuvo interés por lecturas filosóficas en las que buscó la explicación sobre “la vida” y el porqué de esta existencia humana que dura solo unos años y se termina casi siempre sin avisar, como si apagáramos la luz y todo terminó. No aceptó que esa fuera la realidad. Se dio cuenta lo que este mundo hermoso y maravilloso es y comprendió que es un regalo para aprovechar intensamente. Terminó preguntándose: ¿La vida no será un curso preparatorio que tenemos que vivir y aprobar?
Durante los cuatro años del Secundario fue un mal alumno, impaciente y de poco aguante para la concentración, estudió lo menos posible. No atender en clase, era lo normal para él, pero estar dispuesto a todo tipo de travesuras, era habitual. Cuando suponía que lo llamarían al frente para decir una lección y él no sabía, por no haber estudiado, se escapaba del colegio en el recreo anterior. Iba a un café llamado “Tarzán”, tomaba café, junto a otros tan vagos como él, fumaba y jugaba a los billares. Al otro recreo volvía y seguía en clase como si nada hubiese sucedido. Llegó a tal punto que salía del colegio tranquilamente por la puerta principal pasando por la secretaría hacia la calle, saludaba a los que lo veían salir, como si tuviera permiso.
Cerca del colegio había un Zoológico y un predio de Exposiciones y Pablo fue un asiduo visitante durante toda la etapa escolar. Esta rebeldía le costó muy cara ya que tuvo que rendir exámenes todos los fines y principios de año por lo que casi nunca pudo disfrutar el verano o disponer de tiempo libre. En 5to año tuvo que recuperar tantas materias que su madre buscó un profesor para que tenga la posibilidad de rendirlas para recibirse.
El profesor llamado Héctor resultó ser un estudiante universitario de La Plata que daba esas clases en un departamento familiar en Olivos. Allí fue Pablo y desde el primer día tuvo con el joven profesor, una gran afinidad de ideas. Se quedaban charlando o filosofando después de la clase. Un día Héctor le dijo: Escucha Pablo, en nuestra mente o cerebro tenemos nuestros pensamientos. Estos no son materiales ni son tampoco visibles. Son solamente imaginaciones nuestras, pensamientos que no podemos guardar en una cajita material. Ajá! qué bueno, dijo Pablo, pero los podemos expresar en palabras y grabarlas en un disco de pasta. Correcto dijo Héctor. También podemos transmitir esas palabras por radio, pero están en un mundo desconocido para nosotros. Yo lo llamo el mundo de los pensamientos. Y ahora te pregunto: ¿qué está primero, el pensamiento o la materialización de lo imaginado? Pablo no supo qué contestar, la pesada información recibida no la supo discernir y simplemente dijo: Ah… no sé.
Esta vivencia, fundamental para su futuro, se transformó en el inicio de su vida como pensador libre, buscando la explicación de lo que es en realidad la vida. Su recorrido intelectual se inició en las literaturas provenientes de oriente y se trasladaron lentamente hacia occidente. Investigó y leyó sobre las distintas filosofías existentes, desde lo más antiguo hasta lo moderno y comprobó fehacientemente que existen dos mundos: el material y el no visible o espiritual.
Según algunos pensadores, la espiritualidad es definida como la consciencia de una parte de nosotros que no se manifiesta materialmente.
Le gustaban todos los deportes, habilidoso con las manos y los pies jugaba al Tenis, al Futbol de potrero, al Rugby, Esquí acuático y sobre nieve. No le faltaron amigos que tuvieran lanchas y lo invitaran al Tigre Delta*. También practicó y disfrutó el remo, saliendo de clubes de la zona del Tigre.
A los 15 años el padre le compró a Pablo una moto con un motor de 50cm3. El mismo día le sacó los pedales de bicicleta que tenía para arrancar el motor y le puso dos apoyos para los pies, los cambios los modificó colocando una palanca y le puso ruedas más anchas.
El silenciador desapareció y fue cambiado por un caño tipo embudo de menor a mayor, que hacía ruido de moto de carrera. El vecindario lo tuvo que aguantar no solo por el ruido sino también porque corría carreras con otros chicos dando vueltas y vueltas hasta que volaban los tomates o naranjas de los enojados vecinos.
*El Tigre Delta es una región al Norte de la ciudad de Buenos Aires, donde el Río Paraná, antes de desembocar en el Río de la Plata, forma un Delta muy atractivo para viviendas de fin de semana, clubes náuticos, deportes acuáticos, etc. y donde muchísimos turistas vienen a disfrutar una naturaleza maravillosa y muy original. Existen buques ómnibus llamados “lanchas colectivas” que trasladan a sus domicilios a todos los que viven en el Delta y a los turistas que van a los muy variados alojamientos existentes en la gran cantidad de pequeñas y grandes islas.
Un día la moto desapareció del galpón de su casa y los padres le dijeron que había sido robada. La puerta no estaba violada y no faltaba nada del galpón, solo la moto. Muerto el perro, muerta la rabia, habrán pensado sus padres. Siguió corriendo carreras con motos prestadas, eran de mayor cilindrada y más veloces, le encantaba correr. Tuvo mucha suerte, en varios accidentes y caídas.
Volvemos a subir a nuestro avión imaginario para intentar ubicar por dónde anda nuestro joven aventurero.
Estamos viendo de lejos una importante vegetación verde muy tupida, se nota que son bosques de pinos que están rodeados de grandes extensiones desérticas. Se observan médanos móviles. Adelante de estos o sea en la dirección que estamos imaginariamente volando podemos ver el horizonte de un color azul verdoso que es el imponente Océano Atlántico. Un barco pesquero a la distancia con una bandera irreconocible y otro más cercano, un velero con su vela mayor blanca y el Foque o Génova de un color más oscuro con un texto grabado, y moviéndose intensamente rodeado de olas con blancas crestas.
De pronto vemos un claro en el bosque y nos llama la atención ver a unos cuantos pibes o jóvenes armando una carpa de campaña en un jardín arenoso detrás de un hotel. Es como si el hotel estuviera más elevado y ellos armando la carpa en un sitio más plano, pero más abajo. Son 6 adolescentes, uno de ellos era Pablo. Habían llegado bien temprano a una estación de tren en el medio del campo o sea un lugar donde no hay otra cosa que una estación o parada del tren. Bajaron el abultado equipaje, la carpa, 6 catres, 6 sillitas, una mesa plegable, parrilla, elementos de cocina, y sus bolsos y valijas con vestimentas personales. Tenían entre 14 y 16 años de edad. Ninguna persona mayor los acompañaba. Subieron todo a un carro tirado por dos caballos y un cochero y viajaron hasta el pueblo de Villa Gesell, un balneario creado por un suizo en la costa atlántica a 300 km de la ciudad de Buenos Aires.
Sus padres les habían dado el dinero necesario como para poder alimentarse durante los próximos 30 días, las vacaciones soñadas habían comenzado. Año 1955, hermosa época en que chicos de esa edad podían demostrar que podían arreglárselas solos, sin los mayores.
Vivieron una experiencia maravillosa, hubo algunas peleas, pero no graves, nunca faltaron compañeros que los separaran a los contrincantes. A veces con empujones y otras dificultades, pero siempre se volvió a la tranquilidad y a la convivencia armoniosa.
Las salidas nocturnas fueron casi todas a un lugar llamado “La Redonda” donde había música en vivo y pasaban el rato haciendo algunas travesuras livianas. Sin embargo, una mañana fueron despertados en la carpa por policías que los interrogaron a todos acerca de unos robos que habían sucedido justo en La Redonda donde ellos estuvieron. Hasta les revisaron la carpa, pero no encontraron nada. Se llevaron a Pablo y al Gordo para declarar en la comisaría y los llevaron caminando y trotando, al lado de los policías, que iban montados a caballo.
Todos los días playa, sol y agua. Pesca, y juegos de pelota, algunos intentos de conquistar chicas, sin éxito. Espectacular vida al aire libre, estuvieron unidos y muy felices.
La vida en carpa en una zona alejada de las ciudades o pueblos, sin electricidad ni modernismo tiene la belleza de la luz de las velas, los fósforos, las linternas, y las caminatas en total oscuridad, acompañados solo de la luz de la luna y las estrellas. El firmamento estrellado, sin nubes, es un espectáculo maravilloso que hay que haberlo disfrutado para saber de qué estamos hablando. Es un momento sublime en el cual uno se conecta con la verdad de la naturaleza. Comenzamos a darnos cuenta que existe una inteligencia superior que mantiene no solo el equilibrio, sino que mantiene en marcha todo el universo incluyendo al hombre que es parte de esta maravillosa realidad. Estos 6 muchachos comenzaron así. Tenían toda la vida por delante.
Los padres de Pablo habían hecho un viaje a Europa y como en aquellas épocas los viajes se hacían por barco trajeron de regreso un auto nuevo, marca Borgward Isabella, que era en su categoría uno de los más veloces y junto con otras marcas europeas como Peugeot y Volvo en las cilindradas 1.500 cm3 eran usados para correr carreras en una categoría que se llamaba “Turismo Standard”. Solo se permitían pequeñas modificaciones en los motores y nada en carrocerías, etc.
Pablo decidió con un amigo llamado Maxi, mayor que él y que trabajaba en Mercedes Benz de Argentina, preparar el Borgward Isabella, color rojo, y dar unas vueltas en el autódromo de Buenos Aires, lógicamente sin pedir permiso al padre ya que seguramente lo hubiese prohibido.
Dieron unas cuantas vueltas y Pablo hizo mejores tiempos que su amigo quien le dijo: “Dale Pablo anótate, anduviste mejor que yo así que animate a participar de una carrera, es tuyo el puesto al volante”. Así fue que decidieron anotarse para correr el domingo siguiente. “Qué edad tenés pibe”, le preguntó el que estaba en el escritorio anotando los corredores del día siguiente. “Dame tu documento y el registro de conducir”. “No tengo” le contestó Pablo y le entregó su Documento de Identidad. El señor muy amablemente esgrimió una sonrisa y agregó: “Es lógico, no tenés ni 18 años pibe, bueno, no hay problema. Te pongo un seudónimo y listo acá el registro de conducir no es importante, todo es a riesgo propio. Por tu pinta de Gringo te pongo “Dandy”. Te gusta? “Muchas gracias señor”. Tomó el papel que le entregaron y salió corriendo con la mano en alto mostrándoselo a Maxi, que lo estaba esperando.
Dandy corrió 3 carreras. En la primera abandonó, en la segunda llegó sexto y en la tercera competencia estuvo adelante en el primer puesto, desde la largada, pero en la última vuelta en el mixto derrapó y pisó el borde en la curva, perdió velocidad y terminó tercero casi pegados los tres autos al cruzar la línea de llegada. El público presente lo felicitó como si hubiese ganado la carrera. Se sintió muy halagado especialmente por el ganador de la carrera que era corredor profesional, lo abrazó y le dijo: “muy bien pibe hiciste muy buena carrera, estuve esperando un error tuyo, porque no te podía superar y lástima para vos y suerte para mí, en la última vuelta cometiste el error esperado. Ya se te va a dar pibe”. En el diario del día siguiente salió un comentario en la parte del Automovilismo diciendo que el joven corredor que usa el seudónimo “Dandy”, con su Borgward 1500, había hecho una gran carrera, lástima que en la última vuelta se demoró en el mixto y perdió la punta que tuvo durante toda la competencia. Llegó tercero pero se vio que tiene futuro.
A los dos días de este acontecimiento, durante el desayuno el padre le dijo: Pablo “traeme el Borgward, hoy voy a viajar con él a la oficina, dejo el Chevrolet en el garaje”. El Borgward se guardaba en una cochera a la vuelta de su domicilio así que lo sacó y lo paró delante de su casa, apagó el motor que todavía estaba sin silenciador -ronroneaba de lo lindo- y dejando la llave en la mesita de la entrada, desapareció de la vista por varias horas como para no tener que darle explicaciones a su padre, con respecto a porqué el auto estaba sin silenciador. Nunca más volvió a ver el auto. El padre se lo llevó y seguramente, sabiendo todo lo que estaba sucediendo, decidió que mejor era venderlo y tema concluído. Pablo nunca preguntó nada y su padre tampoco. Así terminó su aventura de corredor de autos.
Definiendo un poco la forma de ser y actuar de nuestro personaje Pablo Klark digamos que su comportamiento generalmente era de llamar la atención, hacerse el interesante, en fin, mandarse la parte. Se vestía de manera llamativa, era arrogante, tenía la típica soberbia de la juventud, criticaba a los demás y se decía a sí mismo: Esto yo también lo puedo hacer. Nunca le faltó coraje y ante un inconveniente muy difícil utilizaba la “Ira” como para aumentar su fuerza y entusiasmo hablando para sí mismo, putear y vociferar hasta conseguirlo y cuando lo lograba gritaba: Ahí tenés! como si a alguien le importara lo que estaba logrando.
Sin embargo, en lo profundo de su ser era una persona tímida. Como orador terminaba haciendo chistes porque por los nervios se olvidaba lo que quería decir. Siendo fumador desde los 15 años, necesitaba fumar para poder hacer algo, tomar un café o hacer una llamada telefónica, entrar en un negocio para ofrecer su mercadería, etc. A veces en su oficina tenía dos cigarrillos encendidos al mismo tiempo en distintos ceniceros.
Al dejar el vicio a los 40 años, su vida cambió y su timidez desapareció totalmente como por arte de magia. El haber podido abandonar el cigarrillo aumentó aún más su coraje para emprender lo que se proponía. Se decía a sí mismo: “Ahora sí, ya nada me será imposible”. Su autoestima aumentó y sus múltiples actividades también.
Pablo había terminado el Secundario, fue unos meses a la Facultad de Ciencias Económicas y no le gustó, abandonó y al no tener otra cosa que hacer su padre insistió en que viniera a trabajar a su empresa. Seguramente lo quería recompensar de alguna manera por haberle vendido el auto con el que corría en el autódromo y le ofreció hacer una gira de ventas con un colaborador, empleado de la firma llamado Felipe y que actuaría un poco como el mayor y responsable en el emprendimiento. Si pudo correr con el Borgward Isabella sin haberle pedido permiso, ahora con su permiso podría muy bien hacer una gira de ventas por la provincia de Córdoba que era en aquellas épocas una de las mejores provincias turísticas argentinas. Había cumplido 18 años y ya tenía el Registro de Conducir automóviles. La temporada veraniega comienza todos los años en el mes de enero y partieron después de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, volviendo en los últimos días del mismo mes. En la gira hicieron más de 2.000 Km en el Chevrolet 51 de la familia que tenía un espacioso baúl el cual iba lleno de muestras, una máquina de escribir y las valijas con sus ropas.
Fueron sus primeros pasos como vendedor y futuro empresario independiente. Un tema importante le llamó la atención durante el viaje y era que los clientes tenían en un sector del negocio a un empleado que escribía a pedido sobre los productos el texto: “Recuerdo de Córdoba” por ejemplo. La gente compraba un recuerdo para llevar a sus parientes, amigos o personal que había quedado cuidando la casa mientras ellos hacían vacaciones. El regalito que llevaban tenía que mencionar que era un recuerdo de la localidad correspondiente. En definitiva, Pablo comprendió que para tener un mayor éxito de ventas debía fabricar artículos que ya tuvieran el nombre de la localidad impresa. Esta idea finalmente la pudo explotar con tanto éxito que se transformó en el líder de los fabricantes de Souvenirs de Argentina.
La Provincia de Córdoba está ubicada en el centro geográfico de Argentina, al oeste de la región Centro de Argentina, limitando al norte con Catamarca y Santiago del Estero. Las Sierras Pampeanas ocupan un quinto del territorio provincial extendiéndose por su parte noroccidental. La altura máxima de la provincia es el cerro Champaquí de 2790 msnm. y a partir de ahí, continúa un cordón llamado la sierra de Comechingones.
Pablo y su acompañante se hicieron rápidamente amigos de los dueños del hotel donde paraban en la localidad de La Falda bien ubicada como para viajar hacia los 4 puntos cardinales de la provincia y volver todos los días al hotel.
Resulta que hubo una huelga muy importante del personal Gastronómico de la provincia y como los dueños del hotel no acataron la orden de cerrarlo, los sindicalistas hicieron un intento de ocupar el establecimiento. Vinieron con armas y de noche, rompieron la puerta principal e intentaron entrar. El dueño había sido alertado y estaban apostados varios policías contratados para repeler el ataque.
Hubo algunos disparos de armas de fuego, pero los sindicalistas se retiraron y todo se tranquilizó. Pablo y su colega Felipe colaboraron esa noche y los invitaron a participar durante las 2 noches siguientes con guardias de 3 horas cada uno. Algunos pasajeros alojados se retiraron del hotel, pero al otro día todo volvió a la normalidad. Esta aventura extra la disfrutó Pablo como si fuera un juego de soldaditos.
Al otro día durante la cena, el dueño del Hotel, Pepe Salinas, vino a la mesa, puso una botella de vino tinto y dijo: “Hola “che” cómo andan? Se sentó, puso 3 copas que traía en la otra mano diciendo: “Les gustaría ir de cacería? Quisiera invitarlos a la caza de Vizcachas”. “Ah! qué interesante! dijo Pablo, nunca fui a ninguna cacería, no sé nada de eso.” “Ah! ¿Nunca fuiste de cacería? pero sabes de armas, tiraste algunos tiros supongo” “Mira, sé que tengo buena puntería, siempre tiré al blanco y bueno… a algunos pajaritos también con el rifle de aire comprimido. Ja Ja “. “Bueno qué les parece chicos, están invitados para ir a cazar el próximo sábado a la Pampa de Achala, que es un lugar semidesértico a unos 150 km de distancia de aquí. El camino es bueno, de tierra, pero mejorado con ripio. Pienso que en 3 horas podríamos llegar”. Pablo y Felipe se miraron sin decir palabra alguna. “Van a tener que decir que sí” dijo Pepe. “Necesitamos el Chevrolet de ustedes, no tenemos otro auto y seríamos 4, viene Lorenzo conmigo”. “Bueno, si es así, cómo vamos a decir que no, con mucho gusto vamos. Ah decime flaco, qué armas tienen para la cacería?” preguntó Pablo. “Tenemos tres escopetas una del 12, que es la mía y dos escopetas del 16. También podemos llevar un rifle calibre 22 con 2 cargadores de 10 balas”. Pablo interrumpió y dijo: “Yo quisiera usar el rifle porque las escopetas no las conozco bien”. Ok dijo Pepe. Estuvieron un rato más charlando sobre distintos temas referidos a la cacería y Pepe terminó diciendo: “Entonces saldríamos después de la cena a las 21.30 o 22.00, no más tarde, el trayecto es largo. Yo me ocupo de todo, linternas, comida, termo, agua caliente y el infaltable mate. Ustedes traigan las ganas de vivir una linda aventura”.
Partieron el sábado después de las 22:00. La ruta asfaltada se terminó a la media hora y entraron en la típica ruta montañosa de Argentina, todo ripio o piedra, que todo el tiempo rebota y golpea en el interior del guardabarros. La radio estaba a todo volumen, algunos durmiendo, otros hablando en voz alta y Pablo manejando el Chevrolet. Después de tres horas, Pepe dijo: “Esta es la zona, anda más despacio che” y al rato exclamó Aquí es, en el Rancho de chapa, después de la curva dobla a la derecha y busca un lugar apropiado para estacionar, seguiremos a pie.” Ubicaron el vehículo y se prepararon, algunos con las mochilas vacías y otros llevaban la vianda, el mate y las galletas y salieron caminando en fila india, el primero con una linterna encendida, alumbrando la senda.
Cada uno llevaba el arma descargada, colgada del hombro. Durante el viaje en el auto Pepe les había dado todas las instrucciones: “Presten atención por favor y no se olviden lo que les digo, cometer un error puede costarnos muy caro”. Lo principal de las instrucciones fue: “Cuando estemos listos y en la zona estaremos separados 2 metros uno del otro, avanzaremos siempre todos juntos, el arma cargada apuntando al piso y siempre hacia adelante, cuando uno se detiene nos detenemos todos. Si salen Vizcachas detrás nuestro está totalmente prohibido disparar.”
Al nido de las vizcachas le dicen vizcacheras o madrigueras. Están compuestas por túneles subterráneos que pueden ser de hasta 20 metros de largo y, por lo general, son construidos en sitios altos.
Comenzó la Cacería. Las Vizcachas salían de sus madrigueras y se quedaban husmeando, muy cerca, buscando sus alimentos, son herbívoros, comen solo vegetales, cuando se veía una, seguramente había otras en los alrededores. Después de un disparo volvían rápidamente a la vizcachera y desaparecían de la vista.
En el primer encuentro hubo tres disparos casi al mismo tiempo, una quedó abatida y las otras desaparecieron. Pepe buscó la caída. “Alúmbrame por favor no veo la lesión. Aquí está, apenas visible, fuiste vos Pablo, la bala salió por el otro lado”. Siguieron caminando en línea y las linternas alumbraban y cuando la luz iluminaba a una las demás linternas buscaban otras y casi siempre los disparos eran todos juntos con décimas de segundos de diferencia. Pepe tuvo 5, Felipe 3, Lorenzo 4 y Pablo abatió 7. “Qué puntería Pablo, un tiro una Vizcacha, ¿cómo es eso? “No sé, apunto a la cabeza y disparo, mi linterna la tengo apoyada debajo del caño del rifle, veo, apunto y gatillo” “Muy bien Pablo si no hubiese estado presente, no lo creería. Ir de cacería con un rifle 22, es cosa de loco hay que tener mucha puntería, no es normal pero estoy muy contento. Vamos a tener carne limpia, sin perdigones”. Poniendo su mano sobre los hombros de Pablo, Pepe le dijo: “Cuando vos elegiste el “22” pensé, no va a cazar ni una y cazaste más que ninguno.”
Regresaron casi sin hablar, estaban cansados y el camino era muy sinuoso, curvas y contra curvas. Eran más de las 4 de la madrugada, todos durmiendo, Pablo manejando y el sol despuntaba encandilando sus ojos, tenía los párpados hinchados de sueño, luchó con alma y vida para no dormirse. El maravilloso amanecer terminó manteniéndolo despierto, disfrutó y agradeció haber podido participar de esta linda aventura. Ese viaje de ventas le ayudó a terminar de convencerse que podía hacer cosas importantes y con responsabilidad. Su autoestima se afirmó. Esa seguridad en sí mismo se demostró también en el deporte. Cada vez jugaba mejor al Rugby y como jugaba en la línea pudo anotar varios tries en su equipo. Siguió asistiendo a la Universidad, aunque abandonó a los pocos meses, después de explicarle a su padre que no le gustaba la carrera de Contador Público. Estar sentado en un escritorio anotando números en un gigantesco Libro Contable, no era su aspiración
.
*La vizcacha es un roedor parecido a la liebre, originario de Sudamérica.
Vizcacha en escabeche: Hervir en agua, aceite y Vinagre la carne con cebollas en ruedas, zanahorias cortadas en juliana, Ají o pimiento cortado en fetas, 3 o 4 dientes de ajo, sal y pimienta negra en grano, ají picante o pimienta molida a gusto, Servir bien frio.
*Pampa de Achala , es el nombre dado a una vasta región que se encuentra en el centro de las Sierras de Córdoba, ubicadas dentro de las Sierras Pampeanas y situadas en el centro-noroeste de la República Argentina. Es un área escarpada, con escasa vegetación, que se encuentra a una altitud media de 2.000 msnm.
Se dedicó a ir a la oficina y comenzó a darse cuenta que tenía garra de vendedor. Entregaba los pedidos a los clientes y hablaba con los dueños y terminaba convenciéndolos que compraran lo que los vendedores de la firma no lograban.
Su padre observando su comportamiento tomó íntimamente la decisión de ir preparándolo para ser su sucesor.
Ese año terminó con su definitivo entrenamiento comercial y administrativo, hizo varias cortas giras de venta por la zona y conoció a distribuidores del Interior y clientes importantes lo que le permitió incorporar una visión general de la empresa de su padre.
CAPITULO 3

CAPÍTULO 3
Estaba en una gira de ventas por la Provincia de Córdoba, parando en el hotel Plaza de La Falda. Después de desayunar, saliendo por el Hall de Entrada le dijo a Irene, la hija del dueño: “¿Hola Irene cómo estás? Qué lindo día tenemos”. “Si” dijo ella sonriendo y moviéndose graciosamente. ¿Le dijiste algo a Ana de que queremos ir a las cascadas hoy después de comer?” “No, no le dije nada”. “Ah bueno” dijo Pablo, “te pregunto porque siempre están juntas y de paso te recuerdo lo que arreglamos anoche.” Se ríe Irene mirando al suelo, “vamos nosotros dos, ¿te parece?” “Si “dijo Pablo, “te espero después del almuerzo ahí a la vuelta de la esquina” señalando con la mano en la dirección deseada. Levantó su ceja derecha y con mirada cómplice y un guiño de ojos se despidió y salió del hotel con su valijita de muestras para visitar clientes. Era una mañana del mes de enero. La caminata a la cascada quedó anulada ya que, al mediodía, mientras Pablo almorzaba en el comedor del hotel, apareció imprevistamente su papá tomándolo desde atrás y diciendo: ¡sorpresa! y se abrazaron muy contentos. Apenas estuvieron en la habitación, después del almuerzo, su papá le dijo: “cerrá los ojos que tengo algo importante para vos” ¡Oh! “qué es papá” y él le puso en su mano un pasaje en barco a Génova, Italia y agregó: “Tu hermana ya te inscribió en la escuela Industrial de Joyería y Afines en la ciudad donde yo nací. Podrás elegir las materias que te interesan y cursar los semestres necesarios, como para tener un oficio”, y siguió diciendo: “Me di cuenta que los estudios universitarios no son para vos, así que te podrás volver a Buenos Aires a partir de mañana. El vapor sale a principios de febrero, yo me quedaré y seguiré con esta gira comercial con el auto”.
Pablo quedó muy contento, algo sorprendido, pero le gustó mucho la idea de poder estudiar en Europa. Otro país, otras costumbres y otro idioma. Tomó el ómnibus al día siguiente lleno de ideas y proyectos y se preparó tranquilo. Estaba eufórico y optimista en que su vida futura, en su nuevo destino le iba a traer nuevas e interesantes aventuras y experiencias.
Llegó la fecha de soltar amarras y viajar a Alemania, era costumbre que dejaran subir a los amigos de los pasajeros a bordo de los transatlánticos. Vinieron sus padres y algunos amigos y empleados de la firma, muchos eran jóvenes y querían conocer cómo eran estos enormes y lujosos buques. Su padre lo llamó a un costado y le dijo: “quiero que sepas que cualquier inconveniente que tengas, siempre te escucharé, no tengas miedo en contarme cualquier problema, no te culparé nunca de nada, podrás contar conmigo para todo lo bueno y lo malo, siempre estaré para ayudarte”. Pablo se emocionó profundamente, su padre nunca le había hablado así, no le pudo contestar absolutamente nada, su garganta le dolía y las lágrimas le nublaron la vista. Se dieron un gran abrazo apretándose muy fuerte, más de un minuto estuvieron unidos sin hablar. Al fin se separaron, él se dio vuelta y le dijo a su padre “saluda a todos por mí, yo me voy a mi camarote, a mamá ya la saludé”. Se retiró, pero antes de abrir la puerta giró levemente la cabeza, vio a su padre parado, de semblante serio y al mirarlo, levantó su mano y le sonrió.
Cruzó la línea imaginaria del Ecuador, después de cortas paradas en los puertos de Santos y Río de Janeiro del Brasil. Viajó en clase turística y tuvo como acompañante, en su camarote, a un joven muchacho brasileño que tocaba muy bien la guitarra. Era una época en que en el mundo musical aparecieron muchas nuevas armonías, tanto en los boleros como en las canciones románticas. Eran acordes más atrevidos, más disonantes. Al año siguiente en Brasil apareció el famoso ritmo y sonido del “Bossa Nova”, que dio la vuelta al mundo y terminó incorporando al Jazz moderno, las maravillosas innovaciones armónicas, tocadas por primera vez en su guitarra por el inolvidable “Joao Gilberto”.
Con Carlo intentaron tocar juntos, él le enseñó a Pablo algunos acordes nuevos en el piano, que se encontraba en el escenario del salón de baile del Transatlántico. Ensayaban después de la medianoche, cuando la orquesta dejaba de tocar. A los pocos días apareció otro joven que se animó con la batería y formaron un trío que dio que hablar. Carlo terminó agregando su suave voz rítmica y todo sonaba muy bien. Casi todas las noches hicieron música y disfrutaron de la samba brasileña, algunos temas de Jazz de moda y los boleros de la época. Terminaban cerrando la tapa del piano a la fuerza. Fueron inolvidables noches para Pablo, se sintió un pianista de Jazz en un club bailable y la verdad es que era casi así, entre los pasajeros hubo muchas mujeres jóvenes y adultas que se sabían las letras de las canciones y los acompañaban cantando y también bailando.
Chega de Saudade
de João Gilberto y Tom Jobim
Vai minha tristeza e diz a ela
Que sem ela não pode ser
Diz-lhe numa prece que ela regresse
Porque eu não posso mais sofrer
Chega de saudade, a realidade é que sem ela
Não há paz, não há beleza, é só
Tristeza e a melancolia
Que não sai de mim, não sai de mim, não sai
Mas se ela voltar, se ela voltar
Que coisa linda, que coisa louca
Pois há menos peixinhos a nadar no mar
Do que os beijinhos que eu darei na sua boca
Dentro dos meus braços os abraços
Hão de ser milhões de abraços
Apertado assim, colado assim, calado assim…
Este viaje en barco, solo, libre, feliz y sin sentirse presionado lo llevó a nuevas sensaciones y experiencias, pudo ser dueño de sus acciones que fueron sus primeros pasos de adulto. Se levantaba temprano, daba unas vueltas por la cubierta y desayunaba en el Bar con Café expreso (una novedad mundial): Jugo de naranjas, o de tomate, tostados de jamón y queso o pan con manteca y mermelada. Las charlas con los adultos, poder disfrutar la pileta, intentar galanteos con las chicas y tener ilusiones de algún romance o aventura fueron sus nuevas vivencias de maduración. La pileta y los juegos en cubierta, el tiro al plato con escopeta, donde descubrió que estas armas también le gustaban y que seguía con buena puntería. Pudo ganar el primer premio a dos hombres mayores que todo el tiempo se vanagloriaban de su experiencia y los dejó boquiabiertos, viendo cómo sin técnica Pablo reventaba los platos y terminaba llevándose el premio y una pequeña copa.
Ya en aquel entonces le gustó entrar en conversaciones con gente desconocida. Por su “baby face” le preguntaban: “¿viajas con tus padres?” “¡No! viajo solo” y así le fue fácil conversar sobre cualquier cosa. No pasó desapercibido, casi todos sabían su nombre además, por tocar el piano casi todas las noches, todos lo saludaban. Lo único frustrante para él fue que todas las chicas bonitas fueron siempre invitadas a la primera clase a bailar con los jóvenes oficiales de a bordo. Le pareció muy injusto, especialmente porque a él no lo invitaban.
Después de cruzar el Ecuador el Enrico “C” tomó amarras en las Islas Canarias, luego “Lisboa”, “Cannes” y finalmente “Génova” donde bajó y siguió en tren hasta Alemania a la ciudad de Schwäbisch Gmünd, un mundo totalmente distinto al que Pablo conocía. Una gran diferencia cultural con Argentina que es un país mucho más latino y con mucha mezcla de razas. Alemania pertenece a las culturas de los países Anglo Sajones, tez blanca un mayor porcentaje de rubios con ojos claros o azules, muy respetuosos de las leyes y siendo la vida ordenada y más silenciosa que en Sudamérica.
Llegó al pueblo donde nació su padre y donde ya estaba inscripto en la escuela Industrial de oficios “Fachschule”. Cursó varias materias relacionadas con el tratamiento de los metales no ferrosos durante casi dos años y medio. Su hermana Sonia, lo esperó en la estación del tren y muy contentos de estar juntos, lo llevó a la casa de los tíos paternos en el pueblo vecino pero muy cercano al colegio. Los estaban esperando ya que él también iba a vivir los primeros meses en la misma casa. Estaban en la granja donde había nacido su padre y donde vivió hasta que emigró a la Argentina. Eran cuatro casas cerca de la ruta y los campos alrededor de las casas pertenecían al mismo establecimiento cuyo dueño era su tío, el hermano mayor de su padre. Había además un enorme establo donde estaban las vacas lecheras durante casi todo el año y se las ordeñaba dos veces al día.
Recibió una habitación en la casa principal frente al patio central donde se producían todos los movimientos diarios relacionados con el tambo y los cereales. Había varios tractores y máquinas agrarias necesarias para los trabajos rurales. Las casas eran enormes, todas con techos de tejas rojas y a dos aguas donde en los altillos se acopiaba el heno, alimento principal de los vacunos. Había una puerta amplia de madera donde se accedía a una recepción. A la izquierda se entraba a la gran cocina comedor que tenía una mesa para 6 o 8 comensales. La cocina económica de más de 2 metros estaba permanentemente encendida. Arriba de la cocina a leña estaban colgados los jamones y otros fiambres que se iban ahumando. Allí se cocinaba, se comía, era el lugar de reunión, hasta se secaba la ropa en invierno, etc. De esta cocina salía la puerta para llegar al resto de las habitaciones de planta baja, primer y segundo piso por las escaleras.
En cada piso había un inodoro: una habitación de 1 x 1,50 metros. En el medio, el inodoro con tapa y una palanca de costado se abría con la mano izquierda mientras que con la otra mano se echaba el agua de una Jarra de hierro enlozado con 3 litros de agua, que estaba parada al costado. Antes de retirarse había que llenar la Jarra con agua en una canilla que estaba en la pared. Además, había un pequeño lavabo para lavarse las manos, un espejo con cepillo y peine, toallas y papel higiénico sobre una mesita con mantel bordado, un florero y unas pocas rosas, que siempre se renovaban. Los tres baños eran iguales. Existía también en la planta baja un lavadero que servía no solo para lavar la ropa sino también para que una vez por semana, los que habitaban en la casa, pudieran bañarse en las grandes tinas existentes, que se llenaban con agua caliente. Previamente el agua era calentada en pavas sobre una cocina económica. Duchas no existían, había solo mangueras con agua fría. Aquí vivieron Pablo y su hermana durante algunos meses.
Su papá le transfería cada 3 meses el dinero necesario para vivir. Totalmente inmaduro, sin analizar las consecuencias Pablo se compró un Volkswagen modelo 51 y sus recursos para los 3 meses quedaron agotados. A la semana se decidió a buscar trabajitos en los que ganaba no solo para vivir sino también para ponerle nafta al auto. Al poco tiempo hizo un viaje, en el nuevo auto con su hermana y visitaron un amigo de Buenos Aires que estudiaba en una ciudad cercana.
La ruta era de montaña muy sinuosa y al volver, en una curva cerrada hacia la izquierda, se le reventó la cubierta trasera derecha y volcó dando una vuelta completa. Por azar el auto quedó parado sobre las 4 ruedas, pero a unos 15 metros abajo de un terraplén con pastizales altos. La puerta del acompañante estaba abierta y algo torcida y gracias a que, al volcar, él había quedado sentado arriba de su hermana, ella no fue despedida fuera del vehículo. En aquellas épocas no existían los cinturones de seguridad en los automóviles. El motor estaba en marcha y regulando, Pablo se bajó, vociferando palabrotas de ira. Intentó encenderse un cigarrillo sin lograrlo por sus nervios. Caminó dos o tres veces alrededor del auto dándole patadas a las gomas y maldiciendo. Había caído por una barranca y estaba rodeado de algunos arbolitos que por milagro no fueron tocados. Su hermana estaba sentada en un tronco y preguntó: ¿qué vamos a hacer ahora? ¿Habrá que esperar que amanezca? ¿Qué vas a hacer Pablo? Gritó Sonia muy alterada. “Quédate tranquila Sonia, vamos a poder volver a casa, no pasó nada, solo tenemos que poner el auto allá arriba en la ruta”. Sonia se tapó la cara con las manos y largó un fuerte suspiro “está bien si a vos te parece, pero me voy a quedar aquí sentada y vos hace lo que quieras”. Pablo entró al auto, puso primera y arrancó, las ruedas se afirmaron y respondieron, lentamente subió la pendiente hasta la ruta.
Justo en ese instante vino un auto, se detuvo y con sus luces pudieron observar las distintas abolladuras que tenía el auto accidentado. El automovilista quedó asombrado que ellos estaban bien y aliviado siguió viaje ante la insistencia de Pablo que le dijo que ya no necesitaban ayuda.
Cambió la cubierta y muy despacio, con las ruedas torcidas y moviéndose la carrocería en todas direcciones, llegaron a la casa de la tía María, estacionaron y se fueron a dormir.
A partir de ese día, sus compañeros de estudio, enterados del accidente en el sinuoso camino bautizaron el lugar como “La curva de Klark”.
Durante un mes tuvo que trasladarse en Ómnibus a la escuela. Estaba muy feliz por la decisión de su Padre de haberlo enviado a esta maravillosa academia de los metales preciosos, donde se sentía muy a gusto. Desde el primer día lo recibieron muy bien, tanto profesores, autoridades y alumnos.
Estaba anotado en muchas materias que por tiempo y horario le convenía cursar. Deseaba obtener una visión general del oficio, que es muy amplio, ya que abarca muchos tipos de metales y sus variados tratamientos. El tema de las piedras preciosas fue otra de las materias elegidas. Además el rubro de los baños electrolíticos como ser: los plateados, los dorados o cromados e incluso el anodizado del aluminio fue importante haberlos elegido. Varios fueron los oficios y todos estaban relacionados entre sí. Había encontrado una profesión que le causaba placer, se divertía, eran materias creativas que estimulaban su natural talento, con el que había nacido.
Para poder pagar el arreglo del auto tuvo que esperar 30 días a que llegara la transferencia de su padre. El taller mecánico sin embargo le entregó el auto dándole el crédito correspondiente. Se tuvo que buscar nuevos trabajos, los consiguió ayudando en la granja donde vivía, con todo tipo de tareas. No hubo otra salida para Pablo. Nunca se quejó, y siempre encontró qué hacer. Pulía piezas de cobre en el sector de baños electrolíticos en la escuela. Algunos viernes o sábados trabajó como ayudante de Barman en el único “Night-club” de la ciudad. Siempre fue cambiando y mejorando sus recursos.
Un día mirando desde el aula por la ventana hacia la calle vio una bicicleta apoyada en un árbol con un cartel, salió y leyó “Gratis” Le sacó el cartel y tuvo una bicicleta, con ruedas infladas y en perfecto estado.
Desde el primer día hizo varias amistades algunas de las cuales quedaron para toda su vida. A las pocas semanas, hizo con su primo Jochen, un corto viaje a Inglaterra. Viajaron en tren a Ostende y desde ahí en un Ferry hasta Dover donde siguieron en tren a Londres y descendieron en la Estación “Victoria”. Se informaron en la estación por un pernocte económico, se tomaron un Subterráneo y se bajaron en “Russel Square”. Era una casa antigua donde la “Landlady” les daba alojamiento a trabajadores y ubicaba a varios en una habitación. Les tocó un cuarto con varias camas y la de ellos fue una cama matrimonial angosta, desvencijada o digamos muy usada. Pagaron solo 1 (una) “Libra Esterlina” cada uno por el pernocte incluido el desayuno. Este era muy abundante, 2 huevos fritos, jamón, salchichas, tomates, porotos y arvejas, tostadas, manteca y mermelada, todo muy bien preparado para gente que trabaja y necesita alimentarse bien. El té era ilimitado, todo lo que uno deseaba. Esa primera mañana fueron directo al “British Museum” que quedaba a la vuelta de la pensión. A partir de ahí no aflojaron hasta no haber visto y visitado “House of Parliament”, “Westminster Abbey”, “Trafalgar Square”, “Piccadilly”, “Tower of London”, “Buckingham Palace”, “London Bridge” entre otros famosos lugares. En el “Piccadilly Circus” comieron en un Restaurante Bife con Papas fritas que para Pablo estuvieron muy ricas recordando un poco la carne deliciosa de Argentina. Para su primo Jochen sin embargo la comida fue desastrosa.
Al cuarto día Pablo volvió a Alemania y su primo se quedó a visitar a una amiga, viajando en tren por la costa contando que había sido algo tan maravilloso e inimaginable que pagó con creces el haber hecho el viaje a la isla Británica.
Los conocimientos que adquirió en los tres semestres y medio en esta admirable escuela, fueron los cimientos de sus éxitos económicos como fabricante. Aprendió todo lo necesario para poder fabricar joyas en metales preciosos o metales comunes. Incorporó conocimientos sobre piedras preciosas y no preciosas y sus engarces y sus calidades. Le enseñaron a fabricar pequeñas piezas de bronce, cobre, aluminio, plata u oro en varios métodos: por fundición o cómo fabricarlas acuñadas o estampadas con balancines. Los tratamientos de las superficies, los pulidos a paño, a tambor, los oxidados, etc. Los baños con barnices transparentes, los esmaltes a fuego en hornos de mil grados centígrados y los dorados o plateados.
Cursó como alumno libre pero muy entusiasmado con todo lo que pudo aprender. Grabados con buril sobre cobre o en acero, construcción de matrices de corte y para acuñados en serie o sea donde la cinta de metal entra y del otro lado caen las piezas terminadas. Una de las materias que más le gustaron a Pablo fueron sin embargo, las de modelar figuras o imágenes en plastilina y luego en yeso y fundirlas finalmente en bronce.
Este aprendizaje tan completo le sirvió de tal manera, que más adelante, cuando el destino lo llevó a tener que armar una fábrica, pudo llevar a cabo muchas ideas exitosas. Obviamente le faltó la práctica, pero tuvo empleados que sí tenían la práctica y así pudo usar sus conocimientos y explicar cómo proceder.
A los pocos meses Pablo se cansó de viajar al pueblo vecino donde vivía y buscó habitación en casa de familia. En dos meses tuvo que cambiar otras dos veces. Lo echaban con la excusa de que no estaban permitidas las visitas femeninas. Pero por más que se quejó, diciendo que no había recibido visitas femeninas los dueños de casa ya tenían la decisión tomada.
En general, las chicas tenían las mismas prohibiciones, pero, ellas eran las que invitaban a sus amigos o amigas; no iban de visita, porque preferían y se sentían más seguras, recibiendo visitas.
Finalmente Pablo encontró un departamento a solo 200 metros del colegio, lo alquiló con un compañero. La vivienda tenía una entrada independiente con escalera al 3er. piso, en el altillo de la casa, con 3 habitaciones, cocina y baño, un lujo, un “bulín” luminoso de libre acceso. La llave, estaba casi siempre debajo de la alfombra, en la entrada del edificio. Todo fue siempre muy divertido. Hubo muchas reuniones y como en la cocina habían instalado una mesa con 5 puestos de trabajo para los estudiantes de joyería, el movimiento de chicas y chicos, durante el día, era constante.
Ni bien llegó al colegio se enteró que había varios que tocaban instrumentos musicales y que les gustaba el Jazz Tradicional o el llamado “Hot Jazz” de moda en aquella época. Rápidamente se corrió la voz y al poco tiempo se juntaron: “Rainer” con su Banjo, “Rolf” con su Clarinete, “Jummy” con su Trompeta y Corneta y “Pablo” tocando Piano, además estaba “Pedro”, con su guitarra eléctrica, que era el que sabía notas y armonías y con Pablo se habían hermanado desde el primer día de clase. Así terminaron formando primero un grupo y finalmente un conjunto. Pedro era el que armaba las armonías. Así fueron los inicios de la futura banda. Encontraron un Restaurante, que disponía de una sala de reuniones, y el dueño les dio permiso para ensayar, había un piano al cual Pablo terminó abriéndole el frente y le pinchó tachuelas en cada martillo de pana, para que aumente el sonido al pegar sobre la cuerda y éste se haga más metálico, más intenso.
Solo les faltaban tres músicos: un baterista, un bajo y un trombonista para poder crear una banda de siete músicos que pudieran tocar el verdadero estilo Dixieland.
Los tres músicos faltantes se fueron encontrando como por milagro. Primero estuvo presente la idea y después vino su concreción. Compraron un bajo y una batería y dos amigos y compañeros se anotaron, “Manni y Uli”, y pusieron un aviso en el diario local buscando quien tocara el trombón y le guste el Jazz tradicional, y a las pocas semanas apareció “Egon“, muy buen trombonista, sabía leer notas y tenía un swing maravilloso. El sonido que le sacaba al trombón de vara era bien “oldtime” arrastrando la nota y ejecutando maravillosas improvisaciones. Faltaba nombrar al Líder del grupo y esta asignación decayó en “Rainer” quién acompañado por su banjo cantaba con voz ronca el verdadero “New Orleans” style. Mientras “Uli” se adaptó rápidamente a la batería y su tarea era mantener la velocidad rítmica y entrar correctamente en el break lográndolo a la perfección. Aprendió a acompañar algunos temas con la tabla de lavar “the Washboard” que se toca golpeando y raspando las ondas de la tabla con los dedos, enfundados con dedales de metal. Un ritmo que no cualquiera logra y que tiene sus orígenes africanos que hace mover todo el cuerpo por su intenso swing. “Jummy” con su corneta y/o trompeta era el encargado de la melodía. Una función imprescindible ya que los demás instrumentos de viento, van tocando alrededor de la melodía.
En todos los casos, en el Jazz, la melodía se toca al principio y al final. En el medio quedan las improvisaciones de cada músico que solicite hacer un solo y se vuelven a juntar todos para llevar la melodía hasta el final del tema. “Jummy” manejaba siempre muy bien esa responsabilidad melódica, además de algunas improvisaciones rimbombantes que llevaban al público a los gritos y aplausos, por los agudos tonos que sacaba de su corneta.
Los break con los solos de “Manni” en el bajo, y el ritmo parejo del acompañamiento fueron los cimientos de la banda. Los dulces y agudos sonidos del Clarinete, tocado por “Rolf” les daba la nota suavizante y melodiosa a las hermosas melodías del Dixieland. En sus improvisaciones, con sus trémolos agudos, hacían recordar los sonidos de Johnny Dodds o al genial “Benny Goodman”, que deleitaban y ponían románticas a las oyentes femeninas, por esos sonidos del “slowly swing” que le sacaba a su instrumento de madera.
El piano que tiene doble función en el Hot-Jazz, de ser base rítmica y melódica es el instrumento que une todos los sonidos y llena los espacios. “Pablo” tocaba de oído, como casi todos los integrantes de la “Low Society Jazz Gang”.
*El Dixieland es uno de los estilos de hot jazz, con predominio de los instrumentos de metal y de la improvisación. Se desarrolló a partir de 1920 en New Orleans, Luisiana, USA.
Las primeras apariciones en público del grupo fueron en el salón principal del “Gasthaus o Restaurante zum Weissen Hahnen”. Posteriormente consiguieron un Sótano donde ensayaban y mantenían reuniones de círculo cerrado que quedaron para todos como recuerdos imborrables. Tuvieron varios conciertos, en el Instituto Pedagógico y en Carnaval armaron un baile llamado “Carnaval in Dixieland”, en el Salón de la Ciudad. Fue una súper exitosa noche a partir de la cual toda la ciudad los conoció. Tuvieron que transportar el piano. Lo pusieron sobre un carrito que a mitad del trayecto en una esquina se rompió. Se juntó gente para ayudar y decidieron tocar unos temas, ahí mismo en la calle: Tocaron “When The Saints Go Marching In” y luego agregaron otros clásicos del Dixieland. (Ver el dibujo).
Más adelante tuvieron otra gran idea que fue organizar en las ruinas del Castillo de Rechberg un gran baile.
Para ello tuvieron que pedirle permiso al heredero del Archiduque de Rechberg. Rainer y Pablo con su Volkswagen fueron a hablar con él a su casa. Les dio la autorización y se fueron contentos como perro con dos colas. Sucedió a principios del verano de 1960, La Ruina del Castillo “Burgruine Hohenrechberg” no tenía habitaciones con techo, existían sótanos espaciosos y otros lugares techados muy chicos, así que hubo que conseguir una carpa grande como para poder tener a resguardo, por eventual lluvia, la música, el Buffet, las mesas, la pista de baile, etc. Así que estaban en un problema importante. A Rainer se le ocurrió ir a los cuarteles del Ejército Americano que estaban cerca de la ciudad y preguntar si estarían dispuestos a colaborar con el evento. Y el milagro sucedió, llevaron una gran carpa de campaña, la armaron y dejaron a dos soldados de guardia. Ayudaron al transporte de bebidas, mesas, sillas, equipos de audio, instrumentos, etc. Contrataron una orquesta de música bailable local con Acordeón y la Low Society Jazz Gang se instaló en el sótano, súper decorado con servicio de Bar y Barman con Drinks y Cócteles de moda. La música era alternada entre varios invitados y discos de Modern-Jazz de los clásicos de aquellas épocas: Miles Davis, Gerry Mulligan, Dave Brubeck y Paul Desmond. Todo terminó a las 6 de la mañana y muchos se fueron caminando, alegremente cantando, hasta la ciudad.
Pablo resultó una persona renombrada en la ciudad. “Ah! vos sos el Argentino que estudia en la “Fachschule” y que toca piano en la banda de Jazz”. Su Volkswagen tenía en el paragolpes delantero una bandera Argentina flameando, todo ayudo a su reputación. Tuvo varias “amigas” durante esos dos años o cuatro semestres, pero la más importante fue sin dudas “Lena”. Todos los días, ella estaba en su vivienda ya que controlaba la entrada libre al departamento de Pablo, donde ella junto con otros estudiantes joyeros trabajaba en la cocina. Lena además, participaba de casi todos los ensayos de la banda.
Pablo comenzó a advertir que lo celaba, por los continuos amoríos cambiantes que él tenía. Un día, encontró un muñeco de tela, que había sido un regalo de una amiga, pinchado con varias agujas. Pero el acabóse llegó cuando Lena se enteró que Pablo había invitado a Trixie a una cabaña en los Alpes Italianos. Se enfureció de tal forma que cuando Pablo llegó al sótano de ensayos de la banda de Jazz, esperó que viniera a saludarla y tranquilamente y sin dudar le pegó dos cachetadas en las mejillas. Y le gritó con todas las fuerzas ¿vos no crees que de una amistad puede surgir un amor? y Pablo con las mejillas rojas de ardor no supo qué decir pero, comprendiendo inmediatamente la razón de los cachetazos, sin decir palabra alguna, la consoló y tranquilizó y no siguió con el tema, pero tomó nota de que las cartas estaban echadas, “Cupido” estaba presente.
Pablo tenía 20 años cuando conoció a Trixie, sucedió en la casa del trompetista de la banda de Jazz. Hubo muchos invitados, casi todos seguidores de la banda. Jóvenes entre 18 y 25 años de edad y chicas algunas muy jovencitas y con vestimentas muy provocativas. Poca luz y música a alto volumen, algunos bailando, otros sentados o recostados unos sobre otros, así eran esas reuniones, muy liberales y bastante lejos de los contextos tradicionales. Trixie y Pablo se conocían solo de vista, se habían estado mirando durante un ensayo de la Banda. Él la observó y sus miradas se cruzaron, se alteró, le costó retirar sus ojos de los de ella, que lo seguía mirando y sintió un intenso calor que le subía por dentro sacudiéndolo todo. Por suerte en ese momento estaban en un break. En cada descanso volvió a buscar su mirada, pero no la encontró, estaba de espalda o hacía como que miraba para otro lado.
Finalizado el ensayo, se levantó para irse, enfilando hacia la puerta y pensó… quizás me está mirando. Giró su cabeza y ahí estaban sus ojos, clavados en los suyos, sus labios estaban entreabiertos mostrando una pequeña sonrisa. Fue un sutil coqueteo y a Pablo hasta le pareció ver que con un ojo le estaba haciendo un pequeño guiño o pestañeo. El corazón le latió como si estuviera en su boca y le volvió a subir ese calorcito que no habla, pero confirma que algo está sucediendo.
Esa noche no logró sacar de su mente esas imágenes, le costó dormirse, pero se consoló pensando y deseando con mucha ilusión poder volver a encontrarse con ella. No en sueños sino en vivo.
Ese día de la reunión en casa de Jummy, estacionó su Volkswagen donde pudo y buscó la dirección de la casa, entró por la puerta de la que se escuchaba música de “boliche”, necesitó varios segundos para adaptarse a la penumbra, pero apenas distinguió los objetos y las personas la vio a Trixie, estaba bailando sola, todos se movían al ritmo de la música, ella se frenó, quedó quieta, como atornillada al piso, una amplia sonrisa en su cara, se estaban mirando. Se encaminó hacia él y él caminó hacia ella, se dieron un beso en la mejilla, pero no se apartaron, Pablo sintió su mano en la nuca y una suave exhalación en su oreja, la otra mano la apoyó en su cintura como si ya se conocieran. El con su derecha la tomó por la espalda bajando lentamente y sintió un fuerte cosquilleo en su vientre y en su piel, comenzaron a bailar, muy juntos, pegados, cuerpo a cuerpo, se movían lentamente al ritmo de la música y sus piernas se entrecruzaron poco a poco, sin apuro y se juntaron sus labios. El reloj del tiempo se detuvo, no se supo cuántos minutos pasaron, se entregaron al mundo del sentir, un torbellino de placer los atrapó.
Los podemos imaginar sentados en el auto, la mano de Trixie sobre el muslo derecho de Pablo, viajando hacia un nido de amor, solo ellos sabían donde habían estado. Para Pablo este encuentro fue su real y verdadero debut que superó ampliamente todas sus experiencias anteriores. Sus expectativas quedaron totalmente excedidas.
Lo adiestraron dulcemente, jugueteando con avidez, se entregaron a un largo, mudo y suave juego, donde buscó y encontró lo que no imaginaba. Se durmió y se despertó varias veces y volvió a disfrutar la deliciosa y sublime dicha del amor. Se enardeció y se apaciguó su ardor y volvió a resplandecer dorada y abrasadora su pasión para finalmente declinar y apagarse.
Después de unas horas ella permanecía tranquila acostada a su lado, le acariciaba su cabello dejando que lentamente se despertara. Pablo abrió los ojos, ya era medio día viendo al sol alto y mirándola con una sonrisa tímida le preguntó: “¿quién eres? ¿Cómo es tu nombre mi querida maestra?”. Riendo le contestó: “Me llamo Trixie” y acercando su boca a su oído le preguntó en un susurro: “¿ha sido esta tu primera vez, no amaste a otra antes?”. Pablo movió la cabeza asintiendo, la abrazó y la besó suavemente y le dijo: “Hoy aprendí lo que es hacer el amor”. Estaba feliz como nunca, se sentía como suspendido en el aire.
Al día siguiente se volvieron a encontrar, ella era estudiante de diseño de moda y tuvo poco tiempo, cenaron juntos y se fueron a sus casas.
Al otro día, y al otro, hubo siempre desencuentros, y luego otro más, y un “no puedo hoy” y otro “estoy muy cansada”. Pablo le entregó un colgante de plata con 2 brillantes engarzados, la fecha y las letras Tx y Pb grabadas a buril y le dijo: “ya no puedo escuchar tus excusas”. La tomó con fuerza le estampó un beso en la boca y le deseó mucha suerte en su vida. Se alejó sin mirar atrás y desapareció de su vista. No logró dormir bien esa noche sentía que algo desconocido para él estaba sucediendo, estaba muy metido, enamorado, loco, descontrolado. Al día siguiente sus amigos se dieron cuenta y le informaron que su querida Trixie tenía fama de tener muchos amigos. Quedó desilusionado, pero ya se lo había imaginado así que se tranquilizó y pensó en los dulces y amorosos momentos pasados con ella y quedó en paz. Una vez cruzando la plaza central de la ciudad se toparon casi de frente,”¿Hola cómo estás?”, beso en la mejilla. “Muy bien” dijo Pablo y agregó rápido: “¿Querés que vayamos a comer algo? Era medio día, “dale, por qué no …” dijo ella. Fueron a su auto, se subieron y ella le dijo: “podríamos ir al restaurante en la montaña, en el Hornberg, tengo tiempo hasta las 15 horas. Comieron, hablaron mucho y de todo, se contaron sucesos de sus vidas, como si tuvieran que recuperar tiempo perdido. Pablo se tranquilizó y se sintió agradecido de haber podido conocerla mejor. Ella pidió una tabla de Ajedrez, jugaron y ella le hizo dos veces Jaque mate. “Te tendré que enseñar a ganar al Ajedrez, Jaja”. Estuvieron distendidos, alegres y contentos. Se separaron con un beso y un “nos vemos chau”
Al final del invierno, vino un muchacho conocido llamado Werner que le comentó a Pablo que habían alquilado una cabaña en los Alpes Italianos cerca de Cortina d´Ampezzo, y como había lugar para 8 camas podrían viajar en dos autos 4 parejas. Le siguió diciendo que si estaba de acuerdo podrían viajar en su auto otra pareja y el invitar una chica. “Podrías invitar la que vos quieras, ¿querés que le pregunte a Trixie si quiere venir?”y Pablo le dijo que si y cayó en la trampa. Se le encendieron los ojos y aceptó. Invitar a Trixie fue tan fácil, como si ya hubiese estado todo arreglado de antemano.
Salieron muy temprano y llegaron a un pueblito en la frontera de Austria e Italia. En la hostería tomaron 2 habitaciones, varones y mujeres separados. Comieron algo en la barra y Werner frente a todos le dijo: “Me prestas la llave del auto por favor”, como si tuviera que sacar algo, y Pablo le entregó la llave. Al rato pensó… ¿dónde estará Trixie? No la vio por ningún lado y a Werner tampoco, terminó llegando a la habitación cuando ya estaban todos acostados. Le costó mucho dormirse, advirtió que lo habían tomado por boludo, por tonto. Se sintió traicionado, engañado, se sintió usado y maltratado, y que le habían faltado el respeto con alevosía.
Se levantó muy temprano, lo increpó a Werner apenas llegó al salón y le dijo: “me tomaste por idiota, planeaste todo creyendo que no me iba a dar cuenta de tu plan. En mi auto no te dejaré seguir viajando y no te reviento a golpes para no arruinarles el viaje a los demás, sos una porquería, una mierda. Werner estaba muy colorado, la cara desfigurada, retrocedió un paso atrás y Pablo descubrió su intención viendo que tenía los puños cerrados. Sin esperar, con una patada, como tirando un córner, le barrió ambos pies y Werner cayó pesadamente al suelo pegando su cabeza contra el banco de la barra del Bar. Ahí se terminó todo, Pablo se retiró sin decir palabra alguna. Los demás ayudaron a Werner a levantarse y preguntaron por el suceso. Pablo ya no estaba presente.
Viajaron 1 hora hasta el estacionamiento definitivo antes del ascenso a la montaña. Trixie no lo saludó pero viajó como si nada, sin hablar, en el asiento del acompañante. Werner en el otro auto. Los demás hacían como si no supieran nada, pero estaban callados y con cara de preocupación.
Se pusieron los esquíes, todos estaban forrados con cueros vacunos con pelo. Esto su usa como antideslizante con los pelos hacia atrás para no resbalar mientras se camina en subida deslizándose sobre la nieve. Tenían un trayecto de más de 6 horas en subida para llegar a destino. Todos marchando en fila india con mochilas cargadas de alimentos y ropa para 5 días. Comenzó a nevar intensamente solo se veía al compañero que caminaba un metro adelante. La visibilidad era casi nula. La nieve seguía cayendo en abundancia y Trixie venía última, caminando cada vez más despacio. Pablo comenzó a preocuparse, porque apenas escuchaba su voz. Dejó pasar a los que estaban detrás de él y quedó delante de ella. De pronto Trixie lanzó un grito y agregó lloriqueando: “No puedo seguir, tengo mucho dolor de cabeza, me duele todo”. La columna se frenó. Ella se encontraba sentada sobre un pequeño tronco, agarrándose la cabeza con ambas manos, lloraba sin consuelo y dijo con rabia, gritando a toda voz:” me duele todo, yo me vuelvo”. Pablo sentado a su lado le dijo:”tranquila, no grites más, toma estas 2 aspirinas”. “No quiero, quiero volver!” exclamó mientras lloraba. Pablo la interrumpió con dos bofetadas con tal fuerza que la cara giró ida y vuelta. Se tragó el grito y hubo un silencio sepulcral, se quedó mirando a Pablo con ojos fijos y grandes y muy abiertos como si despertara de una pesadilla. Lo abrazó y él le dijo: “tranquilízate, ya pasó todo”. Le entregó dos aspirinas y la cantimplora de la que tomó bastante agua. Ella lo besó en la mejilla diciéndole en el oído: “tengo el período”. ”Me imaginé” dijo él y levantando su cabeza hacia los demás, que estaban en ronda mirando, dijo: “ella vendrá con nosotros, ya se está levantando”. Trixie volvió a tomar agua, se incorporó, vino su amiga Sueca “Uta” que le ayudó, la abrazó y todos se alegraron diciendo palabras de aliento y de alivio. Todo el ambiente cambió y hasta aplausos hubo. Uta la llevó bien adelante del grupo y se inició la marcha. A los pocos minutos alguno silbó una melodía y todos se engancharon, cantando una conocida canción alpina.
Fueron 4 noches y sus días maravillosos muy amenos, esquiar, desayunar, almorzar, beber vino caliente, los alegres cantos típicos de las montañas, del “Guía Seppel” un personaje de los cuentos de hadas que los entretuvo de tal forma que el tiempo pasó volando. La confraternidad entre todos, mujeres y hombres en la misma habitación, el respeto y la buena disposición e intención fue un ejemplo de convivencia que les dejó a todos un recuerdo inolvidable. Todos los días tuvieron un sol radiante y las noches eran frías con más de 20 grados bajo cero. La cocina económica siempre encendida y la habitación con 5 camas dobles con los ronquidos en coro durante las noches, unas vacaciones en la nieve que seguro nadie olvidó. Y Werner y Pablo se respetaron mutuamente y fingieron haber olvidado los sucesos y los rencores.
Trixie lo miraba con ternura a Pablo, hubo algunas caricias, pero nada más. Durante las noches vibraban las paredes con los cantos y sonidos de la guitarra, y el Schnaps que nunca faltó y el buen humor de todos terminó siendo el marco ideal para pedir disculpas, así lo hizo Trixie y también Pablo por sus violentas reacciones. Ella intentó disculparse con su silencio sus miradas e intentó buscar sus manos, pero él no pudo, había quedado muy herido. De regreso volvieron juntos, ella sentada en el asiento de al lado, al llegar a destino se despidieron y nunca más supieron uno del otro.
Los mareados, Tango
de Enrique Cadícamo y Juan Cobián
Hoy vas a entrar en mi pasado
En el pasado de mi vida
Tres cosas lleva el alma herida
Amor, pesar, dolor
Hoy vas a entrar en mi pasado
Y hoy nuevas sendas tomaremos
Que grande ha sido nuestro amor
Y sin embargo ay, mira lo que quedó.
Cuando Pablo estuvo estudiando en Alemania entre 1959/60, en la Argentina existía un nivel de vida mejor que en Europa. Conoció Londres, Paris y Roma y pudo comprobar que las instalaciones sanitarias eran primitivas. Él vivió en viviendas donde no había baños con agua corriente. Solía haber un solo inodoro por piso ubicado en una habitación de 1m x 1m, con la consabida jarra de agua. Vivió en una casa de 3 plantas sin ducha. Pablo iba dos veces por semana a un baño público donde existían duchas tipo vestuarios de los clubes.
En su casa de Buenos Aires existía un baño que tenía ducha separada, bañadera, lavabo, inodoro y bidé además de otros dos baños con duchas en el primer piso y en la plata baja. Estas diferencias hoy en día son exactamente al revés. Argentina no siguió creciendo, al contrario, cada año fue empobreciendo mientras, en los países de Europa central están mejorando aceleradamente su standard de vida. Y esto solo tiene que ver con el orden jurídico y la intención política.
Nuestro relato llega ahora a los últimos días de la estadía de Pablo en Alemania, cuando recibe un telegrama de su padre desde Argentina diciendo que lamentaba mucho pero que tendría que volver a Buenos Aires, para ayudarle con la empresa, que se sentía muy cansado y que había comprado una oficina y dos locales de venta al público. Lo esperó con ansias en el Aeropuerto de Frankfurt, con su viejo Volkswagen y su primera impresión resultó una sorpresa, su padre era un hombre distinto, sin entusiasmo muy apagado de ánimos y entregado, desganado, sin proyectos. Al principio pensó que podría haber sido por el vuelo, era la primera vez que volaba y tuvo todo un día los oídos muy tapados. Sin embargo, a los pocos días comenzó a pensar que algo muy trascendente tendría que haberle sucedido como para cambiarle el carácter y su forma entusiasta de enfocar el futuro y su vida.
Otra cosa que le confirmó que algo había cambiado era el hecho de que quería quedarse unos meses en Alemania y encima volver en barco. Cómo era posible que no quisiera volver rápido al trabajo? Quién o qué suceso le había robado el entusiasmo de seguir viviendo, conquistando, luchando. Una noche mientras cenaban Pablo le preguntó por los empleados y la mudanza a los nuevos locales que había comprado. Se percató que entre los nombres del personal no estaba nombrando a Estela su secretaria. Había varios nuevos empleados y Pablo le preguntó por ella y él no le contestó, se levantó de la mesa, como molesto, no logrando encenderse un cigarrillo, nervioso, excitado e intranquilo. Pablo había conocido muy bien a Estela, una joven muy inteligente y muy eficiente en el trabajo, especialmente en la redacción de correspondencia, trámites bancarios, etc. y recordó que se los veía muy bien trabajando juntos. De pronto le vinieron pensamientos como que podría haber habido una relación más allá de lo laboral con esta Señorita y decidió nunca más sacar el tema, ni preguntarle el porqué de su desaparición.
Un mes antes de la llegada de su padre, su amigo Rolf, enterado de que iba a regresar a la Argentina, le envió un telegrama que decía: “hagamos un viaje a Italia con dos amigas, solo 10 días, tengo dos carpas, solo piensa a quién vas a invitar y salgamos el sábado, no espero tus comentarios pasa directamente a la mañana por la joyería. Te estaré esperando”. Pablo invitó a Lena y llegaron a Reutlingen, Rolf con una amiga los estaban esperando, subieron al auto y Pablo preguntó: “¿adónde vamos?” “Directo al mediterráneo sin pernoctar”. Al anochecer del próximo día llegaron a los alrededores de Portofino* y sobre la misma costa armaron las dos carpas. Acamparon sobre las rocas, se tiraban al agua desde arriba, hicieron pesca submarina con un tenedor, pasearon, se dejaron afeitar en una Barbería y peluquería y todas las noches fueron a bailar “I want to dance slowly with you” y con Luna y sin Luna, y con vista al mar y en el amanecer, y caminando por las pedregosas playas, y tocándose debajo del agua, y jugueteando con las manos y con los pies y debajo de la mesa, o sentados uno al lado del otro. Se besaron y Pablo y Lena se enamoraron.
* Portofino es una comuna de Italia de 532 habitantes de la Provincia de Génova (región de Liguria).
Love in Portofino
Versión de Andrea Bocelli
I found my love in Portofino
Perché nei sogni credo ancor
Lo strano gioco del destino
A Portofino m'ha preso il cuor.
Nel dolce incanto del mattino
Il mare ti ha portato a me
Socchiudo gli occhi a me vicino
A Portofino rivedo te.
Ricordo un angolo di cielo
Dove ti stavo ad aspettar
Ricordo il volto tanto amato
E la tua bocca da baciar.
I found my love in Portofino
Quei baci più non scorderò
Non è più triste il mio cammino
A Portofino I found my love.
A fines de ese año Pablo llegó a Buenos Aires. El viaje de regreso en barco resultó algo triste para él, no estaba seguro que fuera buena la idea de volver. Se había acostumbrado muy bien al orden europeo pero, su padre lo estaba necesitando y él sentía que debía apoyarlo, así que volvió a su casa paterna.
La primera noche soñó intensamente y cuando despertó le vino como un relámpago la idea, que todo lo vivido en los últimos dos años había sido solo un hermoso y cálido sueño.
CAPITULO 4

CAPÍTULO 4
Nuestro relato ahora se traslada en el tiempo, dos años para adelante, cuando Lena y Pablo estaban volviendo en avión a Argentina, después de su viaje de bodas a Alemania para festejar su casamiento. Pablo tuvo tiempo para recapacitar respecto a todo lo vivido y hecho en esos casi dos meses.
Lena sentada a su costado izquierdo levantó la vista de un libro que estaba leyendo y le preguntó: “¿qué pasó con las muestras que llevaste a la Exposición de Frankfurt? ¿Hubo algún interesado en los tejidos regionales argentinos?”. No, nadie se interesó dijo Pablo, ni en los tejidos, ni en los cinturones y tampoco en las carteras de cuero, pero hice una venta de 2.500 pares de pantuflas como prueba”. “¡Oh! increíble, ¿es cierto lo que me estás diciendo?, no me contaste nada, ¿no estás contento? ¿no te alegras?. Aparte, me parece que 2.500 pares ¿es mucho no?”. “Y… si pero son tres modelos en varios tamaños desde los talles 25 hasta el 46” y poniendo cara de dudas, mirando al techo del avión, agregó: “es un montón, pero el gran problema es que no sé si podré fabricarlos, no conozco al fabricante, no sé nada del producto, ni tampoco el plazo que necesitaré para poder entregar lo vendido y resulta que esta cantidad sería solo como prueba de calidad. Imagínate… Me tiré a la pileta sin saber si había agua”. “Pero Pablo” dijo Lena, “cómo podes hacer eso? vos sos un loco ¿y a qué precio de venta los ofreciste si no conoces ni al fabricante?”
“Y mira solo sé el precio de venta al público en Argentina y ese valor lo pasé a Marcos Alemanes. Bueno,” veremos cómo hago” dijo Pablo. Lena se tomó la cabeza con ambas manos mientras la movía ida y vuelta, sonrió y dijo como hablando para sí: “esto no va a funcionar nunca” y acariciándole la mejilla le dijo: “se ve que vos siempre fuiste igual, espero que tengas paracaídas.”
A los pocos días de su llegada a Buenos Aires, se dirigió al negocio donde había comprado todas las muestras. El comerciante, de nacionalidad armenia, amigo de su padre, se puso las dos manos en la frente después del relato de Pablo y le dijo: “yo te doy el teléfono del muchacho, es armenio y conozco a su familia, muy buena gente, trabajan con responsabilidad pero si a mí no me pueden fabricar 50 pares por semana… para 2500 necesitarán 1 año. Es un trabajo artesanal que hacen en su casa” terminó diciendo, mientras le cacheteaba las mejillas a Pablo agregando: “que Dios te ayude pibe”.
Pablo se contactó con Lázaro, y hablaron como una hora por teléfono, cuando colgaron Pablo se levantó de su escritorio y pegó un grito diciendo al aire: “Así lo vamos a hacer! Vamos todavía! Esto va a funcionar! Lo gritó con todas sus fuerzas.
Se sentó, encendió un cigarrillo, se sirvió un café del termo y quedó callado por unos cuantos minutos.
Al día siguiente se encontraron con Lázaro que llegó a la oficina a las 9 de la mañana. “Hola que tal”, dijo Pablo dándole la mano y encendiéndose un cigarrillo. “Me lo imaginé un hombre mayor” comentó. Y Lázaro, sonriendo dijo: “me pasa lo mismo” ¿Qué edad tiene Ud.?” Preguntó Pablo. “23 años ¿y Ud.? “Lo mismo” dijo Pablo. Hubo como una sensación de confianza mutua y la reunión se desarrolló muy armónica.
Querían, tanto uno como el otro, saber cómo iban a llevar a cabo un emprendimiento tan importante y que demandaba responsabilidad de ambas partes. Pablo iba a financiar por adelantado todo el proyecto, una inversión en máquinas, herramientas, moldes, agujas, cueros de badana y cueros piel de mouton o sea con pelo. La idea era fabricar en cantidades y de la mejor calidad 3 modelos de pantuflas de doble uso. Una absoluta novedad en el mundo. Pablo había llevado como muestras a Alemania, 2 modelos de pantuflas, eran de cuero de cordero o carnero. La parte exterior era para transitar dentro del hogar y para ir a dormir estaba lo interior que era piel de mouton de oveja, bien calentitos. El exterior era de descarne de colores rojo o azul o también de mouton blanco. Revolucionarios modelos que fueron un bum de venta en los países de inviernos largos.
Después de varias horas de planificación se despidieron. “Muy bien Señor Klark, ha sido un gusto conocerlo, estoy seguro que vamos a tener éxito, mañana haré los contactos y pasado mañana nos encontraremos para organizar las compras correspondientes”. “Igualmente, Lázaro, el gusto ha sido mío” y se despidieron. Pablo se quedó fumando y pensó para sus adentros, que iba a tener mucho éxito, se sintió eufórico, tomó el teléfono y le contó a Lena todos los acontecimientos.
Al día siguiente su secretaria le pasó una llamada de un desconocido llamado Erdigian. Pablo se dio cuenta que era un apellido armenio, “Hola, en que le puedo ser útil?”. “Mi nombre es Herminio Erdigian y soy socio de Lázaro, hubo un silencio en la línea hasta que Pablo contestó: “Lázaro no me mencionó ningún socio…” “Pero es así como yo le digo y tengo un ofrecimiento para hacerle” “Ajá, dígame” dijo Pablo. “Mire” continuó el desconocido, “ayer hemos tenido una discusión con Lázaro y terminamos separándonos, y lo llamo porque puedo hacerle un precio mucho mejor que el que le pasó Lázaro. Yo sé el precio que le pasó y yo le puedo hacer la misma calidad, cumplirle correctamente, a un 30% menos el par de pantuflas. Y le voy a poder entregar antes porque todos los empleados se vinieron conmigo. Además mi padre tiene una fábrica de zapatos de cuero. El me dará el dinero para comprar las máquinas y Ud. no tendrá que hacerme pagos adelantados como a Lázaro. Pablo estuvo escuchando y pensando cual podría ser la verdad de toda esta historia y mientras seguía pensando le contestó: “mire señor yo a Ud. no lo conozco, a Lázaro lo conocí personalmente y tengo la mejor impresión de él, no solo en lo que dijo y en todo lo que planificamos, sino porque me pareció una persona honesta y sincera. Dígame ¿por qué tengo que creerle a Ud. lo que me cuenta? Voy a investigar a fondo la historia que me está contando. Por lo tanto le digo que esta conversación telefónica ha llegado a su fin así que voy a cortar. Del otro lado se escucharon palabras que interrumpían e intentaban justificar su proceder pero Pablo no se detuvo, siguió hablando, y cortó la comunicación.
A las dos horas apareció en la recepción de su oficina un señor pidiendo hablar con él y Pablo supuso que podría ser el desconocido. Quiso llamar a Lázaro para que le explique las cosas sin embargo su intuición le dijo que esperara, la aclaración iba a llegar sola.
Herminio se presentó personalmente, un jovencito desprolijo en su vestimenta aunque no tan joven como Lázaro, que comenzó diciendo que quería hablar sobre el tema para aclararle como eran las cosas pero Pablo lo interrumpió diciendo: “guárdese esas explicaciones, el negocio lo haré con Lázaro y con respecto a Usted me da vergüenza ajena que haya actuado a espaldas de su ex socio o su amigo o su pariente. No importa si es verdad o mentira, lo que importa es solo su actitud traicionera, así que para que sepa con Usted nunca haré negocios. Muy buenas tardes” y le hizo una seña a su empleada para que le abriera la puerta.
Como planificado Lázaro llegó temprano a la oficina y salieron y compraron 4 máquinas de coser especiales para cuero, todos los materiales, agujas, hilos, etc. Fueron a varias Barracas de cueros en Avellaneda, un Barrio de Buenos Aires y terminaron comprando un camión de cueros de descarne, en azul y rojo y cueros con pelo moutones, bien curtidos y de la mejor calidad. Todo lo pagó Pablo con cheque.
Durante esas horas estuvo varias veces tentado de preguntarle quien era Herminio, pero se mordió la lengua y esperó. A la tarde antes de separarse fueron a tomar algo a un Restaurante de la zona y ya sentados y Pablo fumando, Lázaro le dijo: “Mire Pablo le quiero contar algo importante yo tengo un pariente que trabajó conmigo durante varios meses, ayudándome en lo que necesitaba, me lo recomendó un tío mío que tiene una fábrica importante de calzado”. “El otro día tuvimos una pelea verbal muy inoportuna y me enojé mucho y lo despedí, es un hombre que ni el padre puede trabajar con él”. “A y escuche Pablo antes de irse me dijo: “voy a hablar con tu cliente Klark y le voy a ofrecer la mercadería más barata”. “No sé si se va a animar a llamarlo, pero si se comunica le quiero decir, que él no está preparado para fabricar”. “Además no conoce la calidad de los cueros”. “Ud. vio hoy en las barracas, cómo le quieren ofrecer lo mal curtido por bueno, pudo ver la cantidad de cueros que saqué del montón que no servían”. “Imagínese elaborar zapatones con cueros de muoton mal curtidos”. “muchas gracias Lázaro le agradezco mucho haberme advertido le puedo decir que su pariente ya se contactó conmigo”. “Todo está en orden, nunca desconfié de usted, a este pariente suyo le dije que era una vergüenza haber intentado traicionarlo, quédese tranquilo Lázaro, hemos ganado la primera batalla”. Chocaron los vasos y Pablo pensó: “me parece que tendré un nuevo amigo” y así sucedió, fueron amigos durante toda la vida.
Al día siguiente Pablo estuvo a las 9 de la mañana en la casa de los padres de Lázaro, pudo observar cómo en el Living estaba la madre en una máquina de coser y el padre en la otra mientras una chica hacía otros trabajos. Sobre los sillones estaban los cueros y por todas partes había cajas de cartón apiladas llenas de pantuflas. Lo recibieron con gran amabilidad y Lázaro le dijo que al día siguiente se trasladarían a un garaje vecino para transformarlo en un taller de fabricación. El depósito de cueros sería el Living, por un tema de seguridad. Se emplearon 5 personas del gremio zapatero, para manejar las máquinas de coser. A las 3 semanas estaba todo listo para el primer embarque, era fines de junio.
El envío del primer pedido de prueba tuvo tal éxito que hasta diciembre tuvieron que hacer cuatro nuevos embarques importantes y en enero dos por vía aérea en la compañía Lufthansa.
Sus padres viajaron nuevamente a Alemania por insistencia de Pablo que necesitaba claridad con respecto a la enfermedad de su padre. Le pidió a su mamá que le dejara hacer un estudio concienzudo, que había solicitado a un primo, el cual se comprometió a participar, porque era médico. Nadie de la familia aceptó al principio que el papá estuviera enfermo. Pablo pudo convencer a su madre que acepte que su padre le otorgue un poder general de administración. Ya casi no sabía escribir y menos firmar y Pablo no era parte de ninguna de las sociedades como para poder salvarlas de la quiebra. Su madre cumplió y lo llevó a una Universidad de Medicina donde le hicieron todo tipo de análisis y entre otras posibilidades se nombró por primera vez el nombre de “Alzheimer”*como una de las posibles enfermedades.
Su mamá siguió con su idea en que estaba muy estresado y nervioso y por varios años escondió los papeles de los análisis realizados. Pablo encontró muchos años después el informe de los catedráticos Alemanes. No podía esperar y tomó la decisión de apartar al padre de los negocios y poco a poco pudo convencer a su madre para que lo dejara en casa. Tuvo que suceder algo importante para que se convenciera de la realidad. Un día su mamá, sin avisarle a Pablo, lo hizo subir a un ómnibus “Colectivo 60” para que viaje a la oficina. No supo donde bajarse así que viajó hasta la terminal de la empresa en Plaza Constitución, desde ahí lo llamaron por teléfono y Pablo lo tuvo que ir a buscar en taxi. Esta experiencia sirvió para que su madre aceptara que estaba enfermo. Cada tanto lo llevaba en auto a la oficina para que estuviera unas horas sentado y mirando. Durante la estadía en Alemania su padre fue contactado por su exportador al cual se le debían las últimas exportaciones a Argentina. Le tocó a Pablo pagar esas deudas y al mes llegaron a Buenos Aires unos paquetes que contenían esas compras finales.
Cuando abrieron los paquetes vio que todo era mercadería invendible. Qué otra cosa podía hacer. Se decidió que urgentemente tenía que cerrar todas las canillas abiertas y tapar los agujeros por donde se escurría el dinero, para que la empresa no siga con tantas perdidas.
Un lunes de otoño, antes del mediodía, una empleada le dice: “Pablo, su primo Ricky le quiere hablar” “Hola ¿que haces Ricky? ¿Bien y vos? “mira Pablo tengo un problema, resulta que un cliente de calle Warnes me dijo que consigue nuestros collares a mucho mejor precio”. ¿Cómo puede ser esto? Pablo pensó y dijo: “¡únicamente si nos están robando!” “pedile a tu cliente los datos del proveedor y si es posible la dirección o el teléfono, después de tener esos datos vemos lo que hacemos, dale investígalo” “Ok” y colgó.
Pablo se quedó pensando, tenemos más de 50 modelos de collares distintos, debe ser un error. Al rato suena nuevamente el teléfono y su primo le confirma que tiene la muestra que estaba en el negocio de su cliente y que pudo ver lo que compró y que era toda mercadería de la empresa de Pablo. “¿Qué hago ahora?” “pedile la dirección donde compró la mercadería y vení a la oficina”. Colgó y quedó pensativo.
A las pocas horas entró Ricky a la oficina, trajo el collar consigo y se pudo constatar que realmente coincidía con los guardados en el cajón de la estantería. Pablo observó que había varios iguales lo que confirmaba que el collar era robado y que había sido sacado de ese mismo cajón.
Ricky le entregó el papel con la dirección y Pablo vió que se trata de un mercado de alimentos. “¿qué es esto qué tiene que ver”? “venden collares al lado de los pollos y las frutas y verduras” “Si”, gritó Ricky “te lo dije por teléfono que era un mercado y que lo vendían en una mesa que tenía todo tipo de mercadería”. “No me dijiste nada de todo esto se lo habrás contado a tu mujer pero si es así que esperamos --- vayamos al mercado, quiero ver para poder decidir qué hacer” “dale vamos”. Salieron velozmente casi sin cambiar palabras. Estacionaron, era un importante mercado bien construido, limpio con Stands de productos uno al lado del otro y anchos pasillos con gente mirando y comprando. De pronto vieron la mesa y un señor parado atendiendo, a los que preguntaban, miraban o tocaban. Cuando observó Pablo la cantidad de mercadería expuesta, salió como disparado en dirección a la mesa. Ricky con gran rapidez lo detuvo, lo frenó y lo abrazó y le dijo al oído: “estás loco no hagamos cagadas, queremos resolverlo” “Ok” dijo Pablo, “vayamos a tomar aire fresco, afuera” y se encaminaron hacia otra salida, donde vieron un banco, se quedaron hasta que la respiración de ambos se calmó.
*Alzheimer - Ya hace más de un siglo que la enfermedad fue descrita. Y durante todos estos años, los científicos no han parado de trabajar para descubrir los síntomas y las causas de la enfermedad, sin éxitos por el momento, tampoco se encontraron fármacos que puedan detenerla.
“Tengo una idea Ricky, vamos a la mesa miramos lo que tienen, preguntamos, miramos los collares y sacamos la muestra y se la mostramos. Le indagamos si nos podría conseguir el mismo” Ricky hizo una mueca rascándose la barbilla y preguntó: “¿te parece que va a morder ese anzuelo? Nos podrá preguntar ¿y de dónde tienen Uds. este collar? ¿Y qué le decimos entonces?” “Ningún problema, le decimos la verdad contestó Pablo” “que tenemos un negocio y que hace unos días le compramos varios collares, aquí mismo” Ricky miró hacia arriba y hacia abajo y fue girando la cabeza ida y vuelta, como dudando. “Y bueno”, terminó diciendo “intentémoslo”.
Pablo saltó del banco y dijo: “Bien Ricky no dudemos” “tengamos coraje esto tiene que salir bien, no hay otra salida”. Y se dirigieron a la entrada del mercado.
Como lo pensó salió. El hombre que atendía la mesa de ventas no tuvo sospechas, se quedó con la muestra y les dijo que dentro de un rato iba a venir la persona que le traía la mercadería para vender y agregó: “Si quieren me dejan un teléfono y yo les aviso cuando tenga el otro collar” “Ok” dijo Ricky, se dieron la mano y se fueron hacia la salida principal del mercado.
No salieron del edificio, se escondieron detrás y entre los pollos, cambiaban de puestos, preguntaban precios, intentaron hacer tiempo y no llamar la atención. Iban caminando ida y vuelta, esperando que alguien viniera y que se llevara la muestra. Pensaban que se podrían encontrar con un empleado o empleada de la firma, el corazón se hacía notar en sus pechos, latía más fuerte y la boca se les secó rápidamente.
Pablo estaba muy alterado, toda la mercadería que había visto en la mesa para vender, era suya, mejor dicho, de la empresa de su padre, la empresa que él estaba administrando para que no tuviera que caer en una quiebra. Y sobre esa mesa había una fortuna, no era justo pensó y maldijo calladamente al culpable de estos robos. Estaba indignado, muy nervioso, viendo como sus relojes estaban a la venta a precios irrisorios, ridículos, claro ellos ni conocían el valor de esos relojes suizos de primera calidad, los habían robado a costo cero. Nunca pensó que por ese collar de perlas iba a descubrir el robo de sus relojes. Sus pensamientos volaban y le vino así de pronto la realidad que estaban viviendo: Que estamos haciendo acá pensó, como vamos a resolver las cosas, no somos policías como para detenerlos, para que intervenga la justicia, etc. todas las ideas volaban en su cabeza y en ese instante sintió un golpe en la espalda y la voz de Ricky que le decía: “Veo a dos mujeres que están hablando con el hombre, mira le está mostrando nuestro collar, cállate habla despacio” le dijo Pablo, pero Ricky siguió diciendo: “lo está guardando en su cartera, “¿lo ves? me parece que se van a rajar”, “se llevarán nuestra prueba del delito” gritó Pablo y le tapó la boca con la mano y le dijo con voz entrecortada: “Las tendremos que seguir, dale, movete, vamos”. Las dos mujeres salieron del mercado, Pablo y Ricky, sin experiencia alguna en lo que a seguir personas se refiere, agarrados uno del brazo del otro, iban intercambiando opiniones sobre lo que podría suceder. Pablo le dijo casi gritando: “busca tu auto, seguro que tratarán de subir a un… “eh” “mira! están subiendo al Colectivo, seguilas con el auto, yo subo al colectivo” y salió corriendo, Ricky también, pero en otra dirección. Cuando le faltaban unos diez metros para subir, el bus arrancó y Pablo corrió y se puso delante del vehículo, levantando la mano para que disminuya la velocidad. Vio que el chofer lo miraba y Pablo le juntó las manos como rogándole con su mirada, “dale, déjame subir” el Colectivo disminuyó la marcha y Pablo saltó sosteniéndose con ambas manos “muchas gracias Jefe” le balbuceó al chofer mientras miraba adentro del bus, que estaba lleno de pasajeros, había gente parada y casi todos mirándolo a él, las dos chicas morochas también. Supo inmediatamente que desapercibido no había quedado. Siguió actuando como si estuviera en una película, miró por la ventana, el techo, a cualquier lado y cuando miró hacia ellas, lo estaban mirando a él. Rápidamente sacó la vista, el Bus comenzó a detenerse, escuchó que se abrieron las puertas y pudo ver que ellas bajaban. El bus arrancó y Pablo gritó: “por favor chofer, déjeme bajar, me pasé” le abrió la puerta delantera y Pablo se lanzó al exterior: “perdón y muchas gracias” le gritó.
Ellas estaban en la esquina mirando cómo se tiraba del Colectivo y vieron que él también las estaba mirando. A unos 50 metros de la esquina, del otro lado, estaba Ricky sentado al volante de su Renault. Viendo que venía un taxi hacia ellos y sin pensar en las consecuencias Pablo levantó la mano al taxi y caminó velozmente hacia ellas. Ricky saltó del auto e hizo lo mismo. Las tomaron del brazo, Ricky con voz fuerte de milico les dijo: “Policía militar, están detenidas y nos tendrán que acompañar” mientras decía esto le mostró un viejo Carnet de la Marina. Las puertas traseras del auto se abrieron, ambas mujeres fueron empujadas a la fuerza para sentarlas en el interior, ellas se defendían gritando todo tipo de palabrotas.
Pablo y Ricky las sujetaron con fuerza y les taparon la boca para que no gritaran y estando sentados de ambos lados de las puertas, pudieron evitar que se escaparan. Las chicas estaban dispuestas a todo. “Llévenos a la Comisaría más cercana” por favor Chofer, le pidió Pablo.
Durante el corto trayecto siguieron las palabrotas y continuos ruegos “por favor no nos lleven a la comisaría” les pedía la mayor “ya hace un año que no hago la calle, por favor me estoy portando bien y ella mi hermana es menor de edad, no nos pueden detener, de que nos acusan, no hicimos nada”.
A Pablo se le cruzaron pensamientos de abandonar todo, percibió como que les estaban arruinando la vida a estas chicas desconocidas, realmente no sabía que tenían que ver con el collar de perlas, con la mesa llena de mercadería robada, con los relojes, con el que las estaba vendiendo.
Se sacó esos pensamientos de culpabilidad de encima y dijo: “Ahí está la comisaría, pare chofer, aquí mismo, pare por favor”. Bajó rápidamente la ventanilla, sacó la cabeza y grito: “Agente, agente, venga por favor y abriendo la puerta le dijo: “Aquí hay detenidos, son dos mujeres y yo también, estamos todos detenidos, tengo la prueba del delito. El pobre Policía que estaba de guardia delante de la comisaría no entendía nada, pero actuó correctamente llevando a las dos mujeres hacia adentro de la comisaría y Pablo iba hablando solo, adelante de ellos. Apareció otro policía que tenía en los hombros varios palitos dorados y Pablo pensó: ¿será este el comisario? y le empezó a hablar. “Cállese la boca y siéntese en este banco”. Vio como la tomaba del brazo a la chica mayor y Pablo le gritó: “ella tiene la prueba del delito en la cartera por favor no permita que se pierda”. El policía se quedó mirándolo sin saber de qué estaba hablando, pero al final entendió y le dijo: “OK” “entiendo, tranquilícese que en un rato lo hago pasar” Se tranquilizó y se enteró que Ricky no había entrado a la comisaría y que seguramente había regresado donde estaba estacionado su auto. Esta historia para él había terminado.
Pablo se fumó tres cigarrillos y habrá estado media hora sentado, esperando, cuando ve que llega su empleada acompañada por un policía, ella lo saluda con la cabeza y el policía le pide que se siente en el mismo banco al lado de él. Todo quedó aclarado en la mente de Pablo, Elena era la ladrona.
Se arrimó a él y le dijo: “Por favor Pablo, agarrándole la mano, no quiero ir a la cárcel, estoy dispuesta a hacer cualquier cosa como para compensarlo, lo que sea, lo que me pida, hago lo que usted quiera”. Pablo le retiró su mano de la suya, la miró y se levantó, ella dejó de hablar, y él se alejó y se detuvo para encender otro cigarrillo, encontró su mirada puesta en él y se compadeció profundamente, dio vuelta y se encaminó hacia un Agente que estaba de guardia y le pidió poder esperar en otro lado.
Al poco rato lo llamó el comisario. Hablaron sobre lo sucedido, a la jovencita de 17 años la liberaron y la llevaron a su casa donde estaba Elena, su hermana, a la que llevaron detenida. La hermana mayor después de entregar la prueba y firmar una declaración, la dejaron en libertad. Pablo respiró aliviado y le dijo al comisario: “Mire Comisario lo único que deseo es recuperar la mercadería que tengan escondida en sus casas, tanto de mi empleada como del revendedor del mercado, este seguro que debe tener en su casa cantidades importantes de nuestra mercadería”. ”Con respecto a mi empleada, no sé, pero le pediría que no vaya a la cárcel, que quede detenida hasta que firme y reconozca el robo cometido y colabore en lo que sea y luego que recupere la libertad”. “Asustarla sería bueno, pero nada más, creo que ya está arrepentida del mal que hizo” El comisario le contestó: ¿está seguro que ese es su deseo?” “Si! Absolutamente, le repito Señor Comisario, todo quedó aclarado para mí, quiero recuperar lo que pueda de la mercadería y nada más”. “No tengo porque tener que cambiarle la vida a nadie, cada uno tiene su destino”. El comisario tomó nota escrita de lo hablado y actuado y la correspondiente denuncia, se firmaron varias hojas con los sellos correspondientes y todo terminó.
Pablo llamó un taxi, encendió un cigarrillo y viajó pensativo durante más de media hora hasta el garaje donde tenía su auto. Subió y saliendo del estacionamiento en vez de doblar a la derecha dobló a la izquierda y se dirigió a la costanera del Río de la plata, se detuvo en un carrito donde salía un humo con rico olor a asado, se sentó en la barra y pidió: “un bife chorizo” “¿para beber que le traigo?” “Un tinto con hielo, ah y agua con gas por favor y una ensalada mixta ¿tiene medio limón? Ok, muchas gracias”.
A la semana Pablo recibió un llamado telefónico de la Comisaría donde le solicitaban presentarse en un domicilio determinado, que era el del señor que revendía la mercadería, y le entregaron todo lo confiscado. Se llevó un baúl del auto lleno de cajas, conteniendo relojes, collares y bisutería de todo tipo.
A los 3 o 4 años, viajando parado en un Subterráneo de la ciudad de Buenos Aires, una mujer muy cerca de él, también parada, bien vestida y sonriente, lo miró y le dijo: “Hola Pablo soy Elena, te estoy muy agradecida por lo que hiciste por mí, me salvaste la vida”. El Subte se detuvo, ella se acercó, y con una mano en su hombro, le dio un beso en la mejilla, y salió. Pablo sin palabras la vio caminar grácilmente, con cartera en el hombro, tacos altos, y un caminar bien femenino, ella se dio vuelta y lo volvió a saludar, solo con su mirada y una linda sonrisa. Pablo quedo duro, como petrificado, y le volvieron a la memoria las palabras y las súplicas dramáticas de esta mujer y pensó: “Que increíble es este suceso y en una ciudad de más de 5 millones de habitantes. El destino terminó su trabajo.
Ya en su casa con Lena, le contó todo muy por arriba ya que todavía estaba muy excitado y pidió cambiar de tema, tomar tranquilo un vinito tinto con hielo, y hablar sobre el futuro viaje que su mujer haría con su hija Sandra, en las próximas semanas, para visitar a los Abuelos maternos en Alemania.
Lena hizo un viaje corto a Europa, muy lindo, disfrutando del buen tiempo y del verano europeo. Volvió en Avión y trajo unos cuantos productos eléctricos del hogar, que en Argentina no se conocían todavía. Mientras tanto Pablo había alquilado una casa con jardín en una localidad cercana a donde vivían sus padres. Se dedicó a instalar una pared divisoria en el living como para tener un dormitorio independiente para la princesita Sandra. A los pocos días del regreso de Lena se mudaron con todo instalado “pareja nueva, casa propia desea”.
Era un fin de semana del mes de abril y Pablo y Lena estaban invitados a una reunión en casa de amigos.
Llegaron al lugar, calle Eduardo Costa, a pocas cuadras de la estación Acassuso en la localidad de San Isidro. Era una amplia casa con jardín, pileta de natación, césped bien cortado, y una hermosa iluminación nocturna del parque. Había muchos invitados, todo era muy ruidoso, algunos moviéndose al ritmo de la música, como bailando, otros parados conversando, riendo, grititos de alegría de algunas mujeres, un hermoso ambiente que invitaba a quedarse hasta muy tarde. Había mesas con todo tipo de bocaditos dulces y salados que tentaban a comer o picar algo como se dice en Argentina.
El anfitrión, Peter Breitmoser, que trabajaba en una Compañía alemana de Aviación, se había hecho muy amigo de Pablo, que ese año había hecho tres exportaciones a través de la Compañía Aérea. En las mesas había de todo, lo imaginable y lo no imaginable también. Sándwiches, quesos, caviar con huevo, platos fríos como ser Lengua a la vinagreta y Vitel Toné.
Un improvisado Bar disponía de todas las bebidas alcohólicas de moda y casi todas marcas importadas. Una suave música de fondo ambientaba el lugar e invitaba a beber y a pasarla bien. Muchos invitados eran desconocidos no solo para Pablo y Lena, era un popurrí de todo el mundo, varios idiomas y culturas, pero mayormente jóvenes de ambos sexos entre 25 y 35 años de edad. Principalmente se hablaba en alemán y en español Argentino.
Pablo con un Gin Tónica, 2 hielitos y dos rodajas de limón, fumando, se acercó a un grupo de tres personas que conversaban. El anfitrión era uno de ellos y en ese instante Hugo Rheinberg, otro nuevo amigo de Pablo, mirando a todos los presentes preguntó: ¿Quién de Uds. estaría interesado en comprar un campo en el Noroeste Argentino? Los presentes esgrimieron una sonrisa, esperando que aclare un poco más lo dicho. “Es un chiste o qué” dijo uno. “No” dijo Hugo sonriendo, “tengo un real ofrecimiento para comprar 5.000 hectáreas de campo, en una zona de alta montaña, en la provincia de Catamarca, apta para cría de ganado vacuno y caprino y busco un socio”. “Qué interesante” dijo uno. Y… claro, que le guste el campo y la aventura” agregó Hugo. “Y si… me imagino” dijo otro de los presentes, tomando un sorbo y retirándose. Hugo siguió comentando otros detalles del campo y Pablo quedó escuchando con mucho interés. Quedaron finalmente hablando el anfitrión, Hugo y nuestro personaje.
Casualmente, Pablo había hecho durante la semana una gira comercial por la provincia de Buenos Aires donde pudo darse cuenta de lo linda que es la vida de campo en Argentina.
Pudo ver miles de vacunos pastando, los campos sembrados de maíz, trigo, etc. y quedó muy entusiasmado con el ambiente criollo, los caballos, las camionetas, los tractores, el movimiento comercial de los remates de ganado, etc. Todo lo entusiasmó y comenzó a soñar todas las noches, con poder tener algún día, un campo.
Le voy a contar mis sueños a Lena, apenas llegue a casa, pensó. Volvió del viaje el viernes y cómo son las cosas no se presentó la oportunidad de contarle esos sueños y al día siguiente sábado, fueron a la reunión en casa de Peter. Qué gran oportunidad se le estaba presentando escuchando lo que decía Hugo. El destino estaba operando pensó y preguntó apresuradamente “¿cómo es el paisaje? ¿Hay muchos arbustos y poco pasto? ¿Cuál es el precio?” “Tampoco conozco el paisaje todavía, habrá que ir a ver cómo es, pero el precio es bajo, bastante accesible” dijo Hugo. Y agregó “según parece hay muchas piedras” y esgrimió una sonrisa…”grandes y chicas y por las fotos que vi, habría también muchos Cardones gigantes que son los Cactus, con esos brazos abiertos. Pero lo más interesante es que tiene un río propio, que nace y muere dentro de la propiedad” “Guau! me gustaría mucho poder verlo” dijo Pablo y agregó: “estoy dispuesto a acompañarte en esta aventura. Si vos me aceptas como socio, ya te puedo dar el Si, me interesa” comentó Pablo. Peter había ido a buscar tres copas de Champagne se acercó y dijo: por lo que acabo de escuchar, creo que debemos brindar queridos amigos”. Repartió los vasos, “brindo por la amistad y que se pueda concretar este hermoso sueño, por nosotros tres! Salud, Cheers, Prost” y las copas sonaron al chocar.
Ambos socios eran jóvenes, pero con experiencia y una autoestima elevada. Tenían espíritu de aventura y se mostraban algo arrogantes al mundo por esa íntima seguridad que sentían de tener éxito en sus emprendimientos y todo esto se notaba en sus semblantes.
Hugo era 8 años mayor que Pablo y con una experiencia de vida que muy pocas personas pueden contar. Nació en Alemania del Este algunos años antes de la segunda guerra mundial, y con 8 años cumplidos comenzó la guerra. Con solo imaginarlo es suficiente, los detalles no son necesarios, sabemos que los que sobreviven son privilegiados. Después de la guerra siguió estudiando y se recibió como Médico Veterinario, hizo el Doctorado, para luego trabajar en Laboratorios de Investigaciones Biológicas que le permitieron incorporar los conocimientos que en su vida lo llevaron a ocupar puestos de vanguardia en empresas Multinacionales de productos farmacéuticos.
Llegó a la Argentina unos meses después de la construcción del Muro de Berlín. Como vivía en el Este pasó por la frontera hacia Berlín occidental escondido en el baúl de un automóvil. Se alejó de Berlín y fue contratado por una afamada empresa que lo envió a la Argentina para realizar importantes trabajos de investigación como Director del departamento de Productos Veterinarios y en el desarrollo de vacunas.
A Pablo ya lo conocemos así que pongámosle nuestra imaginación a ambos jóvenes de cabellos rubios y con ojos azules. La misma altura y sus miradas eran como que se iban a llevar el mundo por delante, se notaban las ganas de vivir, de probar experiencias nuevas y distintas.

Esa misma noche, en la casa de Peter Breitmoser, arreglaron que saldrían hacia el norte, el feriado del 25 de mayo, para hacer el viaje de inspección y observar, recorrer y sentir en la piel el viento, el sol y ver esas montañas, sus laderas con Cardones, pastos y piedras de las que se hablaba y poder descubrir si realmente podría servir para lo que ellos habían imaginado.
Emprendieron el viaje en un Fiat 1500 con rumbo al Noroeste Argentino. Pasaron primero por Córdoba después por La Rioja siguieron hasta Chilecito, luego por Aimogasta, a la provincia de Catamarca y pernoctaron en Belén, ya cerca del macizo del Aconquija en cuya ladera Norte estaba el campo a visitar.
A la mañana siguiente en Belén conocieron a un lugareño con el cual fueron a hacer unas excavaciones con la esperanza de encontrar algunas antigüedades de los aborígenes. Cavando pudieron rescatar unos morteros de piedra y utensilios de cocina de barro cocido y a la tarde, siguieron viaje y llegaron a la ciudad de Andalgalá. Desde ahí siguieron por la ruta nacional 63, que es la cuesta de Minas Capillitas. A los pocos kilómetros de esta sinuosa y peligrosa ruta de alta montaña, que sobrepasa los 4.000 msnm, vieron un cartel típico de “localidad” que decía “El Ingenio”.
De las provincias argentinas, Catamarca es probablemente de las de menor población pero, en cantidad de rocas y piedras casi seguro la de mayor cantidad. Estuvo bajo la dominación Incaica hasta la llegada de los colonizadores españoles. Tiene cordones montañosos con picos entre 5.000 y 6.000 msnm y hasta sus valles, arenales o desiertos salitrosos pueden llegar a estar arriba de los 3.000 msnm. La provincia tiene 3 Volcanes de alrededor de 6.000 msnm. Como se encuentra alrededor de los 28 grados de latitud, durante el día puede haber temperaturas muy altas y de noche muy bajas. Las lluvias, que en las altas cumbres cae como nieve, suceden solo entre los meses de Diciembre a Marzo y el agua cae con tal fuerza e intensidad que se suelen producir grandes avalanchas de piedras que forjan nuevas vías de agua o aumentan los caudales de los ríos de tal forma que, al cruzar caminos o rutas, arrastran vehículos de conductores ingenuos que desconocen las fuerzas naturales existentes.
La Sierra o los Nevados del Aconquija, es la divisoria natural entre las provincias argentinas de Catamarca y Tucumán, al sur del paso conocido como El Infiernillo. Sus máximas alturas se registran en los nevados del Cerro del Bolsón 5.552 msnm; Cerro de las Dos Lagunas y de Los Cerillos a 5.500 metros, el Nevado del Candado y el Cerro Ñuñorco. El Parque Nacional Campo de los Alisos, hacia el este de la misma, contiene numerosos sitios arqueológicos, entre ellos La Ciudacita, a más de 4.000 msnm.
Volvemos a elevarnos en nuestro imaginario vuelo y vemos los imponentes cordones montañosos que guardan los secretos del tiempo. Estamos mirando desde arriba del cerro de las Dos Lagunas y vemos la inmensa rueda del molino del “Ingenio”. Mirando más hacia la cumbre observamos dos tajos, o dos ojos, donde brotan torrentes de agua cristalina, rodeada de pastos de un profundo color verde. Todo esto sucede a más de 4500 metros sobre el nivel del mar y en una suave pendiente de tierra y roca se va deslizando el agua que a los pocos metros se concentra para formar un caudaloso y ancho río que corre zigzagueante en dirección al valle. Es el llamado Río del Arenal. Este río nace y muere dentro de la propiedad, las añejas arboledas de los puestos y el riego de los potreros de alfalfa, demuestra que cumple con su trabajo de regar y dar vida a la agricultura y a los hombres que habitan el lugar.
En el impactante paisaje distinguimos también como puntos de referencia a los enormes “Cardones de la Puna” de más de 3 metros de altura, con sus brazos abiertos, señalando al cielo, creciendo entre las piedras, seguros de su fortaleza, carnosos y verdes y con espinas de hasta 20cm, y dándose el lujo de tener grandes flores blancas como la nieve. Soportan el intenso frío y el abrasador calor del verano, bajo un sol radiante durante casi los 365 días al año.
Hugo y Pablo, primero compraron el campo llamado “Zarzo” que tenía aprox. 5.000 hectáreas con un río de vertiente natural llamado “de las casas Coloradas” que nacía en las alturas y desaparecía antes de llegar a los bajos. Al año siguiente compraron otra fracción similar que estaba pegada a la anterior mirando hacia el oeste y que sobre la Ruta tenía un antiguo puesto llamado “Loma Redonda”, con una zona muy fértil, por estar rodeado de una ciénaga natural. Estos dos campos los compraron por insistencia y ofrecimiento del vecino Italiano que era dueño de más de 25.000 hectáreas cuyo Casco principal era justamente el nombrado “Ingenio del Arenal”. Un tiempo después compraron también ese campo, formando así una sola propiedad. 
Este ex dueño, el señor italiano, que les contó que había sido colaborador de Mussolini, quedó como administrador del establecimiento, durante varios años, ocasionando un sinfín de problemas, por sus malos manejos financieros y no muy convincentes y turbios negocios agropecuarios. Esto llevó la relación a un punto insostenible para Hugo y Pablo quienes finalmente decidieron prescindir de sus servicios. Se negoció una salida muy beneficiosa, firmada y aceptada por las partes. Finalmente, el acuerdo no se cumplió por parte del que se hacía llamar Ingeniero. Se quedó ilegalmente ocupando el campo durante un tiempo demasiado prolongado. Usufructuando y sacando provecho de lo que no le correspondía.
Hubo juicios que llevaron a su desalojo, por la fuerza pública, ya que terminó defendiéndose protegido por sus armas de fuego. Llegó a disparar unos cuantos tiros. Por suerte no tuvieron que lamentar desgracias humanas. Era un personaje oscuro y enigmático, escapado de la Segunda Guerra mundial, que anduvo varios años viviendo y trabajando en distintas ciudades y pueblos de montaña del Noroeste Argentino. Siempre Intentó ganar dinero con trampas y engaños.
Los juicios nombrados, duraron casi tres años, que para la Argentina es corto tiempo porque, la justicia suele ser muy lenta y los jueces nunca tienen apuro. Una vez que el juez dictaminó el desalojo correspondiente se le informó por escrito fehacientemente al intruso, que abandone la propiedad, pero no lo hizo. Por consiguiente hubo que viajar con el oficial de justicia, la policía y los abogados a ejecutar la orden, a la fuerza. Cerca de veinte personas entre las que estaban Hugo y Pablo, fueron de la partida. Faltando unos 500 metros hasta la tranquera, vieron a unas cinco personas apostadas y armadas, en el medio de la calzada. Una de ellas tiró tres tiros al aire, como indicando que se detuvieran. Pablo se ofreció a ir, con un pañuelo blanco y dos personas de civil, a negociar con el Ingeniero. Llegaron a 100 metros y Pablo le gritó que venía a negociar y que guardaran las armas. La respuesta fue un tiro que pasó silbando muy cerca de ellos y sus dos acompañantes salieron corriendo hacia atrás. Pablo siguió caminando solo y hablando a los gritos diciendo: “guardá el arma Luis, no puedo creer que quieras matarme, estás loco, tranquilízate, ya perdiste el juicio y no te podrás quedar, bajá el arma y hablemos Luis, te lo pido en nombre de la amistad que alguna vez tuvimos”. Pablo vio que Luis había reaccionado favorablemente ya que se dirigía hacia la escuela, que estaba del otro lado de la ruta, enfrente de la tranquera de acceso. Pablo se encaminó hacia allí, se pararon uno frente al otro, Luis apoyó el Winchester en el mástil, donde se izaba la bandera en las épocas de escolaridad y hablaron como 15 minutos. Anotaron las condiciones que Luis les pedía para abandonar el Casco de la Estancia y Pablo hizo señas a los que esperaban para que vinieran con los vehículos. Todo se arregló en el escritorio del salón central del “Ingenio”.
Varios años después, viniendo Pablo del campo, en el Jeep y pasando por el pueblo llamado “El Desmonte”, se detuvo por un trámite, para averiguar algo y entre otras cosas le dijeron: “¿sabe quién vive aquí enfrente?” “No” dijo Pablo. “El Ingeniero Luis, con su nueva mujer”. “Ah! qué interesante, mire usted”. Sin otro comentario, se subió al vehículo en dirección a Santa María pero a los 500 metros frenó, dio vuelta y se estacionó en la tranquera de la casa indicada. Golpeó con las manos y Luis en persona salió. Lo saludó con cara de asombro, lo invitó a entrar pero Pablo no aceptó. Hablaron unos minutos y se los vio distendidos y hasta risueños, seguramente recordando viejos tiempos. Se despidieron en paz y Luis quedó saludando mientras el auto arrancaba. Pablo le perdonó y se fue tranquilo, el destino le ayudó a cerrar otro capítulo. A los pocos años se enteró que Luis había fallecido.
Como el campo estaba a más de 1300 Km. de distancia, tuvieron que viajar según los casos, por distintos medios. En el relato siguiente Pablo había decidido volar el trayecto más largo por Aerolíneas Argentinas. Después de un vuelo de 1 hora aterrizó en el Aeropuerto de Tucumán. Pablo descendió y se encaminó rápidamente a la Terminal de Ómnibus que estaba a unos 300 metros de distancia. Quedó contrariado al enterarse que el último Bus hacia Santa María ya había partido. Perdería todo un día si no conseguía viajar por otro medio y pensó en que podría intentar conseguir un vuelo taxi y se volvió rápidamente al Aeropuerto. Sabía de la existencia de una pista para avionetas, muy básica pero estaba habilitada. Tenía que firmar unos documentos en el Banco de Catamarca por un crédito agropecuario, además contratar unos obreros para una construcción urgente en el campo. Preguntó sobre aviones taxi y cuanto costarían y si saldrían enseguida. “Tengo una emergencia y necesito estar al mediodía en Santa María”. El interlocutor le hizo una seña con la mano para que esperara y desapareció detrás de una puerta. A los 10 minutos apareció y dijo: Solucionado, le conseguí un avión antiguo pero en muy buen estado y su piloto ya lo está sacando del hangar”. El precio le pareció sensato así que pagó y ante una señal del empleado lo siguió y salieron a la pista. Pablo vio un avión antiguo con dos asientos uno detrás del otro. Era igual a los aviones de la primera guerra mundial para dos pilotos, color rojo y con techo corredizo. Saludó al piloto, escuchó algunas instrucciones, le indicó como treparse a la cabina, subió y se arriesgó.
Tuvo que sentarse adelante, el piloto iba atrás. El ruido del motor era tan fuerte que era imposible hablar. No existía un sistema interno de comunicación con auriculares. Carretearon hasta el fondo de la pista, retomó y puso el acelerador al máximo. Sobrevolaron un poco la ciudad y apuntaron directamente hacia la Sierra del Aconquija.
Se iban acercando lentamente, era como que iban a chocar contra la montaña, intentó hablar con el piloto pero era imposible así que probó con señas. La distancia se achicaba y parecía que no iba a poder elevarse y sobrevolar los picos de más de 5.000 msnm. Le hizo señas con sus brazos donde una mano chocaba la otra con cara de preocupado. El piloto sonrió y lo calmó con gestos y ademanes irreconocibles, así se tranquilizó. El macizo estaba muy cercano cuando repentinamente efectuaron un viraje hacia la derecha y hacia abajo, nivelaron y Pablo pudo ver como entraban en un Valle, en un paisaje de película, verdes praderas arboladas, casas, un rio zigzagueante y hasta animales pastando. Un paraíso, fue maravilloso verlo y disfrutarlo volando a tan baja altura. Era Tafí del Valle un lugar turístico de alta montaña. Siguieron ascendiendo y Pablo reconoció que estaban sobrevolando la chacra de cabras, donde él había comprado el quesillo de cabra tan famoso en Catamarca.
De repente, como si se abriera una ventana, apareció ante sus ojos un nuevo paisaje, tan extraordinario como desigual. Era un paisaje árido, de tierras arenosas con arbustos bajos y muchas piedras y entre ellas aparecían plantados los enormes, cardones, mirando y señalando hacia un cielo azul intenso. El horizonte lejano con otras cadenas montañosas indicaba un cambio climático importante.
Nuevamente fueron perdiendo altura, ya habían traspasado el Macizo del Aconquija y comenzaban a distinguir casas y a volar a baja altura, hasta observaron cómo las personas miraban hacia ellos y los saludaban. De pronto Pablo reconoció la plaza de la ciudad de Santa María y el piloto dio dos vueltas alrededor de ella. Antes de virar para alejarse, movió las alas en señal de saludo. Pablo observó como un auto negro se movió debajo de ellos y arrancó en la misma dirección. Llegaron a una pista de aterrizaje totalmente ocupada por un centenar de ovejas, el piloto bajó en picada y a pocos metros de la pista volvió a subir. Pablo observó cómo las ovejas salían corriendo, dejando libre la pista para aterrizar. Era una pista de tierra pero la pericia del piloto logró un carreteo suave y se detuvo sin inconvenientes. A los pocos minutos apareció el auto negro al costado del avión, viajaron ambos al centro de la pequeña ciudad y en la plaza entraron al único Café, que era Confitería, Restaurante, Sala de juegos, y Punto de Encuentro para todo el pueblo. Tomaron un café y conversaron sin ruidos de motor.
Al rato apareció el gerente del Banco, se sentó a la mesa después de saludar y compartió un café mientras arregló con Pablo el horario del encuentro en el Banco que estaba en la esquina de la plaza. Enseguida se presentó otro señor, “soy el escribano Maza, vengo para arreglar el horario de la firma de la escritura”. “Encantado” dijo Pablo y lo invitó a sentarse. “Mozo, otro café por favor”. Era una costumbre normal en la zona. No venían visitas por vía aérea muy seguido, por lo tanto Pablo no tuvo que apersonarse en ninguno de los lugares, ellos se enteraron que en ese vuelo había llegado uno de los socios del “Ingenio del Arenal”.
En el casco, o sea en el puesto principal habían construido una escuela con vivienda para el maestro y Pablo aprovechó la visita al pueblo para comprar varios muebles u útiles para la misma. Había aumentado la concurrencia y se necesitaban más cosas. Los alumnos eran de distintas edades y sexo, había un aula y un maestro. Obviamente un solo dormitorio. Un patio y un mástil con la bandera argentina. El maestro venía los lunes en moto y se volvía el viernes a la tarde a la ciudad que estaba a 60 km de distancia.
El edificio principal era una ruina cuando llegaron por primera vez. La fueron refaccionando pensando en cómo podría haber sido en sus comienzos. Existía una gran rueda de molino que mostraba la existencia de actividades relacionadas con la molienda de piedras minerales con contenidos metálicos, donde quizás podría haber habido cobre, plata y oro. Muchas historias y cuentos espectaculares se contaban y tanto Hugo como Pablo simplemente las escuchaban. Ninguno de esos fantasiosos relatos se pudo comprobar fehacientemente. Hasta los Jesuitas tuvieron su rol en ellos. El Antiguo Molino Jesuita, como lo llamaban, tranquilamente podría haber sido solo un simple molino harinero.
Durante dos años invirtieron en la refacción del salón principal que quedó armado, con una belleza sorprendente, como salido de un libro de cuentos.
La mesa del comedor se armó con las ruedas de piedra y sus engranajes de hierro además de los ejes originales encontrados en el lugar. Se construyó una pared de vidrio a través de la cual se podía observar la rueda del molino, que celosamente guardó el secreto, de lo que pudo haber sido alguna vez.
En construcciones separadas construyeron dormitorios, una cocina y un baño importante con bañadera y ducha.
Estuvieron disfrutando muchos años y realizaron importantes mejoras en los 3 distintos puestos de la estancia. Se construyeron pircas*, nuevos canales de riego, potreros para alfalfa y gramíneas de invierno, para el engorde de los animales. Decidieron, según las propuestas de Hugo, que era Dr. Médico Veterinario, transformar la estancia en un campo de cría de vacunos a campo abierto, y en libertad.
No existían alambrados perimetrales ni fronteras claramente visibles. Para poder organizar una explotación ganadera ordenada y responsable, se necesitaron peones de campo que fueran lugareños, que conocieran bien el terreno, su oficio y tuvieran una familia o sea mujer e hijos. Que los hijos pudieran ir a la escuela y disponer de los alimentos básicos diarios como ser azúcar, harina, sal, polenta, papas, fideos, etc. para lo cual hacían compras mensuales y un depósito de alimentos varios en el Casco sirvió, para que el personal estuviera bien alimentado. Hubo tres puestos ocupados, el puesto “del Arenal”, “Loma Redonda” y el del “Ingenio”. Dos puestos sobre la ruta 63 a unos 10 km de distancia uno del otro.
Uno de los viajes a la estancia lo hicieron durante los feriados de Carnaval. Salieron un viernes a las 18 hs y viajaron toda la noche, 3 a 4 horas cada uno, y llegaron para el desayuno a El Ingenio alrededor de las 9 hs del Sábado. Hicieron 1300 Km en 15 Hs. Tuvieron los días de Carnaval para ocuparse de todos los temas relacionados con el campo y decidieron volver el Martes de Carnaval a las 18 Hs de regreso por el mismo camino pasando por La Rioja. Desde el campo hasta La Rioja los caminos eran todos de ripio, con muchas curvas y velocidades debajo de los 100km hora. Llegaron a La Rioja, cansados y con ganas de comer algo para luego seguir viaje. Buscaban un boliche abierto y pasaron por un lugar con mucha gente en la calle, disfrazados y tirando agua. La música era de altísimo volumen. Se dieron cuenta que era al aire libre como en una enorme cancha de Básquet. Se escuchaban gritos y carcajadas, era un jolgorio y bullicio general. Estacionaron, se miraron, sonrieron y Pablo le dijo a Hugo: “entremos al baile, total es Carnaval que puede pasar”. Se bajaron, hacía mucho calor y antes de llegar a la puerta de entrada Hugo dijo en voz alta: “adelante, entremos al reino de “Momo” e inmediatamente ambos recibieron agua y papel picado en la cara, como confirmación. Abrieron la puerta, entraron y les cayeron encima varias mujeres con distintas caretas, una les tiró harina, la otra agua, la tercera con un rociador una pintura y quedaron totalmente shockeados.
Estaban en el mundo de la burla y la sátira. Enseguida una mascarita lo tomó a Pablo y salió a bailar a la pista, llena de gente, y qué raro! todos mirando a los dos rubios perdidos entre los morochos. “Che Rubio abrí la boca” y le metieron un trago de aguardiente*, ya ni respirar podía, buscó con la mirada a su amigo y lo ubicó en la pista también maltratado por un Guasón femenino. Todo había entrado en un descontrol y una locura total que por suerte duró poco. Apenas se vieron, se miraron y se juntaron y así agarrados uno del otro salieron del infierno Carnavalesco Riojano, regresando a la calle y a su auto.
Ya no estaban en condiciones de continuar el viaje, estaban mojados, sucios de harina, pintura, etc. necesitaban bañarse y dormir unas horas así que buscaron cualquier hotel. Subieron a la habitación y cuando entraron fue como si estuvieran dentro de un horno, un calor inaguantable, dieron vueltas por la habitación, pensando qué hacer. Se ducharon y ya frescos decidieron sacar los colchones al balcón y durmieron unas horas, mal, pero algo es mejor que nada.
Durante el viaje, ya en el auto, se miraron varias veces y riendo en fuertes carcajadas se recordaron mutuamente los acontecimientos. Habían vivido una experiencia única, que seguro no olvidarían jamás.
*El aguardiente es una bebida alcohólica destilada partiendo del mosto o del orujo de la uva.
Una vez al año, después del verano, se organizaba la “yerra” que es la identificación de los animales después de transcurrido el año. Se los traía al corral, que estaba pegado al Casco de la Estancia. Los dueños de los campos vecinos y sus peones que trabajaban en la estancia además de algunas personas desconocidas, tenían animales propios, que se criaban en campo ajeno, y que terminaban entrando, todos juntos al corral principal para la yerra. Ahí se los identificaba, se los marcaba con fichas en las orejas o le quemaban a fuego, en el muslo trasero, la marca del propietario. Todo esto era exactamente lo que se venía haciendo desde hacía siglos. Lo de criar vacunos en campo ajeno eran métodos ancestrales que se consideraban bastante normales, en las zonas rurales de grandes extensiones. Los propietarios de los animales pagaban por el pastoreo con una cría (ternero) por año por cada 10 vacunos. Los puesteros tenían la autorización de mantener animales en sus puestos, sin pagar arriendo alguno. Además, usaban los caballos, burros, las mulas y las llamas como animales de carga y trabajo.
Desde un nuevo vuelo imaginario observamos y nos podremos imaginar en nuestra ya acostumbrada visión aérea, como si estuviéramos en una nube, a un grupo importante de jinetes a caballo, que salen todos desde el puesto del Ingenio y se juntan en el camino. Son como veinte los que divisamos, entre los cuales vemos hombres mayores y jóvenes, todos bien provistos de todo lo necesario para una larga cabalgata. También podemos distinguir entre ellos a nuestro personaje Pablo.
Estamos en esta observación, a fines del verano y faltan dos días para la “yerra” anual, que es el acontecimiento más importante del año en todos los establecimientos rurales de cría de bovinos a campo abierto. Pablo estaba montando su “yegua baya”*. De pronto el grupo se separa en tres partes, un grupo sigue derecho hacia el bajo y otro se dirige hacia el este. Los demás van yendo al “paso” hacia el oeste. Todos los caballos en estas zonas son más livianos, de galope corto, o “de paso”* qué es un trote de 4 tiempos muy común en las razas equinas de zonas montañosas.
*Bayo, es un caballo de color entre beige y rosado, y tiene crines y cola blanca. *Pircas: Tapia construida con piedras sin tallar que se levanta para dividir propiedades en el campo.
Ahora, viendo el paisaje general, se observan otros conjuntos de jinetes de a dos, de a tres o de a cinco, que lentamente se van incorporando o acercando a los que van más adelantados. Muchos giran sus cabezas, se detienen, se paran sobre sus caballos y se van separando de a uno en forma de abanico para poder abarcar la mayor superficie de terreno posible, distanciándose a casi 100 metros uno del otro. Ahí entran a demostrar esa gran destreza y agudeza de visión de los hombres de campo, a ubicar los animales sueltos y así poder finalmente terminar de incorporarlos al rebaño principal. Apenas el jinete pica a su caballo con las espuelas, este salta de parado al galope, esquivando grácilmente las piedras y arbustos que se encuentran en su camino.
El ganado vive disperso todo el año, caminando todo el día buscando pastos y agua para alimentarse. Estos campos semiáridos tienen pastizales de biodiversidad donde existen ramilletes de gramíneas separadas una de otra. No existe la clásica pradera de verdes pastos. El suelo es pedregoso y arenoso, donde hay todo tipo de variados arbustos y matorrales mezclados con grandes Cardones y variedades de Cactus. No todo sirve como alimento, por lo cual un vacuno necesita alrededor de 3 hectáreas para estar medianamente bien alimentado. Los gauchos o vaqueros, cuando encuentran reses, las van arreando* y están separados entre sí de tal forma que cuando un animal quiere escapar, el que está más cerca arranca al galope y a los gritos y reboleando el lazo* o el rebenque* los persiguen hasta que consiguen devolverlos al rodeo, a la manada.
Pernoctaron durmiendo a cielo abierto de a grupos y cerca de los animales y alrededor de los fogones. El “recado”* y la “matra”* como cama y almohada para pasar la noche.
Al día siguiente se los vio a todos sentados sobre las pircas* del espacioso corral redondo. También se los vio trabajando activamente en el medio del encerradero, observando las “pialadas* de los criollos expertos que mostraron su arte circense de manejar el lazo. Una costumbre que lentamente está quedando en el pasado. Hoy en día con la manga, donde entra un animal detrás del otro, se realizan absolutamente todas las tareas del manejo de bovinos, con una gran facilidad. Muy cerca del corral estaban armadas las parrillas con los costillares asándose y largando el olor a carne asada que despertaba el apetito a todos los presentes. Al costado estaban otros fogones con las cruces de hierro y algunos corderos al asador. Mientras tanto en el centro del espectáculo el ternero era “pialado” por un criollo que le había tirado su lazo, justo donde iba a apoyar sus patas delanteras. El joven ternero caía aparatosamente de bruces y de inmediato se le tiraban encima 4 voluntarios, el primero sosteniendo la cabeza del animal en el piso, el segundo “chango”* venía corriendo con el “hierro al rojo” con la marca y se la quemaba en el cuarto trasero. El tercero lo castraba y un cuarto lanzaba un grito y le echaba un poco del rojizo brebaje de la botella de vino en su garganta, como señal de haber sido bautizado. A los 30 segundos de haber caído, el ternero pegaba un salto y se incorporaba, salía corriendo hacia su nueva vida de adulto, con un profundo mugido de alivio. Todo esto era festejado por todos los presentes con aplausos y gritos como si hubiese habido un Gol en un partido de Futbol.
Todas estas distintas y coordinadas tareas terminaban cuando bajaba el sol. A continuación, venía el descanso, la comida, los brindis y un jolgorio que terminaba bien tarde de noche o hasta la madrugada del otro día.
Durante el verano las lluvias en las zonas montañosas, son siempre copiosas, y peligrosas, duran poco, pero la cantidad de agua que cae es enorme. El agua forma ríos, corta las rutas, produce desprendimientos de piedras y arena y arrastra árboles y arbustos cambiando el paisaje de un día al otro. Los animales salvajes y también los vacunos son arrastrados o encerrados por las inundaciones, todo puede cambiar por lo cual los lugareños les tienen mucho respeto a las lluvias de verano.
*Chango, jovencito, hombre joven.
*Gaucho: El hombre de campo Argentino llamado gaucho, es muy hábil con el Lazo, el rebenque, la boleadora y la honda.
*La Yerra es un acontecimiento durante el que se realizan varias tareas propias del campo. La principal es la “marcación“ del ganado, se hace con un hierro al rojo sobre el muslo trasero del animal, “la castración“ de los “machos jóvenes” que no se destinarán a la reproducción, la aplicación de “vacunas“, de “desparasitantes“, etc. Luego se “recuentan” y se anotan los nuevos animales marcados.
*Pialar es una tarea que nace en el campo y consiste en enlazar al animal por sus dos piernas delanteras y derribarlo al suelo. Se hace para señalar, castrar, marcar al animal o vacunarlo.
*El Recado o Montura criolla, en Argentina:
*El cóndor de los Andes es el ave voladora más grande del mundo. Con sus alas desplegadas llega a los 3,4 m y su longitud de pico a cola es de 1,6 m. Su peso puede llegar hasta 12 kg. El cóndor, al igual que las otras seis especies de carroñeros*
*ave carroñera, la que limpia, que se alimenta de animales muertos
En la zona del Nevado del Aconquija sigue existiendo la vida salvaje de las épocas pasadas. Pumas, Cóndores*, Guanacos, Vicuñas, Quirquinchos, etc. Además, existen animales que se escaparon y se reproducen libremente en estas zonas, como ser: Burros, Llamas y Alpacas. Se mueven y viven en manadas o grupos numerosos de cientos de ellos y que al distinguir a un humano salen en estampidas, que suelen ser bastante peligrosas.
El martes siguiente al fin de semana de la yerra, todo el mundo quedó cansado, “vamos a hacer un cordero al asador” escuchó Pablo decir a alguien y contestó enseguida: “ qué bueno, yo me hago cargo de hacerlo, me gusta adobarlo, salarlo y prepararlo, hacer el fuego con madera de algarrobo y una vez asado me gusta comer las costillitas con la mano hasta dejar los huesitos bien limpios. Además puedo prepararles un pesto con ajo y perejil, que con solo pensarlo ya me está corriendo saliva en la boca. Tráiganme el cordero limpito y yo me ocupo del resto. Ah! que no tenga más de 10 kg. Varios contestaron con un “siii” o “dele hágalo, yo le traigo la cruz y de paso voy a buscar unas botellas de vino tinto ¿no le parece?” dijo un criollo con acento bien lugareño.
El corderito ya lo habían carneado el día anterior así que después que Pablo dijo que le traigan el cordero había que avisar al puesto del Arenal, que lo trajeran. “Eh” Cerpa hágale una señal de humo* a Ríos así va trayendo el cordero mientras armamos el fuego”. Cerpa salió corriendo y sacó unas brasas del fogón de la cocina de campo y las llevó en una pala hacia un lugar descampado y con ramitas bien secas, chicas y grandes avivó rápidamente el fuego. Luego arrancó ramas verdes de un arbusto y las puso sobre el fuego. Inmediatamente salió un denso humo blanco, lo dejó unos pocos minutos y con tierra arenosa lo ahogó y el fuego se apagó totalmente.
*Las señales de humo son aquellas que se utilizan para comunicarse en zonas de montaña muy despobladas y se usaba antes de la aparición de los teléfonos celulares. El significado de la señal es arreglado verbalmente con anterioridad. Si hago la señal de humo es para que vengas, por ejemplo.
Unas 12 personas entre hombres y mujeres, fueron los comensales, no sobró nada, hubo varias ensaladas casi todas criollas con cebolla y preparadas con vinagre de vino. De postre hubo sandía y otras frutas, se armó una mesa debajo del Sauce, bien colorida con sillas de distintas épocas, un tablón largo sirvió como mesa y en el rincón de los Patrones hasta manteles de papel pusieron. Servilletas no faltaron y todos estuvieron muy alegres. El vino ayudó a mantener bien alto el estado anímico general, de tal manera que hasta contaron algunos chistes coloreados, que arrancaron fuertes risas y aplausos.
Terminaron trayendo una guitarra para que Don Cerpa toque y cante su preferida zamba del “yuyito pal amor” donde se nombran los famosos yuyos de las alturas de la Cordillera de los Andes y del Aconquija que crecen a partir de los 3.500 msnm y se llaman: chachacoma, rica rica, y muña muña. Se fueron levantando uno tras otro, ya era muy tarde así que algunos se fueron directamente al rancho. Se comenzaron a ver velas encendidas y luces de linternas, que con sus reflectores potentes iluminaban las copas de los árboles y se parecían a pequeños relámpagos juguetones. Se escucharon voces por todas partes, que se iban apagando a medida que se alejaban, perros ladrando y unos galopes que se alejaban y el silencio de la noche apareció, lentamente para quedarse.
CAPITULO 5

CAPÍTULO 5
Ese año Lena volvió a viajar, esta vez con su hija Sandra, para festejar su cumpleaños nro. 3 junto a su familia de Alemania. Se notó que la pasaron muy bien porque se quedó varios meses y terminó volviendo en barco a Buenos Aires, lo cual significó agregar casi un mes al tiempo de separación. Pablo se sintió muy molesto y le reprochó su proceder en una carta de tono elevado y demasiado directo. A los pocos días se arrepintió, pero ya era tarde, lo escrito, escrito estaba y ya no había vuelta atrás. Le decía que si volvía a dejarlo solo tantos meses encontraría a otra mujer durmiendo en su cama.
Resulta que durante esos meses vivió con Pablo una prima lejana llamada Peggi de 21 años, pelo negro, tez blanca y ojos bien azules que estudiaba Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Lena y Peggi se habían hecho muy amigas y cuando decidió su viaje, la invitó a que viviera en su casa. Habrá pensado: para que Pablo no estuviera tan solo? total eran primos. Sin embargo, los vecinos llegaron a creer que Peggi era su nueva mujer. Un día llegó con su Renault 4 al portón, se bajó y vino el vecino diciendo “Hola Pablo ¿cómo estás? ¿Vos sabes que ayer vimos a tu mujer treparse al portón y saltar por arriba? Se ve que perdió o se olvidó su llave del portón de calle”. “Ajá” contestó Pablo esgrimiendo una sonrisa, movió la cabeza y siguió caminando elevando su mano como saludo, entró su auto y cerro el portón. ¿Qué podía contestarles a los vecinos? Nada, se calló la boca y punto. No les iba a decir: ¡No! No es mi mujer, es mi prima y que su mujer estaba en Alemania. Los vecinos se hubiesen reído y pensado…Ah claro, ahora se le dice prima a la “amiga”. Además Peggi, muy de ama de casa e ingenua, salía a la mañana en camisón y bata, mientras él sacaba el auto a la calle, lo saludaba y cerraba el portón, lo más tranquila. No se imaginen nada queridos lectores, nada sucedió.
Lena retornó de su viaje y Pablo no le hizo ningún comentario, estuvieron contentos y felices, y al año siguiente estuvieron esperando un nuevo nacimiento, alegres y dichosos.
Hacía ya más de 2 años que su padre había traído de Europa muestras de artículos de regalo fabricados en plástico que estaban en una valija en un rincón del escritorio y nadie sabía para qué iban a servir. Mientras esperaba que se le ocurriera algo, Pablo puso todo sobre una mesa por donde tenía que pasar varias veces por día. Así transcurrieron los días, las semanas y algunos meses, cada vez miraba más tiempo los objetos, hasta que de pronto, supo qué hacer con ellos. Decidió fabricar varias de las muestras y transformarlas en artículos de suvenires o “recuerdo” de Argentina, Tenía más de 300 clientes en distintas ciudades turísticas de Argentina y todos estos modelos eran una novedad. Todos los artículos debían tener un lugar donde agregarle el nombre de la localidad turística y las palabras “Recuerdo de...”. Se acordó lo que un cliente de La Falda le había dicho: Todo lo que diga Recuerdo de La Falda se vende.
Investigó donde podría encontrar un matricero que tuviera las máquinas de inyección y que tuviera experiencia y lo terminó encontrando en Villa Ballester, recomendado por un amigo de la familia, que era confiable, un eximio matricero muy detallista que se fijaba en la buena terminación de los productos. Eso era lo que Pablo estaba necesitando así que se decidió rápidamente a iniciar los trabajos.
Una de las conversaciones en el taller de Adrián fue como sigue: “Por favor Adrián busque y encuentre un material de plástico negro que tenga mucho brillo”. “Tendría que ser un material que se llama “de alto impacto” contestó Adrián pero es un 50% más caro que el que estamos usando. “No me importa el costo del material, tiene que llamar la atención, yo vendo artículos de regalo, tienen que entrar por los ojos, ser llamativos. Son para regalar. No es un juguete, ni un enchufe, o una caja, o un vaso, tiene que llamar la atención. El que estamos usando para los ciervitos color marrón es para imitar el tallado de madera” dijo Pablo “nos sirve para colocar sobre madera de “fórmica” con vetas imitando la madera, pero ahora quiero un plato negro brilloso con borde dorado y en el centro voy a pegar un velero dorado oro”. “Ah pero me parece que no va a poder hacerlo, eso del baño de oro es imposible, el plástico no se puede dorar no es un metal” comentó Adrián frunciendo el ceño. Pablo retrucó “Usted consígame el material negro super brillante y hágame una matriz de plato de 10cm y otro más grande de 16cm, ambos con una línea de uno o dos milímetros en el borde para pintar en color oro con pintura tipo “extracto de banana”, después vemos lo del dorado del plástico”.
A Pablo le llamaron la atención los frasquitos de los esmaltes de uña que parecían de metal dorado, pero eran de plástico. Entró a preguntar y a averiguar por todos lados y llegó a escuchar que le decían que a ese baño le llamaban “metalizado”. Encontró una firma llamada “Metalplast” que hacía los baños que parecían de oro o de plata sobre plástico. Esto lo lograban en grandes tambores, donde se creaba el vacío y al inyectarle el metal dorado este metal se adhería a los productos que se encontraban dentro de los tambores.
Estos platos negros brillantes con un velero metalizado dorado brillante, fueron un éxito de venta muy importante por haber sido muy novedosos y sin competencia. En la Argentina no existían artículos de souvenir parecidos. Además consiguió los textos Recuerdo de… en dorado con calcomanías transparentes.
Otro éxito muy importante fue lo que Pablo llamó “Fanalito”. Eran las imágenes tridimensionales de las Vírgenes Argentinas, Virgen de Luján, del Valle, de Itatí, metalizadas en dorado y pintadas, con una tapa de plástico cristalino de solo cinco centímetros de altura. En 5 años se vendieron más de un millón. Cantidad mínima era una caja de 100 unidades.
Otro artículo que llegó al millón fue la base “Panavisión”.
Era una base negra brillosa con un visor de aumento y una diapositiva de paisajes en color de las zonas turísticas. Arriba de la base se pegaban: distintos motivos relacionados con las zonas turísticas del país, por ejemplo: barquitos, Ciervitos, el Obelisco, una Foca, un Pingüino, etc.
Alquiló un depósito de 300 mts2 para este sector, ubicado en la zona de Florida a dos cuadras de la Panamericana. Un encargado y 3 o 4 empleadas era el Staff permanente. La colección de Souvenires de Plástico era muy amplia. Eran las bases o sea Platos, Timones, Herraduras y Maderas con aplicaciones de Ciervos, Veleros, Fragatas, Cisnes, etc. El primer paso era la inyección de plástico, luego en algunos casos se llevaba a metalizar y el decorado o pintado se hacía todo a domicilio. Muchas familias de Villa Martelli, Munro, Villa Adelina, etc. terminaban y empaquetaban por docena los artículos. Pablo compró un Renault 4 con el que el encargado del depósito hacía los recorridos por las casas de los trabajadores a domicilio.
Durante casi 15 años, todo el país conoció esta línea novedosa de artículos de recuerdo. La aparición de competencias y la caída del poder adquisitivo de la población, lo llevó a retirarse del mercado. Vendió las matrices y los saldos de mercadería.
Lena estaba embarazada, dichosa y panzona, muy cerca de la fecha y Pablo tenía que viajar al interior del País por ventas. Pensó “¿y si se adelanta el parto y yo estoy viajando? Se quedó y postergó todo. A los pocos días nació su hija Bárbara, pelo negrito como su hermana Sandra cuando nació. Recién al mes y pico aparecieron los pelos rubios claritos, que meses después fueron dorados y finalmente quedaron por muchos años color “rubio oro” igual que su hermana. La casa que alquilaban en Florida les empezó a quedar chica. Necesitaban una casa más grande por lo que se decide comprar, reformar o adquirir un terreno para construir. Se dejó guiar por esas voces internas que siempre lo guiaban. Era una época en que todos estaban pesimistas, todo estaba carísimo, no vas a conseguir nada le decían. Todos los días salía a recorrer distintas zonas, antes de llegar a la esquina se le ocurría doblo a la izquierda o a la derecha y así se dejaba llevar por el destino. A los pocos días pensó al sacar el auto, voy a ir por la Panamericana al Norte y en algún lugar doblo. Se desconcentró y de pronto entró en el ramal a Tigre y se dijo a sí mismo en voz alta: “No” ¿adónde voy? Y doblando para salir de la panamericana ve un gran cartel que dice: “Terrenos en Venta”. Al día siguiente pagó la seña. Compró un terreno de 800 mts2, muy arbolados con Eucaliptus.
La localidad era “Las Lomas de San Isidro”, una antigua ciudad al Norte de Bs.As., famosa por uno de los Hipódromo de pista de césped más importantes de Sudamérica, perteneciente al famoso Jockey Club.*
A los pocos días se encontró en el Subterráneo con un amigo de la juventud, también compañero de la secundaria, estaba vestido bien moderno bastante hippie y al verse se saludaron con un abrazo: “Hola, qué haces, ¿como andás Raúl?” “Muy bien ¿y vos Pablo?” “Todo bien, tanto tiempo che ¿qué tal tu vida?” “Yo estoy yendo a la Facultad” ¿qué estas estudiando? “Arquitectura” “ah que bueno” dijo Pablo. “Mira Raúl me venís como anillo al dedo, la semana pasada compré un terreno en Las Lomas de San Isidro y quiero construir una casa. ¿No me podrás contactar con algún Arquitecto?”
“Y… yo mismo Pablo, no solo te podré asesorar, ya terminé de cursar todas las materias y estoy listo con los estudios, solo me falta recibir el Título”. “Qué bueno che, me parece bárbaro, nos podemos juntar y conversamos sobre mis ideas, ¿Qué te parece?” “Fantástico yo te llamo y nos vemos” “dale, fue lindo verte Pablo”. Así sucedió, y al poco tiempo hubo un plano y después las modificaciones y finalmente la construcción de una casa moderna de tres, medio niveles y techo de chapa de Zinc con listones, algo poco visto y muy moderno. En planta baja estaba la entrada con toilette, el estacionamiento cubierto para 2 autos, y el living. Subiendo 6 escalones se llegaba al comedor que miraba hacia el jardín y por una puerta corrediza, iba al patio exterior. En este nivel estaba también la cocina.
Desde el comedor, subiendo otros 8 escalones se llegaba al primer piso donde se encontraba un play-room y los tres dormitorios. Dos para las chicas y finalmente el dormitorio matrimonial en Suite con el baño. Tenía, además, un Sótano para la calefacción central y una habitación para poder guardar bebidas y alimentos.
Un año duró la construcción, y un solo año vivió Pablo en su maravillosa y súper moderna casa, después de mudarse.
El muy lamentable divorcio, la separación del matrimonio, fue catastrófico para él, para su esposa y para sus pequeñas hijas.
Todos sufrieron la separación. A las pocas semanas de la ruptura, Lena viajó, con sus 2 hijas, a Alemania. La casa quedó para Pablo, solo los fines de semana pernoctó, en esta soñada residencia, acompañado únicamente por sus recuerdos.
*El Jockey Club de San Isidro: Posee una extensa fracción de tierras aproximadamente 316 hectáreas- y dotado de soberbias pistas con un recorrido oval de 2.738 metros, el Hipódromo de San Isidro fue inaugurado el 8 de diciembre de 1935. Pistas de entrenamiento, boxes y un hospital veterinario completaron con el tiempo las instalaciones a las que rodean magníficos parques. Dos canchas de golf de 18 hoyos cada una -la colorada y la azul- diseñadas por el especialista británico Alister Mackenzie, que fueron abiertas al público en 1930.
La venta de los suvenires de plástico venía con viento en popa o sea se incorporaban nuevos clientes, todos los días. Un día recibió la propuesta de representar una Fábrica de Relojes de pared y de mesa de Alemania. Se puso en contacto haciendo un importante pedido que llegó a los pocos meses.
Eran Relojes Cucú en distintos modelos y tamaños, despertadores, Relojes Carillón de mesa y de colgar, Relojes de Cocina con timer, etc. En menos de un mes ya tuvo que repetir el pedido por la buena aceptación obtenida. Fue otro sector con éxitos de venta importantes.
Las distintas actividades comerciales iban en aumento:
- Los relojes de pulsera de Suiza.
- La exportación de Zapatones de cuero de cordero.
- Los restos de las perlas de vidrio de la firma paterna.
- La Estancia en la Provincia de Catamarca.
- La fabricación y venta de souvenirs en plástico.
- Y, Relojes de mesa, Carrillón y de colgar.
Un día de otoño, estando Pablo en su oficina entró un hombre joven y preguntó por el señor Klark, “Soy yo, ¿qué puedo hacer por usted? le contestó Pablo, “disculpe, pero yo conozco al Señor Klark desde hace años y es bastante mayor que usted ¿es usted su hijo? “Si” dijo Pablo. El visitante lo interrumpió preguntando ¿vos sos Pablo?” ¿No me reconoces? “Soy Arno Kranz” “ah perdón Arno ahora te reconozco, claro hace tanto tiempo che, creo que más de 11 años.” “Como pasa el tiempo, vení pasa ponte cómodo, te estaba esperando”.
Era el hijo del ex socio de su padre en la fábrica de acuñados y estampados de la platería Incaica, en la ciudad de Mendoza. El socio ya hacía unos años había fallecido y se dividieron las cosas de tal manera que la venta al público le quedó a los Mendocinos y al padre de Pablo la fabricación en el fondo de la propiedad, que estaba bien céntrica en la ciudad.
Por la nueva Ley de alquileres, los dueños de una propiedad podían ahora prescindir de sus inquilinos que en 90 días tenían que desalojar los locales. Esta era la razón de la visita del hijo del ex socio, necesitaba coordinar la entrega de la propiedad con el padre de Pablo. Pablo no recordaba cómo era la fábrica, sabía que había muchas máquinas y que hacían mucho ruido, era muy chico, la última vez que había visitado la ciudad de Mendoza. Mientras tanto como único responsable de la empresa, todos los fines de mes Pablo tenía que hacerse cargo de pagar los sueldos de 7 empleados, más los impuestos, las cargas sociales, el alquiler, etc. Eran todos números en rojo que por fin podrían resolver, cerrando la fábrica.
Habló con su padre y le comentó lo que había sucedido. Se lo relató de distintas formas durante todo el trayecto a casa, de pronto su papá reaccionó y supo de lo que le estaba hablando su hijo y casi gritando con gran énfasis, le dijo: “Viaja a la fábrica y vendé todo, las máquinas, los materiales, no importa el precio, todo lo que puedas y el resto tíralo a la calle.
A los pocos días viajó en tren de Buenos Aires a Mendoza, 1.100 Km en primera clase, asientos reclinables, muy cómodos, con vagón restaurante y vagón cine. Partió a las 18 hs. Y en 14 horas a las 8 de la mañana arribó. Épocas de trenes en la Argentina. No imaginaba el trascendente y fundamental cambio que se iniciaba en su vida. Fue una gran sorpresa, algo absolutamente impensado lo que encontró, una fábrica metalúrgica completa.
Había cinco balancines excéntricos de 2, 3, 5, 7 y 12 toneladas. Tres Prensas a fricción de caída libre de 20, 30 y 60 toneladas. Tornos, pulidoras, serruchos y motores eléctricos, de variados HP de potencia. Todas las herramientas necesarias. Baños electrolíticos para el plateado. Materiales de todo tipo: flejes de cobre, de bronce, de Aluminio 99.9 para anodizar, Chapas de 08, 1mm 1.5 y 2mm en bronce (latón) cobre, etc. Recortes de todos los materiales, sillas, mesas con 4 o 5 puestos para joyeros, había de todo. Escritorios, muebles de oficina, máquinas de escribir, papeles, no faltaba nada.
Conoció a su futuro capataz, Don José, un hombre con varios oficios: tornero, grabador de acero y de metales preciosos, joyero y matricero. Un muy talentoso y creativo hombre, honesto y muy confiable. Pablo tuvo una maravillosa relación con este hombre, desde el primer día en que se conocieron. Sin su activa participación nada se hubiese podido hacer.
Su padre no le pudo transmitir nada de lo que encontró. Todo fue absolutamente nuevo y sorprendente para Pablo. Imaginen Uds. llegó a la estación de tren y viajó a la dirección de la fábrica en taxi. Se bajó en pleno centro, muchos transeúntes caminando y autos, bocinas, ruido, pensó: ¿aquí hay una fábrica? No parecía posible en pleno centro de la ciudad. Se encontró parado delante de una importante joyería, con dos grandes vidrieras al frente. Entró, vio a Arno Kranz detrás del mostrador y se tranquilizó. Después de saludarlo él le dijo: “Seguí unos 30 metros y encontrarás una puerta donde dice “Taller” esa es la puerta de entrada”. Toco el timbre y como nadie abrió, movió el picaporte y entró. Quedó como encandilado por lo que pudo ver.
Eran casi 300 metros cuadrados de salón con máquinas, mesas, poleas, motores eléctricos, muy pocas personas, pero mucho ruido y cada 5 segundos un fuerte golpe de las prensas, fue una imagen inesperada y desconocida.
Quedó muy impactado. El señor que vino a su encuentro fue don José. Se saludaron y no imaginaron que iban a trabajar juntos durante más de 25 años.
A los pocos días ya había vendido toda la chatarra y recortes de material y algunas máquinas que no se usaban.
Una o dos semanas en Buenos Aires y otra en Mendoza. Así fue durante 6 meses su vida. Compró otro Renault 4, y lo dejó estacionado en el hotel del Automóvil Club Argentino donde paraba y pernoctaba. Comenzó a viajar en avión, siempre de noche, para despertar en el destino y no perder tiempo.
Encontró en las estanterías matrices con sus cuños de motivos varios. Eran pequeños colgantes, por ejemplo: una herradura, un corazón, una flor, un perrito, un corazón con flecha, un sombrero, una casita, un autito, una bombilla, un facón, un caballito, etc. y fabricó muestras en Aluminio. A los pocos días vio una película donde las amigas de la novia sacaban de una torta de casamiento, dijes de la suerte tirando de unas cintas y pensó: “que buena idea” buscó mayoristas de Cotillón en las páginas amarillas de la guía telefónica y encontró tres empresas distribuidoras y les ofreció la colección de más de 20 modelos y tuvo éxito. Se comprometió a entregar en dos meses la cantidad vendida, pero la condición de los compradores era que tenían que ser en color dorado oro para lo cual a los colgantitos de aluminio había que hacerles un baño de “anodizado”, y no sabía si existía en Argentina una empresa que lo hiciera. Les preguntó a muchos sobre el anodizado, pero como era una técnica nueva, muy pocos la conocían.
Estando en un taller mecánico, de chapa y pintura, esperando que le entreguen su auto, vio un Ford Falcon chocado, con los faros delanteros abollados y se dio cuenta, que los aros plateados, eran de Aluminio anodizado. Pablo conocía la técnica de los baños electrolíticos de su escuela en Alemania y no dudó en pedir una entrevista en la fábrica Ford Argentina. Fue muy difícil conseguir la dirección del taller de anodizado, pero lo consiguió. Era en Munro, localidad de los suburbios de la gran metrópoli. Así quedó solucionado el tema y tuvo una línea de venta mensual que usufructuó durante muchos años. No hubo torta de casamiento en Argentina que no tuviera los dijes del “Taller de Acuñados de Mendoza”.
Este logro lo animó a consolidar la idea, de que valdría la pena instalar una fábrica en Mendoza: ¿Y por qué no en Buenos Aires? “porque Don José no se mudaría de Mendoza”. No cualquiera conocía las técnicas del acuñado en metal y luego las terminaciones de los productos de bronce, de cobre y de acero inoxidable que fabricaron. Él era el grabador, que manejaba el buril como el mejor artista plástico del mundo. Grababa en acero los modelos, y era el que les indicaba a los obreros cómo y qué debían hacer.
Para fortalecer aún más su idea de instalar una fábrica, su madre le había dicho que su padre tenía un terreno en Mendoza, buscó la escritura y lo fue a ver, visitó una inmobiliaria, averiguó su valor y puso la propiedad en venta.
Aprovechó un fin de semana, en que tuvo que quedarse, para recorrer los alrededores de la ciudad. Quería terminar de tomar la decisión de comprar una propiedad y conocer por lo tanto la ciudad y sus alrededores. Tomó la ruta internacional, que cruza la cordillera de los Andes en dirección a Chile. Pasó por chacras de Coria y se detuvo esa noche a pernoctar en un Hotel de “Potrerillos”.
Al día siguiente partió muy temprano e inmediatamente el paisaje lo impactó profundamente. La autovía, bien sinuosa acompañaba al río Mendoza. Este bajaba al valle con su ruidosa y zigzagueante correntada, abriéndose paso entre las imponentes piedras del cauce fluvial. El agua venía de los elevados picos cordilleranos que tenían todos más de 5.000 metros sobre el nivel del mar.
Siguió hasta el límite con Chile. Quiso observar “el Cristo Redentor” un monumento que mira hacia el vecino país trasandino de Argentina y que es similar al que se eleva en Río de Janeiro, sobre las aguas de la Bahía. Al volver, pudo observar detenidamente la entrada al parque Provincial Aconcagua donde se puede observar al maravilloso cerro Aconcagua de 6.961 metros, la cumbre más alta de toda América y que se encuentra casi en el límite con Chile. Este coloso de América, como también lo llaman, está rodeado de varios “seis-miles”, su fisonomía desordenada y muy abultada es muy notoria, es casi imposible no verlo.
Charles Darwin recorrió la zona entre 1832 y 1835 en su tan famosa expedición en el HMS Beagle, al mando del capitán Robert FitzRoy. Darwin escribió: “Según las triangulaciones hechas por los oficiales del Beagle esta gran mole alcanza una altitud de 23.000 pies (6.900 metros). Esto lo escribió en el mes de julio de 1835, estando Darwin viviendo unos días en las Colinas de Valparaíso, Chile.
Volviendo a la ciudad de Mendoza vio un gran vivero de árboles frutales en la zona de chacras de Coria, se detuvo y entró. Preguntó precios, le parecieron muy económicos y así de golpe le dijo al dueño: “Dígame Don ¿cuánto me costaría un camión de árboles frutales surtidos a entregar, en un campo, en el norte de la provincia de Catamarca?” “Upa mi amigo ¿me está haciendo una broma? nosotros no podemos hacer ese viaje” “No es una broma ¿Señor? “Mario Roldán” le dijo el dueño, “a sus órdenes” y se dieron la mano. “Pablo Klark” y siguió hablando: “Averígüeme por favor don Mario, quién podría hacer el transporte, son más de 800 Km y gran parte de la ruta es de ripio, aquí le dejo mi teléfono y nos comunicamos”. A los dos días lo llamó don Mario con el presupuesto del flete, fue a la noche, eligió las plantas, entre 300 y 400 entraron en el camión. Ciruelos, manzanos, peras, duraznos, pelones, nogales, damascos, etc. A los 15 días cargaron todo, Pablo estuvo presente, pagó y el camión partió con su valiosa carga y todo fue descargado en el puesto de la “Loma Redonda” sobre la Ruta Nacional 63, en Catamarca.
“Vamos Don José, se nos acaba el tiempo, hoy tenemos que encontrar algo”. “Así le habló Pablo a don José y partieron nuevamente para buscar el lugar a donde mudarse, alquilando o comprando. Avisos del diario, inmobiliarias de las zonas aptas, recomendaciones de gente conocida, fue un trabajo arduo y cansador. A los pocos días después de visitar una casa, irritado por no encontrar nada apropiado, dobló en la primera esquina a la derecha y “No Jefe” le dijo don José “tenía que doblar a la izquierda” frenó y tanto Don José como Pablo leyeron en voz alta un cartel que tenían delante de ellos y que decía: “Se Vende -- Zona Mixta Industrial” estacionó y José le dijo: “Mire Jefe, hay dos señores hablando en la puerta” Pablo bajó del auto y corrió hacia ellos, estaban cerrando, “disculpe señor, quisiéramos ver la casa” “como no adelante, yo soy Rossi de la inmobiliaria, tranquilos, tenemos tiempo, no hay ningún apuro. Esa fue la casa, ¿se equivocó o fue guiado por el destino? No se sabrá nunca pero así es la vida. Era lo apropiado según Don José, que inmediatamente se imaginó adonde instalar tal balancín o tal prensa. “Aquí tendríamos que poner un techo de chapa, para el sector del pulido y en esta habitación pongo mi mesa de trabajo, aquí hacemos los paquetes y el despacho, la recepción, esta sería una oficina privada, ¿qué le parece Jefe? Usted tiene la palabra final.” Se corrieron a un costado y el vendedor se alejó y Pablo dijo: “El precio es alto pero es lo mejor que vimos en todos estos días, esto está entero, perfecto, bien construido, no se necesita pintura, tiene un lindo frente, con piedras talladas, está muy bueno, lo compramos José”. “Veré de donde saco el dinero y como lo pagamos, si usted me dice que aquí podemos armar la fábrica, listo ya está, dígale que sí a esta gente, que la compramos, que preparen el recibo de la seña para mañana.” “Ah José necesito me recomiende una escribanía así los llamo mañana y vemos cuando nos podríamos mudar, nos queda muy poco tiempo”.
Al día siguiente Pablo llamó a la escribanía recomendada y se pusieron de acuerdo que en 30 días se podría escriturar. El escribano antes de cortar la comunicación le preguntó: “Disculpe Sr Klark, si usted necesitara financiación, nosotros le podemos dar el 50% del valor contra una hipoteca a un año y renovable, al 18% anual”, “Ah ¿el 50pociento?” “Si” le dijo el escribano, “Tenemos inversores muy serios, así que piénselo y mañana me contesta”. “Muy bien escribano, mañana paso y le llevo mis documentos y los datos personales y vemos lo del crédito. Usted prepara todo, por favor llame a los vendedores que todo está arreglado.” “Muchas gracias Señor Klark, fue un gusto conocerlo y nos vemos mañana, que tenga un buen día” “igualmente”.
A la noche, mientras viajaba a su parrilla acostumbrada, pensó: “Qué bien se están dando las cosas, poder comprar una propiedad sin recurrir a fondos de reserva, no estaba nada mal, solo faltaba conseguir el otro 50%.
Antes de llegar a la parrilla, cambió el rumbo y pasó por el terreno que tenía en venta. Miró los entornos, vio el cartel de venta y pensó: “es un hermoso terreno y está en un buen lugar, sirve para una industria o una casa particular, esto tiene que poder venderse”. Se tranquilizó y se fue a cenar: “Hola Pablo cómo anda, ¿bien, le traigo lo de siempre? ¿Una porción de cabrito*a la parrilla con ensalada de “achicoria?* “Si gracias Mozo, ah y un vino tinto con hielo y soda”.
Estaba en la fábrica y un empleado le dice, acercándose a su oído “tiene una llamada telefónica, allá en la oficina”, había mucho ruido de motores eléctricos y golpes de las prensas, era difícil hablar por teléfono. “Hola aquí Klark, ¿quién habla? “Buenos días Sr. Klark, le habla Valdés de la inmobiliaria” “¿qué tal, cómo está?” “muy bien, mire tengo una oferta por el terreno, me ofrecen un 20% menos del precio, “Ajá” dijo Pablo, “acepto la oferta únicamente si ellos se hacen cargo de todos los gastos, incluyendo su comisión, o sea que yo reciba el importe sin descontar gasto alguno.” “Ah no, la comisión mía me la tiene que pagar a mí y hay otros gastos que le corresponden al vendedor” “muy bien” lo interrumpió Pablo, “entonces descontamos solo el 10% del valor que ustedes sugirieron y negócielo con el interesado y después me llama. “Ok amigo como usted diga, hasta luego”. No pasó mucho tiempo y la propuesta fue aceptada y Pablo le dijo: “muy bien estamos de acuerdo, tome la seña correspondiente y hágame el favor de coordinar que los escribanos se pongan de acuerdo con las fechas, así puedo hacer una operación de compra, donde ayer pagué la seña, en un rato le pasan el teléfono del escribano y arregla todo.” “Usted sí que es un hombre expeditivo, así es lindo hacer negocios.” “Muy bien gracias Valdés, nos vemos mañana y le doy mis datos, que tenga un buen día.
Las fechas de escrituración no coincidieron, pero los dos escribanos se pusieron de acuerdo de tal forma que Pablo solo tuvo que ir a firmar la venta y la compra más un importe de gastos y pudo mudar la fábrica a tiempo.
Como ya vencían los plazos prometidos para la entrega de los dijes de la suerte a los Distribuidores de Cotillón, los dos balancines y la prensa a fricción trabajaron 12 horas diarias hasta el día de la mudanza.
El traslado se hizo en dos grandes camiones y una pequeña grúa para mover las máquinas y los motores pesados. A las 6 de la mañana comenzó todo. A las 9 horas Pablo estaba esperando que se cargara el último camión, cuando se le acercó un señor mayor que se presentó diciendo que él había sido el contador de su padre. “Así que se va a instalar en Godoy Cruz, me alegro mucho, yo vivo muy cerca de ahí, lo felicito señor Klark, estoy seguro que tendrá éxito con Don José, es un hombre muy serio y muy habilidoso y los empleados lo respetan mucho. “Muchas gracias ¿señor? “Ahrens es mi nombre, yo también aprendí a apreciarlo a Don José ¿le puedo hacer una pregunta Sr. Klark?” “Si como no” “¿tiene a alguien que le lleve los libros y le maneje administrativamente la fábrica?” “No… y tampoco tengo resuelto el tema de los costos hora fábrica, sin un costo real de lo fabricado no podré saber si gano o pierdo plata” “Muy bien” dijo el Sr Ahrens, “yo me ofrezco ser su Administrador por un sueldo mensual que fijaríamos por 6 meses, si usted después del plazo, está conforme con mi trabajo, seguimos adelante hasta que cumpla los 80 años, ahora tengo 60 y estoy jubilado, se hacer todos los trabajos administrativos y muy bien los cálculos del costo hora de trabajo, lo he hecho durante muchos años, así que le garantizo que tendremos costos exactos de cada artículo que se fabrique”.
A la noche de ese día maravilloso habiendo cumplido con la mudanza, se encontró con el Sr. Ahrens y con Don José en la parrilla habitual. Cenaron y hablaron de los proyectos futuros, brindaron y se desearon mutuamente muchos éxitos.
Pablo tenía 29 años y su carrera de empresario estaba en marcha. Consiguió poner al frente del “Taller de Acuñados” a dos hombres con mucho oficio y talento, con experiencia en el manejo de personal. Ambos tenían carácter de emprendedores además de honestidad. Se los veía muy bien preparados y dispuestos a resolver problemas. Con ellos al frente se consiguieron fabricar productos de la mejor calidad que fueron valorados por la clientela de todo el país.
Esa noche Pablo durmió muy bien y de un solo tirón.
Antes de subir a su dormitorio, pidió un Whisky en el Lobby del Hotel, encendió un cigarrillo y meditó sobre los importantes sucesos de los últimos años. Tenía la distribución de una marca de relojes Suizos. Pudo organizar la exportación de “Pantuflas” de cuero de cordero que con solo trabajos de correspondencia le dejaban muy buenas ganancias. Armó una fabricación de “Artículos de regalo” turísticos de plástico, con un depósito de 300mts2, desde donde se recibía y despachaban los pedidos correspondientes. En su oficina central de la calle Libertad, aparte de la contabilidad general tenía el Stock y la venta de los “Relojes de pared”, Cucú, despertadores, etc. de una empresa Alemana. Seguía teniendo los saldos de “collares de perlas”, prendedores y pulseras de bisutería, de la firma de su padre la cual pudo salvar de la quiebra, haciendo una convocatoria privada y cerrada de acreedores. Tenía un “campo” en sociedad de más de 30.000 hectáreas en la provincia de Catamarca, un tamaño difícilmente imaginable con tres ríos propios que nacían y morían en el campo. Estaba construyendo una casa en Lomas de San Isidro, que en esa fecha estaba casi para mudarse. El balance de los variados éxitos que había tenido lo llevó a una posición económica de solvencia, con muy buenos y variados recursos.
En el armado de la fábrica lo más complicado había sido el cementado de las prensas a fricción, sin embargo la inauguración no se hizo esperar y se festejó con todo: un buen asado con vino y sidra y todos sentados en una gran mesa o sea un tablón sobre caballetes y brindaron por el próspero futuro de la nueva fábrica que actuaba bajo el nombre de “Taller de Acuñados”.
En una habitación que estaba en el centro de la propiedad, se ubicaron todas las matrices y los cuños en estanterías.
Eran miles de motivos grabados en acero. Animales, paisajes, flores, motivos devocionales: cruces en distintos tamaños, la Virgen de Lourdes, de Luján, del Valle, motivos deportivos, todo lo imaginable. Siempre que venía a la fábrica se tomaba una tarde o una noche para revisar y dejarse inspirar por los modelos que encontraba, los apartaba y al día siguiente con don José creaban nuevos modelos, utilizando esos tesoros que habían estado escondidos y sin uso durante muchos años.
Un día encontró un pequeño cenicero. El método de fabricación era en tres pasos: primero cortar un disco, segundo embutir y tercero estampar los bordes. En el segundo paso los bordes se ondularon y al verlo Pablo dijo: “qué lindo, me gusta, no será un cenicero pero sí puede ser un platito con un motivo central, soldemos un gancho para colgar y estampemos un motivo en el centro. Probemos con la Virgen de Luján. Don José era tan eficiente, tenía tanto oficio que con Pablo, en su faz creativa y él con su diligencia para llevar las ideas a la práctica, formaron un equipo que siempre creó nuevos modelos, para lograr mantener un elevado nivel de ventas.
Así comenzó la historia de una línea de artículos de cobre.
Tres tamaños de platos ondulados con motivos centrales de todo tipo. Asimismo, dos tamaños de ceniceros de cobre. Motivos turísticos, deportivos y religiosos así como para uso publicitario. Todo era igual, solo cambiaban los motivos centrales. El sector cobre fue casi siempre un tercio de la facturación mensual durante muchos años.
El área de los dijes o colgantes para tortas de casamiento era el otro tercio. Uno de los métodos antiinflacionarios que Pablo descubrió era fabricar mercadería para el stock, o sea tener reservas suficientes y que sobrara. “Mientras nuestros cajones estén llenos de mercadería, no corremos los riesgos de inflación, actualizamos los precios y ya está”.
Un día vino a la oficina central un Señor de Bariloche, zona muy turística de la Patagonia Argentina. Le mostró unas muestras de escudos esmaltados en horno, traídos del Tirol Italiano y le preguntó a Pablo si él podría fabricarlos. Pablo le explicó que fabricarlos esmaltados a fuego era muy caro, que intentaría hacerlos “pintados a mano” con esmaltes sintéticos a precios más accesibles y le mostró algunas muestras hechas con esmalte para uñas. Fueron varios meses de pruebas que necesitaron en la fábrica, para encontrar la solución, diríamos mágica, y así transformarse en la empresa líder absoluta en la venta de Pines o Insignias y los subproductos con escudos de todas las zonas turísticas.
El éxito lo obtuvo cuando encontró el método de cómo pintar a mano, con esmaltes especiales, que dejaba fabricar en exclusividad con los productos químicos que se usaban en los esmaltes para pintar las uñas. Se hicieron nuevas matrices y grabados de prueba con marcos interiores, separadores de color, de apenas una décima de milímetro de altura. El sistema funcionaba así: para cargar la pintura se usaron escarbadientes de madera y al introducir el palillo en la pintura, quedaba una gota colgada que, al tocar el metal del escudo se soltaba y corría hasta rellenar el espacio. No se pintaba, se descargaba la pintura con el palillo o escarbadientes. Ese fue el descubrimiento mágico que hasta los chinos terminaron copiando.
Todos los meses aumentaban las ventas. Al principio fueron solo los Pines, que se habían puesto de moda en las gorras, sombreros o mochilas. La juventud colaboró con el torbellino de ventas, comprando y mostrando los Pines en sus ropas. Además, era el artículo de souvenir más económico del mercado. Los clientes pedían que se fabricaran nuevos modelos con motivos de esquíes, con el perro San Bernardo, con muñecos de nieve, con tal montaña, con la otra. Todos los días debían hacer modelos nuevos y así durante varios años. Las cantidades a fabricar iban siempre en aumento.
Lentamente se fueron incorporando artículos con escudo turístico, eran los Pines pegados sobre una cucharita, por ejemplo. Además, se fabricaban llaveros, dedales, bombillas, abrecartas, señaladores de libro, fosforeras, etc. En el año 1988 la empresa ya disponía de más de 1200 modelos de escudos distintos de todas las zonas turísticas del país. En aquella época se exportaba toda la línea a Brasil, Uruguay, Venezuela y Chile. Siempre con modelos exclusivos para los compradores. Las nuevas pinturas que aparecían se iban incorporando y finalmente con la aparición de las lacas transparentes, las terminaciones eran semejantes a los esmaltados a fuego.
Todos los escudos o Pines siempre se pintaron a mano. Nunca se creyó que era cierto, por las grandes cantidades y por la calidad. Casi nadie imaginó el método, pero así fue. Muchísimas familias pintaban. Había una Libreta de Entregas y Recibo de mercadería y ésta llevaba el nombre del responsable. No solo pintaban los hijos y los parientes, hasta los vecinos o amigos se plegaban, era una tarea fácil y una fuente de ingresos muy importante para los pintores, durante muchos años.
Pablo recibió un telegrama diciendo que su hermana Sonia había tenido un accidente manejando su automóvil en Alemania y estaba hospitalizada. Aunque las lesiones recibidas no eran de gran importancia, decidió viajar para ayudarle a resolver los problemas vinculados al accidente. La visitó en el hospital y como le iban a dar el alta, fue a su departamento en Bonn para buscarle ropas nuevas y otras cosas que necesitaba.
Tenía previsto aprovechar su estadía y visitar la exposición de Joyería y Afines que se realizaba todos los años en la ciudad de Basilea, Suiza. Su amigo Rolf, lo llevó en su nuevo Porsche y disfrutó por primera vez viajar a 240 km en una autopista de Alemania. Al buscar alojamiento en un hotel, tuvo dificultades, todas las plazas estaban ocupadas. Mientras discutía acaloradamente en el centro de información turística, por el tema pernocte con baño, intervino una empleada de allí ofreciéndole alojarse en un camarote con baño, en un buque anclado en el puerto de la ciudad de Basilea, sobre el Río Rin. La discusión se enfrió al aceptar Pablo la propuesta. Ante la pregunta de cómo llegar, la joven le ofreció llevarlo en su auto y lo acompañó para resolver los trámites y subir a bordo. Dejó su equipaje en el camarote y volvieron a la muestra. Aceptó la invitación para cenar a la noche con ella y otros amigos, en un restaurante de la ciudad. Eran varios los invitados, quizás 6 u 8 personas, en una mesa ovalada, todos jóvenes, jolgorio y alegría. Terminaron en un club nocturno y Pablo no durmió esa noche en el barco.
En la exposición se encontró con muchos ex alumnos que habían estado en la escuela. En una conversación le recomendaron la Fabrica DELBA de accesorios y máquinas para joyerías y relojerías asentada al sur de Alemania, no muy lejos de Basilea. Ofrecían máquinas para controlar el funcionamiento de los relojes en una tira de papel como si fuera un electrocardiograma. Disponían además de pantógrafos para grabar los anillos de casamiento en su parte interior, otros pantógrafos planos, etc. Hizo un importante pedido y les hizo saber que estaba seriamente interesado en representarlos en la Argentina. En la Estación de Basilea tomó un tren que lo llevó directamente a la ciudad de la fábrica de máquinas. Allí mantuvo conversaciones con los dueños durante toda la tarde. Lo invitaron a pernoctar en un hotel de la ciudad, haciéndose cargo de los gastos. A la noche en el Lobby, fumando y gozando un buen Trago, pensó en su padre y se puso melancólico. Ya no podrá alegrarse con su hijo de los buenos negocios que está haciendo, pensó. Y brindó imaginariamente con él levantando el vaso y diciendo en voz baja… “Salud papa, este logro es todo tuyo, muchas gracias por tu gran ayuda”. A principios de año habían constatado en el Hospital Alemán que su padre tenía la enfermedad de Alzheimer y estaba empeorando. Esos tan importantes consejos que le dejó su padre, son los que lo llevaron a los triunfos, recordó el de los “ratoncitos blancos” y el consejo de actuar siempre con “buena intención” ya que esto después, se transforma en una buena acción.
La importación de estas máquinas tenía recargos aduaneros muy bajos porque entraban en la categoría de artículos para la industria y se consideraban herramientas de trabajo.
Con el pedido inicial tuvo un inmediato éxito que lo llevó a efectuar otro y a los pocos meses efectuó la llamada telefónica en la cual consiguió la representación que significaba que le venderían únicamente a su firma en Argentina. El decenio de los 60 estaba terminando y con muchos logros muy importantes:
Las pantuflas dobles de cuero de cordero.
La venta de los relojes pulsera suizos.
La fabricación de artículos de regalo de plástico.
La representación de relojes de mesa, despertadores y Cucú.-
La fábrica de acuñados en Mendoza.
La representación de máquinas para joyerías.
Y el campo de Catamarca, que era solo un Hobby
Al otro día volvió a Basilea a su Cabina en el Barco. Lo podemos observar esa tarde, sentado en cubierta, después de haber estado todo el día en la Feria, leyendo un diario. Encuentra casualmente un artículo sobre los autos que participarían de una carrera de resistencia en el Nürburgring de Alemania. Entre las marcas figuraba el IKA Torino* Argentino, y al costado un comentario sobre el quíntuple campeón mundial de fórmula 1, Juan Manuel Fangio*, que era el Director del equipo Torino. Presentaban 3 autos que largarían en la famosa carrera de las 84 horas, con los Nos. 1, 2 y 3, probablemente como homenaje a “Fangio”, tan admirado y respetado por todos los corredores de autos del mundo. Miró la fecha y se dio cuenta que si postergaba su regreso a Argentina podría presenciar algunas vueltas de la espectacular carrera. 
Como fanático seguidor de los Torino, era una tentación poder verlos pasar y mejor aún ver la largada ya que largarían en las primeras posiciones. Al día siguiente, en la misma muestra de Joyería, fue al local de Lufthansa y cambió las fechas de vuelo que tenía en su pasaje. Aprovechó a incluir dos escalas: Una en Río de Janeiro, Brasil y otra escala en Montevideo de Uruguay. Hacía tiempo que soñaba con la idea de abrir una joyería en Buenos Aires, por lo que buscó contactos de fabricantes en Alemania, en Brasil por las piedras preciosas y en Montevideo por las gemas de amatistas. Las mejores amatistas de color violeta oscuro son justamente del Uruguay.
Su hermana fue dada de alta en el hospital y la acompaño a su vivienda en Bonn. Como no tenía auto usaron el que Pablo alquilaba. Todos estos trámites impidieron que pudiera ver la largada de los Torino* en el Circuito de Nürburgring. No se amargó porque las entradas estaban casi agotadas y se conseguían solo las más costosas. En la Argentina se desquitó con una invitación al Automóvil Club Argentino, que le consiguió un amigo, donde revivieron las partes más importantes de la largada y la carrera especialmente escenas de los autos argentinos.
IKA Torino - Final de la carrera
Fecha: del 19 al 23 de Agosto de 1969
39º Maratón de la Route – Nürburgring 84 horas
Núm. Marca Pilotos Giros
38 Lancia Fulvia 1.6 HF Harry Källström 332/322
26 BMW 2002 Dutching Wolfgang 319/318
Triumph TR6 Roger Barbara 315/315
3 IKA TORINO Eduardo Copello 334/315
. . . . *El Torino 380W es un automóvil de turismo del segmento E, fabricado en Argentina por la montadora Industrias Káiser Argentina en la década del '60. En agosto de 1969, el Automóvil Club Argentino decidió inscribirse en la carrera internacional de resistencia denominada de las 84 Horas de Nürburgring, en Alemania. Con tal motivo, la entidad madre del automovilismo argentino decidió preparar su escuadra integrada por cuatro unidades Torino 380 W Si bien el número 3 no ganó el evento por una infracción al reglamento (superó tiempo de permanencia en boxes), su actuación, como el vehículo que más vueltas realizó en el difícil trazado, se considera una epopeya en el automovilismo de Argentina.
Su visita a Río de Janeiro no fue como se lo había imaginado. Pero los recuerdos de esos casi tres días serán inolvidables para nuestro personaje. Las piedras preciosas y semipreciosas eran de primera calidad pero, por la inversión y por los altos costos involucrados, prefirió establecer el contacto y demorar las compras para cuando tuviera la joyería de venta al público. Le quedó el contacto y algunas muestras. Pero con Sergio su anfitrión, comenzaron a hablar de música y de la Bossa Nova. Congeniaron de tal manera que Pablo se sentó al piano, Sergio tomó la guitarra, tiraron unos acordes y ya estaban tocando unos temas clásicos de Jazz. Al rato vinieron los discos, todos temas famosos, de Tom Jobin, Toquinho, Marcos Valle, Vinicius de Moraes, entre otros. Tomaron café, comieron papaya, mango, caqui, y bebieron Caipiriña y Guaraná. Llegó la cena y luego el comentario de Sergio que dijo: “nadie puede venir a Río sin dar una vuelta por la bahía de Copacabana al anochecer”.
Pablo se encontró rodeado de amigos y amigas de Sergio, todos fanáticos de la samba y la bossa nova, fueron a tres locales distintos, Sergio tocó toda la noche y la música, el canto suave y embriagador de la bossa y de la samba brasileña en vivo, lo coparon totalmente. Bailó de todo, cambió pareja, todo era fascinante, el ambiente, las mujeres, se dejó llevar, seducir y cautivar… Amaneció y Pablo despertó recostado frente a una ventana con vista a la Bahía de Guanabara, un paisaje de ensueño, los veleros anclados, el morro del Pan de Azúcar y del do Pico y el azul profundo del mar. Estaba vivo, despierto y muy bien acompañado. Al rato se volvió a dormir y cuando despertó el sol ya estaba escondido detrás de un morro. Disfrutó la pileta del parque, charlando y disfrutando un Espeto corrido brasileño con pescado, olvidando quién era, como viviendo un cuento de hadas. Se durmió temprano y despertó en la misma cama, se pellizcó la mejilla y comprobó que aún estaba vivo y despierto.
Tomó un completísimo desayuno Brasileño, fue llevado en auto al Hotel que nunca usó, cargó su valija y luego fue llevado al Aeropuerto. A su lado y muy pegada estaba “ella” morocha y divina que con un beso y profundo abrazo lo despidió. Ya en el asiento del avión, le pareció como que recién había despertado, que todo había sido un sueño… pero no. En su mano sostenía un sobre, no lo había guardado, lo tuvo en su mano todo el tiempo, contenía una carta con dibujitos en los bordes y un texto conmovedor que lo dejó pensativo, callado, taciturno, enternecido.
Sus pensamientos lo maltrataban… “qué estás haciendo con tu vida, esto va a terminar mal”. Su consciencia le hablaba al oído. “Te mudaste a tu casa nueva y desde hace unos meses eres infiel. Ahora te vas a encontrar con tu secretaria en Montevideo y todavía tenés el perfume de tu affaire de Brasil en tu piel. Fuiste doblemente infiel, a tu amante y a tu esposa”. Y su consciencia siguió atropellándolo, haciéndole reconocer que además, no podía sacarse de la cabeza las emotivas y sentimentales palabras y los dibujitos en la cartita de amor. Se quedó dormido con sus variados y confusos pensamientos y sus dulces recuerdos. Despertó con el ruido del altoparlante, anunciando el aterrizaje en Montevideo donde se encontraría con su secretaria. Fue ese día, esa noche y nada más. Al día siguiente viajó a Buenos Aires. No estaba para más cosas. Viajaron en vuelos separados, no se arriesgaron a llegar juntos. No disfrutó el encuentro con Eliza, estaba cargado de emociones y cansado de viajar, quería llegar a casa, encontrarse con sus hijas y descansar. Ni se tomó el tiempo de llamar al que quería visitar en Montevideo, el de las gemas de amatistas.
Comercialmente, todo venía muy bien encaminado, en contraste absoluto con su vida matrimonial, que iba barranca abajo. Hacía poco más de un año que ambos habían comenzado a caminar por caminos distintos. Lena con sus encuentros sociales de todos los días, en casa de amigos, todos alemanes acostumbrados a las fiestas o reuniones donde la exagerada ingesta de bebidas alcohólicas era lo cotidiano y todo siempre terminaba tarde. Pablo más criollo en sus costumbres, no se divertía y decidió no participar de algunos de estos encuentros semanales. A esta circunstancia se agregó el hecho del affaire con su secretaria, llegar tarde a casa, excusas varias y repetidas, terminaron de traer los no deseados desórdenes en su vida. En su inestabilidad emocional, su estado de ánimo era cambiante y rápidamente irritable. Igual nadie se iba a enterar pensó, pero sabemos cómo terminan estas aventuras y esta no fue una excepción a la regla. Justo para el 31 de diciembre, durante la fiesta de Año nuevo, su matrimonio con Lena se terminó.
CAPITULO 6

CAPÍTULO 6
Volviendo del Aeropuerto de Buenos Aires, después de la traumática separación de su mujer y sus dos hijas, llegó a su nueva y moderna casa situada en uno de los mejores barrios residenciales del gran Buenos Aires. Venía destruido ya que durante todo el viaje estuvo muy conmovido y triste, llorando en silencio, con sus ojos llenos de lágrimas, le costaba conducir y necesitaba tranquilizarse. Paró varias veces ya que sus ojos no lo dejaban ver claramente. Apenas llegó a casa entró y buscó afanosamente la botella de whisky, hablando consigo mismo y culpándose por sus actos de infidelidad del último tiempo, que produjeron finalmente la rotura de su matrimonio con Lena.
Quizás podría haber hablado o intentado buscar juntos una solución. Ahora ya no existía otra salida, las cartas estaban echadas y no había marcha atrás. Durante la fiesta de año nuevo en casa de unos amigos, habiendo ingerido suficiente bebida alcohólica Lena se animó a pegarle dos bofetadas a Pablo mientras bailaban. Todos estos recuerdos rondaban su mente mientras fumaba un cigarrillo tras otro. Tomó otro sorbo de whisky, puso un disco de lo que fuera y caminó ida y vuelta por las habitaciones. Bebió de más, se quedó dormido unas horas y al despertarse y darse cuenta de su nueva realidad no pudo volver a dormirse. Recordó con tristeza la conversación que había tenido con su hija Sandra de 8 años de edad, unos días atrás, en una casita en Vicente López, que le sirvió como reducto transitorio. Sentados sobre un sofá-cama Sandra su hija mayor le dijo: “¿Papi por qué no te arreglas con mami? Yo también me peleo con mi mejor amiga y durante varios días no nos hablamos y después nos vemos y nos reconciliamos ¿no es lo mismo con un matrimonio?” “Mira Sandra”, y mientras abrazaba a su hija le dijo: “Para vos sería lo mismo pero para los adultos es distinto, cuando hubo un engaño o una mentira a nivel de pareja, es mucho más difícil, es casi imposible el arreglo, algún día lo entenderás”. Los ojos de ambos se turbaron y estuvieron un largo rato abrazados.
El solo recordarlo lo puso furioso. Le agarró nuevamente un ataque de ira y pateando muebles entraba y salía de las distintas habitaciones, hablando todo tipo de insensateces.
Finalmente se sentó en la escalera, e intentando calmarse buscó una explicación del por qué había sucedido el quiebre de su relación con Lena y concluyó en una idea: “Que las parejas que siguen juntas es, porque por alguna razón, coinciden en sus ideas e intereses sobre su futuro y eso les ayuda a permanecer unidos y luchar, aunque haya habido infidelidades”. Se tranquilizó meditando sobre la nueva realidad, que muy difícilmente podría cambiar. Con culparse no solucionaría nada, solo todo podría empeorar. Al rato le vino la idea de irse con el auto a la costa atlántica, a una ciudad donde vivía su gran amigo George Moss, pensando que junto a él podría encontrar un provisorio consuelo y tranquilizarse, así finalmente lo hizo.
Antes de partir tomó el teléfono y estuvo hablando con Eliza. Le pidió tiempo para acostumbrarse a la nueva situación y que necesitaba aclarar su confusión y lograr así encaminar su conflictiva vida actual. Igual se volvieron a ver varias veces hasta que en un día de desorden anímico despidió a todos los empleados de la empresa de su padre, pagando las indemnizaciones correspondientes y despidió también a Eliza.
Era enero, el mes de veraneo más importante del año, en Argentina, las playas repletas de gente de vacaciones y Villa Gesell era un balneario importante y Pablo fue recibido por su amigo George y su esposa con mucho amor y consideración por lo cual se recuperó rápidamente.
Tomando sol y disfrutando las olas, pescando y meditando sobre los sucesos, tomando algún “Bloody Mary” antes del almuerzo, sentado en la barra del Bar playero de su amigo, charló con gente desconocida sobre temas intrascendentes. Se acostumbró a hacer bromas, opinando sobre música, literatura, coqueteando también en broma, escuchando y riendo de los últimos chistes, los días le transcurrieron rápidamente y se convenció que el tiempo iba a ser su gran consolador y que todo se arreglaría. No había actuado con mala intención, pero lamentablemente iba a tener que divorciarse. Una nueva vida, lo esperaba.
Su objetivo más preciado era recuperar a sus dos hijas esa fue su absoluta prioridad. Si se quedaban en Europa las iba a perder para siempre. Intentaría convencer a Lena que vuelva y viva en la casa nueva de San Isidro. Con Lena fueron siempre grandes amigos y esa gran amistad que tuvieron, cuando se conocieron, podría seguir existiendo. Además, sus hijas nunca dejarían de serlo. La amistad, en la que sabían contarse mutuamente todo, hasta sus aventuras amorosas, podría ayudar a mantener una amistad armónica. Por lo menos eso pensó Pablo, sería lo que convendría que sucediera, una buena amistad dura toda la vida. Lena había tenido la llave de su apartamento de estudiante en Alemania y ella manejaba la entrada y salida de aquellos que usaban la cocina como taller de joyería. Él se haría cargo de todos los gastos, con tal de poder recuperar a sus 2 hijas y participar de sus vidas, cualquier arreglo sería bueno para él, cualquier pedido que ella le hiciera lo aceptaría con mucho gusto y placer así que tuvo muchas esperanzas.
Por otro lado, Pablo se dio cuenta que nunca, desde el comienzo de su matrimonio, que se produjo por el embarazo de Lena, había dejado de ocuparse de su familia en todo sentido. Estaba muy arrepentido y se prometió a sí mismo no volver a mentir en sus futuras relaciones para que se encuentren soluciones menos traumáticas.
Pablo ya no tenía familia, era un soltero sin compromisos. Esa era su nueva realidad.
Por casi tres años vivió una época muy particular, fue una vida errabunda, no tenía un hogar fijo. Su casa familiar construida con tanta ilusión, trabajo y dinero estaba deshabitada. Evitaba tener que pasar la noche allí. En las habitaciones todo le recordaba el pasado. Los juguetes, las muñecas de las nenas, la cama matrimonial, los placares llenos de ropa, cada mueble, le rememoraban a su familia desintegrada. Prefirió ir de vez en cuando y pasar las noches donde sea. Trabajaba sin horarios, viajaba mucho, entre la fábrica de Mendoza, los viajes de ventas y al Noroeste, a la Estancia.
En Buenos Aires le gustaba pernoctar, bastante seguido, en la pequeña casita de un solo ambiente con Baño y kitchenette.
La noche de Buenos Aires lo atrapó, era un gigantesco show, todo era “Espectáculo”. Las tentaciones, los festejos en los Restaurantes, el tránsito vehicular súper intenso, las calles peatonales colmadas de personas caminando en ambas direcciones. Vendedores ambulantes, Cines, Teatros, Café Concert, Pizzerías, Palacios de comida, etc. A las 2 o 3 hs. de la madrugada los Restaurantes y Cafés seguían abiertos y estaban siempre con gente. Las animadas conversaciones, el estrépito de motores, algunas bocinas, el barullo general, recién bajaban sus decibeles a las 4 de la mañana, cuando los Restaurantes comenzaban a cerrar. Subían las sillas a las mesas, hacían la limpieza general y volvían a abrir las puertas a las 6 de la mañana.
Era una ciudad que nunca dormía. Nunca quedaba a oscuras. Buenos Aires era un mundo distinto, un único espectáculo donde nunca caía el telón. Así se vivía en esta ciudad moderna, era segura, la mayoría de las personas estaban bien vestidas, y se disfrutaba la vida, con gran intensidad. Todos los artistas del mundo tanto músicos como actores, la gente del espectáculo, hablaban maravillas de lo lindo que era poder trabajar en la ciudad de Buenos Aires. El Teatro Colón era y sigue siendo el máximo exponente de representación de obras musicales. Sea el baile clásico, la Opera, Operetas o Shows musicales de todos los estilos. Es el summum del Espectáculo, donde se presentan todos los bailarines y bailarinas, cantantes de Ópera del mundo y los más célebres Directores de Orquesta. El que quiera trascender deberá haber dirigido, bailado o tocado, en una orquesta en El Teatro Colón de Buenos Aires.
A ese mundo maravilloso entro Pablo Klark, joven, rubio con físico de deportista, ojos azules, semblante de extranjero, era buen mozo, como se llama al bien parecido y altanero. No le costó mucho trabajo ser aceptado en los ambientes nocturnos y poder conquistarlos. Entabló amistad con varios músicos, cantantes del Rock nacional del folclore nacional, etc. Casi todos tuvieron unos años después una gran trascendencia nacional e internacional con sus creaciones musicales de actualidad.
Pablo había conocido ya desde muy joven lo que era ser parte del espectáculo. Había estado relacionado con el Jazz y pudo tocar piano en varios conjuntos de Hot Jazz Argentino o Jazz tradicional cuando apenas tenía 16/17 años de edad.
Los domingos a veces iba a escuchar Jazz a las Radios de Buenos Aires, entre las bandas se destacaba la: “The Georgians Jazz Band” y un grupo muy moderno de Jazz que dirigia nada menos que “Lalo Schiffrin” que es uno de los pianistas, compositores, arreglistas y directores de orquesta argentino de fama Internacional, conocido mundialmente por haber compuesto la música de las películas ”Misión Imposible” y “Bullit”, por ejemplo.
En los principios de los años 1970 apareció el Rock nacional con gran fuerza y popularidad. Los conciertos en locales bailables, música en vivo, con cantantes de ambos sexos era lo de casi todas las noches. Pablo poseía una “Cupé Torino” color yema de huevo que era un auto muy llamativo para la época. Casi ninguna persona, de las que conoció en sus periplos nocturnos, imaginó que él era el dueño del auto. No era músico, así que suponían que era el chofer o un amigo de los músicos o cantantes que viajaban y se bajaban de su Torino.
El baúl estaba siempre lleno de instrumentos musicales, altoparlantes, consolas de sonido, partes de las baterías, bombos o guitarras, lo que entraba. Lo disfrutó intensamente, ese ambiente no tenía reglas, era la libertad soñada, pero dentro de un marco de tolerancias y respeto mutuo, en el cual la buena predisposición era la nota no escrita.
Con los personajes que Pablo acompañó tuvo una relación de amistad sin condiciones ni compromisos. Los trasladaba a las distintas funciones, participaba, colaboraba, se divertía, coqueteaba y era seducido, bailaba, y la pasaba muy bien, distendido, se lo veía muy relajado y totalmente des estresado. Pasaban noches enteras sentados en el auto, a la espera de la próxima actuación o de alguna función y tuvo variadas e intensas conversaciones, con estos jóvenes creadores musicales y poetas, de esa época tan maravillosa y creativa.
Una noche lo convencieron a Pablo a operarse de un implante capilar. Fue durante una comida, organizada por uno de los más notables empresarios y productores del espectáculo, que invitaba prácticamente a todos los jóvenes artistas de la noche porteña. Pablo perdía mucho pelo especialmente adelante, de tal manera que sus partes peladas eran bastante importantes y soñaba con volver a tener pelo tupido. Se dejó convencer y puso su cabeza y su vida en manos del cirujano plástico que necesitaba chanchitos de la india para sus experiencias. Estuvieron dos días y medios internados en la clínica. Todo el tiempo sin conocimiento y una vez despierto y con la mente clara buscó la salida y se fue sin autorización, para nunca más volver.
Tuvo mucha suerte con la cicatriz en la frente y con el colgajo y el pelo implantado. Otros artistas de teatro y cine famosos, que estuvieron como compañeros de Pablo en la clínica, no tuvieron la misma fortuna, ya que a algunos les quedó la cicatriz en la frente, que los obligó al usó de un pañuelo, durante el resto de sus vidas.
La improvisación era parte del juego y de la música, de la poesía creativa, de las funciones y espectáculos en los cuales Pablo fue un diario invitado. No pagaba entradas, tampoco era parte del Show, pero supo disfrutar intensamente esa etapa tan fuera de lo común, en su vida de empresario.
Y así entró en un torbellino de nuevas experiencias tan variadas como intensas. La moda de la ropa femenina era muy agresiva y extremadamente sexy, las chicas usaban las pantimedias sin ropa interior, y los vestidos, cortos o largos, de seda o elastizados, los usaban bien pegados al cuerpo.
No pasaba muchas noches en el mismo lugar. Llevaba un bolso con ropa, ya que fue muy solicitado y deleitado por las mujeres. Sin embargo se preguntó ¿por qué ninguna quería quedarse con él? Varias lo despedían con besos, pero tristes, casi llorando, y se iban para no volver. ¿Habrá sido que al saber que era divorciado y con dos hijas lo discriminaban? ¿O siempre habría que pagar lo uno con la pérdida de lo otro? ¿Y qué era tan importante ¿lo uno o lo otro? se preguntó.
Pensó que en esto quizás, nos lleven una ventaja, las mujeres “La naturaleza las había hecho de tal manera que en ellas, el placer daba por sí mismo el fruto y de la amorosa felicidad nacía el hijo. Y en el hombre en lugar de una fertilidad se manifestaba solo un intenso y eterno deseo, una permanente añoranza”. Pero…, Dios sabe lo que hace y concluyó: “Así es la vida y así habrá que vivirla”.
¿Por qué no le duraba una relación? ¿Sería que todas tenían un compromiso? ¿O que por una noche de amor quebrantaban la promesa conyugal y luego volvían junto a sus maridos? ¿O sus Novios? Ninguna le había solicitado quedarse, todo duraba máximo un fin de semana o algunos pocos días. O habrá sido, que no era candidato a ser amado, ¿porque ya tenía hijos? En fin, interrogó su corazón y se alegró de poder gozar su libertad y que su intención, de lo que contaba de su vida, siempre en todos los casos fue sincera y sin trampas por lo cual quedó con su consciencia tranquila y pensó que debía tomar las cosas como eran o como venían, ya que no le correspondía a él tener que cambiarlas.
El hombre propone y Dios dispone.
Facundo Cabral
Me gusta el sol y la mujer cuando llora
Las golondrinas y las malas señoras
Saltar balcones y abrir las ventanas
Y las muchachas en abril.
Me gusta el vino tanto como las flores
Y los amantes, pero no los señores
Me encanta ser amigo de los ladrones
Y las canciones en francés
No soy de aquí, ni soy de allá
No tengo edad, ni porvenir
Y ser feliz es mi color
De identidad
No soy de aquí ni soy de allá
No tengo edad, ni porvenir
Y ser feliz es mi color
De identidad.
Al poco tiempo de separarse de su mujer, recibió un telegrama de su gran amigo Rolf desde Alemania que le anticipó su visita a la Argentina. Pablo lo esperó en el Aeropuerto. Se habían encontrado el año anterior en Alemania, cuando Pablo fue a Basilea a la exposición de relojes y afines.
La Argentina nunca tuvo estabilidad en las divisas y las variaciones siempre complicaron a los importadores o exportadores por no tener una estabilidad monetaria. Los precios internos aumentaban y el valor del dólar quedaba firme lo que significaba que había que aumentar los precios en dólares, algo incomprensible para los compradores del exterior. En otros momentos sucedía al revés, el dólar aumentaba a diario y los artículos importados eran todos los meses más caros. Argentina fue ya en aquellas épocas un país de altos y bajos, de inestabilidades permanentes.
Se dieron un gran abrazo y viajaron directo a comer a la costanera a un “carrito” como llamaban a las parrillas en aquellas épocas. Pararon en el “Rancho In” “Hola que tal Pablo”, dijo el Asador, “como anda ¿van a almorzar si? y les puso dos platos y los cubiertos en el mostrador. “Como quiere el bife ¿así? y ponía el cuchillo arriba del bife entero corriendo hacia adelante o atrás, “Ahí” le dijo Pablo para que frene el cuchillo y lo corte en el ancho que quería. “Somos dos”, “OK” ¿con que van a acompañar los bifes? preguntó el parrillero, “Con una ensalada para dos y dos vinos tintos y una soda por favor”. Estuvieron charlando sentados en la barra de la parrilla enfrente del fuego y las brasas, algo totalmente nuevo para el amigo alemán. De postre comieron ensalada de frutas, con crema y al final un cafecito. Luego el infaltable cigarrillo y al auto, para mostrarle a Rolf su oficina en pleno centro de Buenos Aires a solo 150 metros del famoso Obelisco. Después de la oficina fueron a San Telmo, a la ciudad vieja, y cenaron en un Restaurante que tenía mesas en la vereda. “Quisiéramos una parrillada por favor Mozo” le pidió Pablo, “que sea con “molleja y chinchulines”, ah y traiga también “tripa gorda, riñoncitos, criadilla y ubre” para que mi amigo lo pruebe, “Jaja, OK muy bien” sonrió el muchacho, “agregue un chorizo y unas tiras de asado con una mixta y salsa criolla por favor y para tomar traiga un “pingüino”* con vino tinto, soda y hielo, “listo, comprendido Jefe” y el mozo se retiró y entró al local.
Después de la cena hicieron una larga sobre mesa, hablando sobre sus negocios y sus planes comerciales. Rolf le contó a su amigo que se había hecho cargo de la joyería de su padre y de su abuelo, comprándoles también la casa aparte del fondo de comercio. Pablo quedó asombrado y le preguntó de dónde había sacado tanto capital. Su amigo le contestó que el Banco le dio un préstamo a pagar a 20 años de plazo. “Eso es imposible imaginarlo en Argentina, los intereses a pagar y los riesgos de inflación monetaria son tan altos, que sería una utopía” comentó Pablo a su amigo. Estuvieron casi dos horas hablando sobre los proyectos y finalmente se levantaron y se fueron caminando por las lindas y angostas calles empedradas del Barrio, con casas antiguas de techos planos y terminaron entrando en el local tanguero “Malena al Sur” del célebre músico y pianista “Lucio Demare”. 
Rolf quedó asombrado y entusiasmado de poder estar tomando whisky, sentado en un reducido lugar, casi pegado al famoso pianista que se lució con varios temas famosos. Además, el virtuoso que tocaba el bandoneón, el instrumento infaltable en esta música río-platense y la atractiva cantante, le dedicaron varios temas al rubio amigo de Pablo. Aunque no entendía las letras, quedó impactado y muy contento del asombroso primer día en la Argentina.
*Pingüino: jarra de loza formato pingüino que se usaba con vino suelto, una moda de los años 70 en Bs.As.
Mi Buenos Aires querido
De Gardel y Lepera
Mi Buenos Aires querido,
cuando yo te vuelva a ver,
no habrá más penas ni olvido.
El farolito de la calle en que nací
fue el centinela de mis promesas de amor,
bajo su inquieta lucecita yo la vi
a mi pebeta luminosa como un sol.
*El Tango son: 3 disciplinas unidas en una sola: un género musical, una poesía cantada y un baile característico. Nació en la región del Río de la Plata y su zona de influencia, pero principalmente en las ciudades de letras profundas que tienen que ver con desencuentros de amor, celos, pobreza e ilusión es cantada por la mayoría de sus habitantes. El baile con corte como se llama el que apareció como espectáculo en teatros en Europa, se baila poco en los países originarios. Refiriéndose a esa relación, Enrique Santos Discépolo, uno de sus máximos poetas, definió al tango como «un pensamiento triste que se baila». Se caracteriza por: la caminata tanguera, el corte, la quebrada, y la improvisación. El tango bailado es una danza de pareja enlazada estrechamente surgida a partir de la fusión de danzas y ritmos afro-rioplatenses, gauchos y europeos. Se extendió por todo el mundo a partir de mediados del siglo 20.
Al día siguiente volaron al campo de Catamarca: aterrizaron en el Aeropuerto de Tucumán, y después de averiguar sobre la posibilidad de tomar un ómnibus del Transporte Público, se enteraron que el próximo vehículo saldría recién el día siguiente. Intentaron conseguir alquilar un vuelo privado, pero no resultó. Fueron a un Kiosco, se comieron unos sándwiches de chorizo y se divirtieron mirando como un “puma” jovencito, atado como un perro, asustaba a los transeúntes que sin embargo terminaban acariciando al “leoncito de la pampa”, como si fuera un gatito juguetón, lo convidaron con unas galletitas y Pablo le dijo a su amigo: “Solo nos queda contratar un Taxi para que nos lleve al campo.
Salieron del Aeropuerto y pararon un Taxi amarillo y negro marca Ford Falcon y le preguntaron al chofer cuanto les cobraría para el trayecto de 200 km ida y vuelta hasta Santa María de Catamarca. El chofer hizo una llamada telefónica volvió y les dijo el importe, subieron y fueron a una gomería donde el chofer le puso al Ford 4 cubiertas viejas dos igualmente gastadas y viejas en el baúl como auxilio. Las nuevas que tenía puestas las dejó acomodadas al costado del taller diciéndole al propietario: “Escúchame negro querido, mañana vuelvo así que guárdame las gomas aquí y muchas gracias, chau negro, nos vemos”.
Rolf miraba con la boca abierta, agarrándose la cabeza y diciendo: “las gomas están todas bien lisas, que costumbres peligrosas e ilógicas tienen aquí, es increíble que nos dejen transitar con estas cubiertas”. Aplaudió varias veces, sonrió y dijo: “vamos a la Aventura”.
Partieron alrededor del mediodía y enfilaron directamente hacia el cordón montañoso del Aconquija. La vegetación comenzó a hacerse del tipo selva Subtropical similar a los bosques Amazónicos. Es donde se mezclan las eco regiones de las Yungas y los Altos Andes que pertenecen al “Parque Nacional Campo de los Alisos”. El camino, que ya era de ripio, se hacía más angosto y muy sinuoso. Una vez que terminaron los bosques cambió totalmente el paisaje y aparecieron grandes extensiones de verdes praderas avisando que estaban llegando a “Tafí del Valle”.
Un amplio y maravilloso valle fértil los fue llevando siempre más alto y una curva y otra, hasta que la vegetación desaparece, para dejar solo pastos muy bajos. Es el momento cuando los oídos se tapan y la respiración se vuelve más rápida y confirma que uno está llegando a gran altura. El chofer les dijo: “estamos a 4.000 metros de altura, esta es la “Cuesta del Infiernillo”. El paisaje cambió aceleradamente así como la velocidad del Ford. Todo se transformó, el suelo más árido, pastizales amarillos y la vegetación era otra, muchas piedras, arbustos y los famosos Cardones, que son inmensos Cactus con los brazos señalando el firmamento.
Llegaron a Santa María alrededor de las 17hs y le preguntaron al chofer si quería hacer 60 km más, no tuvo problemas y partieron al casco de la estancia.
Después de pasar por un pueblo vieron que el tiempo estaba desmejorando, se veían nubes de lluvia en el Macizo del Aconquija y en el norte en los picos de la Sierra del Cajón. Pablo sabía lo que podría suceder. Las lluvias de verano, en esas zonas montañosas y áridas, no son absorbidas, porque los suelos son muy arenosos y pedregosos. Por consiguiente el agua enseguida corre hacia el valle, por los ríos secos y cuando estos cruzan una ruta, arrastran todo lo que está en su camino. Pablo no hizo comentario alguno, esperó los acontecimientos ya que él sabía que para llegar al campo había que cruzar varios ríos secos. Así fue como se encontraron con el torrente de un caudaloso río que arrastraba de todo: enormes piedras, troncos, etc. vieron que era más de 100 metros de ancho y Pablo dijo: “Aquí no podremos cruzar, nos quedaremos aquí y pasaremos la noche en el auto”. Estuvieron hablando entre ellos, tomando mate, hicieron un corto paseo por los alrededores, se contaron anécdotas, y apareció el silencio, el sueño y la noche pasó rápido.
De estar cómodos ni hablemos, tuvieron que dormir sentados como muñecos de vidriera, mientras el chofer de sobrenombre “Chango”, muy cómodo y solo adelante, se tiró sobre el asiento delantero y roncó toda la noche. Unos golpes en la ventana del auto, los despertó, bajaron la ventanilla y un señor con cara amable los invitó a su casa y les sirvió un desayuno con café con tortas de pan casero. Para el viaje les regaló un cajón con frutas secas y nueces y bebieron una copita de “agua ardiente” de uva de los viñedos propios de Don Gómez.
Pasaron muy bien el río, el lecho estaba sin agua, la arena apenas húmeda dejó pasar muy bien al auto y en pocos minutos pasaron por la última localidad enfilando en dirección sudoeste hacia el cordón montañoso del “Aconquija”. Y a los 10 km finalmente arribaron a “El Ingenio”.
Enfrente de la entrada al Casco estaba el colegio y varios alumnos de distintas edades se quedaron mirando, algunos saludando. Se detuvieron y vino el maestro a saludar a Pablo y quedaron unos minutos hablando. La bandera Argentina flameaba en el mástil del patio, en el palenque había atados tres caballos y una mula blanca, a la espera de retornar a los puestos a los chicos que trajeron. Abrieron la tranquera y subieron los 100 metros hasta el patio central del Casco.
Fueron solo 4 noches de mucha aventura y diversión. Fueron a caballo a dos puestos que estaban ocupados por las familias de los peones de la estancia y vieron cómo trabajan.
Recorrieron la zona con el Jeep del campo. Llegaron a Minas Capillitas, a solo 20km del casco en dirección Oeste, una mina de cobre abandonada en la que encontraron en los años 1940 una piedra color rojo que el descubridor llamó “Rosa del Inca” e internacionalmente llamada hoy en día “Rodocrosita”. Entraron al establecimiento y estuvieron viendo las vetas y se llevaron unas piedras como recuerdo. La Rodocrosita es considerada la piedra nacional Argentina.
Durmieron en un rancho separado de las otras casas, la construcción era de piedras y techo de paja. El típico techo estaba hecho con troncos de Cardón y ramas con paja y barro y sobre eso tiraban arena o piedras. En una esquina estaba la chimenea donde entraban troncos grandes. Estaba siempre encendido, durante el día se lo dejaba apagar pero cuando caía el sol se avivaba el fuego y se alimentaba durante la noche con leña de algarrobo. Las noches eran muy frías porque el casco estaba a 2.900 metros pero, gracias a las colchas que eran todas de lana de llama y alpaca, que se tejían en el lugar, se podía dormir bien calentito. En cada puesto de la estancia, las mujeres hilaban en Ruecas primitivas la lana de llama y alpaca con algo de lana de oveja, en los colores naturales que iban del negro al marrón y mezclado con blanco. Después tejían en los telares primitivos, especialmente los ponchos o las colchas, para abrigarse en las noches.
La amistad entre Rolf y Pablo nació el primer día en que se conocieron. Que él tocara clarinete y Pablo piano, que a él le gustara el jazz moderno o filosofar sobre la vida, hablar de Bueyes perdidos o que ambos tuvieran a veces trabas en sus lenguas, para hablar rápido, o que les gustaran las mismas cosas y que sus proyectos de vida era similares, ¿habrá sido solo una casualidad?, creo que no.
A principios de ese año Sonia Klark, su hermana, regresa a Buenos Aires. Ya estaba totalmente curada de las lesiones recibidas en el vuelco, que había sufrido a mediados del año anterior. Sonia era actriz de teatro, con título y con experiencia, había estudiado y actuado durante varios años en Alemania. Su trayectoria fue importante, ya que actuó en obras exigentes, dirigida por varios afamados directores de Teatro, entre los cuales Rainer Fassbinder fue seguramente el más importante. Por situaciones casuales e imprevisibles tuvo que retornar a su país. Por lo tanto su deseo era trabajar en lo suyo o sea en obras teatrales y en la empresa de su padre y como ella era socia Comanditaria de la empresa familiar, tenía participación y derechos adquiridos para serlo.
El padre y Sonia eran los Socios. Pablo no lo era. El actuaba con un poder General de Administración que hacía años le había otorgado su Papá. Así fue que pudo negociar con los Bancos y salvar las propiedades de la sociedad. Su hermana insistió en hacer una separación de bienes ya que no iba a trabajar en la empresa. Finalmente Pablo aceptó la idea de su hermana y Sonia se quedó con las propiedades que estaban libres de deudas y Pablo con las hipotecadas. Además Pablo se quedó con los créditos a cobrar y las deudas societarias a pagar. Terminaron firmando lo acordado donde se incluía el compromiso en que Pablo le compraría a su hermana un departamento en la ciudad de Buenos Aires.
A fines de año hizo un viaje al Noreste del país para promocionar sus relojes y estando en la ciudad de Formosa, caminando por el centro con su valijita, le llamó la atención ver un auto rodeado por muchas personas que saludaban al que estaba en el asiento posterior. Varios policías controlaban que la gente no se amontonara. De pronto se persuade que dos hombres, altos y fornidos, con traje y corbata, vienen a su encuentro haciéndole señas y desde lejos le gritan: “Señor, señor, buen día, venga con nosotros por favor, el gobernador lo quiere saludar”. “¿El gobernador? pero ¿por qué? ¿Quién es el gobernador?” “El Coronel Suarez López, venga por favor Señor” y llegando al auto se baja el que fue su superior durante el Servicio Militar y le dice: “Hola Klark venga y suba al auto”, y Pablo subió mirando con asombro como su ex jefe, con la cara sonriente, se acomodaba a su lado en el asiento trasero del vehículo. Era nada menos que el gobernador de la provincia de Formosa.
Estuvieron hablando en su despacho de la casa de gobierno un rato largo y Pablo se fue con una carpeta bajo el brazo que contenía los Proyectos de Plantaciones de Bananas. El gobierno de la provincia de Formosa financiaba y entregaba a los interesados unas cuantas hectáreas de bosques selváticos, para transformarlos en plantaciones de Bananos. El apoyo financiero gubernamental era completo con deforestación, galpones, plantas, semillas, etc. etc. A partir de ahí el futuro propietario se ocuparía de la manutención y explotación, por diez años. Transcurridos los plazos, los campos se escriturarían a su nombre. La carpeta estuvo varios años dando vueltas por su oficina en Buenos Aires. Y ahí quedó.
Esa noche fue a cenar al lujoso restaurante del hotel donde se alojaba y pidió como bebida, una botellita de Champagne, para brindar o festejar el loco encuentro con el actual Jefe Provincial y el pintoresco y extravagante ofrecimiento recibido.
Los relojes Suizos que Pablo representaba en Argentina, eran muy vendidos en esa provincia porque era una marca conocida en el país limítrofe, Paraguay. La propaganda radial se escuchaba en toda la provincia argentina y Pablo aprovechó esa circunstancia para hacer nuevos clientes y buenos negocios.
Suena el teléfono y Gabriela Melo, su nueva secretaria atiende: “Señor Pablo un señor Moss al teléfono” “que tal George” “Hola Pablo qué haces como andas, escúchame viejo quiero que vengas este fin de semana” “¿Por qué, qué joda hay?” “Ninguna” ambos rieron. “Te propongo un negocio de beneficio mutuo querido, te lo digo rapidito. Me ofrecieron el Local de al lado nuestro, son más de 100 mts2 y ya firmé el contrato por 3 años”. “¡Qué bueno!, George, y yo qué tengo que ver en eso, no quiero ser socio de nadie”. ”Quedate tranquilo, solo necesito un camión lleno de mercadería tuya”. “Tengo local pero sin mercadería y sé que vos tenés de todo y aunque sean saldos o mercadería pasada de moda, quiero llenar todo el local, me interesa todo lo que tengas. Los Souvenires de plástico, los Pines y las cucharitas de recuerdo, los relojes que te queden, Cucús, etc. Todos los saldos, quiero hacer varias mesas, tipo autoservicio con carteles atrayentes y graciosos. Vos me pondrías los precios al público y me dirías qué porcentaje me corresponde. Dale Pablo vení el fin de semana y arreglamos los detalles”. “No!, no puedo ir George, pero si es por eso nada más, ya está todo arreglado, lo hacemos como vos dijiste, listo y de acuerdo, ya está. Me busco una o dos chicas que separen toda la mercadería, ponemos el precio que yo les indico, marco el doble y te hago el 50% de descuento ¿te parece bien?” “Si” demasiado Pablo” “Y te hago un súper precio, necesito lugar en la oficina, después vemos cómo hacemos el transporte. Ya está, en unos días salgo de gira de ventas y entre el 15 y 20 de diciembre estoy contigo George” “OK un abrazo Pablo querido, muchas gracias y cuídate mucho” “¿De qué tengo que cuidarme?” preguntó Pablo “De las minas, están que rajan la tierra”. Y mientras reían, colgaron.
Era fines de enero y estaban tomando un Daiquiri en la playa, mirando el hermoso paisaje del mar, las olas, los veraneantes que iban y venían, viendo un atrayente partido de vóley femenino en la arena, George le dijo: “¡Mira! estuve pensando para arreglar cuentas, una vez que termine la temporada va a ser muy complicado y engorroso, además me quiero quedar con todo lo que me enviaste, o lo que no haya vendido en marzo” y siguió diciendo: “ La camioneta traía tanto peso que casi se rompe, te propongo un buen negocio Pablo” “Te pago todo ahora”. Pablo lo miró girando la cabeza con la boca abierta “Bueno” dijo George: “No te pago pero te ofrezco un trueque” Pablo levantó ambas cejas, abrió los ojos bien grandes “¿Con qué me querés pagar loco? “Con mi casita que tengo al fondo del pueblo” le dijo George mirándolo a los ojos y agregando: “Son 51 mts2 de chalet sobre 200mts2 de terreno” “A ha” dijo Pablo con cara de sorpresa, se llevó la mano izquierda tapando su boca y con sus dedos jugando con su bigote y le dice: “¿Y? “No me tendrás que dar ningún vuelto Pablo la casa contra la mercadería” “¿Y qué hago yo con la casa?” “Tendrás un bulín* en la mejor playa argentina alemán” le dijo George sonriente y pegándole en la espalda a su amigo, “Mira, yo creo que en valores estamos empatados. Es una casita de una habitación con techo de tejas, con baño y cocina, es un negocio para ambos”. “Evangelina” gritó Pablo dándose vuelta, “tráenos por favor algo para brindar y dos copas” “¿un Martini puede ser?” Se levantaron, se dieron un abrazo y más tarde, ya de noche, Pablo le dijo: “Dale George vamos a ver la casita”. “Bueno, espera que cierre el negocio y vayamos en dos autos, así directamente te quedas a dormir”.
*bulín: es en el idioma lunfardo de Argentina y Uruguay un departamento modesto que puede ser de un solo ambiente. Suele aparecer en las letras de los tangos.
Nunca hicieron un papel, lo postergaron para cuando tuvieran tiempo. Muchísimos fines de semana Pablo viajó a su refugio playero. Casi siempre solo, fue el lugar donde comenzó de nuevo. Supo comprender que después de haber sido padre de familia y haber tenido varios affaires, ese lugar, el destino se lo dio, para que pudiera estar un tiempo solo y consigo mismo. No hubo televisión, ni radio, solo 2 camas, baño y cocina, y un pequeño jardín con pastito para regar. Cuatro silloncitos de mimbre, una mesa, y lo justo para cocinar.
A los pocos días apareció Ricky el primo de Pablo y con George fueron los tres a cenar y a hablar sobre la participación, que tenían prevista, en una exposición de Artículos de Regalo en la costanera de la ciudad de Buenos Aires. Entre las bebidas que pidieron apareció una gaseosa en lata. De pronto en el medio de la conversación Pablo dio un ejemplo diciendo: “Cualquier cosa es vendible si le ponemos la inscripción de la ciudad turística. Si en esta lata le pusiéramos la inscripción, se vendería” “¿Qué? ¿Vas a vender gaseosas?” “No boludo, la lata vacía como porta lápices por ejemplo” “¿Y qué tiene adentro?” “nada, aire, aire en lata de Villa Gesell” por ejemplo. Los tres gritaron riendo: “¡qué buena idea!” “Si” dijo Ricky, “dale, hagámoslo” y así surgió la idea de vender “Aire en Lata” con la inscripción de varias ciudades turísticas de Argentina. Una vez abierta la lata servía como porta lápices.
Tuvieron que fabricar cantidades importantes y repitieron solo de dos o tres localidades, se repartieron la mercadería. A todos les pareció una idea genial, pero no fue un gran éxito de venta, aunque estuvo más de 10 años en el mercado.
Pablo iba en su Torino hacia el centro, a su oficina de Buenos Aires escuchando la radio, vino un flash de noticias, y se escuchó: “El nuevo ministro de economía tomó varias medidas económicas”. Su semblante se fue poniendo rojo, detuvo el auto a un costado y se concentró en escuchar. Tanto el dólar como las tasas de importación habían aumentado más del doble. Sus costos sobre los artículos importados se habían incrementado de tal forma que todo lo que tenía a cobrar se había transformado, de un plumazo, en una pérdida muy importante. Había hecho, con mucho esfuerzo, pedidos de compras de envergadura, para demostrar a la empresa alemana su real interés en adquirir la representación para la Argentina y la consiguió para nada ya que, a estos nuevos costos, seguramente no se podrían vender las maravillosas máquinas y pantógrafos. Buscó un estacionamiento y salió a la calle a caminar.
Sin rumbo, muy triste y enojado miraba vidrieras sin ver nada. En qué habían terminado sus esfuerzos, habían caído en saco roto. “Siempre pasa lo mismo”, se decía mirando al vacío.
Como el gobierno y su ministro de economía habían prometido que nunca más iba a haber inflación monetaria en el país, nuevamente, casi todos los empresarios confiaron en que así sería por lo menos por unos cuantos años. Todos los productos se vendían a plazo y muchos sin intereses. La empresa de Pablo vendía todos los productos importados o de industria nacional con plazos a 10 meses y en cuotas fijas. El gobierno hacía menos de un año había dicho que garantizaba que el dólar no se iba a mover. Fijó la vista en la vidriera donde estaba parado y vio que era una Inmobiliaria importante y que ofrecía departamentos a pagar a 7 años de plazo en cuotas fijas. Leyó de nuevo, miró hacia adentro del local, no podía creer lo que estaba leyendo.
Pensó: “Esta gente no escuchó la radio. ¡Cómo no sacaron de la vidriera esa publicidad!”. Pablo no esperó ni pensó nada más, entró y pidió ver departamentos. Le mostraron varios en distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires, todos tenían la leyenda “a 7 años y en cuota fija”. Eligió uno, en Barrio Norte: French y Austria, uno de los mejores barrios de la ciudad, 95 metros cuadrados en el 9° Piso, el último, con cochera subterránea, dos ascensores, dos dormitorios, uno con baño en suite, living comedor, cocina y habitación de servicio con baño. “Este me interesa, me puede preparar el boleto de compra y el anticipo a pagar, mientras tanto sigo mirando” “¿No quiere verlo? Podemos ir ahora mismo”. “No gracias” dijo Pablo. “Conozco el barrio y el edificio”. “Como quiera” dijo el vendedor. “Prepáreme los papeles así le pago y mientras tanto muéstreme esos departamentos más chicos de 2 ambientes por favor. Ah y que sea en la misma zona de Barrio Norte”. “Muy bien” dijo el vendedor. Trajo varias carpetas y pidió ayuda a sus colegas. Así fue que Pablo compró otro departamento de 2 ambientes, en el 7° piso, de 55 metros cuadrados, a 100 metros de una avenida importante y otro más de 48metros, en el 4° piso al frente en la calle Peña. Le prepararon todos los papeles ante la insistencia de Pablo alegando que viajaba al interior y quería tener todo firmado y pagado antes de partir.
Salió de la inmobiliaria caminando rápido en dirección a la Av. 9 de Julio, estando a unos 100 metros de distancia gritó a toda voz y al viento: “Listo el pollo y pelada la gallina”. Una señora que venía de frente se sonrió diciendo mientras pasaba a su lado. “A comer entonces y a festejar, ja ja”. Pablo la miró con amplia sonrisa y se detuvo. Al día siguiente esos departamentos costaban un 150% más caros y al contado o sea sin el plazo a 7 años. Miró a su alrededor vio una cabina de teléfono, fue hacia ella, entró y llamó a un amigo. “Hola Fede, ¿estás en casa?” “Si, loco ¿qué pasa? “Voy a comprar 2 Kilos de langostinos, ajo, perejil y aceite de oliva también”. “¿Qué pasó? ¿Qué tenemos que festejar?” “Después te cuento… de la bebida ocupate vos y calculá que en menos de una hora estoy allí. Ahora me cruzo y voy al Mercado del Plata aquí frente al Obelisco”. “Ah Pablo, escúchame, viene la rusa con una amiga así que seremos cuatro a comer”. “¿Qué Rusa?” “la del 5° piso, la pelirroja. No me vas a arruinar la cita boludo…” “No, quedate tranquilo, bueno chau en un rato nos vemos.
Langostinos al Ajo o Aglio.
Es un plato exquisito para compartir con amigos. Yo lo hago así: Pelar, lavar y preparar los langostinos como cada uno sabe hacerlo.
En una sartén grande pongo aceite de oliva que cubra el fondo y lo caliento. Pongo los langostinos a fuego fuerte y los salteo unos 20 segundos por cada cara, hasta que se doren y las cabezas se tuesten. Este tiempo depende del grosor del marisco y de la potencia del fuego. El abundante ajo ya lo tengo picado, lo meto a la sartén y doy vueltas, revuelvo de forma que se empapen bien de su aroma. Agrego el jugo de limón y dejo que se reduzca el fuego y ya está, apago y saco la sartén del fuego. Agrego la manteca y espolvoreo con el perejil y salpimiento a gusto. Pongo en una fuente para que cada uno se sirva en su plato, y que estén bien calientes. Acompañar con papas fritas caseras y vino blanco o mejor aún Champagne o ProSeco Brut. Y a disfrutar, y no olvidar suficientes servilletas de papel.
Lo vinieron a visitar a su oficina con abogados, y muy nerviosos lo amenazaron con hacerle juicio. Pablo les dijo con total tranquilidad, que esta compensación adquirida en la compra de los tres departamentos no le cubría la terrible pérdida que él había soportado. Que estas mismas medidas económicas nefastas del gobierno los estaban perjudicando a ellos. “Reclamen al gobierno señores, yo no les apunté con un revolver para obligarlos a venderme los departamentos. Uds. se equivocaron, tengo toda la documentación firmada legalmente por ustedes así que no insistan”. Pablo le entregó todo a su abogado y no los volvió a ver nunca más.
A los 2 años pagó el saldo de los tres departamentos con el dinero que tenía en el bolsillo. Para muchos lectores esto puede sonar como pura ficción, pero no, en la Argentina fue una absoluta realidad que cualquiera puede comprobar.
CAPITULO 7

CAPÍTULO 7
Su ex esposa Lena regresó a Buenos Aires para arreglar los términos del divorcio. Imaginen lo contento que se puso Pablo de volver a ver a sus hijas. En todo se notó su alegría, su semblante era como si hubiera recibido un extraordinario regalo nunca imaginado.
El haber logrado recuperar a sus hijas le produjo un cambio en su vida, tuvo más optimismo y aprendió que hay que saber esperar, confiar en lo que pueda suceder. Tomó conciencia que la autoestima ayuda a vivir relajado y confiar en los futuros resultados. Se percató también de que Lena no mostraba mucho entusiasmo con respecto a la alternativa de intentar una reconciliación matrimonial. Aceptó sin embargo las visitas diarias y poder compartir con sus hijas todo el tiempo que quisiera. “Si no tenés problemas, le dijo a Lena “me gustaría venir a visitarlas todas las tardes y así poder cenar juntos con las ellas” “Si, no tengo problemas pero quedarte a dormir no, por favor” “Ok” dijo Pablo y así lo hicieron por algunas semanas. En el curso de una cena, se le ocurrió a Pablo ofrecerle hacer un viaje juntos al Noroeste por ejemplo. “¿Qué te parece ir a la estancia en Catamarca?” “¡Y! dejamelo pensar unos días por favor” “¡Sí! No hay problema, avísame”. Lena no saltó de alegría pero terminó aceptando la propuesta. Fijaron fecha y arreglaron quién iba a cuidar a las nenas y Pablo estuvo bien temprano en la casa para salir de viaje.
Grande fue su sorpresa cuando entró a la casa y vio a una señora que Lena le presentó diciendo: “Aquí mi amiga Gisela que nos va a acompañar en el viaje”. Pablo se quedó casi un minuto con la boca abierta. ¿Qué podía contestar? Cargaron las valijas en el auto y partieron. Viajaron durante todo el día y llegaron a Las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero, buscaron un lindo hotel y cenaron. Hubo un momento, durante el viaje, en que Pablo interrumpió a la amiga y le dijo: “Te pido por favor que me respetes cuando estoy hablando con Lena. Vos sos una invitada de palo sin derecho a meterte en la conversación nuestra. Yo no te invité así que por favor respétame y quedate callada.
Esto lógicamente no mejoró el ambiente, sin embargo el viaje continuó y se quedaron dos noches en el hotel. El matrimonio en uno y la no deseada amiga en otra habitación. Lo intentaron pero no lo lograron. Volvieron a Buenos Aires y durante el primer trayecto Lena le preguntó: ¿Nos podrás dejar en un hotel pasando por Córdoba?, me gustaría quedarme dos o tres noches y después volver a Buenos Aires”. “Las puedo dejar en Río Tercero frente al lago, conozco un hotel aceptable”. “Ok”. Así fue. Pablo las dejó en el hotel y siguió viaje con rumbo a la Ruta 8. Llegó a su casita a las 00:30, hizo 700 km en 5 horas, contrariado pero sintiéndose aliviado. El tema estaba terminado y aclarado. Al día siguiente inició el trámite de divorcio. Lena había invitado su amiga Gisela al viaje, porque evidentemente no deseaba la reconciliación.
Lo que uno no hace por su cliente,
la competencia,
está muy dispuesta a hacerlo.
Se mudó a su departamento de French y Austria. Todos los muebles, etc., se los dejó a su ex esposa. Se sintió muy bien, relajado y contento de poder mirar al futuro con nuevas fuerzas y proyectos. Había recuperado a sus hijas, habían regresado a él y estaban yendo al colegio.
“Teléfono Sr. Klark , lo llama un Sr. Gruber”. “Hola, si, quién habla? ¡Ah! Frank, qué haces! “Bien Pablo”. “Qué raro vos llamándome por teléfono…”. “Si, mirá, tengo que invitar a una salida a un músico suizo muy importante que está de gira por Buenos Aires. Se trata del conocido Director Hazy Osterwald que vino con su famosa orquesta de música de Jazz y bailable y como vos aparte de ser fanático del Jazz, tenés auto grande, quizás podríamos llevarlo por ejemplo, al Cazador de Escobar para almorzar… si podes y tenés ganas”. “Si, en principio no habría problema Frank, estoy single, así que no necesito pedir permiso, pero dame el día de hoy”. “Sería para el sábado al mediodía”. “Bueno, dale Frank te aviso mañana”.
“Los tendríamos que pasar a buscar al Hotel Sheraton así que pienso que si salimos entre las 10 y las 11 de la mañana, llegamos bien al mediodía. Ah y viene con la cantante de la orquesta, una morena divina” “OK mañana te llamo, que tengas un buen día”. “Gracias Pablo, igualmente”.
Les tocó un día esplendoroso, temperatura ideal, cielo celeste, estaban los cuatro sentados en la terraza del restaurante, debajo de una gran sombrilla. Hazy Osterwald estaba contando sobre el éxito de la gira sudamericana y Pablo, sentado frente a él escuchaba atentamente. Siempre le interesó lo que tenía que ver con música bailable o el Jazz. El vino tinto ya estaba servido y preguntando algo sobre el tema, movió su mano y le volcó al ilustre invitado, todo el contenido de su copa de vino, en la cara y en su camisa blanca. ¡Qué papelón!, ¡qué disgusto!, no sabía dónde meterse. Hubo un silencio absoluto por unos momentos hasta que Caty, la simpática cantante, largó una risa tan contagiosa que a los pocos segundos todo quedó arreglado. El Cazador le regaló una camisa blanca y todo siguió muy ameno y armonioso además de interesante.
De regreso los llevaron al Hotel Sheraton, donde se alojaba toda la orquesta y los invitaron a cenar con ellos, en el último piso del famoso hotel, que hacía poco enorgullecía la ciudad de Buenos Aires.
Después de la cena Frank y Pablo fueron invitados por las cantantes de la orquesta, a bailar al Club Nocturno del Hotel, junto a muchos integrantes de la orquesta. Su atractiva acompañante bailó más de una hora con él. Fue muy excitante y maravilloso como lo llevó a bailar lo que nunca imaginó que podría hacer. Hasta aplausos recibieron. Era bailarina profesional, cantante y colombiana, imaginen ustedes el espectáculo. Finalmente Pablo tuvo que hacer un gran esfuerzo para no ceder a la tentación de pasar la noche con ella, en el hotel. Volvió a su departamento en la calle Austria solo, sin su amigo, tranquilo y conforme con su decisión de no haber sucumbido al deseo. Se durmió hasta el mediodía del domingo.
Mientras tanto Eliza supo esperar y tuvo su gratificación ya que después de un tiempo Pablo la llamó por teléfono, se encontraron y la relación comenzó a renacer.
Volvamos atrás a la época en la cual nuestro personaje estaba instalando su fábrica en Mendoza y al mismo tiempo construyendo su casa en Buenos Aires. Su matrimonio estaba pasando por una crisis que estaba relacionada con el tema de los viajes a Alemania de Lena, que por alguna causa no terminaba de aclimatarse en la Argentina. Pablo pensó que quizás le pudiera gustar Mendoza, por lo que alquiló una casa, en el corazón de manzana de un barrio residencial muy lindo con jardín, arboleda y un pequeño gallinero, donde sus hijas se sintieron muy bien, hasta jugaban con las gallinas. Su esperanza era que ese cambio de aire pudiera ayudar a mejorar sus relaciones matrimoniales. Tanto es así que como el dueño de la casa era el Sr Juan Ahrens, su gerente administrativo de la fábrica, ya habían arreglado que Pablo le compraría la casa, en 5 cuotas anuales que se podrían haber pagado fácilmente con las ganancias de la fábrica y todo hubiese estado encaminado.
Pero por una cosa o por otra, hubo palabras que estuvieron de más y discutieron. Y todo terminó en que Lena no quería quedarse en Mendoza, quería estar cerca de sus amigos, todos alemanes con los cuales se sentía bien. En vez de acercarlos los separó y finalmente quedaron en que Pablo arreglaría las cosas para que pudieran mudarse a la casa nueva, en construcción, lo antes posible. Solo faltaban algunos detalles.
“Tomaré las cosas como vienen, nada se puede forzar…” pensó Pablo y viajó a Buenos Aires para preparar el regreso familiar con total tranquilidad. Compró dos entradas al Show de Duke Ellington para la semana del regreso programado de Lena. Las obras que faltaban terminar en la casa se atrasaron y el regreso de Lena y las nenas se postergó dos semanas y Pablo se olvidó de devolver las dos entradas.
El mismo día del Show, por casualidad encontró en el cajón de su escritorio las entradas y pensó: “Qué tonto soy --- me olvidé de devolver las entradas del Show, cómo pude olvidarme,qué boludo!. Eliza, su secretaria, que tenía el escritorio enfrentado, le preguntó: “¿Para cuándo son las entradas?” “Para hoy a las 21.00 en el Gran Rex de la Avenida Corrientes” dijo Pablo. “¿Y qué va a hacer ahora?” Pablo pensó y habló al mismo tiempo “¿no quiere acompañarme a un concierto de Jazz? toca Duke Ellington”. “No lo conozco” dijo ella y mostrando una suave sonrisa, miró su reloj, movió la cabeza como pensando y luego dijo con entusiasmo: “¿y por qué no? A la salida del Concierto fueron a un boliche a tomar unas copas, Whisky, Gin Tónica. Charlaron y se sintieron bien. Pablo la llevó a su pensión, se dieron un beso en la mejilla, que era mucho en aquella época y claro ya se tuteaban, se saludaron y ella bajó rápidamente del auto. Pablo esperó a que entrara y vio con el rabillo del ojo que había un auto estacionado unos 50 metros adelante. En ese mismo momento se abrió la puerta del auto y salió un señor, apuró el paso, comenzó a correr pero llegó tarde a la puerta que Eliza acababa de cerrar. Se quedó parado, con la mano en el picaporte como pensando algo que solo podemos imaginar. Pablo arrancó pero sospechó lo que pudo haber sucedido. Lo que no supo es que algo nuevo había comenzado en su vida.
Las salidas se repitieron y terminaron siendo un affaire tanto para Pablo como para Eliza ya que ambos tenían un compromiso serio con alguien más. Eliza cortó su relación mucho antes que Pablo, él siguió durante más tiempo, hasta fines del siguiente año cuando en la fiesta de año nuevo saltó la verdad mientras bailaba con Lena, ambos pasados de alcohol y de horas, como para poder tolerar las crudas verdades que se dijeron.
Y volviendo al relato del renacer de la relación con Eliza, decidieron hacer un viaje y aprovecharon para conocer las bellezas de las provincias norteñas de Salta y Jujuy. Llegaron hasta la quebrada de Humahuaca y pasaron por el cerro de los 7 colores, una de las maravillas del mundo. Era fines del verano y ya de regreso, todavía en Jujuy, partieron desde el pueblo de Tilcara, donde había llovido con gran intensidad durante toda la noche. Venían bajando una pequeña cuesta y por el medio de la curva hacia la derecha, se encontraron que cruzaba el camino una intensa correntada de unos veinte metros de ancho. No parecía muy profundo así que Pablo pensó: “Lo atravieso así como vengo” y cuando entró al torrente, el agua salpicó con tal intensidad, que el motor rateó y se apagó. Por suerte, con el envión el vehículo siguió y se detuvo con las dos ruedas delanteras fuera del agua. Pablo salió del auto maldiciendo y vio que el agua aumentaba rápidamente. Tuvo pánico, sabía que si la corriente impetuosa aumentaba, lo arrastraría montaña abajo.
Justo en ese momento apareció un camión con gente parada cantando como si vinieran de una fiesta, bien borrachos parecían, Pablo les hizo señas desesperadas para que se detengan y le ayuden con el Torino encajado con las dos ruedas traseras en la corriente y ellos pasaron al costado levantando agua y mojándolo a Pablo que sin palabras no podía creer lo que estaba sucediendo. Lo que salió de su boca fue irrepetible. Les gritó con toda la fuerza, furioso se sentó al volante, probó si arrancaba el motor, “Dale arrancá” exclamó, pero nada. Metió primera y luego le dio arranque, el auto se movió con la potencia del motor que lo impulsó más de diez metros lejos del agua, que ya casi tapaba la rueda trasera. Había sido tan fuerte la correntada que el agua salpicaba por arriba del baúl. Enseguida el motor arrancó, y ya con las bujías secas, y sin decir palabra alguna anduvieron varios kilómetros hasta que se les pasó el susto. Se habían salvado de algo terrible.
De pronto estuvieron transitando por un río seco que tenía más de 200 metros de ancho. La arena todavía estaba húmeda, era fácil imaginarse que quizás solo algunas horas antes, por allí había pasado el agua raudamente. Mientras conducía a través de ese arenal mojado, Pablo vio a su derecha la parte superior de un auto color azul eléctrico, solo el techo había quedado afuera de la arena. El resto del auto no se veía. Frenó, se bajó y caminó hacia allí. Descubrió que era un Peugeot 403 totalmente enterrado. Por unas rendijas de los cristales pudo observar el interior, estaban los bolsos y enseres particulares, se veía todo en perfecto estado. Pudo imaginar cómo sus integrantes habían huido despavoridos del auto, mientras el agua se lo llevaba. Cuando regresó se lo comentó a Eliza, ella solo movió la cabeza, pero no contestó, todavía estaba bajo los efectos de los sucesos vividos.
Pasaron por un pueblito y vieron un lugar donde servían comida. Bajaron y almorzaron “Tamales” de carne y verdura, un típico plato norteño. Durante el almuerzo Eliza le comentó a Pablo que el esposo de su hermana, su cuñado, estaba trabajando en un pueblo al norte de “Cachi”, en la construcción de un puente. Le informó que era una ciudad muy antigua en el límite con Jujuy de nombre “La Poma”. Pablo miró el mapa y dijo que podrían intentar visitarlo ya que quedaba en el camino hacia la ciudad de Salta. Partieron y durante 4 largas horas disfrutaron paisajes sorprendentes, Cardones, médanos, panoramas desérticos que podrían existir en la Luna, sin vegetación, despeñaderos y abismos. De pronto apareció una selva tropical con un arroyo y la ruta sinuosa los acompañó hasta que de pronto el riacho se transformó en un caudaloso río y la ruta o más bien el camino se terminó. Se veían huellas de neumáticos que entraban al agua, bien turbia, amarronada y con oleaje. Pablo frenó, se bajó y dijo en voz alta: “esto es el final del camino, aquí no sigo ni que estuviera loco”.
Entre el silencio y el ruido del agua que corría escuchó el motor de una máquina, miró y entre los arbustos vio un tractor amarillo. Desde atrás del mismo salió un señor que después de subirse a la máquina, avanzó hacia donde ellos estaban parados. ”Hola Don” le dijo a Pablo “¿viaja a La Poma?” “Si ¿por qué?” “Vea, por unos pesos los puedo remolcar hasta la ciudad que está allá” señalando con el dedo el ancho río que hasta tenía dos pequeñas islitas. “Y ¿dónde está la ciudad?”--- “Allacito nomás, serán unos 15 minutos. No se preocupe no pasará nada, hago este trabajo desde hace más de medio año. Lo arrastro con esta cadena, la enganchamos delante del Torino, usted maneja y se queda todo el tiempo en mi senda, voy bien despacio. Ah! y deje el motor en marcha, sin cambio por favor”. Fue algo tan fuera de lo común que difícilmente pueda uno imaginarlo, de no haberlo vivido. Entró un poco de agua al interior del auto, pero sin consecuencias. Subió a una islita y luego a la otra, unos metros sin agua y vuelta a entrar, y apareció la ciudad y llegaron y subieron por la ruta hasta casi el centro del pueblo. Sacó la cadena y les dijo: “Ahora tendrán algo para contarles a sus nietos, en dos años tendremos nuestro puente y esta aventura será historia”.
Pablo fue al obrador de la constructora del puente, lo ubicaron al “Nene” el cuñado de Eliza. Cenaron juntos en una parrilla, chorizos, molleja, tira de asado y una linda y fresca ensalada criolla de tomate, lechuga y cebolla, una botella de vino tinto con soda y hielo y de postre, quesillo de cabra con miel de caña, todo riquísimo. Eran más de las 22.00 y no habían encontrado un hotel que pudiera convencerlos de quedarse. Siguieron viaje, intentaron encontrar otros hoteles en los pueblos y pequeñas ciudades, sin éxito y siguieron hasta la ciudad de Salta llegando después de las 2 de la mañana. Al segundo día viajaron hasta Buenos Aires de un solo tirón.
Se levantaron recién para el medio día y a la tarde Pablo aprovechó la estadía y visitaron la Catedral del Cristo y la Virgen del Milagro de Salta*. Siempre llevaba un portafolio con muestras y pudo hablar con el jefe de compras. Se comprometió a fabricar las medallas en bronce dorado y los fanalitos de plástico con las imágenes que le entregaron y se retiró con un sustancioso pedido para entregar en dos remesas en un plazo de 90 días. Fueron muy importantes clientes para la fábrica de Mendoza, durante casi 30 años. Así valió la pena el viaje.
A los pocos días de regresar Eliza se fue a vivir con Pablo a su departamento de la calle Austria. Ella trabajaba en una empresa líder en agujas de coser y Pablo en su oficina de la calle Libertad. A Pablo le habían quedado algunos amigos de su época de Boliche en Boliche, y Eliza tenía nuevos compañeros de trabajo, así tuvieron nuevos amigos conocidos para organizar reuniones, yendo a bailar, a cenar y al teatro, etc.
* La Catedral Basílica de Salta y Santuario del Señor y la Virgen del Milagro es una catedral ubicada en la ciudad de Salta, Argentina que data de la segunda parte del siglo XIX y fue construido de la destrucción por un terremoto del edificio anterior, por Minerva Cano. --- El origen de las imágenes se remonta al año 1592.
Al otro año Eliza quedó embarazada, una gran alegría para ella y para Pablo sensaciones conocidas que le producían sentimientos entremezclados. Concluyó que los hombres debemos saber que las mujeres jóvenes de menos de 40 años, suelen quedar embarazadas especialmente aquellas que no tuvieron hijos. A los nueve meses, macho gritó la partera, peli-rojo y tez rosadita. Se lo entregaron al papá para que lo llevara a la Nursery, su emoción fue importante. Le pusieron de nombre Sebastián.
Los cambios políticos que traen modificaciones en las leyes, y en la economía, demandan poder adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones. Pablo fue desarrollando un olfato especial para saber en qué rango de precios deberían estar sus artículos. Una de las fórmulas era acomodar los productos que vendía al bolsillo de los consumidores, una tarea difícil pero rendidora. Saber cuál era el importe “accesible”, en qué valores debían estar sus artículos para que se vendieran. La línea de regalos plásticos era uno de los que más se vendían ya que los precios al público estaban dentro de los márgenes de “vendibles y económicos”. Además toda la variedad de “Pin” que se fabricaban en Mendoza era también de precios accesibles. Estuvo varios meses analizando los mercados y pensó que sería bueno disponer de negocios de venta al público. Eran entradas de dinero en efectivo a diario que ayudarían a mejorar los recursos. Comenzó la búsqueda y alquiló para fines de ese año 2 locales en galerías comerciales, que cerraban sus puertas de noche y disponían de custodias durante el día. Tuvo que pagar una suma en dólares por adelantado y a principios de diciembre los hubiese podido abrir si la situación política lo hubiera permitido.
El Congreso Nacional y sus integrantes los Diputados y Senadores hablaban y hablaban sin encontrar soluciones. Daban discursos maravillosos sin conclusiones con respecto a establecer rumbos a seguir. Suceder políticamente a Juan Domingo Perón no era una tarea sencilla. Su mujer Isabel Martínez de Perón, como vicepresidente asumió el Poder Ejecutivo como presidente al fallecer su esposo, pero los disturbios y la ineficacia del Congreso Nacional mostraban un inminente cambio político en el país.
El 1º de julio de 1974 murió en Buenos Aires el entonces presidente Juan Domingo Perón. A partir de ahí, la Alianza Anticomunista Argentina, (Triple A) y sus filiales el Comando Libertadores de América de Córdoba y la Concentración Nacional Universitaria (CNU), incrementaron geométricamente los actos terroristas organizados y encubiertos desde el Estado, a los que en 1975 se sumaron también las acciones ilegales de las Fuerzas Armadas.
Se denominó Rodrigazo a un plan de ajuste, anunciado el miércoles 4 de junio de 1975, por el ministro de Economía Celestino Rodrigo, bajo el gobierno peronista de Isabel Perón. Con el objetivo de eliminar la distorsión de los precios relativos, Rodrigo impulsó una devaluación del 61% para el cambio comercial y el 50% para el cambio financiero. La tasa de inflación llegó hasta el 777% anual y los precios nominales subieron un 183%.
Por la situación descripta, a fines de diciembre Pablo Klark cerró por vacaciones la fábrica en Mendoza, por dos meses o 42 días hábiles, a la espera de soluciones políticas que se aguardaban y percibían en todos los ambientes. Pablo le comentó a un colaborador: “Hasta que muestren la intención de un nuevo gobierno o que haya una señal de tranquilidad, que me pueda convencer de que voy a poder trabajar, no voy a abrir los dos negocios que alquilé ni loco”. Estaban totalmente instalados con las vidrieras armadas, mostradores, espejos, etc. Solo faltaba la mercadería que estaba en una Caja fuerte en su oficina. Los negocios tenían un cartel que decía “Inauguración en breve” y las vidrieras estaban tapadas con diarios de actualidad, que Pablo puso adrede, para que los transeúntes pudieran leer las barbaridades que hacían los políticos. Se podían observar a varias personas leyendo los diarios pegados en las vidrieras de sus negocios, mientras paseaban por la galería comercial, con la mitad de los negocios cerrados y con las luces apagadas.
La oficina central la mantuvo abierta pero les dio vacaciones a casi todos los empleados. El depósito en la localidad de Florida estaba activo, pero cerrado hacia la calle. Todo esto a la espera que venga un cambio definitivo como para poder volver a trabajar. Fueron casi 4 meses de aguantar los gastos generales, los sueldos, cargas sociales e impuestos nacionales y provinciales. El pueblo en general, el país entero, estaba parado leyendo los diarios y las noticias nefastas, a la espera de cambios importantes. Como siempre, quedó demostrado que los políticos no eran confiables para manejar los destinos de un país, ni tampoco del mundo entero donde se seguían matando con guerras inútiles, que solo servían a los traficantes de armas y a los fabricantes de ataúdes.
Era marzo y los conflictos seguían. Pablo había arreglado con su primo en alquilar su casa en la costa por un mes, a disfrutar del verano y las hermosas y gratificantes playas del océano Atlántico Argentino. Barrenar en las olas, armar castillos de arena con su hijito, comer bien, dormir y esperar que algo sucediera, o que algo cambie.
Ese famoso 24 de marzo de 1976, Pablo se despertó a media mañana. Había estado hasta altas horas de la noche escuchando disertar a los políticos en el Congreso. Ninguno decía algo coherente que pudiera ser la solución del vacío político existente. Todo el mundo se preguntaba ¿cómo la presidente Isabel de Perón aún podía seguir en el cargo? Pablo se imaginó que muchos políticos preferían que actuaran los militares, ya que de esa forma, al simularse un golpe militar, una revolución, ellos, los políticos, se salvaban de ser criticados como inútiles, siendo en la realidad los verdaderos y únicos culpables, simplemente por su mala costumbre de inacción. Ninguno de ellos deseaba asumir responsabilidades, por temor a perder popularidad.
Como relatamos, se despertó y sin apuro alguno fue al supermercado, escuchando por la radio del auto el partido de futbol amistoso, que la Selección Argentina estaba jugando en Moscú contra el Seleccionado Ruso. En el arco estaba Hugo Orlando Gatti y según el relato, caía una suave nevada. Se bajó del auto, entró al mercado viendo a un señor que tenía una radio portátil, se acercó a él y le preguntó:” ¿Cómo va el partido señor?” ¿Qué partido? Estoy escuchando la revolución militar” “Ah” dijo Pablo. El hombre continuó: “Ya se llevaron a Isabelita* en un helicóptero”. “Ah, mire usted qué bueno, muchas gracias señor” le dijo Pablo mientras daba media vuelta y sin comprar nada, salió y subió apresuradamente a su auto, volvió a la casa contento, casi eufórico, que todo volvía a la normalidad. “Por fin” decía para sí “menos mal, vamos a poder trabajar”. Armaron las valijas, dejaron todo ordenado, subieron al auto y en pocas horas llegaron a su casa, al departamento de Austria y French.
Habló con Mendoza, después le hizo saber a la encargada del depósito de los artículos de plástico que comiencen a trabajar al día siguiente. Les notificó a sus proveedores de los negocios de Cabildo y Juramento, que entreguen los pedidos. A los pocos días todo el país estaba funcionando a toda máquina. Había que recuperar el tiempo perdido, gracias a los inútiles administradores del país todo el mundo perdió cualquier cantidad de dinero. Las joyerías iniciaron la actividad con importantes novedades, que todavía no se conocían mucho ni se veían en las joyerías de Buenos Aires.
Los materiales que utilizó Pablo para sus dos negocios eran: marfil de elefante con hilos de oro sobre plata esterlina* (925) Pulseras de madera de ébano* con hilos de oro y marfil combinados. El marfil se incrustaba en anillos de plata y se combinaba con el ébano negro. Se vendieron mucho los anillos de pelo de elefante. Había aros, collares, pulseras o anillos de marfil con ébano e hilos de oro. Muchos almuerzos de Pablo, fueron los lugares de inspiración para los modelos nuevos, dibujaba en servilletas o en algunas hojas de papel que pedía a los mozos. Todas las decisiones las tomó siempre en soledad, aunque contó con un equipo de colaboradores maravilloso. Para las joyerías tuvo varios proveedores, especialmente dos jóvenes mujeres que tenían equipos de artesanos, a los que les encargaba la fabricación de las extravagantes o excéntricas ideas. Algunas gemas de Amatista las traía del Uruguay, de Chile el Lapislázuli y de Andalgalá, Catamarca, las Rodocrositas, única piedra que representa a la Argentina en el mundo y que tiene colores rojo, rosado, blanco y rojo carne.
Imaginemos ahora querido lector el diseño de una alhaja hecha de ébano negro con incrustaciones de brillantitos y unos puntos de oro o líneas de marfil, sea en anillos, aros, o colgantes. Luego imaginemos el Lapislázuli, con su color azul profundo, engastado en el marfil o la Rodocrosita insertada en el marfil de elefante con unos hilos de oro atravesando la pieza. Disponiendo de los joyeros, las herramientas y los materiales, los diseños que pudo crear fueron sorprendentes. Muchos de esos modelos fueron “únicos”, no se sabía que pieza era más linda.
Las originales vidrieras, en ambos negocios tuvieron gran aceptación, hubo artículos que se agotaban a diario. Para las fiestas de fin de año, hubo filas de compradores esperando afuera de los negocios que podían entrar únicamente cuando otros salían. Se trabajó el 24 de diciembre hasta pasada la media noche. Algo nunca visto. Tuvo mucho éxito, lástima que duró pocos años.
*El lapislázuli es una gema de característico color azul ultramar, muy apreciada en joyería desde la antigüedad. La *rodocrosita es un mineral poco abundante del grupo V es un carbonato de manganeso (MnCO3). En su forma pura, tiene un característico color rosa rojizo, si bien es poco frecuente. La *amatista es una variedad macro cristalina violeta del cuarzo. *La plata esterlina, (Sterling) o plata de ley es una aleación de plata que contiene 92.5% por peso de plata y 7.5% por peso de otros metales, normalmente cobre. *Ébano es el nombre dado a una densa madera negra. *El marfil de elefante, en anatomía denominado dentina, es un material duro, compacto y blanco que forma parte de los dientes de los vertebrados, que puede ser usado para tallas artísticas u otros objetos, siendo el más conocido el procedente de los colmillos de los elefantes.
Eliza estaba nuevamente embarazada, ella contenta y Pablo nuevamente pensativo y concluyendo en que la mujer que tuvo su primer hijo, al poco tiempo quiere tener otro, dos se crían como si fuera uno y qué lindo es tener hermanos. Nuevamente y por segunda vez se le repitieron a Pablo los sucesos. Volver a tener una casa más grande con jardín, etc. Salió a buscar cerca de su primera casa y la encontró, a solo 500 metros. Un lindo chalet con pequeño parque, muy cómodo y la compró. Tuvo que hacer algunas reformas para tener una cocina más moderna y un baño en suite para el dormitorio principal. A los 3 meses se mudaron, nació su hija y ahora tenía en total tres mujeres y un varón. Fue parto normal con los apuros acostumbrados, el partero que no llega, y esto y aquello y el papá nuevamente se fue a fumar y a caminar, a tomar café, hasta que nació y la llamaron Valeria. Fue el dulce regalo de inauguración de la nueva casa de los Klark.
Sus dos joyerías le ayudaron a sobrellevar los primeros años del nuevo gobierno militar. Eran épocas difíciles, pero pudo llegar al fin de la década del 70 más o menos bien. Ya no tenía las representaciones de los relojes suizos, ni los relojes de pared, ni tampoco la exportación de las pantuflas de cuero de cordero ni la representación de las máquinas para joyerías y relojerías que habían sido tan lucrativas. Todos estos privilegios se acabaron con los gobiernos improvisados, que hacían muchas promesas y no cumplían ninguna.
Las importaciones eran mal negocio por los altos recargos aduaneros. Había que comercializar productos de fabricación nacional ya que toda la mercadería extranjera era cara. Siempre que se prohibían las importaciones, los productos entraban ilegalmente al país y se repetían los métodos según los gobiernos de turno. Pablo entonces incrementó la variedad de artículos, en la fábrica de Mendoza, nunca tuvo competencias serias. Sus modelos eran difíciles de copiar porque se fabricaban en materiales de bronce o cobre y tenían terminaciones muy finas y delicadas. No eran piezas fundidas sino acuñadas o estampadas con prensas a fricción de caída libre o con balancines excéntricos para cortar y embutir.
La Argentina tuvo de pronto turismo internacional. Era un país económico y con paisajes muy interesantes para todo tipo de actividades turísticas. Ingleses, alemanes, japoneses, europeos y norteamericanos, circulaban por la ciudad de Buenos Aires con bolsas de compras, donde los artículos de cuero y de tejidos de algodón o lana eran los preferidos.
Los Suvenires que compraban eran modelos de tipo colección como ser cucharitas con escudos, dedales de metal con escudos, etc. Antes de fabricar las matrices de estos productos Pablo hizo dos importaciones como estudio de mercado. Al año, ya con matrices propias, fabricó tres tamaños distintos de cucharitas en hierro niquelado, en bronce plateado o en alpaca con muy buenos márgenes de ganancia. No tenía competencia, era el único con estos productos en el mercado argentino.
Otra observación que hizo Pablo era que a los turistas ingleses y muchos europeos les encantaba poder comprar los Pins y cucharitas con los motivos que decían “Islas Malvinas” y no “Falkland Islands”. Viendo esa veta diseñó 10 nuevos modelos cuyo texto era “Islas Malvinas”. Unos años después cuando se inició la guerra, tuvo una venta muy abundante por disponer de esa gran variedad con el nombre local de las islas.
Otros modelos que aumentaron su venta de Pins fue que antes que ningún otro, fabricó distintos modelos con la bandera argentina y el sol. Todas las banderas inclusive las de tela se vendían sin el sol porque, la opinión general era que la bandera de guerra era con el Sol. No se dio por vencido e inició una investigación a nivel de gobierno y en pocos meses consiguió los datos que demostraban que el Sol, con la típica cara, que también está en las monedas, era una parte intrínseca de la bandera argentina. Y está ubicado en el centro de la franja blanca. Fue una lucha de varios años, imponer la verdad, hasta que un día salió un comunicado oficial al respecto. “Eureka” gritó Pablo.
*La Bandera Oficial de la Nación tiene sus colores distribuidos en tres fajas horizontales, dos celestes y una blanca en el medio, en cuyo centro se reproduce el Sol figurado de la moneda de oro de ocho escudos y de la de plata de ocho reales que se encuentra grabado en la primera moneda argentina. El color del sol es el amarillo del oro.
Vino el Torneo Mundial de Futbol que se jugó en Argentina. Era la oportunidad de vender los Pins oficiales y Pablo intentó adquirir el permiso de fabricación. No le fue posible y entonces prefirió comunicarse con el ganador de la licitación y venderle a él. Fueron cantidades modestas, nada que ver con las expectativas que muchos tuvieron. Los intereses creados de varios participantes de la cadena de distribución terminaron por embarullar las cosas. Pablo hizo sus negocios y quedó satisfecho de no haberle quedado stock sin vender en los cajones.
Muchas empresas tuvieron que modificar sus rumbos. Se repitieron los fracasos empresariales por los cambios en las medidas económicas. Muchos empresarios prefirieron el cierre de sus fábricas, antes que adaptarse a las nuevas leyes vigentes. Cualquier político estaba en condiciones de parar la rueda de la economía. Y el poder sindical era de tal magnitud que era necesario “pactar” con los dirigentes para poder subsistir.
En este ambiente de incertidumbre tuvo que vivir Pablo Klark. Los peligros de secuestro estaban a la orden del día.
En plena autopista y a más de 80km por hora fue amenazado con dos ametralladoras, desde las dos ventanillas traseras de un vehículo que estaba delante del suyo, sintió su corazón en la garganta y con toda la sangre fría aminoró la marcha y cambió de carril sin desviarse de su ruta. La vida seguía igual, proyectando nuevos negocios, qué vender o qué comprar, cómo pagar los sueldos. Llevar los chicos al colegio, al campo de deportes y no pensar en el polvorín en el que estaban viviendo.
No era una vida sencilla, ser conscientes de estar rodeados de una guerra civil “no declarada” pero realmente existente. Esta guerra se estaba desarrollando entre militares instruidos para matar y la guerrilla entrenada, con las más macabras técnicas de guerra. Mientras tanto el país y sus ciudadanos tenían que seguir su vida sabiendo que ambas facciones eran absolutamente anti - democráticas.
Ese era su entorno, su vida año tras año y nada fue mejorando en la dirección deseada, o sea que hubiera Justicia y que regresara la vida en democracia y en libertad.
Estaba viajando en auto a su estancia, en la ruta 38, para luego continuar hacia la cuesta que lo llevaría a Tafí del Valle. La ruta normal de pronto se ensanchó al triple. Asombrado bajó la velocidad sin comprender para qué podía ser útil tamaña ruta. En ese momento aparecieron en dirección contraria tres vehículos militares ocupando casi todo el ancho de la calzada. Varios militares parados a bordo le indicaban que debía correrse al costado y estacionar en el pasto. En ese mismo momento mientras cumplía las órdenes, escuchó fuertes ronquidos de motores de aviación e inmediatamente pasaron por arriba de su cabeza, raudamente, aviones militares que aterrizaron sobre la ruta que había sido transformada en pista de aterrizaje improvisada. Fueron dos enormes aviones de carga que se estacionaron después del carreteo, en el pasto. Rápidamente bajaron tropas uniformadas, junto a varios vehículos militares. Pablo tuvo que presentar sus documentos y contestar varias preguntas, sobre lo que hacía sobre la ruta. Lo dejaron seguir volviendo hacia atrás, necesitando luego tomar otras rutas alternativas, para poder llegar a Tafí del Valle. Almorzó y siguió camino como si nada hubiese sucedido ese día. A la hora arribó a la Cuesta del Infiernillo, a 4 mil metros de altura y se detuvo en unas casas de un establecimiento rural, un tambo de cabras que ya conocía. Sabía que podría comprar el Quesillo de Cabra, una de las exquisiteces de las provincias del Noroeste, un queso fresco en planchas alongadas y blandas que se comen de postre acompañadas con Miel de Caña. Al bajar del auto, vio vehículos militares estacionados y entre ellos algunos hombres con uniforme. Inmediatamente observó que de un Ford Fairlane* bajó un señor con traje gris perla y corbata roja y al verle la cara y el bigote, reconoció que se trataba del Presidente de la República Argentina el Tte. General Videla, que era la máxima autoridad ya que presidía la Junta del Gobierno Militar de Argentina. Estaba comprando queso de cabra en una zona donde estaban combatiendo a la guerrilla organizada.
De un chispazo comprendió lo que estaba sucediendo. Viendo que estaban a poca distancia uno del otro se saludaron con la cabeza y Pablo hizo la venia militar y el General Videla la retribuyó con una leve sonrisa.
Nunca supo si este encuentro ocasional se produjo antes o después de la batalla final. Los terroristas estaban escondidos y parapetados en los cerrados Bosques Selváticos Tucumanos. En las Yungas del actual Parque nacional campos de los Alisos. Fueron vencidos a cañonazos y los sobrevivientes huyeron cruzando el escarpado Nevado del Aconquija hacia Catamarca, atravesaron la estancia del Ingenio y se terminaron disgregando, pasando a partir de entonces a la clandestinidad y al anonimato. Algunos de ellos se dedicaron a la política y terminaron sentados en alguna banca del Congreso Nacional Argentino incorporándose a los partidos políticos.
Pablo volvió a viajar a Alemania en la búsqueda de nuevas ideas que pudieran mejorar sus negocios. Fueron pocos días apenas 30. Los valores de compra de productos vendibles en Argentina, estaban demasiado altos para poder venderse con ganancias en el mercado nacional. Compró solo algunas muestras para copiar y fabricar eventualmente, visitó amigos y parientes y reconoció que a la nueva realidad Argentina había que adaptarse rápidamente y no perder el tiempo.
A su regreso vendió su Torino 71 y compró otro del 76 ya con un motor más moderno, de nombre Torino Renault. Antes de entregarlo, viernes a la tarde, pensó quedarse con las buenas y nuevas cubiertas y poner las viejas del auto recién comprado, al modelo 71 vendido. Cambió ocho cubiertas en pocas horas, en su casa de San Isidro.
Al día siguiente al despertar sintió un dolor muy fuerte en el pecho, que no lo dejaba respirar normalmente. No hizo comentario alguno en su familia y, decidió no fumar y quedarse tranquilo, suponiendo haber tenido algo grave, un infarto quizás o algo similar pensó, que sería conveniente dejar el cigarrillo. Llevaba en su billetera desde hacía varios años, un aviso de un diario donde se podía pedir ayuda por teléfono, en el caso que quisiera dejar de fumar. Llamó “Si” ¿en qué le puedo ayudar?” “Hola, sí que tal, mi nombre es Pablo, hoy no fumé todavía y quisiera saber qué hacer para poder dejar el cigarrillo” “muy bien, mire Señor escuche y anote, es muy importante lo que le voy a decir. Vamos a conseguirlo, nosotros sabemos qué tiene que hacer, lo va a lograr si hace lo que le diremos ahora”: “Dígame ¿ya se duchó hoy?” “No” pero tengo mucho dolor en el pecho cuando respiro”, “bien, olvídese del dolor, dúchese hoy todas las veces que pueda, varias veces, más de tres veces por favor y cada vez que tenga ganas de fumar, se toma un vaso de agua grande sin parar, todo el vaso, y si sigue teniendo ganas de fumar, se toma otro vaso, y si siguen las ganas váyase a otro lado, cambie lo que está haciendo”. “Si está hablando por teléfono, cuelgue y haga otra cosa, si está viendo la tele levántese y haga otra cosa”. “¿Me entendió? parece una tontería pero esto le ayudará a llegar hasta el lunes próximo, que es pasado mañana, donde tenemos en la Iglesia del Sagrado Corazón una charla a las 19 horas en punto”. “Otra cosa muy importante ¿en su casa fuman? si es así, váyase con alguien que no fume, ¿me entendió todo señor?” “Si” muchas gracias. Ah y por cualquier otra pregunta vuelva a llamar, mi nombre es Roque, que tenga éxito y nos vemos el Lunes.
Pablo se acordó de Quique González, un amigo de la infancia con el que se había cruzado casualmente el día anterior, mientras caminaba por la calle Florida. Recordó que no fumaba y lo llamó para decirle que aceptaba su invitación de ir a pintar su velero, el que tenía anclado en el puerto de San Isidro. Estuvieron toda la tarde pintando, anclados puerto afuera, tomando sol, charlando y tomando mucha agua. Al día siguiente domingo, lo supo transitar sin fumar gracias a los consejos recibidos. El lunes fue lo difícil, entró a su oficina y al minuto se despidió, tomo dos vasos de agua y se volvió a su casa. Cuando llegó a la escalera de entrada de la Iglesia, vio como varios hombres y mujeres apagaban su cigarrillo antes de entrar. El orador dijo, en sus primeras palabras, que el mayor esfuerzo que debían superar, eran los tres primeros días sin fumar un solo cigarrillo. Pablo ya lo había superado. Fue tal la alegría que sintió en que lograría dejar de ser un esclavo del cigarrillo, que su autoestima se incrementó y afianzó su seguridad en que podría superar sus temores y mejorar sus éxitos en general. Esto sucedió durante los primeros días del mes de diciembre y a las dos semanas inició su acostumbrada gira anual de ventas a la Costa Atlántica. Todos los dolores habían desaparecido y se dio cuenta de donde habían surgido. Cambiar ocho cubiertas pesadas de dos automóviles, cuyas ruedas son más anchas que las normales, lo obligaron a utilizar sus músculos pectorales.
Partió a su tradicional viaje con su nuevo Torino Renault blanco, con aire acondicionado y un andar envidiable para la época. Su timidez había desaparecido y su seguridad en sí mismo aumentado. De por sí siempre estuvo convencido que todo se podía conseguir con fuerza de voluntad pero, vivía cautivo del cigarrillo. No sabía vivir sin ese bastón imaginario. Ahora que lo había logrado, cualquier cosa podría obtener.
Dejar de fumar había sido lo más difícil en su vida y estaba eufórico y estimulado a alcanzar nuevos éxitos.
Las giras anuales por la costa duraban alrededor de 15 días. Casi siempre comenzaba al Sur, en la ciudad de Necochea, e iba de ciudad en ciudad costera, volviendo al Norte, pasando por Mar del Plata y finalizando en Buenos Aires. Era un trabajo duro, adaptarse a los horarios de los clientes, ser paciente, buscar conversaciones interesantes, a veces sin almuerzos y hasta las últimas horas de la noche.
Aparte de ser una de las giras comerciales más rentables, le servía como estudio de mercado para todos los productos nuevos de su colección.
Lo primero que el cliente preguntaba, después del saludo era: "¿qué novedades me trajo, Pablo?” Disfrutaba su trabajo y aprendió que cuando uno consigue combinar ambas cosas, los esfuerzos no se sienten, y la vida y el trabajo es diversión.
CAPITULO 8

CAPÍTULO 8
Pablo abrió la puerta de su oficina privada y su secretaria lo tomó del brazo y le dijo con cara de preocupación: “Sr. Pablo, buen día, tiene al Dr. Álvarez en el teléfono” “Ah Si, pásemelo”, era un viernes a las 16 Hs. “¿Qué tal Dr. Álvarez cómo anda?” “Tanto tiempo ¿Todo bien?” “Si” disculpe una pregunta, ¿Uds. todavía tienen el campo de Catamarca?” “Si” ¿por qué me pregunta?” “Oh qué problema, resulta que en el diario de hoy a la mañana, en el sector de remates Judiciales veo casualmente y con gran sorpresa que se va a rematar el campo de ustedes, mañana sábado a las 11.30 horas”. “¡Eso es imposible!” “Gritó Pablo ¡No puede ser! ¡Debe haber un error!” “Si pueden Pablo, es gente mal intencionada, son ladrones pero tranquilícese y escúcheme bien lo que le voy a decir: vamos a tratar de parar este remate, apenas lo leí hoy de mañana fui al Juzgado a averiguar”. “Resulta que el famoso ex administrador de ustedes, el Italiano, el ex colaborador de Mussolini, al que tuvimos que sacar a los tiros del campo, con la policía, resulta que armó un juicio de despido de un ex empleado de la estancia”. “Lo llevaron hasta el final con trampas, aparentemente las intimaciones no les llegaron a ustedes, porque las deben haber enviado a cualquier otra dirección, donde volvieron al remitente”. “Mañana se produce el remate del campo, por una pequeña deuda a un ex empleado de ustedes, despedido hace dos años. Necesitaremos disponer del efectivo y yo lo puedo adelantar y entonces mañana me apersono en el lugar, pago la deuda en efectivo y se suspende el remate del campo”. “Y se termina el juicio” Pablo lo interrumpe diciendo; “Increíble lo que me cuenta doctor, apenas lo puedo creer, lo que este mal parido, nos está haciendo”. “Tranquilo Pablo, por suerte lo leí en el diario hoy a la mañana”. La línea telefónica quedó en silencio casi medio minuto y se lo oyó a Pablo decir: “Muchas y muchas gracias doctor es increíble pero bueno, veo que habrá una solución. “Sin falta va a estar uno de nosotros mañana en la ciudad de Catamarca y de paso le llevaremos el efectivo correspondiente” “¡No hay por qué queridos amigos! la casualidad o el destino nos ayudó, hubiese comprado todo el campo por pocos pesos, pero no se preocupen, yo me ocupo de todo”.
“Bueno muy bien, nos vemos mañana Pablo, Ok, saludos a Hugo y que tengan un buen día”.
Llamó a su socio y arreglaron todo para que Pablo viaje. Juntaron el dinero en efectivo que necesitaban y se fue a su casa.
Si este abogado amigo no lee el diario hubiesen perdido todo el campo. Una injusticia que puede existir únicamente en un país en decadencia política y judicial. Ya no funcionan los dos poderes que deben mantener el orden y la Justicia. La corrupción a estos niveles va lentamente destruyendo absolutamente todo. Donde no hay justicia impera el desorden.
Pablo llega a su casa y su mujer Eliza lo recibe con la noticia de que falleció su madre. Le dice abrazándolo, con sus ojos hinchados de llorar: “hace 20 minutos me entero que mi mamá falleció y resulta que mañana ya es el entierro” “Cómo puede ser que todo se junta” dijo Pablo, “mañana tendría que viajar a las 6 de la mañana a Catamarca para evitar el remate del campo” “No podrás ir es imposible” dijo Eliza “¿no podrá viajar Hugo y vos quedarte?” “Tendremos que organizar muchas cosas”. Pablo no contestó, fue directo al teléfono y lo llamó a su amigo explicándole el lamentable suceso y que él tendría que viajar.
A las 5.30 de la mañana se encontraron ambos socios en el Aeroparque y Pablo le entregó el pasaje y el efectivo.
Todo salió bien, Hugo volvió ese mismo día a Buenos Aires y se juntaron nuevamente en el Aeropuerto, tomaron unos tragos y Pablo empezó diciendo: “Me parece que, por algo sucedió todo esto” “lo mismo digo” dijo Hugo “¿No te parece que pongamos en venta el campo?” “Si” busquemos una inmobiliaria adecuada y pongamos el campo en venta”. A fines de ese año vendieron la Estancia.
Aliviado, ya que todo había terminado bien, subió a su auto y viajó con rumbo a San Isidro, a su casa. Cuando ya estaba llegando, saliendo de la autopista, adelante de él iban varias camionetas con remolques de Caballos de Polo, en un tráiler vio el nombre de “Coronel Suárez” y en otro “La Espadaña” “Opa” dijo para sí, “¿adónde irán estos? Siguió las camionetas por la Av. Márquez, hacia el bajo o sea en dirección al Río de la Plata y a las pocas cuadras doblaron y entraron en una cancha de Polo del Jockey Club de San Isidro. La tranquera estaba abierta y los 4 vehículos con remolque se metieron y Pablo por detrás también entró al predio, como si perteneciera al grupo. Detrás de él entraron otros tantos vehículos, más de 20 autos y camionetas. Pablo se ubicó en uno de los costados de la cancha debajo de un Álamo, se bajó y se pensó: “Después de estos agitados días me gané el poder ver un partido de polo con los mejores equipos del mundo, de acá no me mueve nadie”.
Cerca de él se pararon tres camionetas y se bajaron varios hombres y mujeres, casi todos jóvenes y se les notaba que venían del campo, y que tenían pinta de poleros. Armaron en pocos minutos un fuego, pusieron la parrilla, y a los pocos minutos estaban tomando mate y hablando del polo. Lo invitaron a Pablo a estar con ellos. La gente de campo es distinta y pensó justo hoy me tiene que pasar esto, acabo de decidir poner el campo en venta y me encuentro con este grupo típico y bien del campo argentino, pero claro son de la “pampa húmeda”, nada que ver con el criollo del Noroeste Argentino, esta es otra cultura, aquí son todos hijos de inmigrantes europeos.
Comenzó el partido. Era un “amistoso” de entrenamiento porque en unas semanas se jugaba el “Campeonato Abierto de Polo” en Palermo, y aquí estaba viendo un partido nada menos entre “La Espadaña” y “Coronel Suarez”. Los jugadores de estos equipos tienen los más altos hándicaps del mundo. Cuánto pagarían en Europa por ver un partido de esta jerarquía. Disfrutar los caballos de pura sangre de polo, verlos en pleno juego, observando su capacidad de acelerar velozmente y en pocos pasos girar completamente, con solo un movimiento de riendas, es simplemente algo espectacular, especialmente para aquellos que saben y les gusta montar, como a Pablo, fanático de los caballos. Al polo hay que haberlo visto aunque sea una vez en la vida, no hay otro espectáculo hípico mayor en el mundo. Es la razón por la cual ofrece ese escenario único y demuestra ser un deporte fantástico de grupo, que une al hombre con el animal, donde cada uno aporta su habilidad el “pingo”* y “el Jinete” de polo, para ser entre los dos, “uno solo”.
Si a esto le agregamos el increíble escenario que pudo disfrutar Pablo, estaremos viendo el perfecto anochecer del verano. Imaginemos simplemente el espectáculo del polo, una puesta de sol, una copa de vino tinto argentino, las tiras de asado, el olor del humo del fogón y el chamuscado de la grasa tocando el carbón encendido. Solo faltan los gritos de los jinetes y el sonido del galope de los espectaculares caballos que parecen fieras galopando. Entonces nos daremos cuenta que estamos en una cancha de polo, en Argentina viendo un espectáculo mayor en un escenario y un entorno nada habitual.
Pablo tuvo este regalo, un atardecer hermoso, inolvidable, compartido con un grupo de jóvenes “petiseros”* y sus novias y amigos.
*Pingo: Caballo ágil, brioso y de muy buen aspecto.
*Petiseros, los cuidadores de Caballos de Polo.
*Handicap, in 1975, Coronel Suárez became the first team in history to play in the tournament with a maximum handicap of 40 goals.
El Polo: Jugado en un campo al aire libre de 275 metros de largo por 160 metros de ancho, un campo de polo es el mayor campo en cualquier deporte organizado. Un juego de polo se divide en períodos de 7 minutos de juego activo llamados chukkers. Cada chukker representa la cantidad de esfuerzo que un caballo puede resistir. Los juegos pueden ser de cuatro, cinco y seis chukkers en función del nivel total en hándicaps de un equipo o torneo, en todo caso, se utiliza un caballo diferente para cada chukker. Cada equipo tiene 4 jugadores con los números 1 a 2 de ataque, 3 en el centro del campo y 4 de defensa. El hándicap de un jugador se mide entre -2 y 10, siendo 10 la mejor posición.
Esa tarde que Pablo pasó pintando el casco del velero de su amigo de la infancia, para poder abandonar el cigarrillo, fue la semilla de su nueva pasión, la náutica. No se volvió a encontrar con este viejo amigo, ya que el destino lo trajo para que su aparición solo sirviera para poder dejar el vicio del cigarrillo. Se relacionó con el Club Náutico, hizo un curso de Timonel y pudo encontrar una actividad deportiva para desconectarse de sus múltiples actividades. A partir de ese momento comenzó a soñar en tener un velero propio. Hizo el primer cruce del Río de La Plata a la ciudad de Colonia, con los alumnos de la clase. La náutica en el estupendo estuario del Río de la Plata otorga la oportunidad a miles de personas de disfrutar el agua y el sol. Casi todos los fines de semana se observan, todo tipo de embarcaciones surcando el Río de la Plata, que es en realidad la gran desembocadura de los ríos Uruguay y Paraná, al océano Atlántico.
Sonó el teléfono en su escritorio y atendió, “Si, hola” “¿Klark?” “Si ¿quién habla?” “Usted ya lo sabe y le conviene hacer exactamente lo que le vamos a decir”. Ahí Pablo cortó y se puso muy nervioso, bajó la cortina de la ventana de su oficina y caminando ida y vuelta, la llamó a Gabriela, su mano derecha, y le comentó lo que sucedía y que hacía unos cuantos días lo venían acosando, la puso al tanto de todo. Gabriela lo tranquilizó, “Si se pone nervioso va a ser peor, no se preocupe, ya veremos qué hacemos, pero déjeme ayudarlo. En primer lugar si vuelven a llamar cuelgue enseguida y no escuche lo que le digan ¿por qué no me informó antes? Si usted atiende el teléfono, no hable si son “ellos”, corte inmediatamente. Tendrá que buscar urgentemente alguien que le ayude. ¿No conoce a nadie en la policía?” “Gracias Gabriela haré lo que me sugiere, buscaré la solución para que este problema se resuelva, ya no aguanto más”. Se encerró en su escritorio con Gabriela y se pusieron a analizar que podrían hacer. Ella le dijo: “son organizaciones clandestinas que luchan por el poder político, yo sé que es así, créame por favor” Se la veía muy alterada y agregó: “yo sé porque se lo digo pero no me pregunte, estas organizaciones cometen muchas malas acciones, necesitan dinero para seguir luchando. Señor Pablo por favor, haga lo que le dije, cuelgue inmediatamente” Pablo quedó intrigado de por qué le pidió que no le pregunte. Salió a caminar por los corredores dentro del edificio, estaba desesperado, se topó con su vecino, que era su inquilino, se saludaron y viéndole la cara desfigurada le preguntó: “discúlpame ¿qué te pasó?” “No, nada” “Estás blanco como un papel, vení, pasá y tomate un café conmigo” Pablo accedió y entró, se sentó, se agarró la cabeza y le dijo: “Me están amenazando y tengo un miedo atroz por mi familia” tomó un sorbo de café y le dijo a Mario: “Hace varios días que vengo aguantando un acoso telefónico personal que me tiene loco, se ve que saben todos mis movimientos, conocen mi familia --- mis hijos, me dejan papeles escritos donde me informan todo lo que saben, donde vivo, como es mi casa, en que dormitorio duerme mi hijo, donde tengo las joyerías y como se llaman mis empleadas y me las describen. Es un asedio feroz, hace un rato me volvieron a llamar aquí en mi oficina. Buscan que afloje”. Mario lo interrumpió “No Pablo, a esto le tenés que dar un corte, en cualquier momento te secuestran a vos o a alguien de tu familia” “No quiero ni pensarlo, es muy grave lo que estás contando, esta gente es de armas tomar, seguramente están relacionados con el terrorismo. Hay mucho trabajo de inteligencia militar, no hay otra explicación. Para saber todo lo que saben, tienen que estar súper organizados” “Escucha Mario resulta que el otro día fui con toda la familia a la Avenida Cabildo, paré el auto en la Galería del Sol y mientras Eliza iba a un negocio a cambiar algo que compró, les dije a los chicos que se quedaran en el auto y no salieran que enseguida volvíamos. Habré estado 5 minutos con Gabriela, que estaba haciendo el turno de la mañana, en el local y me traje el efectivo. Al volver veo desde lejos, que en el auto hay una mina sentada del lado del acompañante, con las piernas en la vereda y hablando tranquilamente con los chicos que estaban parados en el asiento de atrás. Me acerqué y le grité! Eh usted que hace en mi auto! Se dio vuelta y mientras salía, esgrimiendo una leve sonrisa, me dijo: Ya se nos termina la paciencia Pablo, decídase a escucharnos. Luego se alejó rápidamente hacia la esquina de la calle Juramento, dobló a la izquierda y desapareció. Mi corazón casi explota en mi garganta, me senté en el auto y los chicos me preguntaron: ¿quién era esa mujer papi? Me saltaron las lágrimas de impotencia y menos mal que Eliza no volvió rápido, se demoró y yo pude tranquilizarme y no le comenté nada. Te pido Mario, por favor cállate la boca, imagínate si encima entra toda mi familia en pánico, perderé la calma necesaria para resolver este puto quilombo de extorsión”. “Quedate tranquilo por favor, no tengo por qué comentarlo, lo que sí haré ahora mismo es una llamada telefónica, esperá un poco” “¿A quién vas a llamar Mario?” “No te preocupes ya verás” Tomó el teléfono, esperó y dijo: “Hola Santiago, aquí Mario, sí, todo bien. Escuchame ¿vos estás en tu despacho? “Te pido un gran favor y es que lo recibas a un amigo mío que tiene un problema muy grave para no decir gravísimo” A Mario se le iluminó la cara y movió la cabeza afirmativamente diciendo: “Perfecto, te lo mando ahora, creo que en 15 minutos podrá llegar, desde ya te lo agradezco mucho querido, si, está conmigo, ya sale para allá, un gran abrazo y nuevamente muchas gracias”.
Pablo salió de su edificio mirando hacia todos lados, viendo en cada persona a un enemigo, levantó la mano y un taxi negro y amarillo se detuvo, subió sin dejar de mirar a todos los sospechosos que iban por la calle. Estaba tan nervioso que no le dijo adónde viajaba al chofer que giró su cabeza, detuvo la marcha del taxi y le preguntó: “Disculpe señor estoy esperando me diga adónde vamos” “A la Central de la Policía Federal por favor”. Arrancó y como le había visto la cara a Pablo le pregunta: “¿qué le sucedió? tiene una cara de pánico terrible” “No, nada, necesito resolver un tema complicado” “Tranquilícese, aquí en el auto está seguro” Llegaron a la entrada del edificio, el chofer se detuvo, le dijo palabras tranquilizadoras, cobró y Pablo bajó. Inmediatamente se dirigió a la entrada donde le preguntaron a donde se dirigía, miraron y escanearon su documento, llamaron por teléfono interno, preguntaron su nombre nuevamente y le dijeron que lo esperaban en el 2° piso of 201.
Encontró la puerta 201 abierta, entró y no había nadie. Era un lugar de interrogatorio, tenía un escritorio, tres sillas, tres o cuatro grabadores, micrófonos, reflectores en las paredes y un vidrio grande en una de las paredes donde no se veía a través. Había otra pared vidriada donde se movían dos mujeres trabajando. Al verlo a Pablo corrieron una cortina y no se las vio más. El comisario vino casi enseguida y se presentó: “Comisario Barolo a sus órdenes” se dieron la mano. “Estamos aquí porque necesito grabar todo lo que me diga para poder disponer de información y le garantizo absoluta discreción”. Lo invitó a sentarse y le ofreció un café. Pablo estaba muy nervioso, su voz le salía temblorosa y se sentía muy confuso, hasta se le cruzó el pensamiento como que él era el detenido. Todo el entorno no lo tranquilizaba para nada. Comenzó el relato de los sucesos y mientras hablaba con el comisario y él le preguntaba detalles se fue apaciguando y lentamente volvió a sentir que quizás podría encontrarse una solución a la terrible persecución que estaba sufriendo. El comisario tomaba nota en un cuaderno tipo agenda y sus preguntas le demostraron a Pablo que era cierto que los extorsionadores eran una organización terrorista contrarios al gobierno actual. Apretó un botón de la grabadora y le dijo: “Esta gente no son bebés de pecho, necesitan mucho dinero para financiar sus planes revolucionarios, no podemos ser ingenuos, los muertos que hay, todavía no se están contando ni salen publicados en los diarios, así que una vez que termine su relato le diré qué debe hacer usted y su familia para que pueda volver a su vida normal y nosotros podamos neutralizarlos y detenerlos.
Apretó el botón de la grabadora, le hizo una señal con la cabeza a Pablo para que siguiera con el relato y él con sus preguntas. “Por favor Pablo, ¿recuerda algo raro que le haya sucedido y que no lo relaciona con el tema del acoso, por ejemplo en un medio público o un auto que lo haya cruzado de manera sospechosa? “Piense por favor, yo no tengo apuro, aunque tengamos que quedarnos toda la noche para armar este rompecabezas, por favor” le insistió el Comisario Barolo. Se quedó unos minutos callado como si se le hubieran olvidado los sucesos tan traumáticos de los últimos 7 días. De pronto comentó: “hace una semana al salir del garaje de mi casa vi un auto estacionado con dos personas en su interior, un Peugeot color borra vino, unos minutos más tarde lo observé llegar a la misma estación de servicio donde estaba cargando combustible y lo volví a divisar en mi espejo retrovisor en la Panamericana y al entrar al centro de la ciudad lo vi nuevamente. Estaba parado delante mío en doble fila y cuando lo pasé, arrancó y se quedó a tres autos detrás de mí. Cuando llegué a mi estacionamiento habitual, no entré sino que seguí y doblé a la izquierda. Miré por todas partes, me detuve pero no lo vi más. A pocos metros había un garaje y para no volver al mío estacioné allí y fui a mi oficina. Más o menos a la hora y media estaba mirando por la ventana hacia la calle y vi pasar al mismo Peugeot borra vino”. “Ya está, no diga más nada, esto es la confirmación” gritó el comisario Barolo “con esto ya me basta, conocen todos sus movimientos, saben sus direcciones, todo! Tiene suerte señor Pablo que todavía no hayan actuado, no podemos perder tiempo, hay que actuar ahora mismo. Me falta averiguar a qué organización pertenecen y los podremos neutralizar y usted volverá a su vida normal. Mire Sr. Klark”, siguió diciendo el Comisario Barolo, “creo que usted actuó correctamente porque no entró en pánico, me doy cuenta que no tuvo miedo, y no compartió los sucesos con su esposa, por lo cual ella se mantuvo tranquila” “Bueno” dijo Pablo “lo que pasa con mi esposa es que también recibió varios llamados, pero como ella supone que todo esto puede venir de parte de una amante clandestina que yo pudiera tener, me dio pocos detalles y yo la dejé creerlo, así sé que no entrará en pánico mientras busco una solución” “Muy bien señor Klark, menos mal que actuó de esta manera, me pareció raro que no hubieran hablado con su mujer. Bueno y concluyendo, escúcheme muy bien, usted y su familia deberán desaparecer de Buenos Aires hoy mismo sin comentárselo a nadie hasta que no estén en el interior en cualquier ciudad. Le dirá a sus amigos, familiares y colaboradores que se fue de vacaciones sin dar detalles de donde se encuentra y me habla a mí por teléfono público cada dos días desde donde esté y en estos horarios” y le entregó un papel escrito con birome. “No vaya a su fábrica ni a ninguno de sus negocios, ni tampoco a clientes en el interior del país, hable siempre por teléfonos públicos y únicamente en casos especiales. Nunca diga donde está, yo lo mantendré al tanto de todo y podrá volver cuando esto esté arreglado y yo lo autorice”.
Pablo no discutió nada, preguntó algunos detalles, le dio la mano, mil gracias y un abrazo al Comisario y se fue. Pasó por su oficina bien de madrugada, buscó dinero y llegó a su casa, empacó y preparó todo para salir de viaje. Su mujer estaba al tanto de los acontecimientos así que ya había preparado parte de las valijas. Despertaron a los chicos a las 8.00, tomaron un desayuno, pusieron todo en el auto, que ya estaba estacionado en la calle. Ya estaba todo listo cuando escucharon sonar el teléfono y al instante escucharon la vocecita de Valeria de 5 años hablando. “Quién es gritó Pablo” mientras corría hacia la casa. No corrió, voló, le arrancó el teléfono a la nena y colgó. Mientras corría hacia el teléfono pudo escuchar que Valeria decía: “sí, nos vamos de viaje” Con el corazón en la boca partieron y salieron por la ruta Panamericana. No hablaron durante los primeros 100 km. Recorrieron cinco provincias, al principio se comunicó cada dos días luego cada cinco pero cada vez menos. A los 25 días de salir de Buenos Aires le dieron la buena noticia que podrían volver. Todo estaba resuelto, podían regresar pero fue tal la alegría que se dijeron ahora nos tomamos realmente 15 días de vacaciones.
Un día sentado en el Bar meditando sobre los sucesos acaecidos y agradeciendo que todo estaba solucionado pensó:
-Esto es la confirmación de que siempre amanece, no importa lo que los seres humanos piensen, programen, o crean, el mundo y toda la creación sigue su curso y demuestra que Dios existe, ningún ser humano podrá evitar o impedir que todos los días amanezca-.
De regreso fue a entrevistarse con el Comisario, le llevó un importante regalo y quiso saber detalles, pero él no le dijo nada. “Es mejor que no sepa absolutamente nada. Usted y su familia podrán seguir normalmente con sus vidas”. Estos sucesos tuvieron lugar, mientras el país estaba en guerra con Gran Bretaña, o sea durante la guerra de las Malvinas.
Es sabido que el miedo nos paraliza
Y nos pone en dependencia
De quienes lo provocan.
La guerra de las Malvinas, o conflicto del Atlántico Sur en inglés, fue un conflicto armado desarrollado en 1982 entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte por la disputa de las islas Malvinas, Georgia del Sur y Sándwich del Sur. La contienda comenzó en abril de 1982 con la ocupación de Puerto Stanley —capital de las Malvinas— por parte de las tropas argentinas, por órdenes de la Junta Militar argentina. Como respuesta, el Gobierno británico envió una gran fuerza expedicionaria que al cabo de 10 semanas de guerra desalojó a las fuerzas argentinas. La victoria británica precipitó la caída de la dictadura argentina y el inicio de recuperación del Estado de derecho, al tiempo que contribuyó a la reelección del gobierno conservador de Margaret Thatcher en 1983.
La empresa de Pablo era la única en el país, que disponía de variados modelos de Escudos y Pines de Banderas Argentinas y motivos de las Islas Malvinas. Al iniciarse la guerra de las Malvinas se incrementaron considerablemente las ventas de estos motivos y modelos. Disponía de alrededor de 500 clientes habituales en todo el país. Imaginando que solo compraran 100 Pins cada uno, serían 50.000 y por el brote del patriotismo debido al conflicto armado con Inglaterra, las cantidades habituales se multiplicaron. Tuvo que reforzar las horas de trabajo y contratar a nuevas pintoras, y nuevos operarios. Llegaron a trabajar en 3 turnos de 6 horas agregando 5 operarios trabajando a destajo* para darle la posibilidad a sus empleados de aumentar sus ingresos.
*El trabajo a destajo es aquel que es remunerado por la producción obtenida y no por el tiempo dedicado. Es decir, el empleado no recibe, como es usual, un salario fijo por cada hora trabajada.
Después de la victoria Británica, cayó el gobierno militar argentino y hubo nuevas elecciones democráticas. Según las
Encuestas, el candidato a ganar las elecciones, era peronista, pero en el cierre de campaña en la Plaza del Obelisco uno de los candidatos peronistas quemó un féretro de madera que decía el nombre del candidato de la Unión Cívica Radical. Fue tal el impacto negativo, que la población dio vuelta su voto y 48 horas después se vio ganar al partido Radical, con Raúl Alfonsín como presidente. Estos resultados electorales permitieron un cambio de color político y que volviera la democracia al país. Lamentablemente no hubo éxitos importantes en la gestión del partido Radical.
Eliza y Pablo estuvieron viviendo juntos casi 9 años y no habían concretado el casamiento civil porque los jueces demoraban la inscripción del divorcio efectuado en el país vecino, Uruguay. En Argentina no existía todavía una ley de divorcio y después de todas las peripecias pasadas y habiendo salido airosos, Eliza insistió en que tendrían que formalizar el casamiento. Finalmente lo hicieron en el registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires, testigos fueron una pareja de amigos. No hubo fiesta solo un íntimo almuerzo familiar en un Restaurante Alemán llamado Zur Eiche, en la ciudad de Vicente López.
Las actividades comerciales y empresariales de Pablo se redujeron considerablemente, los negocios de venta al público, por las distintas crisis económicas ya no eran lucrativos. No renovó los contratos de alquiler y los cerró.
Los fines de semana, estaba más relajado y decidió acompañar a sus dos hijos en las actividades deportivas.
Vivía en el gran Buenos Aires, zona Norte a pocas cuadras del Rugby Club San Isidro. Se jugaba al Rugby y al Hockey femenino siendo uno de los clubes de Rugby más importantes de Argentina.
A su hijo Sebastián le gustaba jugar al futbol. Un día se entera que en el club de Rugby hacían un torneo de futbol para chicos a partir de los 7 años de edad, lo anotó para que participe y así se relacionó con padres de los compañeros y con el club. Al poco tiempo, comenzando la temporada anual de Rugby, lo anotó a Sebastián y él fue invitado a colaborar con el entrenamiento de las divisiones inferiores de chicos menores de ocho años de edad. Hubo tantos anotados, que formaron 4 divisiones de 20 chicos y le dieron a Pablo para entrenar la división “D”.
Fue un regalo de la vida poder trabajar con los chicos y lo disfrutó durante varios años. Antes que los chicos cumplieran 15 años, se retiró. Le quedaron hermosos recuerdos de las giras al interior del país con los chicos en Ómnibus y en tren. Entre otros destinos fueron a Paraná, a Mendoza, a Córdoba, a Rosario a Mar del Plata y a Santiago de Chile. Desde Marzo hasta Diciembre, todos los fines de semana había partidos.
Los recuerdos imborrables para Pablo fueron el viaje a la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos. Sobre las parrillas en vez de carne había peces del Río Paraná: especialmente “Surubí” y “Dorados” y como bebida el clásico Gin Tónica en un tonel de 30 litros. Otro viaje inolvidable fue el de Mendoza. Después de los partidos de rugby de los chicos, todos fueron a ver los partidos del campeonato mundial de Futbol y la participación de Argentina. Fue el mundial de 1986 y vieron el Gol de Maradona con la mano, en el partido contra Inglaterra. Los gritos de goool de los chicos fueron la nota distintiva. Era el año en que Argentina ganó su segundo campeonato mundial de Futbol en La Final: Argentina 3 Alemania 2.
El rugby es un deporte antiguo en Argentina. En 1873 se jugó el primer partido de rugby, y en 1899 se fundó la Unión Argentina de Rugby UAR. La selección de rugby, conocida como Los Pumas, participó en todas las Copas Mundiales, finalizando tercera en 2007 y cuarta en 2015. Tanto el Rugby como el Hockey femenino sobre césped están relacionados con la importante colonia inglesa en Argentina y los colegios renombrados existentes, perteneciendo a una clase media muy importante en el país. La selección femenina de hockey sobre césped, es conocida como Las Leonas y en cuanto a títulos, Las Leonas obtuvieron dos Campeonatos Mundiales, siete Champions Trophy, una Liga Mundial, siete Juegos Panamericanos, cinco Copas Panamericanas y tres Juegos Sudamericanos, entre otros torneos.
Las tres hijas de Pablo Klark jugaron al Hockey femenino sobre césped.
La estancia de Catamarca estaba en venta. Hacía ya más de un año que una inmobiliaria apropiada la estaba ofreciendo. No era fácil encontrar a quienes tuvieran ganas, experiencia y entusiasmo de promocionar la venta de una estancia de gran extensión, y en una zona montañosa y muy árida. Apareció un interesado con una oferta aceptable y el campo se vendió.
Pablo contento pensó en que ese dinero, que él lo consideraba propio y no ganancial del matrimonio con Eliza, lo podría manejar privadamente como quisiera.
Hubo al respecto varias discusiones que tensionaron las relaciones matrimoniales que ya estaban en crisis. Eliza quería ampliar la casa. Tenían 2 dormitorios para los hijos, uno era pequeño y el otro demasiado grande. En fin, cuando hay desavenencias conyugales cada uno cree tener razón.
Intentando calmar las diferencias con Eliza, Pablo compró una semana en el Hotel “Continental” de Río de Janeiro. Con vista a la Praia de Copacabana desde uno de los pisos altos del exclusivo y famoso hotel. Viajaron con una pareja amiga y tuvieron unos días maravillosos visitando distintos lugares. Puertos, playas, el Cristo Redentor, la bellísima Bahía de Guanabara, etc. Los paisajes, la música y el romántico dormitorio no fueron suficientes. Durmieron juntos pero no pasó nada. Se sintió defraudado en sus esfuerzos, ¿qué más podía hacer? para olvidar su desazón, su disgusto, se alcoholizó tomando varias Caipiriñas por día. En conclusión: el viaje no sirvió para mejorar la relación de pareja.
Al segundo día del regreso a Buenos Aires, Pablo se enfermó gravemente de Hepatitis. Tenía el vientre tan hinchado que ya no podía ingerir alimento alguno. Pensó en las Caipiriñas, ¿habrán sido las culpables? ¿O más bien fue culpable la mala sangre y el desasosiego del desencuentro matrimonial? ¿O fueron ambas?
Fue a la farmacia de su barrio a preguntar qué podía tomar. Al verlo el farmacéutico se asustó, estaba con un semblante exageradamente amarillo. Le dijo que no le vendería nada antes de tener un análisis de sangre. Al lado estaba su laboratorio y se lo hizo rápidamente. Pablo se fue a casa se recostó en la cama a la espera de los resultados.
Del Laboratorio le pasaron el informe. La transaminasa estaba muy alta lo que indicaba que había una inflamación aguda de su hígado, así que junto a la mala noticia, el amigo farmacéutico le dijo: “metete en la cama y llama a tu médico” Llamó al hermano de un amigo el cual vino a las pocas horas indicándole que tendría que prepararse para quedarse 45 días en cama con dieta muy estricta. Ningún medicamento solo dieta y cama. Lo despidió y llamó a otro que vino a los pocos minutos y le dio exactamente las mismas recetas, dieta y cama y lo peor 45 días inactivos y luego 30 días más para volver a la normalidad. La hepatitis hay que tomarla muy en serio porque si no quedarás mal para toda tu vida. Pablo quedó muy preocupado porque por sus múltiples actividades no quería ni podría estar dos meses inactivo. Sabemos además, cómo pensaba Pablo cuando encontraba un obstáculo en su camino: “¿Quién dijo? que ese es el único camino”. “Seguro que habrá otras alternativas para superar este obstáculo pensó” Llamó a su hermana Sonia y le preguntó por el nombre de un médico naturista que ella solía consultar. Se lo dio, habló con él, vino y comenzó con su tratamiento ese mismo día con dos enemas, caminatas por el jardín, tés de yuyos, dormir y madrugar con otro enema. A la mañana siguiente comenzó con mate amargo una hojita de boldo más otros yuyos, caminata por el jardín, jugos de fruta y otra caminata de 100 metros ida y vuelta. Luego un desayuno con tés de yuyos y frutas con algunas pasas de uva, descanso, estar sentado o acostado, al mediodía lechuga, tomate una pequeña papa hervida. De noche ídem y a medida que pasaban los días aumentaba las cantidades. Enemas diarios de mañana o a la noche, el intestino debía tenerlo siempre libre. Las caminatas iban todos los días en aumento, 200, 300 metros se agregaban. La dieta ovo, lacto vegetariana también era rigurosa. Ensaladas de todo tipo, quesos livianos, lácteos, huevos y sopas de verdura, tés y el mate matutino infaltable. 
A partir de ese día adquirió la costumbre de prepararse unos mates* amargos e irse a correr o caminar. A las dos semanas ya corría 3 km todos los días con lluvia o lo que fuera y se decidió ir a visitar a su Farmacéutico. Carlos, no pudo creer lo que veía, hizo inmediatamente otro análisis y al dárselo a Pablo le dijo: “Si yo no te hubiese hecho el primer análisis, no lo iba a creer que en 15 días la “transaminasa” haya bajado a los niveles normales”. “¿Cómo hiciste Pablo? Y le contó: “mira tuve mucha contra, a mi mujer le llenaron la cabeza los médicos, le dijeron que me iba a morir, si no hacía los tratamientos tradicionales de no caminar y quedarme 30 días en cama. Pero resulta que me desinflamé rápidamente”, siguió diciendo Pablo “Con los enemas, imagínate uno o dos por día, además me encontraban sentado en el living o tocando el piano, se tomaban la cabeza y hablaban detrás mío con Eliza poniendo caras preocupadas”. “Los dos médicos la llamaban casi todos los días preguntando e insistiendo”: “Que la hepatitis A o que la B, etc”. “Y yo todos los días trotaba algunas cuadras más, tomaba mucha agua, traspiraba como nunca y hoy corrí 3 km y me siento fuerte, nunca tuve fiebre y la presión sanguínea la tengo súper normal, como nunca”. “Si Pablo, te veo estás sano querido y mira el color rojo casi transparente de tu sangre, me doy cuenta que, al no comer carne de ningún tipo la digestión se hace más fácil y tu hígado tiene menos trabajo. Se despidieron, Pablo subió al auto y se fue contento, había concluido con una experiencia muy interesante y que muchos jamás creyeron. Pablo siguió un año con su dieta ovo-lacto-vegetariana, corría todos los días 3 a 4 km entre 30 y 40 minutos. No le importaba donde estuviera, de gira comercial o en su fábrica en Mendoza. Si paraba en un Hotel corría los minutos correspondientes. A los 30 días o sea los primeros días de febrero se fue de vacaciones en auto con toda su familia al Brasil.
Cinco años más tarde caminado por la calle Florida de Buenos Aires se cruzó con el médico que era hermano de un amigo, el primero que lo atendió: “Hola Pablo que gusto verte ¿cómo estás? “Muy bien Alberto ya no soy vegetariano, pero sigo corriendo todos los días, fue un cambio muy positivo en mi vida, “lo veo, mira quiero agradecerte Pablo tu comportamiento en aquél entonces, esa experiencia y tus resultados positivos en la curación de la hepatitis, sin hacer reposo en cama durante 30 días, me hicieron recapacitar y al poco tiempo volví a la facultad y ahora soy médico homeopático.
Y por favor envíale muchos saludos a tu mujer.
Pablo pasó caminando por la esquina del “Florida Garden” y en recuerdo a esa época superada entró y pidió un Tostado de pan de miga, de Jamón y Queso y lo acompañó con un Gancia, otro clásico Trago de Argentina.
*El mate para los argentinos es una tradición y una arraigada costumbre que nació cuando era el territorio del Virreinato del Río de la Plata. Actualmente este territorio integra las repúblicas de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, así como partes del sur de Brasil. Esto significa que el idioma español y la costumbre del mate unen a estos territorios. Cebar un mate significa llenar el mate con yerba, ¾ partes, introducir la bombilla y agregar el agua caliente a 75/80 grados °C de temperatura. Se trata de una infusión que se bebe chupando de la bombilla. El mate se toma solo o acompañado, como primera bebida caliente del día o en rueda de amigos o conocidos. Se toma mate parado, sentado, al exterior o en la cocina.
CAPITULO 9

CAPÍTULO 9
Partieron de San Isidro, pasaron por Fray Bentos al Uruguay y siguieron hasta Montevideo y desde ahí la autopista a Punta del Este. Allí pasaron una noche, caminaron por la peatonal llena de turistas argentinos. A la mañana siguiente Pablo se levantó bien temprano, como lo venía haciendo desde que había decidido ser vegetariano y estaba curado de su hepatitis. Salió corriendo hacia el puerto y dio su vuelta de 4 Km, pasó por el hotel, se duchó, desayunaron ya todos levantados y siguieron viaje a Brasil. Ese día hicieron más de 700 km hasta Puerto Alegre, pernoctaron y al otro día siguieron a Florianópolis casi otros 500 km. Allí fueron a inmobiliarias para conseguir alquilar una casa en la playa de Jureré y una vez que firmaron, decidieron quedarse esa noche y viajar al otro día a la casa alquilada e instalarse por 20 días.
Jureré, un muy lindo balneario en la Zona de Florianópolis, donde disfrutaron hermosas y merecidas vacaciones. Fueron estupendas semanas de playa, todos los días, las corridas matutinas, las típicas comidas brasileras, el agua con temperaturas templadas, que a uno le permiten quedarse una hora en el mar. Las olas son bajitas y suaves y ésas eran las únicas actividades, disfrutar el sol, comer, jugar en la playa y nada más. Así fueron las 2 semanas y faltando 5 días para el regreso sucede el accidente, viajando a casa por una ruta normal brasileña. En Brasil existen rotondas donde la ruta principal pasa por el medio y esta tiene absoluta prioridad de paso. Da lugar a confusión y Pablo con su familia sufrieron un choque gravísimo donde milagrosamente no hubo heridos.
Venían por una ruta lo más tranquilos y tenían que doblar hacia la izquierda en el cruce. Reconoció que había una rotonda y entró en ella, de pronto ve venir desde su derecha a un vehículo a gran velocidad, frenó totalmente y en una reacción increíble logró retroceder unos metros. Por esa buena maniobra recibió el golpe en el motor y en la rueda delantera y así pudo evitar una colisión de costado, que podría haber producido consecuencias gravísimas. Así fue que el auto giró dos veces sobre sí mismo, los chicos gritaron y cuando se detuvieron los giros hubo un silencio sepulcral que duró casi un minuto. La gente que vino a socorrerlos no podía creer que no hubiese heridos. Nadie salió lastimado, ni en lo más mínimo. Hubo como una protección divina para toda la familia.
Comisaría, revisación médica, remolque del auto, y regreso en taxi a la casa alquilada. El mes estaba en sus últimos días y los hijos comenzaban el colegio a principios de marzo. Con mucho deporte y tenis playero con sus hijos y Pablo todos los días averiguando como iban los trámites y el arreglo de su auto. El efectivo que traía no iba a alcanzar, quizás alcanzara solo para pagar los arreglos de la camioneta que los chocó. Sin embargo estaba relativamente tranquilo, acostumbrado a solucionar inconvenientes de todo tipo en su ajetreada vida.
Estaba en el jardín de la casa pensando cómo iba a pagar el arreglo de su auto, que se estaba reparando en una agencia Chevrolet de Jureré. Tenía dos vagas posibilidades: una era pagar con un cheque en dólares sobre un banco de Montevideo, y la otra era que pudiera conseguir una persona que le prestara el dinero en efectivo, para devolverlo de alguna manera. La opción del cheque quedó trunca cuando le dijeron al día siguiente que esa operación no se podía realizar en Brasil. La otra posibilidad era un lindo sueño. Pero Pablo igual no había perdido la esperanza, “de algún lado va a salir” pensó. En ese momento vio al vecino y se saludaron cada uno en su idioma. El vecino le dijo en portugués: “Me enteré que el sábado piensa viajar”. “Sí señor ¿perdón cómo es su nombre? “Gunter Wolf ¿y el suyo? “
“Pablo Klark” dijo y agregó: “¿Su apellido es alemán?” “ Ja ja, Sí” dijo el vecino “¿y el suyo?” “También” “Usted habla alemán?” “Si” dijo el vecino. “Podemos seguir hablando en alemán entonces”, ambos se rieron, se dieron la mano y el vecino se trepó por la pared divisoria y se sentaron en el patio a contarse su vida, tomando café, comieron frutas y terminaron amigos. La solución ya alboreaba y Pablo estaba súper relajado.
Gunter le prestó el efectivo que necesitaba y Pablo le dio el cheque. La devolución del préstamo se lo iba a entregar al hijo del vecino, que en las semanas venideras estaría tocando en el Teatro Colón de Buenos Aires, cómo integrante de una orquesta sinfónica brasileña. Con muy buena onda y alegremente se despidieron con un abrazo. ¿Cómo se le dice a este tipo de sucesos? ¿Casualidades, suerte o destino?
Pablo quedó saltando de alegría. Entró a la casa le contó a Eliza y dijo: “Hoy cocino yo y podremos brindar, está demostrado que Dios nos protege, no hay otra explicación”. Así de fácil vino la solución.
Ya tenía el dinero para retirar su auto, solo le faltaba el certificado de libre deuda o sea el desembargo que el Juez había firmado, después que constató que Pablo había pagado el arreglo de la camioneta que lo chocó.
Fueron a las oficinas del Juzgado con el Dr. Ferreira, el abogado que también era el dueño de la casa que Pablo alquilaba en Jureré. “Buenos días queremos ir a la oficina del Secretario del Juez” “Sí, señor, esta es la oficina, pero lamento mucho, el Secretario está de vacaciones”. “Disculpe pero nos citaron para que vengamos a retirar el certificado de libre deuda hoy” “Si, lo sé y también sé que el juez ha firmado todo antes de irse” “Entonces debe estar aquí, en esta oficina” dijo Pablo. “Cuál es el escritorio del secretario? “Este aquí “, fue la respuesta. “Fíjese por favor, abra los cajones, quizás está ahí”. Abrió los cajones de los costados, revolvió y dijo: “Aquí no hay nada” “Fíjese en el cajón del medio por favor”. Probó y estaba cerrado con llave. “Busque la llave” gritó Pablo, “estará por algún lado” ya estaba sin control. Había una tensión nerviosa en el ambiente y un silencio muy molesto. Pablo no aflojó, necesitaba ese documento para retirar su Volkswagen Senda y por consiguiente seguía insistiendo Alguien opinó: “Mejor vuelva en 15 días” Pablo ya no dudó, saltó por encima del mostrador y abrió el cajón del medio del escritorio con un abrecartas, ante las miradas atónitas de los presentes, que en un silencio sepulcral observaban los rápidos movimientos de Pablo. “Lo tengo” gritó Pablo. “Aquí está”. En ese momento explotó el grito de todos los presentes, un grito de alivio, de alegría. Todos hablaban al mismo tiempo, se escucharon risas, se felicitaron unos a los otros y la tensión aflojó. Pablo tenía en la mano el trofeo, el bendito papel y aliviados se retiraron.
Imaginen que hubiese sucedido, si el Certificado de desembargo no hubiese estado en ese violado cajón del escritorio. Fueron a la casa del abogado que estaba súper excitado pero con mejor ánimo, le ofreció a Pablo prestarle el auto de su hijo, un Volkswagen Safari color amarillo, para que viaje a casa y lo use el día siguiente, para terminar los trámites.
Pablo en el descapotable auto playero, sintiendo la suave brisa veraniega, se tranquilizó silbando una dulce melodía de blues. Contento y relajado llegó a la casa donde lo esperaban ansiosos su mujer y sus hijos Valeria y Sebastián.
Cenaron algo parecido a una Feijoada* con carne de cerdo, acompañada de arroz y naranjas y disfrutaron la última noche de sus movidas vacaciones.
Se despertó a las 6 de la mañana del sábado, se preparó el mate y tomando salió de la casa al jardín del frente pensando en el día complicado que iba a tener --- De pronto mirando a su derecha se da cuenta que el Safari no estaba. ¿Cómo podía ser?, corrió al costado de la casa, hacia la calle, salió, miró por todas partes, el auto no estaba. Pegó un grito! “Se robaron el auto, qué hago ahora? Gritaba, no hablaba, desesperado sin saber qué hacer. Entró a la casa donde ya todos se habían despertado por sus gritos, les contó mientras se cambiaba rápidamente, guardó en un bolso todos los documentos que necesitaba para los trámites, se despidió y se fue caminando, para llamar desde un teléfono público al abogado y contarle el insólito robo del auto. Había estado estacionado en el jardín, adentro del predio de la casa y con el portón de madera cerrado. No podía creer lo que le estaba pasando. Se dirigió hacía el único teléfono público cercano a la casa y pensó: “Qué hice mal como para tener estos problemas, uno detrás del otro”, la ira fue creciendo en su interior. Estaba atravesando una plaza por una senda rodeada con pastos altos, bastante angosta, que ya conocía, cuando de pronto le sale delante de él un pequeño yacaré de algo más de un metro, lo miró y le gritó; “Salí del camino o te saco a patadas” como si pudiera entenderlo… “ni se te ocurra” se dio vuelta y desapareció entre los pastos. Pablo pensó: “este me va a traer suerte, con la bronca que tengo mi coraje aumentará y todo se va a solucionar” estaba como para que nadie se atreviera a ponerse en su camino. No iba caminando, corría y llegó al teléfono público, rezando que funcionara.
Le contó todo al abogado, hubo silencio en la línea, respiración y exhalación audible y se escucharon tremendas puteadas, malas palabras, un nuevo silencio, luego dijo en portuñol*:”Increíble no lo puedo creer, por favor, pídase un taxi y trate de arreglar todo. Cuando termine, busque a su familia, cierre la casa y pase a traerme la llave y si no me encuentra en casa, tire la llave en el buzón del correo” Pablo quiso contestar pero escuchó “cloc” el pobre desolado abogado, había colgado.
*El portuñol es un grupo de variedades lingüísticas con características procedentes tanto del portugués como del español
Escuchó una bocina miró desde la cabina telefónica donde acababa de colgar con el abogado y se subió al taxi. Fueron a la Agencia Chevrolet. Estaba cerrada, golpeó la puerta hablando solo, diciendo: “no puede ser, todas me vienen en contra” cuando escuchó ¿quién es? y salió un mecánico que estaba reparando su moto. Le dijo que venía a retirar el Senda con chapa de Argentina. El mecánico desapareció. Al rato volvió y le informó que ya había hablado con el dueño de la agencia, que estaba todo OK, le pasó la dirección para que fuera. Subió al taxi y salió para cumplir con el último trámite que era entregar el Certificado y pagar el arreglo.
Fueron al domicilio. El hombre vivía en una isla, era argentino, lo tranquilizó y le explicó por qué ruta le convenía viajar a Buenos Aires. Se subieron al bote de remo, con el cual Pablo había llegado, se bajó y subió al taxi que lo llevó a la agencia. El empleado había cargado combustible le cambió unos filtros y probó como andaba, Pablo comenzó a darse cuenta que la pesadilla de terror estaba concluyendo y se relajó con un gran suspiro.
Pasó a buscar a su familia que tenían los bártulos y valijas hechas esperando el milagro... el milagro sucedió. Partieron y pasaron por la casa del abogado que recibió la llave y le dijo cuanto le debía por el auto. “Que les vaya muy bien en el viaje, ande con cuidado y por favor no vuelva nunca más. Al mes el padre de uno de los chicos del equipo de Rugby, viajó a Jureré de vacaciones y Pablo le entregó los 500 dólares del auto playero. Sin la ayuda de Dios nada de todo esto hubiese podido concretarse así, tan sencillo y perfecto. Apenas estuvieron en la autopista de viaje de regreso comenzó a llover tipo diluvio de fin del mundo, de tal manera que tuvieron que estacionar al costado de la ruta durante 20 minutos. Todos sintieron que era la despedida de todos los contratiempos. Salió el sol que los acompaño durante todo el viaje. El domingo llegaron a su casa aliviados, se relajaron sabiendo que una importante aventura había concluido.
Cuando hay problemas de pareja, el 50% de la culpa es de uno y la mitad es culpa del otro o es seis de uno y media docena del otro. A partir de la venta del campo de Catamarca o digamos, desde la Hepatitis o el viaje accidentado por Brasil, las cosas entre ellos no estaban bien. Pablo no quería seguir gastando dinero en viviendas. Eliza insistía y él invirtió el dinero actuando como prestamista. Se juntó con un amigo y armaron una financiera, que prestaba dinero contra cheques. Un negocio clandestino, de los que hubo muchos en la argentina inflacionaria. No anduvo tan mal, pudo casi triplicar el importe invertido por lo cual se quedó tranquilo. Se dejó tentar con la idea de la ampliación de la casa y basándose en las ganancias obtenidas decidió solicitar presupuestos sobre las reformas que Eliza soñaba.
Finalmente inició la obra aceptando el proyecto de un Arquitecto conocido de San Isidro y arregló un precio de mano de obra por metro cuadrado, más los materiales y los honorarios del 7% sobre los costos y gastos totales. Alquiló por 6 meses una casa a 200 metros de distancia de la obra.
Los muebles fueron a un depósito y Pablo pasaba todas las mañanas por la casa viendo como avanzaban los trabajos.
A las tres semanas le llamó la atención de que habían tirado abajo, una pared importante del frente de la casa. Inmediatamente lo llamó por teléfono a Alfonso su cuñado, que era Maestro Mayor de Obra y controlando la reforma, descubrieron que no solo la pared del frente sino también otras paredes y partes importantes de la estructura, habían sido destruidas, sin ninguna lógica. Pablo no durmió esa noche. Lo citó al Arquitecto para el día siguiente. Discutió con Eliza, la culpó por su idea de querer reformar, y pasó la noche en vela. Su conocida Ira iba en aumento y explotó a media mañana cuando el Arquitecto terminó de reconocer que estaba en bancarrota. Pablo logró que dijera la verdad arrinconándolo contra la pared y amenazándolo de romperle la cara a trompadas con gritos y empujones.
Estuvieron todo el día buscando la solución y la encontraron haciéndose cargo Pablo de la construcción con el equipo de albañiles del arquitecto. La supervisión, como maestro de obra le tocó a su cuñado Alfonso y los nuevos planos de la obra y el asesoramiento general le correspondieron al Arquitecto, que a partir de ese día no cobró más nada. Armaron ante escribano un documento y lo firmaron Pablo y el Arquitecto.
Les quedaban 5 meses para mudarse y tener la casa en condiciones ya que el 31 de diciembre tenían que abandonar la vivienda que alquilaban.
Compró un Renault 6 para su cuñado que vivía a casi una hora de la obra, para poder cumplir mejor con su labor de supervisor y poder estar presente durante todo el día.
Era otra señal en su vida, que lo hizo pensar que de nuevo el destino le estaba queriendo decir algo. ¡Qué extraño pensó! estaba frente a una casa nueva mientras su matrimonio volvía a hundirse. ¿Por qué será que se me están repitiendo las cosas?
En cualquier momento podría producirse otro corte. Ya tenía experiencia, sabía cómo piensan las mujeres en general, referido al tema hogar. Es lógico y parte de la naturaleza que las madres quieran un hogar y compartirlo con sus hijos. Volvió a sentirse acorralado por los sucesos, pero no quería volver a perder sus hijos. Deseaba fervientemente vivir con ellos, por lo menos hasta que cumplieran 21 años. Llevarlos al colegio, hacer vida de hogar con ellos, salir de excursión, de vacaciones. De por sí había sido siempre su responsabilidad, hacerse cargo económicamente de su familia. Tuvo claridad absoluta sobre los temas vivienda y hogar, decidió que lucharía por quedarse, no volvería a irse de su casa, la estaba construyendo y era su segunda mansión. ¡Qué destino el mío pensó! Su decisión fue tratar de no tocar el tema con Eliza, para que todo se estirara el mayor tiempo posible. ¿Qué apuro había? Toda la casa estaba para disfrutarla, para vivir en ella, tenía un maravilloso diseño, era rústica con ladrillos a la vista, práctica por la disposición de todos los cuartos. El Living, el Escritorio, la Sala de música, todos los dinteles de las puertas en planta baja eran durmientes de quebracho, la chimenea del living de 1,20 metros de frente, tenía una viga de quebracho de 2 metros de largo. El comedor tenía acceso directo desde la cocina y vista hacia el parque y la pileta del jardín. Todas las aberturas de la casa eran de madera de cedro y con vidrio repartido. En la planta alta había dos apartamentos de 2 dormitorios con baño y el dormitorio principal era con vestidor y con baño en suite.
Se mudaron unos días antes de fin de año, le faltaban todos los pisos en planta baja. Solo el primer piso, con los cinco dormitorios estaba terminado y la cocina también, junto al lavadero y la Puerta de entrada principal. El portón del garaje de dos autos estaba sin colocar.
Para hacer más llevadero el ambiente, que estaba bastante tenso, Pablo fue a comprar un loro para alegría de los chicos y trajo dos porque según el buen vendedor que lo atendió, serían una parejita. Eliza les puso de nombre “Meque y Trefe” Eran tan pichones que había que alimentarlos con pan y leche. Encontró un aviso en el diario y adquirió un hermoso perro de caza de la raza “Pointer” cachorro blanco y marrón que recibió el nombre de “Flott”. Fue un perro muy querido por toda la familia; además fue su fiel compañero en sus corridas diarias. Hubo también dos gatos. Todas las mascotas tenían prohibido el acceso a la casa. Su zona era el lavadero, la cocina y el jardín y no hubo excepciones. Sus hijos tenían 9 y 11 años y Pablo no se arrepintió nunca de haber tomado la decisión de no irse de su casa y quedó muy agradecido que Eliza aceptara esa decisión, tan difícil de ser cumplida en paz y armonía. Pudo disfrutar la vida de hogar y a sus hijos plenamente, participando con ellos en todo tipo de eventos. El amor es el hilo conductor de todo lo que hacemos. Si deseamos algo bueno el resultado será bueno.
El quebracho colorado, es un árbol nativo de Sudamérica, La madera, de color castaño a rojizo, es muy dura, pesada — su peso específico alcanza 1.39— y fuerte; es sumamente resistente a la humedad, no flota en el agua.
Un fin de año decidió alquilar por el mes de enero, una casa en la costa atlántica. Festejaron la noche de año nuevo en esa casa e invitaron a varios amigos con sus familias. Entre ellos un matrimonio Velázquez que tenían cuatro hijos. Uno de los varones iba a la misma clase con Sebastián su hijo. Ya en la costa en plena temporada veraniega, Pablo necesitaba seguir con sus obligaciones de venta y decidió viajar a Buenos Aires en avión. Justo uno de los últimos pasajeros que subieron se sentó a su lado y ambos se dieron cuenta que se conocían, era Juan Velázquez que había participado de la reunión en su casa la noche del 31 de diciembre, hacía dos días. “Hola, cómo te va? qué casualidad, sí, es que mientras la familia disfruta, alguien tiene que trabajar “ “Y si, a mí me pasa igual” dijo Pablo “estaré dos días en mi oficina de Buenos Aires y después en mi fábrica en Mendoza y el viernes a la noche me vuelvo a la costa, “me encanta el mar”, le comentó Pablo. Velázques le preguntó: “¿no querés venir conmigo a Entre Ríos? tengo varias relaciones y te puedo presentar a gente del gobierno, siempre necesitan regalos, etc. pensalo y avísame, saldríamos mañana a primera hora. Esa misma noche Pablo le confirmó que viajaba. Aterrizaron y los estuvo esperando un auto del gobierno que los llevó al hotel. Fueron a la Casa de Gobierno y Pablo quedó en una sala de espera. Salió Velázquez y le preguntó: “¿me prestas tu valijita de muestras por una hora? necesito vaciarla e ir a buscar algo, acompáñame”. Fueron en un auto privado de la gobernación pero manejado por el chófer del Banco Provincial. Esperaron sentados durante unos 15 minutos, vino un señor y los invitó muy amablemente a seguirlo. Bajaron dos subsuelos con un ascensor, al abrirse la puerta se encontraron con la imponente entrada al Tesoro del Banco, justo frente a ellos. Velázquez entró y a los 5 minutos salió y le dio la valija a Pablo. Apenas llegaron a la Planta Baja el empleado del banco lo tomó del brazo y lo acompañó al auto con el que habían llegado. Llegaron a la Casa de Gobierno y nuevamente dos señores desconocidos lo tomaron y lo llevaron al ascensor. Subieron sin soltarlo, se abrió la puerta del ascensor y Velázquez estaba parado esperándolo, tomó la valija y desapareció detrás de una puerta.
Al rato salió y le dijo a Pablo “¡listo! ya está, muchas gracias Pablo, ahora vamos a almorzar yo invito, tus muestras ya las volví a poner en tu valija”. Pablo no fue a almorzar, salió de la casa de gobierno, paró un taxi, pasó por el hotel y siguió directo al aeropuerto. Dos horas más tarde estuvo en su oficina de Buenos Aires. Se quedó pensando cuantos billetes de 100 dólares entrarían en su valija de muestras que había sido utilizada, para perpetrar un negocio espurio, prohibido, e involucrándolo a él haciéndolo quedar como un tonto. Se enojó consigo mismo por su ingenuidad, pero quedó aliviado de haberse salvado de quedar comprometido en una maniobra corrupta.
Todos los Gobiernos en Argentina, a partir de los años 1940 fueron aumentando los gastos del estado. Los políticos enriquecían, los empleados del estado aumentaban y las empresas estatales, que tenían grandes pérdidas complicaban con el déficit fiscal la gobernabilidad produciendo inflación monetaria. Ningún país puede crecer si su moneda todos los meses pierde valor. Los Gobiernos cada vez gastaban más y recaudaban menos. Hoy en día en Argentina el Estado es un Monstruo, un enorme Dragón Escarlata que va matando lentamente todas las fuentes productivas y que terminará llevando al país a la bancarrota y a la pobreza. Es como si hubiera un plan macabro que intenta empobrecer al país y someter a sus habitantes a un estado de esclavitud. Si no se encuentra un consenso nacional entre la clase dirigente, la Argentina dentro de pocos años será un país con un altísimo porcentaje de pobreza.
Su oficina de Buenos Aires seguía trabajando en forma normal y se preparó para su tradicional gira de ventas a la costa atlántica. Como novedad decidió encarar la distribución directa a toda la Patagonia.
El dedicarse personalmente a la venta fue siempre beneficioso para Pablo. El contacto directo con sus clientes le ayudó a descubrir nuevas vetas económicas y artículos redituables que fueron las soluciones necesarias para superar las distintas crisis económicas. No podía saber lo que podía suceder a nivel político. Ya había superado otras crisis buscando compensar pérdidas con nuevas ganancias. Esta era una nueva estrategia basada en aumentar las bocas de venta, abrir el abanico de ciudades y crear nuevos motivos que pudieran interesar a los turistas nacionales y extranjeros. Su intuición le decía que el mundo estaba interesado en descubrir la Patagonia Argentina, una enorme extensión con todo tipo de bellezas naturales, casi todas vírgenes, sin haber sido transitadas o disfrutadas por seres humanos. Así que pensó: “ahí voy, me dejaré seducir por las bellezas patagónicas y les fabricaré esos paisajes en los escuditos o Pines que fabrico, para que los turistas se los lleven como souvenir a sus amigos y a su casa”.
El vuelo a Trelew salió a horario y alrededor de las 8:00 aterrizó. Tomó un ómnibus con destino a Puerto Madryn y estando con tanto entusiasmo, bríos y ganas de hacer clientes nuevos, que después de dejar la valija en el Hotel, quiso salir tan apurado que intentó pasar a través de un vidrio y cayó pesadamente al piso. Después que un médico constató que estaba bien y ser invitado por el hotel a un desayuno especial, pudo comenzar oficialmente su gira comercial.
Su idea fue hacer las excursiones importantes, avistaje de las ballenas, ir a los lugares donde llevan a los turistas como para ver si había negocios para vender los souvenirs.
Puerto Madryn tiene más de 30 kilómetros de playas con aguas transparentes de extraordinario color y blancos acantilados que brindan al turista un marco paisajístico de gran belleza. Es uno de los más importante lugares para la práctica del buceo. Además, en la Península Valdés, muy cerca de Puerto Madryn están los embarcaderos para el avistaje de las ballenas. Pablo consiguió hacer su primera conquista de clientes, le vendió a una de las empresas navieras más importantes, levantando un pedido equivalente a casi todos los gastos de viaje. De paso lo invitaron a disfrutar de una salida individual, donde pudo observar a la famosa Ballena franca austral. Estuvieron más de media hora dando vueltas, sin ver los chorros de agua que permiten divisar a la ballena y acercarse y poder observar su comportamiento. De pronto un grito del capitán avisaba que a babor iba a aparecer. Estando él capitán en la torre podía ver debajo del agua. En ese instante salió un chorro de agua intenso que salpicó a varias personas de abordo. Pablo le vio un ojo a la ballena y le pareció como si le hubiese hecho un guiño. “Ahora vas a ver lo que hago” le pudo haber dicho mientras producía una gran ola y se ponía panza arriba. “Miren gritó el capitán quiere que le rasquemos la panza --- ¿quién se anima a hacerle cosquillas? jah jah, esto es increíble” siguió gritando, mientras con otra ola el enorme cetáceo se daba vuelta. Sacó la cabeza del agua, la sumergió y al rato se vio emerger esa enorme e impactante cola, como para saludar y desaparecer.
Al otro día en la ciudad balnearia realizó varias ventas y los clientes le expresaron su agradecimiento por haberlos visitado. Se dio cuenta que su viaje iba a ser exitoso porque los clientes necesitaban ese tipo de souvenires que no existían en la Patagonia. Alquiló un auto y conoció playas y barrancas con una fauna marina muy variada, como ser las Orcas, los Elefantes marinos y los Lobos marinos.
Todas las noches dibujaba proyectos de Pines basándose en las conversaciones y en las fotos e ideas de los clientes. Esta rutina de trabajo se repitió a lo largo de toda su gira Patagónica. Desde Trelew se dirigió a Punta Tombo, donde se encuentran las Pingüineras más importantes. La particularidad de este lugar maravilloso es que se pueden observar los Pingüinos de Magallanes, tan cerca, que se puede caminar entre ellos, ver sus nidos en la tierra o debajo de las piedras y ver como alimentan a sus crías.
Después de estas experiencias tan extraordinarias pasó por Comodoro Rivadavia, cenó su primera Centolla, conquistó un cliente en el aeropuerto y una joyería céntrica le hizo un primer pedido y quedó conforme. No era una localidad muy turística, era más bien un centro petrolero, muy importante de Argentina. Al día siguiente voló a El Calafate donde se encuentra el Glaciar Perito Moreno que es uno de los últimos que todavía sigue en crecimiento. Había solo 2 negocios que vendían artículos típicos y de recuerdo y los incorporó fácilmente como clientes. Estaban ávidos de nuevos productos y contentos de iniciar relaciones comerciales. Al otro día compró la excursión al famoso Glaciar. Los sitios de observación y las gradas son realmente muy buenas de tal manera que el turista puede llegar muy cerca de la imponente maravilla. Además, existen grandes Barcos, especialmente equipados, para llevar al turista muy cerca de las paredes de hielo. El glaciar se origina en el campo de hielo de la Patagonia Sur. En su desarrollo, alcanza el brazo Sur del Lago Argentino, con un frente de casi 5 km de longitud, dejando aflorar sobre el agua una pared de hielo de casi 60 m. de altura. Gracias a su constante avance, se forma como una represa en las aguas del brazo Rico del lago nombrado. Esto genera un desnivel con respecto al resto del lago de hasta 30 m. La presión generada por la masa líquida, durante varios años, produce filtraciones en el hielo que termina creando un túnel con una bóveda de más de 50 m de altura. Finalmente en un plazo de tiempo variable la bóveda se derrumba con gran estruendo, produciendo un espectáculo natural único en el mundo. Solo algunos privilegiados como lo fue nuestro personaje Pablo, que circunstancialmente estuvo presente, en el rompimiento del año 1984, podrán verlo personalmente.
Mientras subía lentamente por un camino bien señalizado, estaba intrigado con respecto a los turistas que lo rodeaban. Estaban como alterados, subían las gradas corriendo como que se iban a perder algún espectáculo. Otros hablaban en voz alta mientras caminaban lo más rápido posible. “Perdón señor ¿qué está sucediendo? “Están esperando un rompimiento del glaciar” le dijo pasando al lado de Pablo, sin detenerse y con cara ansiosa, mientras seguía caminando de costado y trastabillando. Pablo también apuró su paso, y su intriga, iba en aumento con respecto a los sucesos que esperaban. No se imaginó de qué estaba hablando la gente. De pronto, como si se encendiera una pantalla en el cine, apareció delante de su vista el imponente Glaciar. Quedó impactado por esa pared de hielo que se levantaba de la superficie del lago y quién sabe cuántos metros debajo de la superficie, seguía ese asombroso muro helado. Pablo junto a las demás personas, estaban como en una gigantesca tribuna de observación, que había sido construida sobre la ladera de la montaña, enfrentada al glaciar. A su izquierda pudo ver que el glaciar se montaba arriba de la ladera y divisó del otro lado que el espejo de agua estaba varios metros más elevado que el que tenía frente a sí. Casi en ese mismo instante hubo un tremendo ruido ensordecedor acompañado de los gritos del público, una nube de agua los envolvió y ya no se divisaba con detalles, la pared de hielo.
Cuando todo se tranquilizó Pablo pudo distinguir que un río correntoso corría al frente de la pared de hielo del glaciar. El lago Argentino, cuyas aguas habían sido separadas por el avance del glaciar, volvía a nivelarse. Mientras miraba profundamente impresionado, ese vivo espectáculo de la naturaleza pensó: “Que gigantesca inteligencia y sabiduría existe detrás de las bambalinas del maravilloso escenario de la vida”.
Su vello quedó erizado unos cuantos minutos mientras caminaba de regreso al ómnibus, que lo trasladó a la ciudad de El Calafate.
El día siguiente, todavía profundamente impresionado por el maravilloso espectáculo del rompimiento del glaciar, aterrizó en el aeropuerto de Ushuaia. Se dio cuenta que los pasajeros murmuraban y que el avión se movía intensamente en todas las direcciones. Hubo gritos y exclamaciones de “guau, opa, bueno”, de pronto sintió el golpe de la máquina que tocaba tierra y su cuerpo se movió violentamente hacia adelante. Los gritos eran generalizados y la clavada final muy intensa, tanto que la cola del avión se elevó y arrancó de los pasajeros un suspiro general, acompañado de intensos aplausos y vivas al capitán “bravo capitán” se escuchó en la cabina por varios minutos. Pablo se unió a la alegría generalizada, algo que nunca había vivido. Mientras viajaron a la ciudad, en el ómnibus se fue enterando del porqué del show de aterrizaje. Resulta que la pista estaba en la isla que se ubica al frente de la ciudad, en el medio del canal de Beagle. Una lengua de tierra une la pista con la ciudad. Casi todos los días, los aviones aterrizaban de costado porque el viento casi siempre venia del oeste y la única pista era de norte a sur. Ese acontecimiento arrancaba de los pasajeros, fervorosos aplausos de alegría, felicitando así a los intrépidos y arriesgados pilotos que frenaban la máquina a pocos metros del agua.

Ushuaia, es una ciudad muy interesante y muy visitada internacionalmente. Tiene un importante puerto, que es una de las rutas marítimas de comunicación entre los dos océanos, el Pacífico y el Atlántico. Es una zona cuya originalidad es que está rodeada de islas y de una rica historia sobre su descubrimiento además de poseer el famoso “Faro del Fin del Mundo”. El personaje más importante es sin lugar a dudas Charles Darwin, viajando y escribiendo su libro de viaje. Ahí comenzó su famosa obra y su teoría del origen de las especies. Fueron varios años durante lo cuales viajó, en lo que hoy son las costas Argentinas y Chilenas. Lo hizo en el HMS Beagle, el bergantín de la clase Cherokee de la Marina Real Británica, al mando del capitán Fitz Roy, que ya nombré al principio del libro, en su paso por la ciudad de Mendoza.
Los aborígenes que habitaban la zona eran los “Yámanas” o “Yaganes”, el estado de consciencia de estos indígenas del canal de Beagle, era inferior al del resto del mundo. Eran los seres humanos más primitivos de la tierra. No se los pudo evangelizar; durante 50 años lo intentaron sin conseguirlo. Vivían en uno de los lugares más fríos del planeta, casi totalmente desnudos pero absolutamente sanos. No se les conocieron enfermedades cuando fueron descubiertos. Pablo, al conocer los detalles de este tan primitivo grupo humano pensó: “¿No será este el eslabón perdido de Darwin, que no sería una evolución material de las especies sino, una evolución o un cambio en la consciencia humana? En fin”, siguió pensando, el tiempo nos lo mostrará”.
En definitiva Ushuaia es un lugar imperdible donde, la variedad de fauna silvestre existente asegura a los visitantes, poder vivir una aventura inolvidable.
Pablo se quedó 2 días más por las exigencias de los nuevos clientes. El disponía de 15 modelos con motivos de la zona y le solicitaron 10 modelos nuevos. Sacó muchas fotos y encontrándose en un importante negocio de “Kodak” donde revelaban los rollos, lleno de gente esperando ser atendidos, un señor le toca el hombro y le pregunta si él era el fabricante de los “escuditos” o Pines. “Mi nombre es Álvarez y quisiera hacerle un pedido importante pero de modelos nuevos y exclusivos, soy mayorista y mis clientes son casi todos los que en estos días le han comprado a Ud.” “Muy interesante Sr. Álvarez deme su dirección y más tarde lo visito en su oficina y hablamos al respecto”. “Aquí tiene mi tarjeta” le dijo Álvarez” ¿qué le parece a las 18hs?” “Sí, claro, nos vemos entonces, hasta luego”. Pablo sintió un calorcito interno que le confirmaba que estaba ante otra situación similar a la que tenía en la plaza turística de “Bariloche”. Allí sus clientes le hablaban de la competencia que tenía tal o cual modelo que se vendía muy bien y era él mismo la competencia ya que los modelos los fabricaban en su fábrica de Mendoza y se distribuían por intermedio de mayoristas. Se imaginó que en Ushuaia podría hacer lo mismo y así fue. Siempre es bueno que haya competencia. Cuando no hay competencia se suele originar una envidia en el mercado, que termina no siendo sana. De esta manera el cliente puede cambiar de proveedor cuando quiera y se siente bien. Nunca se enteraron que todo se fabricaba en el mismo lugar. La oficina en Buenos Aires era un proveedor y la fábrica de Mendoza el otro. Además, Pablo sabía que cuando la moda cambia se termina el negocio para todos. En la vida todo cambia. Muchas veces sus amigos o conocidos querían saber cómo o qué hacía para mantener ese estándar de vida elevado. No sabía que contestar, no le creían, que con esos artículos se podía ganar dinero.
Apenas regresó a Buenos Aires, tuvo una conversación con Manuel, un conocido de muchos años. Eran amigos y ya habían hecho otros buenos negocios. Era un revendedor mayorista muy importante en la zona del Noreste Argentino, específicamente en las Cataratas del Iguazú. Le comentó lo que había implementado en Ushuaia, fabricando una nueva colección para el distribuidor mayorista, estando al mismo tiempo presente en el mercado, creando nuevos modelos y que estos sean una competencia.

Le interesó la idea y decidieron hacer un viaje, como estudio de mercado, dejándose inspirar, en el entorno adecuado de las imponentes caídas de agua, su fauna y su flora. Fueron solo tres días, pero muy fructíferos en los cuales se dividieron el trabajo, cómo para poder abarcar más zonas en el menor tiempo posible. Pablo organizó con uno de sus clientes, una salida al selvático monte, como se denomina al oscuro y cerrado bosque existente, en las cercanías de las cataratas. Contrataron a un guía experimentado que disponía del vehículo apropiado. Sacaron fotos de tucanes, papagayos, loros y otras aves de colores maravillosos, los yacarés de tamaños casi como cocodrilos, y las versiones pequeñas llamadas lagartos o lagartijas. También pudieron ver desde lejos a felinos adultos, donde el jaguareté suele ser el que más admiración y temor despierta en los observadores. Además, los monos que saltaban de rama en rama, eran un espectáculo aparte ya que por su cantidad y variedad de razas fueron una de las especies más admiradas. Era casi imposible poder observar todo por la magnitud de ofertas que se les presentaban ante sus ojos. Llegaron a un sitio que estaba en el medio de la espesura de la selva. Había cabañas para pernocte. Buscaron un lugar donde hubiera una mesa para tomar un refrigerio y Pablo estaba tranquilamente sentado sobre un tronco conversando y tomando un mate frío o tereré cuando, escucha que le gritan: ” che amigo quédese quieto, por favor no se asuste, sí Ud. Pablo, no se dé vuelta, no tenga miedo, mientras escuchaba sintió como que algo que se le acercaba por detrás… tiene un yaguareté* detrás suyo” Pablo sintió unas suaves caricias en sus hombros, “no le va a hacer nada, no se mueva, por favor” escuchó mientras se le erizaba la piel, su cara estaba blanca, no se movió, pero vio las tremendas patas marrones con pintas negras del yaguar americano apoyadas en su hombro y sintió su aliento en la nuca, como si le acariciara el pelo; creyó desmayarse cuando le lamió su oreja derecha, escuchó voces a su alrededor que intentaban llamar la atención del peligroso felino que quería jugar un rato con su fácil presa. Qué momento indescriptible donde, con un solo movimiento las mortales uñas (garras) se podían clavar en los hombros de Pablo y mejor ni imaginemos los resultados finales de tal acción. Lo que siguió fue muy rápido, el yaguareté saltó en décimas de segundo hacía su derecha y tomó con sus dos patas delanteras unos peces que le tiraron en ese instante. Pablo fue inmediatamente rodeado por varias personas que lo levantaron y ayudaron a dirigirse a un lugar seguro. Quedó rendido, sin palabras, sin aliento, le dieron agua, una bebida alcohólica y necesitó más de una hora para recuperarse. 
Las distintas versiones sobre el porqué de la repentina presencia del Yaguareté, de dónde había aparecido, que se trataba de uno que había sido criado en el lugar, que no era agresivo, etc. A Pablo nada de eso le interesó, estaba contento de estar vivo y sin un solo rasguño.
El resto del día fue volver al hotel, ducharse, sentarse, tranquilizarse e intentar pensar en otra cosa. Durante meses, cada tanto, sus sueños le recordaban el fortuito pero afortunado acontecimiento.
*Yaguareté significa --- la verdadera fiera --- en el idioma guaraní. Era considerado un animal sagrado. En la provincia de Misiones, los aborígenes y los chacareros no lo nombran porque dicen que al invocarlo, “aparece”.
Su fábrica ya hacía 3 años que se había transformado en una SRL y estaba vendiendo directamente a todo el país. El fiel y maravilloso administrador, el Sr. Ahrens, que tantos éxitos le había traído a Pablo, se había retirado al cumplir los 80 años diciendo: “He hecho el cálculo que el dinero ahorrado me alcanzará justo para gastarlo en el tiempo que me queda”. El ex marido de una prima de Pablo pasó a ser el Gerente de la Fábrica. La disconformidad con el gerente era que los informes no llegaban a Pablo y sus órdenes tampoco se cumplían. A esta situación se agregó el hecho que durante casi un año, por distintas razones Pablo no viajó a Mendoza, y así se llegó a lo que nunca nadie se imaginó.
Descubrió justo para fines de ese año, que acciones deshonestas lo estaban perjudicando en grado superlativo. Apareció en Mendoza, unos días antes de Navidad, tocó el timbre, le abrieron la puerta y un desconocido lo saludó y le preguntó: “Buenos días señor, ¿que desea?” “soy Pablo Klark el dueño de la fábrica”, le estiró la mano para saludar y mientras entraba preguntó: “¿y Ud. quién es?” “Soy Alfredo Quiroga el primo de Agustín, el gerente”, ¡Ah mucho gusto, no estaba al tanto de tenerlo como empleado ¿y dónde está Agustín? está de viaje de Luna de Miel en Bariloche”. “Ah pero muy bien, así que se casó y no me invitó” dijo Pablo con cara seria, “cuénteme por favor, hace tiempo que no recibo informes de ustedes” Miró a todos lados y dijo: “Mejor no me cuente nada, iré primero a saludar a mi personal, a los que yo conozco. Por favor quédese sentado y espere que yo vuelva”. Pablo sacó todos los papeles que estaban en el escritorio y los llevó a la habitación de al lado donde había estado el escritorio del Sr. Ahrens y los dejó ahí. Se acercó otro señor desconocido que se presentó: “soy Martín Vélez, hace unos meses trabajo aquí como facturador, y llevo la caja de ventas de la ciudad de Mendoza”. “Muy bien ahora vuelvo” le dijo y se dirigió al fondo por el corredor donde saludó con un abrazo a Don José y al resto de los empleados de siempre, sus colaboradores, que muy contentos comenzaron a llenarle la cabeza de informaciones relativas al mal intencionado manejo de la empresa, por parte del Gerente.
Todos los antiguos empleados estaban avalando lo que estaban informando a su Patrón, que solo escuchaba, no encontraba ni palabras ni preguntas, su cara era de total asombro. Al rato entró otro señor que era el encargado de las ventas al interior, otro desconocido.
Era el 23 de diciembre, el horario de trabajo era hasta las 15:30 horas, cuando se retiró el personal, se quedó hablando con su capataz durante varias horas. Le pidió le diera una llave de la puerta de entrada y se despidieron hasta el día siguiente.
Antes que cierre el correo despachó 4 telegramas de despido para el Gerente, su esposa, el primo Quiroga y el vendedor. Se fue al Hotel Plaza, cenó, caminó varias vueltas de manzana en la zona y se fue a dormir. Esa noche supo que nuevamente, cambios importantes en su vida habían sucedido.
Ya no tenía la Financiera, ni las Importaciones, ni las Exportaciones, ni la Fábrica de artículos de regalo de material plástico, ni la representación de los relojes suizos ni los relojes de pared, ya no era representante de la fábrica de máquinas para joyeros y relojeros y ya no tenía las joyerías de venta al público. También había vendido el campo que tuvo en sociedad en la provincia de Catamarca. Le quedó solo la fábrica de Mendoza que sobrevivió a todos los vaivenes de la enferma economía argentina. Esa fábrica seguía existiendo porque Pablo desarrollaba artículos a precios de venta más económicos y de esa manera conseguía mantener la empresa con vida.
Al día siguiente estuvo muy temprano en la fábrica, cuando llegaron los empleados les informó a los despedidos que recibirían los telegramas y que se llevaran todas sus pertenencias. Eso fue todo. Juntó a todo el Staff de empleados, les contó los sucesos, les habló del futuro y les deseó una feliz Navidad. Le encargó a don José que se ocupe de la compra de Sidras, Vinos y Champagne junto a unos panes dulces y turrones, y que en una caja lo entregara a cada empleado. Les informó que el 26 de diciembre estaría de regreso. Se subió a un taxi y se dirigió al aeropuerto, volvió a su casa a pasar la Navidad en su nueva vivienda y con toda su familia.
A mi Manera - My Way -
Y ahora, el final está cerca,
Y entonces enfrento el telón final.
Mi amigo, lo diré sin rodeos,
Hablaré de mi caso,
Del cual estoy seguro.
He vivido una vida plena,
He viajado por todos
Y cada uno de los caminos.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.
Arrepentimientos,
He tenido unos pocos
Pero igualmente,
Muy pocos como para mencionarlos.
Hice lo que debía hacer
Y lo hice sin exenciones.
Planée cada programa de acción,
Cada paso cuidadoso
A lo largo del camino.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.
Hacía un año que se habían mudado a la nueva casa y unos días después de año nuevo hubo con Eliza una conversación concluyente en el jardín, al costado de la pileta: “Ah Pablo” le dijo Eliza “ayer hablé con los chicos y les dije que vos te mudarías próximamente” “¿que yo me mudaría? eh cómo se te ocurre decir eso ¿por qué lo inventaste? Yo ni loco me voy de casa, ese error ya lo cometí y me arrepentí. Que nosotros no durmamos en la misma cama, no significa nada para los de afuera, si vos te querés ir, adelante, nadie te lo va a prohibir, si tenés intención de buscar un nuevo compañero, un nuevo matrimonio, podrás tenerlo, pero no en esta casa que me costó un esfuerzo titánico. Te repito, yo de acá no me voy. Quiero vivir con mis hijos hasta que cumplan 20 años y cerca de mis otras dos hijas que las tengo a 300 metros de aquí, vos hacé tu vida pero yo no me voy. Estuvieron sentados uno al lado del otro, sin decir palabra alguna por unos cuantos minutos, hasta que ella se levantó buscó otra botella de cerveza y se sirvió y él le pidió que también le sirviera en su vaso. Al rato estaban hablando sobre cualquier otra cosa. No hubo caras largas, ni mal ambiente ese día, esa noche vieron una película en la tele, como lo solían hacer, el tema estaba concluido. Desde que se mudaron dormían en dormitorios separados. La convivencia siguió tranquila sin discusiones, estaban en paz. Eliza en los últimos años había logrado dedicarse a su pasión musical que era cantar Tango. Lo alcanzó tomando clases particulares y así pudo a corto plazo dar exitosos conciertos a los que Pablo siempre fue invitado. Además, cantó en un coro folclórico que participaba en distintos eventos musicales.
Imaginemos ahora como pudo haber sido la vida de la familia Klark, en aquellos maravillosos años de convivencia con sus hijos: las fiestas de 15 para el varón Sebastián y después la de su hija Valeria, los primeros “amigos”, los del barrio y sus primeros noviazgos. Las salidas de pesca con la lancha (el gomón)* que compró Pablo, para salir por el Delta a pasear y pescar, la salida con amigos de los chicos a “los Bajos del Temor”, una zona de poca profundidad en el Río de la Plata. Levantarse a la madrugada algún sábado para viajar a las lagunas bonaerenses con amigos de su hijo e intentar la pesca del pejerrey embarcados. Los partidos de Pádel Tenis en el Barrio. En un partido Pablo recibió un raquetazo en su nariz, mientras hacía pareja con su hija Valeria, ella contestó el tiro y el “recuerdo” de la paleta, le quedó a su papá en la nariz para siempre. (Ja ja)
El Scooter (motoneta) que le regalaron a Vale para sus 15 años y el miedo que tuvieron sus padres cuando se enteraron de una caída en la que solo tuvo raspones en el cuerpo. Se arrepintieron de habérselo comprado. Finalmente lo vendieron y le dieron el dinero, lo que suavizó el enojo de su hija. Todos los días durante la época escolar, Pablo pudo llevar al colegio a sus hijos, solo cuando estaba de viaje, los llevaba Eliza en el auto.
En varias oportunidades alquilaron una casa en la costa y se quedaban un mes disfrutando el mar y la arena. Con la lancha a motor cabalgando las olas, iban a pescar mar adentro trayendo el bote lleno de peces de todo tipo. De regreso llegando a la arena firme después de pasar la rompiente, venían los turistas a pedir algún pescado, y a veces la última ola rompía sobre el bote y quedaban los pescados tirados en la playa de arena.
*gomón: una lancha de 4 metros de eslora, de goma inflada con un motor fuera de borda de 35 HP.
Pablo era fanático del Futbol e hincha* de River Plate* que le dicen también “el millonario” por tener el estadio más grande, donde fue Argentina campeón mundial por primera vez. Presenció con su hijo partidos espectaculares en el estadio Monumental, varios River vs. Boca los clásicos rivales en el futbol argentino. La segunda o digamos la última casa estaba muy cerca de la anterior. A solo 300 metros. De tal manera sus hijos de ambos matrimonios podían visitarse mutuamente, cuando quisieran. Pablo lo había hecho adrede.
Sandra y Bárbara llegaban de visita fácilmente, podían venir en bicicleta, en patines o caminando. Bárbara algunas veces les ayudaba a sus hermanitos con los deberes, a Sebastián como a Valeria. Los cuatro aprendieron a tocar instrumentos musicales, les fue comprando guitarras a medida que veía que mostraban interés en tocarla, cada uno tuvo la suya. En aquellas épocas la música folclórica argentina, especialmente la Zamba estaba muy de moda, tanto que casi todos los chicos se sabían algunas letras de memoria. Cantaban y acompañaban las canciones con la guitarra y a veces agregaban la flauta dulce que aprendían a tocar en la escuela. Tres de sus hijos iban a la misma escuela y la mayor Sandra a otra. Todos los gastos escolares fueron siempre solventados por el padre. Sebastián comenzó muy joven a mostrar interés por el piano. A los 6 años ya tocaba en el piano a dos manos varias canciones conocidas y algunos temas de Jazz los copiaba del padre. Siempre tuvieron muy buenas relaciones entre ellos. Pablo no hizo nada como para que este regalo de la vida se produjera. Dejó como siempre que las cosas sucedan y trató de no sentirse mal cuando aparecían nubarrones o tormentas en las relaciones entre ambas familias. Sus cuatro hijos fueron deportistas, las tres mujeres jugaron al Hockey sobre césped, pingpong, Tenis y la menor estuvo algunos años practicando deportes hípicos.
Bárbara cursó casi 4 años la carrera de diseño Gráfico en la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires. Era una de las épocas más conflictivas por las reiteradas huelgas de maestros y profesores. Al final de su último año, al presentar los exámenes escritos o sea los proyectos y dibujos, le exigieron que presentara todas las carpetas de los trabajos de los últimos tres años cursados. Inexplicablemente, en la Facultad le perdieron todas las carpetas, simplemente desaparecieron, por más reclamos escritos y verbales que realizó. No recuperó nada. Imaginen su desilusión, su desencanto, su frustración. Fue vergonzoso para las autoridades universitarias, esos tesoros creativos no se pueden perder, fueron robados, así de simple. Tuvo varias semanas de desesperanza que terminaron en una decepción irreparable. Con su novio, que también estaba harto de las huelgas, de las marchas y contramarchas de sus proyectos de vida, decidieron casarse y emigrar del país, ambos con 21 años de edad. Comenzaron una vida nueva en Alemania, sin recursos, comenzaron bien desde abajo, durmiendo unos meses en una casa rodante prestada. Trabajando y estudiando, tuvieron dos hijos y hoy tienen una hermosa casa y pudieron revertir el golpe recibido injustamente, en su querida y no olvidada Patria.
Sandra tuvo un destino similar a su hermana, estudió publicidad y trabajó en distintas Agencias que, como todo en Argentina, hoy están y mañana no sabemos. Estaba como directora de cuenta en una agencia muy importante que de pronto se quedó sin clientes. Supo que tendría que volver a buscar un nuevo trabajo. Un día vino a almorzar a la oficina del padre y de paso contarle las novedades. A los pocos minutos llegó Peter Breitmoser, de paso por la ciudad y los tres decidieron ir a almorzar. Durante el almuerzo se define su destino ya que Peter le ofrece a Sandra que viaje a Alemania y entre a trabajar en la empresa de chocolates Ferrero. Aprobó los distintos exámenes solicitados y comenzó su nueva vida en la ciudad de Frankfurt. A los pocos años se casó, tuvo un hijo y actualmente vive cerca de Múnich y cuando le preguntan contesta que está muy contenta y agradecida de haber encontrado el lugar donde vivir y ser feliz.
Sebastián aunque jugó muy bien al Rugby su verdadera pasión fue y sigue siendo el Futbol. Calladamente culpa a su Papá de no haberlo anotado en las inferiores de River Plate y opina que en ese caso hubiese llegado casi seguro a ser jugador profesional. No lo consiguió ya que cambió la pelota o el deporte por un piano y terminó cursando Composición Musical y Dirección Musical en la Universidad Católica. Dos carreras importantes y exigentes. Un día llegando al predio de “La Rural” en Palermo, donde Pablo alquilaba un local, durante los 14 días de la Feria Rural anual, vieron una banda militar ensayando. Cuando finalizó el tema, el director lo miró a Sebastián y le dijo --- ven rubio, ahora vas a dirigir vos con tu Batuta* esa que llevas en la mano --- Sebastián, con cara sonrojada sacó su Vara de Director de Orquesta, se puso adelante de los músicos, todos con el uniforme militar, prepararon sus instrumentos, les dio la señal y comenzaran a tocar la marcha militar que estaban ensayando. Sin embargo su destino fue otro. La pasión por el montañismo se transformó en su trabajo profesional. Armó una agencia de viajes de turismo alternativo, trekking, escalada deportiva, mountain bike, etc. Desde chico fue un apasionado por las salidas al aire libre.
Valeria, la hija menor de Pablo, nació con varios talentos, el gusto por cantar heredado de su madre Eliza, tanguera de pura cepa y quizás también de su abuela paterna que cantaba el Jodel (canto a la Tirolesa) de los Alpes Austríacos. Además heredó la habilidad de poder tocar varios instrumentos musicales.
*Batuta: Varita que usa el director de una orquesta o de una banda para marcar el ritmo y la expresión de una obra musical.
Posee varias habilidades creativas donde sus manos mágicas crean interminables formas artísticas, usando la pintura de cuadros, cerámicas, piedra y metales.
Es capaz de todo, fue la que siguió con el negocio de su padre o mejor dicho lo que había quedado de él. Estudió Bellas Artes en San Isidro y el arte que mejor domina es el arte de cómo sobrevivir en Argentina. De sus tres hijas fue la que Pablo más pudo disfrutar. A partir de cumplir sus 15 años casi todos los viernes y sábados era su chofer particular y la llevaba y traía nuevamente a casa, después de las fiestas o reuniones en casa de sus amigas y amigos. Pablo muchas veces no pudo terminar de ver la película que estaba viendo ya que coincidía con el horario de llevar, traer o acompañar a Valeria a algún evento.
Fue un placer para él poder participar en la vida de sus hijos.
La Argentina es uno de los países más interesantes para el turismo internacional por su gran variedad de paisajes y climas. Más de 4.300 Km de Cordillera de los Andes, la Patagonia con su estepa, sus lagos, los ríos caudalosos y los glaciares más importantes del mundo, la Pampa húmeda, las costas del océano Atlántico, las Cataratas del Iguazú y sus ríos, Uruguay y Paraná, el Norte Argentino con sus montañas de los mil colores y los Cardones con sus brazos que apuntan al cielo, las zonas vitivinícolas en “Cuyo” y el Aconcagua en la provincia de Mendoza el pico más alto de Los Andes con 6.962 metros sobre el nivel del mar.
CAPITULO 10

CAPITULO 10
Volviendo y siguiendo el relato de cuando Pablo asume la administración general de la fábrica en Mendoza al despedir al gerente, tuvo que alquilar un departamento en la ciudad, buscar un Contador que lleve la contabilidad y estar más días y más seguido en la fábrica. Comenzó a quedarse los fines de semana ya que los sábados eran días productivos, se trabajaba al tanto o sea por pieza terminada que les convenía a los empleados.
Compró dos computadoras IBM y dos teléfonos Fax que eran muy útiles para recibir los pedidos y estar mejor conectado con Buenos Aires. Además contrató el servicio de bolsín en una empresa de correos privada que todos los días tanto en Buenos Aires como en Mendoza pasaba a las 10 de la mañana para entregar el que venía del otro destino y retirar a las 18 hs. el bolsín que viajaba de vuelta. Hasta 3 Kg. eran permitidos lo que significaba que hasta Pines de pedidos urgentes podían remitir por este sistema.
Le gustaba hacer caminatas nocturnas antes de ir a dormir. De pronto, pasando por un estacionamiento un auto salió marcha atrás y casi lo toca, frenó abruptamente y se bajó una mujer pidiendo disculpas, se miraron, sonrieron. Pablo quedó prendado de su sonrisa y ella quién sabe de qué, la cuestión fue que se quedaron hablando unos minutos sin dejar de mirarse y se despidieron, a los pocos metros él se dio vuelta y ella lo estaba mirando. Esa noche le costó dormirse, su agradable voz cantarina, le quedó en la memoria.
A los dos o tres días, antes de ir a la fábrica fue al Banco para hacer unos trámites. Entró y la vió venir hacia él, le sonrió y se detuvo, “Hola, qué casualidad” silencio sin palabras, solo miradas. Pablo la invitó “¿vamos a tomar un café?” “Bueno” dijo ella. “Soy Pablo” a lo cual ella respondió: “Mi nombre es Bibiana”.
Se repitieron los encuentros, un helado, una cena y…”No te gustaría ir a un boliche a bailar? Yo no conozco nada de eso aquí en Mendoza” “Pero yo sí” le contestó Bibiana. Y bailaron varios lentos, bien juntitos y Pablo tuvo un affaire con Bibiana. Una hermosa y muy simpática mujer, 20 años menor que él, pelo castaño, piel blanca y ojos claros, con la que algunos fines de semana se escapaban a algún destino turístico cercano. Pablo volvió a vivir la noche, los boliches, yendo a bailar y a fumar, cayó de nuevo en el vicio. Vivieron una época encantadora, agradable y divertida.
Ella contagiaba con su alegre presencia y sus atrevidos comentarios a todo su entorno, muy bonita, era una mujer independiente que vivía en su departamento con su hijo de 11 años y disponía de una oficina de trámites de transferencias de vehículos. Como era mujer moderna le gustaba pagar. De cocinera tenía poco, insistía en poder invitarlo a Pablo a viajes cortos de fin de semana. Viajaban en los autos de ella. Tenía varios lugares en el estacionamiento del primer encuentro. O eran para vender, patentar o lo que fuere. Sus clientes le tenían confianza. Caminando con ella por la ciudad la saludaban de todos lados. “?Cómo estás Negra? Chau Negrita! estaba en su terruño. En Argentina llamar negro o negrita a alguien es un saludo cariñoso y no tiene nada que ver con el color de su piel.
Pablo le aclaró que no quería compromisos pero “Cupido”* qué es muy travieso, siempre quiere hacer de las suyas y metió su flechazo.
Sabemos que Pablo vivía en Buenos Aires junto a su ex mujer en la misma casa y tenía sus libertades pero siempre manteniendo la prudencia como para no producir discusiones enrareciendo la convivencia. Recibían la visita de amigos, ellos a su vez eran invitados y se intentaba mantener la impresión de ser un matrimonio normal. Ninguna mujer llamaba a su casa a no ser alguna empleada. Un día la joven mendocina lo llamó por teléfono por más que lo tenía prohibido. Existían tres aparatos en la casa y el que estaba cerca de uno, lo atendía. Pablo atendió uno y Valeria, su hija, el otro. Pablo reconoció la voz y le dijo: “te prohibí llamarme a mi casa, colguemos por favor”. En ese momento Valeria habló y al mismo tiempo le pasó el teléfono a su madre que terminó hablando con Bibiana. Ambas mujeres elevaron la voz y todo terminó a los pocos segundos, pero logrando abrir un frente de discusión áspero y desequilibrante, que puso en peligro la paz del hogar. Esta situación fue buena, sin embargo, porque los obligó a explicar a partir de ese día, a sus hijos, cuál era la verdad. Vivían juntos pero como matrimonio estaban separados.
Después de esta llamada telefónica la relación se desplomó. Ella se había enamorado, merecía tener una relación estable pero Pablo no estaba para eso, ella sí. Tres años después se volvieron a ver casualmente cruzando una avenida, y compartieron un café. Pablo le preguntó: ¿Qué tal tu vida? “Bien, pero nada es tan lindo como fue contigo” dijo muy bajito casi susurrando y con una mirada de complicidad. Luego mostró una leve sonrisa y se miraron unos segundos. A los pocos minutos se despidieron con un beso y Pablo se quedó mirándola caminar, esperando que se diera vuelta.
*Cupido: Figura de un niño desnudo con alas que representa a Cupido, dios del amor; suele llevar un arco, flechas y vendas en los ojos.
Su amigo Rolf lo sorprendió viniendo por 2 semanas a la Argentina. Viajaron por 12 días a San Martín de los Andes donde aterrizaron en un pequeño y original Aeropuerto. Tiene una hermosa casa con techo de tejas rojas, una gran chimenea con troncos encendidos y un pequeño Bar. Ideal para tomar unos tragos al llegar o antes de partir, algo nada habitual para una pista de aterrizaje, un lugar que les pareció como salido de un sueño. Alquilaron un auto y se alojaron en una tranquila y acogedora cabaña, cerca del pueblo, casi a orillas del lago y rodeada por un bosque de árboles patagónicos. Salieron todos los días a caminar por los bosques aledaños, horas y horas de charlas, conversaciones sobre sus vidas y sus nuevos proyectos.
Vivir en Europa o en Argentina no era lo mismo. Las decisiones que se tomaban en Europa sobre inversiones de capital eran confiables, se podían prever los resultados. En Argentina todo era una lotería, según le contaba Pablo a su amigo durante las caminatas. Las reglas cambiaban sin aviso alguno tanto los impuestos aduaneros, la cotización del peso o el poder adquisitivo del ciudadano que se tenía que adaptar rápidamente a consumir menos. Todo era inseguro y todo quedaba siempre en las manos de los políticos de turno. Era muy distinto vivir como empresario en Argentina, como el día y la noche, con respecto al mundo de los países nórdicos europeos.
Su amigo tenía una cadena de joyerías en el Sur de Alemania y había comenzado de cero igual que Pablo y en la misma época a principios de la década de 1960.
Durante el día Rolf cortó con su cortaplumas una pequeña rama de “Lenga”* y mientras estaban sentados delante de la chimenea dejándose calentar por el fuego encendido, tallando una figura le comenta a Pablo: “Tal vez tu vida haya sido en definitiva, más divertida que la mía y por ende más interesante y cambiante, no tan rígida, más humana e inocente y lógicamente más arriesgada y peligrosa. Tu coraje te permitió correr mayores riesgos y tu estrés constante, colmado de adrenalina te terminó produciendo quizás un mayor desgaste nervioso, pero quién te quita las emocionantes aventuras vividas” “Y sí, puede ser, pero mi vida dependió absolutamente de mi entorno. Vivir en una ciudad como Buenos Aires, con todo tipo de tentaciones al alcance de la mano, inseguridades económicas, cambios políticos etc. te permiten también oportunidades no imaginadas. Todo sucede repentinamente, cualquier cosa puede pasar querido amigo, te pueden robar tu Rolex de la muñeca, como te sucedió el otro día, mientras caminábamos por la Plaza Congreso o podes estar conversando con una hermosa mujer sentada cerca tuyo en un café y que tus entrañas se despierten y tu mente te lleve a pensamientos prohibidos. Tendrás días con grandes ganancias y otros con grandes pérdidas y terminarás dejándote envolver por el torbellino de esta vida loca, una vida tan movida, tan llena de peligros y que termina siendo divertida por sus impetuosas emociones”.
“Te acordás Rolf cuando fui a visitarte a Alemania y ese mismo día me llevaste en auto a un pequeño hotel, en un pueblo montañoso, rodeado de bosques, cenamos y antes de ir a dormir fuimos a caminar. A los 100 metros de caminata te dije: Necesito patear un tacho de basura y gritar bien fuerte para darme cuenta que estoy vivo. Es increíble que todo esté tan limpio, tan ordenado y silencioso” “Si, me acuerdo dijo su amigo “y coincido contigo, vivimos en dos mundos distintos”.
Volaron de regreso a Buenos Aires, hicieron una excursión al “Tigre Delta”, comieron un asado de despedida y Rolf volvió a su país, a su mujer y a sus 5 hijos.
Su oficina en la ciudad de Buenos Aires ya no cumplía las necesidades comerciales de las épocas iniciales donde disponía de personal para atender los varios sectores de importación y exportación. Así es que decidió hacer una reforma y transformar la misma en 5 oficinas de distintos tamaños, como para tener 5 inquilinos y disponer de una renta mensual por los alquileres.
¿Adónde se iba a mudar? Con su escritorio, la mercadería, los muebles, etc. Encontró, cerca de su casa de San Isidro, una Galería comercial muy moderna en forma de “U” con un patio en el centro y un Restaurante en planta baja, rodeado de árboles y canteros con flores. Era un lugar lindo y moderno, sabía que necesitaba disponer de un lugar de trabajo en la ciudad más importante del país. Compró 2 Locales en el primer piso hacia la calle. Juntó los dos ambientes en uno e inauguró a los pocos meses un negocio de venta al público de artículos regionales Argentinos y Gauchescos. Pablo conocía a muchos mayoristas de artículos regionales de la Argentina, porque todos habían sido en alguna época, no solo clientes sino, distribuidores de la mercadería que fabricaba en Mendoza. Así que armó el negocio sin tener que invertir Capital, con la mercadería que le enviaron en consignación pudo a corto plazo festejar la inauguración, con música folclórica Argentina y muchos invitados, empanadas y vino tinto.
¿Cómo hizo Pablo para comprar estos Locales? Disponía de capital en mercadería y cuentas a cobrar, como siempre había sido. Sus recursos financieros estaban en los cajones llenos de mercadería vendible y las cuentas a cobrar de sus clientes en todo el país. Su método de trabajo, que le enseñó su padre fue: Las compras las tendrás que hacer siempre al contado y al mejor precio, tener buenos márgenes de ganancia y vender a plazo, si tu mercadería se vende, siempre podrás cobrar. El Banco Holandés le daba el 50% de crédito hipotecario sobre los locales. Le faltaba el otro 50%. Pablo era propietario de un local en el fondo del primer piso en la calle Libertad. Ese local lo compró con la primera venta de los zapatones de cuero de cordero. Lo tenía alquilado desde hacía 30 años. Se lo vendió al inquilino que siempre lo había querido comprar. Con ese dinero y el crédito bancario obtuvo los dos locales de San Isidro.
En la ciudad de Mendoza en su fábrica, todo estaba muy enredado muy difícil y para estar comunicado, durante todo el día, instaló una comunicación por radio de onda corta con una importante antena, bien alta en su casa de San Isidro y otra en la fábrica. Las dificultades económicas y el mercado de ventas en Argentina seguían en baja. La economía de mercado atada al dólar o sea 1 peso igual 1 dólar, hacía más interesante importar que fabricar. Decidió armar una nueva Sociedad y dejar que la anterior siga sin movimientos y que termine archivada.
A los pocos meses de instalado comenzaron todo tipo de dificultades. Quejas y denuncias en la municipalidad de un vecino, por ruidos molestos que terminaron con una multa y en otros conflictos y dificultades. 6 empleados obreros hicieron una denuncia en el sindicato metalúrgico por no haber recibido el pago del medio aguinaldo después de una semana. Abandonaron sus puestos de trabajo, como queja. Para evitar el conflicto laboral y conociendo las malas intenciones de los Sindicatos fue a visitar a cada uno de los empleados sublevados a sus domicilios particulares. La intención era sugerirles que volvieran al trabajo al día siguiente pero todos contestaron, que la orden del Sindicato era no ir a trabajar. Y ellos hicieron eso.
Pablo quedó tan enojado que decidió no hacer nada. Ocupó los puestos con nueva gente. A los 30 días lo obligaron judicialmente a una conciliación para que reincorpore a los obreros y lo citaron a la Secretaría de Trabajo para negociar esa incorporación. Pablo se presentó solo sin abogado y cuando le tocó hablar se dirigió al secretario de la Secretaría diciendo: “Por favor señor Secretario tome nota que en este acto procedo a despedir a los 6 empleados litigantes y me comprometo a pagarles las indemnizaciones que corresponden además le solicito que levante la sesión ya que no hay nada para negociar y que todos los presentes firmen el acta correspondiente dándose por notificados.
Fue tal el griterío de los gremialistas, que todos los presentes en el lugar, se dieron vuelta para ver que estaba sucediendo. Hablaban, vociferaban, gritaban sin escucharse entre ellos, intentando convencer a Pablo para que anule lo que había decidido. El secretario tuvo que golpear varias veces la mesa y pedir reiteradamente: “Silencio por favor! Silencio! Les comunico que la sesión de conciliación ha concluido” dijo el Secretario y todo terminó. Los presentes se despidieron con todo tipo de amenazas, firmaron y se retiraron. Pablo esperó la copia protocolizada, se despidió y se fue a la fábrica. Cuando llegó le entregaron un telegrama que recién había llegado. Era del Gremio Metalúrgico, donde constaba que a las 8:00 de la mañana de ese día o sea 4 horas antes de la reunión en la Secretaría de Trabajo, habían nombrado a los 6 despedidos como delegados* de la empresa. Según la ley, por cada 12 empleados se puede nombrar solo un delegado. La empresa de Pablo tenía justo 11 empleados. ¿Podemos creer que los gremialistas no conocían las leyes, que solo podía haber 1 delegado? Además, el telegrama lo hicieron a las 12hs del medio día o sea después de enterarse del despido de los 6 obreros. El Correo argentino falsificó la hora poniendo un horario anterior o sea las 8.00 de la mañana y por consiguiente el correo se transformó en cómplice, copartícipe de la trampa, junto con el Gremio Metalúrgico. Una vergüenza increíble pero cierta. Solo en un país donde no funciona el Poder Judicial independiente, pueden ocurrir estos ridículos procedimientos.
Con trampas inimaginables, lo venían hostigando, recibía la visita de sindicalistas. Una noche a las 21:00 estando solo en la fábrica, varios hombres armados con armas de fuego, lo increparon. Tuvo denuncias sin razones valederas. Vecinos que hacían presentaciones en la Municipalidad por ruidos molestos, cuando se habían instalado paredes dobles y cumplido estrictamente con todos los requisitos oficiales requeridos.
¿Por qué le nombraron 6 *Delegados? Porque si una empresa despide al Delegado tiene que pagar doble indemnización. Para que las empresas lo piensen dos veces antes de despedir un delegado.
Pensó que seguramente había hecho algo que había molestado a personas muy influyentes. Pablo había recibido del Municipio una habilitación oficial que lo autorizaba a iniciar la construcción y una vez concluida recibió la habilitación definitiva, después del control correspondiente de ruidos molestos, etc. Sin embargo recibía continuamente visitas de las autoridades Municipales que hacían caso omiso a la documentación existente. Los problemas no terminaban. Tuvo que defenderse judicialmente y lo único que consiguió fue demorar el cierre definitivo y soñar que vendría la solución. Utilizó toda su imaginación con jóvenes abogados que le ayudaron a retardar el juicio y así poder llegar hasta mediados de año. De pronto una mañana estando Pablo en Buenos Aires, sus empleados en Mendoza se encontraron con las franjas pegadas en las puertas de acceso a la fábrica, que decían “Cierre Judicial - Clausurado”.
No necesitó más de 5 minutos para armar un bolso y salir hacia el Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires. Conociendo los horarios de los vuelos supo que llegaría a Mendoza al mediodía. Fue directo a la Casa de Gobierno Provincial y no le dieron audiencia. Sus abogados ya le habían informado, sobre proyectos para la construcción de viviendas, justo en la zona de la fábrica y que ya habían tenido éxito en la zona con propiedades vacías.
Decidió jugarse la última carta cambiándose de vestimenta. Usando un sombrero y anteojos, volvió, pasó por todos los custodios saludando y fue directo al despacho del Jefe del sector habilitaciones el cual sentado en el escritorio, al verlo entrar se asustó levantándose de un salto. Pablo lo tranquilizó, el funcionario lo invitó a sentarse y le dijo: “tuvo mucha mala suerte Sr. Klark, lo lamento mucho, no hay más nada que pueda hacer, deberá mudarse. Pablo se quedó callado y pensativo, terminó pidiéndole le otorgara un permiso para poder entrar e ir sacando todo y efectuar la mudanza. Le dieron unas semanas de plazo, que él pudo postergar y terminó quedándose varios meses. Hizo la mudanza y todo terminó. Unos meses después se firmaron los despidos de todos los empleados y Pablo nunca más regresó a la ciudad de Mendoza. Ese mismo día, al regreso, y ya en su casa, en su escritorio escribió:
Muy agradecido estoy
Por Pablo Klark
Muy agradecido estoy,
Por más adverso que haya
Sido todo, el día de hoy.
Nunca me fallaste,
Siempre me protegiste,
Me cuidaste.
Y le diste calor a mi vida,
Me enseñaste el Amor, el Trabajo
Y a defender la Verdad.
Y cuando el torbellino
Arrasaba sin control,
Me has resguardado.
Y parafraseando a Amado Nervo:
Voy a decir;
Me dejaste ser el Arquitecto
De mi propio destino.
Me hiciste comprender
Que hacer el Bien te enseña,
Que el mal como tal,
No existe.Nervo
A los pocos meses de ese mismo año el nuevo gobierno democrático de Fernando de la Rúa finalizó con su renuncia. Se repitió otra salida de la casa de gobierno en helicóptero. El país vivió un nuevo golpe de estado esta vez civil. Vino otro cambio político y principalmente un cambio económico de tal incidencia, que todo el país quedó paralizado. Los Bancos cerraron sus puertas. Les entregaban a sus clientes una pequeña suma de dinero diaria por el cajero automático. A esta novedosa crisis se la llamó “El corralito”.
Después del cierre de la fábrica de Mendoza, agregado a los acontecimientos de cambios económicos inmanejables para cualquiera, Pablo se enfermó. Bajó considerablemente de peso y la piel le picaba de tal forma que se rascaba hasta lastimarse seriamente. Sus ingresos de dinero provenían únicamente de los alquileres de sus oficinas de la calle libertad. Todos los días se enteraba del fallecimiento de algún conocido, amigo, cliente, proveedor o competidor. No aguantaban el estrés del violento cambio. A eso se le juntaba el hecho que ningún médico le encontraba solución a sus síntomas. Le dieron inyecciones que lo tranquilizaban durante unas pocas horas y lo único que le decían era que no sabían que lo producía.
Era demasiado lo que le había sucedido en los últimos años. Primero lo obligaron a mudarse de la fábrica al no renovarle la habilitación. El Gerente junto con tres empleados le ocasionaron un disgusto por actos de deshonestidad que lo obligan a despedirlos e iniciar acciones judiciales. Se muda y sigue trabajando como si nada hubiese sucedido, las máquinas en un lado y la administración en otro y él vendiendo y viajando por todo el país durante varios años. Se muda a la nueva fábrica y los inconvenientes siguen y lo fuerzan nuevamente, después de 6 años, a abandonar su nueva fábrica, esta vez con una clausura Judicial.
Y como golpe de gracia es vilmente traicionado por su empleado en el cual confiaba ciegamente. Martín Vélez se queda con absolutamente todo. Con las matrices, los materiales, las máquinas, la clientela, todo. Se había hecho una mudanza con todas las máquinas y herramientas a un local alquilado a nombre del nombrado. La desilusión fue enorme y la pérdida material fue total.
Después de varios meses comprendió lo sucedido. Se imaginó que su ex empleado de confianza creyó tener derecho a tomar justicia por mano propia. Que se sintió maltratado por no haber recibido en término la indemnización que le correspondía. Desconfió y no esperó que el dueño le pudiera pagar lo que le debía. Actuó equivocadamente pensando que su ex patrón disponía de mucho capital, que el merecía por consiguiente quedarse con todo. En cualquier país donde funciona la justicia, esta acción sería penada con la cárcel.
Su familia estuvo muy preocupada. Le costaba mucho dormir, pero durante uno de sus insomnios entendió que toda su enfermedad provenía del temor a la insoslayable realidad que existía. Por la inseguridad del futuro, por la desilusión que tuvo al darse cuenta que los gobernantes no saben el mal que les están haciendo a todos los habitantes del país.
Era fines del año 2001, hubo 4 presidentes en una semana, el 5° Eduardo Duhalde, llevó al peronismo nuevamente al gobierno. Todo era una frustración y uno de los países más maravillosos, estaba nuevamente ante la intriga de no saber cómo sería su futuro. Decidió en que él se iba a parar sobre todos los problemas y que elegía seguir viviendo. Fue una iniciativa muy corajuda por lo que volvió a torcer las cosas a su favor.
Como el Ave Fénix que renace sobre sus propias cenizas, su primer paso fue mudarse definitivamente de su casa de San Isidro y alquiló un departamento en un 7° piso con vista al Río de la Plata. Sus hijos ya estaban bien adultos con sus 24 y 26 años, y su responsabilidad de mantenerlos o ayudarles financieramente, había caducado. Con su ex esposa hicieron un acuerdo que él seguiría pagando todos los gastos e impuestos etc. hasta que se vendiera la casa y se repartieran al 50% el bien conyugal. Ese mismo día inició los trámites de divorcio.
En su nueva vivienda tuvo paz y tranquilidad, no quería más conflictos, quería disfrutar esa nueva vida, sin compromisos, con libertad e independencia, con su música de Jazz y estar vivo, entero, sano y consigo mismo. Decidió no invitar a mujeres a su vivienda, lo haré por un tiempo pensó y terminaron siendo más de 4 años.
Salía a navegar con amigos nuevos, comenzó a tocar el piano en la escuela de Jazz rodeado de gente joven y encontró tiempo para usar y poner en práctica ese talento que tuvo guardado y postergado durante toda su vida.
Durante el día solía estar en su negocio de San Isidro, sin empleados, hacía lo que podía y sus hijos lo acompañaron, ayudando en algunas tareas de facturación y atención al público. Participó con ellos en la exposición Rural de Plaza Italia alquilando dos años seguidos locales de venta al público
Honrar la vida
Eladia Blazquez
No, permanecer y transcurrir
No es perdurar, no es existir, ni honrar la vida
Hay tantas manera de no ser
Tanta conciencia sin saber adormecida
Merecer la vida no es callar ni consentir
Tantas injusticias repetidas
Es una virtud es dignidad y es la actitud
De identidad más definida
Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Porque no es lo mismo que vivir
Honrar la vida
No, permanecer y transcurrir
No siempre quiere sugerir honrar la vida
Hay tanta pequeña vanidad
En nuestra tonta humanidad enceguecida
Merecer la vida es erguirse vertical
Más allá del mar de las caídas
Es igual que darle a la verdad
Y a nuestra propia libertad, la bienvenida
Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Porque no es lo mismo que vivir
Honrar la vida
Ring, Ring “Hola ah que haces Oscar”, “Todo OK ¿y vos?” “bien, laburando, escúchame estamos por salir a navegar en dos horas” “ah que bien, pero me parece que habrá rosca hoy por lo que veo, el cielo está muy oscuro” “no importa Alemán, vos sabes que esto es justamente lo que nos gusta, navegar es hamacarse bien, que el agua te duela en la cara, que te quite la respiración cuando la proa baja y se hunde en la ola, y el agua barre la cubierta. Y das gracias de estar bien afirmado, esa es nuestra diversión querido y vos sos nuestro imprescindible cocinero de abordo, así que ya sabes” “OK Oscar allí estaré, a las 19 horas en el muelle, supongo que compro lo de siempre: sopas, café, fiambre y quesos, Coca y Tónica, Gin creo que tenemos a bordo. ¿Qué te parece si compro un postre Balcarce? “dale, la noche va a ser larga y fría, no te dije la razón de esta salida” “No ¿por qué?” “Vamos a esperar al Rompehielos “Almirante Irizar”* qué viene de la Antártida y lo vamos a escoltar un trecho en la entrada al puerto de Buenos Aires, como homenaje por su hazaña del rescate del Buque Alemán”. “Ah no sabía nada, que bueno, me alegro mucho, qué grande Oscar! muchas gracias por invitarme! Así que navegamos hasta la mezcla de las aguas” “Si, va a ser una aventura importante y no sabemos cuándo estaremos de regreso, ocupate que no falte nada” “Listo Oscar, quedate tranquilo y salúdame a nuestro joven Capitán” “Ah menos mal que lo nombraste, el “Coco” me encargó que traigas un Coñac” “Listo, OK, anoté todo, nos vemos en un rato. Chau”.
Pablo conoció a estos navegantes, de primera línea, durante un día sábado, después del Crack económico, paseando solo con su auto, por el Tigre, en la zona de los Astilleros de Veleros. Se detuvo adelante de un Galpón con techo de chapa que tenía la puerta abierta y vio que era un astillero porque pudo distinguir un velero sobre caballetes. Entró y había una mesa larga y unas 20 personas comiendo asado. El ruido intenso de voces hablando, no impidió que alguien se levantara para hablarle a Pablo. Todos se dieron vuelta, lo miraron, hicieron un corto silencio general y Pablo escuchó: “Venga amigo, siéntese a comer con nosotros, ya no trabajamos. Pablo sonrió y dijo: “Perdón no quise molestar,” “Venga, venga, no sea tímido, si vino aquí y entró, es porque es de los nuestros, seguro que le gusta la náutica”. Pablo, con una amplia sonrisa se acercó a la mesa, saludó a todos con la mano, pasó una pierna por arriba del banco de madera, se sentó y enseguida le entregaron un plato con asado y un chorizo, un vaso con vino tinto y un pancito. Después de dos horas de charlas varias, y varios vinos se fueron levantando y Coco se presentó como el dueño del Astillero. “¿Vos querés invertir dinero comprando un velero?” “No, ya no tengo dinero para estos lujos… pero me gusta navegar y soñar despierto” Coco, que era unos años mayor que él, se sonrió y le dijo: “Mirá, mañana a las 9 salimos con Oscar, el que estuvo sentado al lado tuyo, vení y vas a poder navegar con nosotros un rato”. Así fue el primer encuentro de Pablo con estos “Lobos de Mar” que lo llevaron a aventuras de navegación oceánica, maravillosas e irrepetibles.
Hacía ya 4 horas que navegaban hacia el límite del Río de la Plata con el Océano Atlántico, donde se mezclan las aguas dulces con las aguas saladas. El rumbo era Sud – Sudeste y el viento fuerte y continuo soplando del Este y cambiando al Noreste. Tuvieron que navegar casi siempre contra el viento, hacia “barlovento” o sea de “ceñida” y bien “escorado”. Llovía intensamente sin relámpagos y como dice el dicho en estas latitudes “Viento del Este lluvia como peste”. Coco y Oscar al timón en la cubierta, poniendo el cuerpo al mal tiempo y Pablo en el interior abriendo y cerrando la “escotilla”*. Subiendo y bajando bebidas calientes y algo para masticar. De pronto escuchó la voz de Oscar: “Subí Alemán, apurate, vamos, vení, mirá hacia “Babor”*, dale”. Pablo no podía creer lo que estaba viendo, era como si hubiera un edificio de 10 pisos con las luces encendidas en el medio del mar. Era el Rompehielos Almirante Irizar volviendo al puerto de Buenos Aires. Una imagen inolvidable para Pablo. La lluvia le pegaba fuerte, el viento era helado, las olas golpeaban violentamente la banda de la embarcación, quedó varios minutos inmóvil observando ese espectáculo asombroso casi milagroso, que nunca podría olvidar. El regreso al puerto de San Isidro fue con viento en popa.
*el rompehielos ARA “Almirante Irizar”, ingresó triunfante al puerto de Buenos Aires, donde fue escoltado por embarcaciones deportivas que lo aguardaban. A comienzos del invierno de 2002, el buque mercante alemán “Magdalena Oldendorff” quedó atrapado en los hielos cuando replegaba personal de bases antárticas rusas.
CAPITULO 11

CAPÍTULO 11
Le había llegado el momento en su vida de poder tocar Jazz, fue su pasión desde los 15 años de edad. Buscó en Internet dónde y cómo podría encontrar un grupo de Jazz al cual pudiera acoplarse. No tuvo éxito y se le ocurrió buscar bajo el nombre de: Academia de Jazz y apareció un sitio, un teléfono y llamó. “Hola, sí, esta es la Academia de Jazz, soy Mary. Ajá… sí, ya comprendí, vos tocas piano… bueno, mirá, nosotros estamos todos los domingos a partir de las 21:00 con un show de Jazz en vivo en El Atelier en la zona de Plaza Italia. ¿sabés dónde queda? Ok, dale, vení así nos conocemos y de paso ves lo que hacemos con nuestros alumnos. Te esperamos”. Fue al show ese mismo domingo a las 21:30, era un local con mesas de Bar-Café, disponía de un escenario a un costado, que era más elevado que el salón. En ese momento había un grupo tocando, era una Bosa Nova muy conocida. El ambiente le impactó inmediatamente. El público estaba fumando, bebiendo y hablando mientras la rítmica música llenaba el ambiente. Se sentó a una mesa sin ocupantes y pudo observar y disfrutar el espectáculo. Todo sonaba rítmicamente perfecto, Pablo quedó entusiasmado.
Cuando finalizó el tema, hubo aplausos y algunos gritos de apoyo que le demostraron que el público estaba compuesto en su mayoría por los alumnos de la academia. Algunos se levantaron de las mesas con sus instrumentos y subieron al escenario mientras otros bajaban. La batería, el bajo y el piano seguían ocupados. Esto le demostró que la base rítmica y melódica estaba garantizada por los 3 instructores o maestros de la institución. Pablo quedó sin palabras, estupefacto, asombrado de que podía existir algo tan bien organizado, para todos aquellos que deseaban aprender y poder tocar en vivo y como si fuera poco, en un típico Bar de Jazz. Pidió algo para beber y picar y disfrutó el show hasta que finalizó. Esa misma noche, casi las cero horas conoció a Billy y Mary y se enteró como eran las clases y los ensayos. Cada alumno pagaba en su cuota mensual tres actividades. a) una hora de clase privada por semana, b) tocar o cantar en un ensamble todas las semanas, c) participación en el Show de todos los domingos.
Los primeros dos meses fueron los más difíciles. Tuvo que memorizar y ensayar las nuevas armonías del Jazz moderno, que Billy le enseñó con mucha paciencia. Cuatro notas en la mano izquierda y la melodía o acordes afines con la derecha. Pablo leía notas pero era muy lento. Tuvo que estudiar y practicar mucho, todos los días ensayaba varias horas. Desde joven siempre había tocado de oído, el desafío fue muy importante y lo logró. Como conocía muchas melodías de los temas clásicos de Jazz, eso le ayudó a intentar hacer improvisaciones, que en el Jazz es lo que lo diferencia de los demás géneros musicales. En los ensayos o sea los ensambles, las cantantes venían casi siempre con temas nuevos. Le ponían las partituras en el piano y había que acompañar, sin mucho preguntar. Mary como cantante de Jazz no solo acompañaba a sus alumnas en el piano sino que les armaba audios para que pudieran ensayar en su casa. Billy daba las clases instrumentales. Es un eximio y talentoso guitarrista con amplísimos conocimientos de armonías y escalas musicales. Logró que Pablo pudiera acompañar casi todos los temas que se le presentaban.
Ensayaba todas las noches en su departamento, fue una parte importante en su nueva vida y al poco tiempo se lo pudo ver tocando el piano en El Atelier usando esas armonías del Jazz moderno que le enseñó Billy.
Fueron más de 10 años que Pablo pudo disfrutar esa vida de pianista de Jazz, tocó en varios conciertos y encuentros especiales con este maravilloso grupo de músicos y cantantes de Jazz, que termina siendo una gran familia de amigos.
Pablo recibía en su mailbox publicidades relacionadas sobre la búsqueda de parejas pero, nunca se había ocupado de eso. Ese día de principios del año 2006 por lo que fuere, decidió ver cómo era eso de poder conocer a alguien del otro sexo. Se puso el Nickname “alemancito39.com” y se inscribió en uno de esos sitios. A los pocos días ya tuvo varias mujeres que le escribían y tuvo varios contactos virtuales pero ninguna le despertó un interés especial. Apareció un día una mujer que lo dejó intrigado por su original Nickname “lamaslin.com” además, entre otras cosas, le preguntó si sabía hablar alemán. Él le contestó que sí y se inició un interesante intercambio, un juego entre ellos de preguntas y respuestas que terminó en una competencia donde la finalidad era conocer al contrincante. Se contaron historias sobre la vida, tocaron campos filosóficos, temas graciosos y Pablo se llenó de intrigas que quería aclarar conversando. Se puso nervioso, la quería conocer, hablar con ella, escuchar su voz y buscó como lograrlo pero el sitio le puso trabas y no pudo pasar al siguiente nivel. Enojado, se preguntó: “¿Qué pasaría si abriese un chat con el mismo nombre?” Lo hizo y casi al instante apareció “lamaslin”.
Pasaron muy pocos minutos y ya se encontraban hablando por teléfono. Maggie Fox le dio el número del celular y ambos quedaron cautivados uno del otro, prendados, flechados. Esa noche estuvieron hablando horas, Pablo sentado, acostado en el sofá, en el baño, comenzó a sentir que algo maravilloso estaba sucediendo en su vida. Le pareció que ya la conocía, tuvieron muchas coincidencias y les costó cortar la comunicación. Los siguientes días fueron similares, hablaban de mañana de tarde y de noche. “Quiero conocerte, quisiera poder mirarte a los ojos, quiero verte sonreír, ¿cuándo nos podremos encontrar Maggie? Me estoy poniendo muy impaciente, por favor…” y ella aflojó. Se vieron por primera vez en una confitería del centro de Buenos Aires. Hablaron poco y se miraron mucho, ambos estuvieron tan nerviosos, que los 30 minutos establecidos por Maggie pasaron volando. Arreglaron volver a verse el viernes, se tocaron las manos, sonrieron, y ella se levantó, se saludaron, se dirigió hacia la salida. El la siguió y apenas pisó la vereda, frenó un taxi. Maggie le dio un beso en la mejilla y con un “después hablamos” se metió en el taxi y desapareció. Pablo volvió a la mesa pagó la cuenta, guardó los álbumes de foto que había traído y se fue contento y alegre. Esa noche se encontró con un amigo en el mercado y le contó sobre su encuentro. “Qué pasó con tu vida en soledad querido? con tu convicción de que nunca más volverías a juntarte con una mujer, me estás hablando de esta mina que conociste hace pocos días por internet, estás fuera de control viejo, ¿qué puede tener esta mina que no tengan las demás?” Pablo solo sonrió.
A partir de ese día todo fue muy rápido. Ese viernes durante la cena en “Lalo” un restaurante muy conocido por su parrilla exquisita, se dieron cuenta que algo los había juntado. Era como si su destino lo hubiera programado. Descubrieron que Maggie conocía muy bien a la familia de un compañero de colegio y gran amigo de Pablo que vivía en Alemania. Fue la primera de las coincidencias que les dio la confianza necesaria y ambos apuraron el paso. La siguiente cita fue en la casa de Maggie Fox. Apenas entró le preguntó si le parecía bien ir a un lugar que fuera más íntimo. Tomados de la mano salieron y a los pocos minutos estuvieron solos en un entorno adecuado. Con música romántica, iluminación suave y colorida se entregaron en los brazos del amor. Aquí las palabras no tienen valor, ni con miles de poéticas aclaraciones se podrían explicar lo que son los sentimientos y la pasión. El sentir y el amor no es fácil de comprender, únicamente dando ejemplos u observando sus resultados. Cualquier intento sin embargo estaría plagado de yerros y desaciertos. Sería un desatino y un absurdo. El amor es dar y recibir, es afecto, emoción, entrega, paciencia y sublime placer.
Ya pasada la medianoche se los vio sentados en La Diablada. La mesa era redonda y en el centro había una bandeja caliente que contenía: molleja, morcilla, chorizo y unos chinchulines. Se escuchó a Pablo decir: “Mozo háganos un bife de chorizo que vamos a compartir, a punto por favor y una ensalada mixta. Ah y un Champagne chico con dos copas para brindar” “Ok, ¿le hago marchar una papas fritas?” “Sí, por favor”. Hablaron muy poco, la sonrisa la tenían dibujada, cuando sus ojos se encontraban se encendían como dos faros, se los vio muy felices, distendidos, rozagantes y qué más se podría decir, tocaban el cielo con las manos.
El día siguiente era domingo y Pablo se levantó cerca del mediodía. La llamó y hablaron un ratito. A la noche tenía el show de Jazz en El Atelier y se puso a repasar algunos temas. Llegó temprano al lugar y apenas entró, se encontró a su gran amigo George Moss sentado en una mesa. Mientras charlaban, de pronto alguien desde atrás le tocó el hombro. Guau ¡sorpresa! era Maggie con su prima que venían al Show a descubrir cómo eran esas noches de Jazz y lógicamente escucharlo tocar el piano. En ese ambiente tan especial, tan Cool.
Pablo le presentó a su gran amigo quien le comenta que tiene un Balneario en la calle 105. “Oh! no puedo creerlo” lo conozco muy bien, tuve un departamento ahí cerquita” dijo Maggie “justo enfrente y mis hijos iban a escuchar los Shows que se hacían, donde tocaba un conjunto de Rock muy conocido” “Y sí, era el conjunto de mi hijo Jimmy Moss” agregó George, “en un rato va a pasar por aquí a saludar” ¿Era esta otra casualidad u otra muestra del destino? se preguntó Maggie. Se levantó y le dio un beso a Pablo. Cerca de medianoche llegó Jimmy y como era un músico conocido fue invitado a tocar. Le dieron una guitarra, subió al escenario y tocaron un blues, acompañado por el ensamble. Pasaron una noche inolvidable llena de buena onda, amor, amistad y alegría.
A partir de ese fin de semana sus vidas cambiaron, fueron casi igual a una joven pareja, vivían juntos alternando entre la vivienda de Maggie Fox y su departamento de Beccar. Ella había comprado una quinta a pocos kilómetros de la ciudad, un pueblo donde se habían criado sus padres. Pasaban muchos fines de semana allí ya que ella estaba haciendo reformas en la casa de campo. Una mañana, tomando mate en la cama, ella le cuenta la triste historia de la hermana de su mejor amiga, que perdió un hijo en un desafortunado accidente. Al escuchar el detalle del accidente Pablo la interrumpe y le pregunta: ”¿Cómo se llama el esposo de esta señora?” “Creo que Ferro…” “Increíble!” grita Pablo, “es un amigo mío de la juventud, jugamos juntos al Rugby y él era el capitán del equipo. Hace pocos meses vino del Brasil y me visitó en mi negocio de San Isidro y me contó la misma historia, esta es otra prueba del destino mi amor, ¿qué nos querrá decir?” y agregó: “Yo creo que la casualidad no existe, sino que es el efecto de la causalidad”. “Sí, yo también creo que todo es la causa y su efecto” Sí! dijeron ambos casi al mismo tiempo, y se enviaron unas tiernas miradas de afirmación, moviendo sus cabezas.
Poco después, estando sentados en una sala esperando el comienzo de una Conferencia, ella es saludada por una amiga y Pablo ve que cuando vuelve a la fila donde estaba, se sienta al lado de un señor que le parece conocido. “¿Quién es el que está sentado al lado de tu amiga?” “Es el marido”. “Ah, te pregunto porque me parece conocerlo” “Puede ser… creo que toca Jazz “. ¿Qué instrumento?” “No estoy segura… ¿tocará piano?” Pablo se da vuelta y lo mira nuevamente. “No, toca batería” exclamó y se levantó para ir a saludarlo pero Maggie lo detuvo diciéndole: “quedate que ya comienza la conferencia, después vas”. Era Eduardo Casalla, uno de los bateristas más conocidos de Argentina.
Pablo lo conoció en 1957/58 tocando en el conjunto de Lalo Schifrin que compuso la música de Mission Impossible, otro argentino que tuvo éxito y trascendencia mundial. En algunas radios de Buenos Aires les daban oportunidades a esos músicos jóvenes. Cuando terminó la conferencia lo fue a saludar y luego estuvieron recordando tiempos pasados, comiendo con sus esposas una rica pizza en “Los Inmortales”. Pablo aprovechó para preguntarle si sabía cómo encontrar a otro músico de Jazz tradicional, que conoció en la misma época y que tocó en varios conjuntos argentinos de hot Jazz. Casalla le dio unos datos importantes de cómo intentar ubicarlo. Este fue otro acontecimiento donde el destino demostró estar presente.
Los datos de su amigo baterista y la buena predisposición de la Radio, le ayudaron a encontrar al otro amigo, Carlos Balmaceda. Lo llamó por teléfono y quedaron en encontrarse un domingo en el lugar donde Pablo tocaba con el ensamble de Jazz. Vino acompañado por una mujer joven y la presentó como su pareja. Mientras ambos amigos se ponían al día contándose sus vivencias, sus mujeres hacían lo mismo y de pronto ellas lanzaron un grito, se levantaron y se abrazaron. “Qué increíble mira vos, dónde y cómo nos vamos a conocer” dijeron casi al unísono, hablando fuerte y al mismo tiempo y terminaron contando que son primas segundas y que sabían sobre ellas pero, que nunca se habían visto personalmente.
Viajando a casa esa noche era de esperar que tocaran el tema del destino. “¿Habrá realmente un plan de vida que está trazado?” preguntó Maggie. “Y…puede ser. Sería la causa y el efecto…Ajá ¿el camino que lleva a que dos almas se junten?” Ambos quedaron callados. De pronto Pablo levanta su mano del volante y la acaricia, se miran y mueven sus cabezas como asintiendo.
Maggie era socia de una empresa importadora y representante de productos médicos, utilizados en las cirugías de alto riesgo. Los cinco días de la semana estaba muy ocupada y los fines de semana la pasaban en la quinta, cerca de Buenos Aires.
Hacía más de un mes que Pablo y su ex esposa habían decidido poner la casa en venta. La inmobiliaria se comunicó con él informándole que había recibido una oferta de compra.
La estudiaron y la aceptaron. Tomaron la seña correspondiente y se abrió para ambos un nuevo futuro.
Su ex se pudo comprar una casa y Pablo puso la seña para un departamento que estaba ubicado en el mismo complejo donde el alquilaba. Tenía la misma hermosa vista al Río de la Plata, con garaje subterráneo y pileta de natación en la planta baja. Pasaron tres semanas y el dueño no había confirmado la aceptación de su oferta por lo cual, enojado llamó a la inmobiliaria y anuló la compra.
Sin tener una explicación de por qué lo había hecho, se sintió aliviado, se quedó tranquilo, nunca le había sucedido algo similar así que se imaginó que por algo había sucedido.
Pasaron más de dos meses y Pablo seguía sin buscar vivienda, estaba tan despreocupado por el tema que había olvidado ocuparse en buscar en qué invertir el dinero. Estaba en la terminal de Ómnibus de Buenos Aires cuando recibió un llamado de Maggie que le dijo: “Estoy en un lugar hermoso que quisiera que conozcas, ¿no podrás venir? Es solo una hora de viaje, dale, así te presento a varios amigos. Estamos en la reunión anual de nuestra Sociedad y si te animas a venir enseguida, podrás disfrutar un café con ricas tortas”. Cuando llegó al lugar, quedó asombrado por lo lindo del paisaje. Era un predio con una hermosa casa, un parque maravilloso con diversos árboles todos añejos, arbustos, canteros con flores y un hermoso quincho con una enorme parrilla, donde comer asado y recibir muchos invitados. Pablo quedó sin palabras. Preguntó el tamaño y le contestaron que eran 2 hectáreas. Estaba a 300 metros de la ruta donde ya estaban trabajando para transformarla en una nueva autopista.
Mientras tomaba el prometido café con tortas se enteró que toda la propiedad, que era de la Sociedad, estaba en venta y que tenían una oferta. “¿De qué valor es la oferta?” preguntó Pablo. Le dijeron el valor y agregaron que les parecía bajo y que la comisión directiva la iba a rechazar. “¿Qué valor es el que tienen en mente?” “Y… por lo menos aumentar un 10% la oferta” “Ajá” dijo Pablo. La miró a Maggie y ella bajó la vista en señal de que estaba de acuerdo. Pablo inmediatamente dijo: “Yo pagaría un 15% arriba de esa oferta. ¿Qué les parece?” Así fue como nuestro personaje y su futura esposa compraron la propiedad. Ya habían transcurrido más de 8 meses y se conocían muy bien. Ambos eran rápidos para los números y ya habían realizado varias operaciones de compra y venta o sea eran un buen equipo en decisiones rápidas y exitosas. Y lo siguen siendo hasta el día de hoy.
Hicieron muchas mejoras, construyeron una pileta de natación y el predio se transformó en el lugar de encuentro de las dos familias. Además se usaron las instalaciones para reuniones de amigos y empresas, aparte de las vacaciones familiares. Eran 2 casas y 5 dormitorios con baño.
Un fin de semana, ya listos para salir a la quinta, Pablo sufrió un accidente, que milagrosamente lo pudo superar sin consecuencias. Un incidente difícil de explicar. Mientras estaba en el estacionamiento cargando el equipaje en el baúl, fue violentamente apretado contra la pared por el paragolpes de su propio auto. Fueron tres golpes seguidos que sus piernas tuvieron que aguantar. Un vehículo estacionado enfrente de ellos lo embistió, manejado por un conductor sin experiencia de manejo.
Cuando tomaron fotos para el seguro del automóvil, pudieron observar que el paragolpes de plástico estaba partido y en la base del baúl de chapa se observaban dos hendiduras en forma de “U” correspondientes a las piernas de Pablo.
“¡Nunca más podré caminar!” Fueron los gritos de Pablo mientras Maggie y su hijo corrieron a sostenerlo mientras ella gritaba: “¡No! ¡No! Rápidamente lo tomaron por debajo de los brazos y lo sacaron hacia un lugar libre y caminaron con él más de 10 minutos, sin que apoye los pies. Maggie lo iba tranquilizando hablándole al oído durante todo el tiempo hasta que dijo con total seguridad: “Ahora apoya tus pies lentamente y comenzá a caminar”. Los tres iban caminando y Pablo empezó a acompañar los pasos que daban, apoyando suavemente sus pies y de pronto sus piernas se afirmaron. Quince días después del incidente, Pablo fue a ver a un traumatólogo conocido que atendía las lesiones de los jugadores del Club de Rugby en el cual Pablo había estado activo como entrenador. Le solicitó que le dijera si sus piernas estaban bien, ya que había tenido un accidente. El médico, sin preguntarle qué había sucedido, revisó detenidamente sus piernas, y le dijo: “Pude constatar que tuviste 4 desgarros, los cuales están perfectamente sanados y respecto de las quebraduras ¿no quisieras hacerte unas placas para ver si se soldaron correctamente?” “No, no, ya no es importante para mí. Estoy muy bien, sin dolores y ya puedo correr tres Km todos los días” “¿En qué fecha ocurrió el accidente?” “Sucedió hace 2 semanas…” “¡No! No lo puedo creer. Te pido por favor Pablo que me cuentes exactamente cómo fueron los sucesos del accidente. Nos conocemos y sé quién sos “. “Ok Henry, vení mañana a mi oficina y almorzamos abajo en la Cervecería” “Ok nos vemos mañana” y se despidieron con un abrazo.
Así fueron los hechos. No fue un sueño, sucedió.
Ese fin de año tan intenso, donde conocerse, cambiar sus costumbres, estar y vivir nuevamente de a dos y haber podido comprobar que eran y se sentían muy felices los decidió a seguir adelante y a visitar a sus hijos que vivían en Europa. Viajaron a Alemania y pasaron las fiestas conociendo a los descendientes de ambos
Fueron 2 semanas maravillosas en las cuales pudieron conocer la familia europea y recibir las sorpresas de Papá Noel que vino en la nieve con el trineo, tirado por los renos y trayendo los regalitos para los nietos y para sus hijos.
Fueron épocas hermosas para ambos, fue un revivir con proyectos y sueños de una pareja joven y emprendedora.
Al volver a elevarnos, vemos desde arriba, como si fuera a través de un “Dron” a nuestros personajes que van recorriendo el Noroeste Argentino. Los vemos ya de noche cenando en la vereda de un restaurante, de la ciudad de Salta, comiendo locro, una comida típica y de postre el quesillo de cabra con miel de caña, que tanto le gusta a nuestro personaje. Tuvieron la suerte de poder disfrutar de un conjunto folclórico que entre otras zambas cantó “paisaje de Catamarca”. Al día siguiente, durante el recorrido hacia “Cachi” quedaron absortos de las bellezas que observaron “con mil distintos tonos de verde” así como dice la canción:
Paisaje de Catamarca
de Rodolfo Gimenez
Desde la cuesta del Portezuelo
Mirando abajo, parece un sueño
Pueblito aquí, otro más allá
Y un camino largo que baja y se pierde
Pueblito aquí, otro más allá
Y un camino largo que baja y se pierde
Hay un ranchito sombrea'o de higueras
Y bajo el tala durmiendo un perro
Y al atardecer' cuando baja el sol
Una majadita volviendo del cerro
Y al atardecer, cuando baja el sol
Una majadita volviendo del cerro
Paisajes de Catamarca
Con mil distintos tonos de verde
Pueblito aquí, otro más allá
Y un camino largo que baja y se pierde
Laraira, lairará
Y un camino largo que baja y se pierde.
Desde Cachi viajaron hasta Cafayate y antes de cenar recorrieron algunos negocios donde vendían todo tipo de telares. Vieron en una vidriera unos Tapices hermosos y entraron para observarlos de cerca. Los atendió un señor muy amable y Pablo le preguntó algo sobre unas cucharitas que tenía en exposición. El señor lo miró y le dijo: “Ah ya sé quién es Ud! usted es Pablo el fabricante de los escuditos y de las cucharitas, el que tiene la fábrica en Mendoza. Usted es el que me copió el logo de mi negocio, fabricando Pins y se los vendió a todos los negocios” “Ajá, me acuerdo, usted es Zabala y yo le expliqué por teléfono, en aquel entonces, como había sido el error y que lo lamentaba mucho”. “Sí, Pablo qué bueno, no hay problema, es un gusto volver a verlo. Vengan, los voy a llevar a mi depósito de Tapices y al museo de antigüedades, donde podrán ver el trabajo que hacen las tejedoras en la fabricación de estos productos únicos. Fue nuevamente en la vida de Pablo la demostración de que la vida o el destino le otorgaba revanchas para resolver conflictos del pasado. Compraron un hermoso tapiz que actualmente está colgado en el living de su casa en Suiza.
Siguieron viaje hacia al Sur por la famosa Ruta 40 que recorre toda la Argentina de Norte a Sur, siempre bordeando la Cordillera de los Andes.
Llegaron a la ciudad de Santa María y fueron inmediatamente a saludar a Hugo y su esposa. Tuvieron un hermoso y alegre encuentro y al día siguiente siguieron por la ruta 40 en dirección Oeste y después del pueblito llamado Punta de Balasto, doblaron hacia el Sur, dirigiéndose hacia las imponentes Cumbres del Macizo del Aconquija. Estaban entrando en lo que había sido el campo de Pablo y su amigo Hugo durante más de 20 años. Observaron a lo lejos, un lugar muy arbolado, con intensos colores verdes que contrastaban con el paisaje general de tinte más bien amarillento o desértico.
Ya cerca vieron que el aumento del suelo húmedo se debía a que era una zona cenagosa que alimentaba con hileras de agua varios manantiales, que corrían zigzagueantes hacia un arroyo principal. Traspasaron el arroyo y llegaron a un grupo de casas que estaban rodeadas de muchos árboles. Casi todos frutales. Pablo conociendo el lugar enfiló directamente hacia el patio donde se veía una gran olla sobre el fuego. Había una mesa con sillas y un paisano que se levantó rápido, para ver a las no anunciadas visitas.
“Hola Don, con permiso, estamos de paso y queremos ver un poco este lugar” “Adelante, pasen y tomen asiento, no recibimos visitas muy seguido aquí”, “Muchas gracias Don.
Pablo y Maggie se sentaron, les convidaron con mate, apareció la paisana, esposa del lugareño. Compartieron el mate con yuyos y Maggie además tomó un té de chachacoma muy aconsejado para el mal de las alturas, ya estaban casi en los 2.800 msnm. “¿Cuánto hace que está viviendo aquí Don? “Hace 5 años. Estuve trabajando y viviendo en Buenos Aires más de 30 años y uno termina extrañando su terruño, por eso nos vinimos a nuestros pagos” “Ajá ¿es de la zona?” indagó Pablo. “Sí, he nacido aquí pasando El Ingenio, cruzando el Río Arenal, en la zona de las Conchas de donde es mi familia”. “Qué bien” agregó Pablo y aprovechó para elogiarle los hermosos frutales que rodeaban las Casas, ”¿son buenas las cosechas y la calidad de la fruta Don?” “Disculpe” le dice el Puestero. “Yo lo conozco, usted es Pablo y todos estos frutales los envió usted mismo, en un Camión desde Mendoza cuando yo era un chico. Yo fui alumno de la escuela que ustedes construyeron en El Ingenio. Mi papá trabajó para ustedes en el puesto del Arenal. Yo soy Juan Ríos” dijo esbozando una sonrisa mientras hablaba… “¿No se acuerda de mí? Pablo quedó en silencio. Se levantó y se acercó a Juan Ríos, se dieron la mano con fuerza y se fueron juntos caminando por los alrededores, hablando, rememorando, recordando. Pasó más de una hora y recién entonces Pablo volvió junto a Maggie.
Esta revelación les llegó muy hondo a ambos, era increíble cómo le estaban retornando los acontecimientos del destino a Pablo, era como estar adentro de un cuento, con final feliz. Al rato, antes de que baje el sol siguieron viaje, pensativos.
Volvieron a Santa María ya de noche, la mano de Maggie sobre la pierna de Pablo, hablando poco, incorporando a su memoria ese día maravilloso, imborrable.
A los dos días volvieron a Tucumán por la ruta de Tafí del Valle donde todo es camino sinuoso, así como lo es la vida. Sus pensamientos volaban y recordó ese encuentro en el puesto de la Loma Redonda. Los árboles frutales que ya los había borrado de su memoria y como chispazos le aparecieron en su mente otros tantos acontecimientos ocurridos en los últimos años. Entregaron el auto alquilado en el Aeropuerto de Tucumán y se embarcaron en el vuelo que los llevaría al Aeroparque de Buenos Aires. Hablaron muy poco durante el trayecto, Pablo inmerso en sus pensamientos meditó sobre su vida. Pensó en tercera persona como si hubiera sido la vida de otro: El haber podido resolver los desafíos que se le presentaron fueron quizás, porque siempre creyó que “la vida” no lo iba a meter en encrucijadas que no pudiera resolver. Siempre confiaba en que se podía, eso era lo importante para él. Lentamente se fue quedando dormido, al despertarse, el avión estaba carreteando en la pista. Maggie tenía su mano sobre la suya, se miraron, estaban muy felices de estar juntos.
Y aquí me despido con las coplas del “Martín Fierro” de José Hernández, que dicen:
Es la memoria un gran don,
Calidad muy meritoria
Y aquellos que en esta historia
Sospechen que les doy palo
Sepan que olvidar lo malo
También es tener memoria.
Más naides se crea ofendido
Pues a ninguno incomodo
Y si canto de este modo
Por encontrarlo oportuno
No es para mal de ninguno
Sino para bien de todos.
Fue una vida tan rica en vivencias, que podrían haber sido sueños con toques realistas. Y cuál es la realidad? el mundo consciente que podemos tocar o el mundo de la imaginación? El mundo del arte, o el mundo de la música? que nos lleva a ser creadores instantáneos, por ejemplo mientras tocamos una improvisación en el Jazz. O un alfarero o un escultor, que en el barro o en la piedra, saca la materia que sobra, para que aparezca una figura humana. Y nos viene la pregunta; ¿la vida es material o la vida es algo no visible como lo son nuestros pensamientos?
Todo lo que Pablo pudo concretar y llevar adelante con éxito en su vida relatada en esta historia, después de un tiempo se autodestruyó, fue como un despertar y sentirse aliviado. ¿Fue real o solo imaginado?
El autor de esta novela biográfica, se da cuenta que su verdadera vida y todas sus experiencias, tranquilamente podrían haber sido solo sueños. Por lo tanto a su personaje le pone otro nombre: Pablo Klark.
Fin.
Los personajes y los nombres de esta historia son ficticios, está basada en hechos reales y se agregaron algunas historias, para mejorar su lectura y crear la intriga. Si se encuentra una similitud con la vida real, es pura coincidencia.
El autor logró su objetivo.
Escribió un libro entretenido y atrevido,
Con intriga y suspenso.
Amanda Fox.
INDICE
Capítulo 1 pág. 4
Capítulo 2 pág. 23
Capítulo 3 pag. 45
Capítulo 4 pag. 69
Capítulo 5 pag. 103
Capítulo 6 pag. 129
Capítulo 7 pág. 152
Capítulo 8 pag. 174
Capítulo 9 pag. 193
Capítulo 10 pag. 223
Capítulo 11 pag. 239
Fin. pag. 254





